lunes, 3 de septiembre de 2018

Balancearse es el Juicio de Baal



       Fuego-Shin + Aguas-Mayim = Vapor de Espíritu-Ruaj, Cielos-Shmayim

Toda idea de balance viene de la balanza y por tanto forma parte de un Juicio. De hecho, la humanidad está sometida a juicio, como heredera de transgresiones que vienen de los mismos Arquitectos que modificaron el universo, hasta hacerlo justo a "su balance", marcando ciclos naturales a los que nadie escapa en este sector del Universo.

Según los "tiempos sagrados" marcados en la Torah,   vivimos el fin del mes lunar de Elul, Virgo, la Virgen cargada de potencial que habrá de dar a luz el próximo mes lunar de Tishrei, que comienza el 10 de Septiembre, con el Año Nuevo y Fiesta de las Trompetas, las cuales anuncian el tiempo de juicio, y por supuesto, el nacimiento del Mesías, tanto el interior como al de hace 2000 años, tal como se indica en la disposición astral de Apocalipsis 12, que veremos en su día. 

 Fuego y Agua son componentes del juicio anual que se aproxima en las fiestas de Tishri. 

En los evangelios se habla de dicho juicio con el pasaje de Marcos 9:14-29, que nos muestra al  endemoniado bipolar, que siendo también mudo, no pronunciaba el nombre del demonio que le poseía, por lo que nadie podía expulsarlo, ni siquiera los apóstoles, excepto el Mesías, quien realizó una pregunta clave: 

Yehoshua preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.

Aquellos consumidos por el fuego son inquietos, agresivos, arrogantes y orgullosos, mientras que movidos por el agua son depresivos, ofuscados, manipuladores, embusteros y ladrones. Y como dice el dicho, cada pecado lleva su penitencia, es deicir, su juicio.

Lo triste es que la gente no elige, pues muchas de dichas tendencias vienen ya incorporadas por defecto en la sombra de cada alma caída que nace en este mundo cruel, donde ojo por ojo y diente por diente.

¿Dónde está la Misericordia y la Compasión pues?

Mi yugo es fácil, decía el Mesías refiriéndose a la Sabiduría de la Torah de Luz. 

Al conocer el tiempo exacto y puerta de entrada de esos males en el chico, el Maestro supo cómo sacarlos. El problema no estaba en algo presente, sino en su infancia.

Algo nada inusual dado que casi todos los llamados males o demonios internos radican en el pasado; lo que nos sucede hoy es consecuencia de algo que el alma accionó tiempo atrás, incluso encarnada en otras personas, pues como  enseña la Torah:

El alma que pecare, morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo (Ezequiel 18:20)

Y las transgresiones nos alcanzan hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen (Exodo 20:5)

Viejas memorias enquistadas nos arrojan al lado izquierdo o derecho del Árbol del Conocimiento. Y esto hace a las personas "seres asimétricos": cuando están solteros, quieren estar casados; cuando se casan, acaban hartos de la pareja; cuando están parados, quieren trabajo; cuando tienen trabajo, ansían coger vacaciones, etc. 

De ahí la enseñanza:

No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal (Proverbios 4:27)

Para estar completos necesitamos ser simétricos y rectificar el pasado, cuyas consecuencias nos persiguen. 

Se supone que el mes de Tishrei es precisamente para eso. Una de sus fiestas es el Día de Expiación o Yom Kippur, que contiene un ayuno de 26 horas para balancear excesos y activar un reset de conciencia.

De ahí que cuando los discípulos le preguntaron al Maestro por qué ellos no podían expulsar los demonios del chico bipolar, les dijo que algunos sólo se expulsan con oración y ayuno. Dado que el pasaje es el preparatorio de Tishrei, es obvio que hacía alusión al Día de expiación o Yom Kippur.

Y lo cierto es que a menudo conviene corregirse antes de que el Universo fuerce su corrección, que es más dolorosa.

Además hay que recordar que las fiestas sagradas son sombra de un proceso mucho mayor que tiene lugar a nivel cósmico.

En este caso anticiparse al juicio con un auto-juicio es comenzar a cumplir lo que dijo Pablo:

¿No se dan cuenta de que juzgaremos a los ángeles
(1 Corintios 6:13)

Aún hay muchos que no han descubierto que algunos de esos ángeles en espera de juicio son el ser profundo de algunos humanos, que ahora deben rectificarse y decantarse tras errores cometidos en otras épocas, durante una batalla celestial que pocos recuerdan.

Nos hiciste beber vino de aturdimiento (Salmos 60:3)

Pues nosotros somos de ayer, y nada sabemos,
Siendo nuestros días sobre la tierra como sombra (Job 8:9)

Mas la religión hizo creer a huérfanos sin memoria ni Instrucción que el Diablo y el querub caído Lucifer son completamente independientes del ser humano, cuando su semilla está incorporada en el mismo ADN humano, y son los inventores por excelencia de las diversas religiones, basadas en pactos de sangre, sacrificio, y culto a ídolos.

Dada su importancia en el asunto del Juicio, hablaremos próximamente de los diversos ángeles caídos y su posibilidad de redención tras la batalla interior de Harmegido o Harmagedón, que ya está teniendo lugar en aquellos que no duermen completamente.

Ahora es el juicio de esta tierra (Juan 12:13)

Hasta entonces, reconozcamos nuestras fallas, y afanemos en recibir la Sabiduría del Mesías para unir Fuego y Agua, generando Espíritu. Ahí radica el secreto de vivir en el Nombre de Salvación, su vibración, no en recitar palabras o nombres como loros. 

Pues a vosotros [los llamados], se os ha dado a conocer el misterio del Reino de los Cielos, pero a ellos no (Mateo 13:11)

Evidentemente, quienes aborrecen la Sabiduría, nunca pueden llegar a comprender que ese Misterio-Sod del Reino-Maljut de los Cielos-Shmayim, es la unión del fuego paterno de Juicio-Din y Comprensión-Binah con el Agua materna de Sabiduría-Jokmah y Misericordia-Jesed, es decir, los pilares izquierdo y derecho del Árbol de la Vida, de donde emerge el Espíritu-Ruaj de YHWH o Mente del Hijo Mesías, en la Columna central que reconcilia. 


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