jueves, 7 de julio de 2016

Manifestando al Yo Soy

Dibujo de Alex Grey

Conectando los hilos


La verdadera inteligencia radica en conectar todo con todo, deshaciendo apegos y patrones rígidos de percepción que nos hacen ser lo que no somos en esencia, haciendo lo que en el fondo no queremos hacer. 


Llega a ser el que eres, dijo el poeta griego Píndaro.

La verdadera inteligencia es darnos cuenta de que en el fondo de nuestro Ser verdadero ya somos plenos y estamos en paz con elmundo, aunque dispuestos a cortar con la mentira y contar la Verdad, aunque eso duela a muchos.

Sólo nos hace falta crecer en esencia y desarrollar nuestra personalidad en la misión de vida.


Ahora, puesto que hemos llegado a degenerar en lo que no somos en esencia, necesitamos romper patrones dañinos de pensamiento, sentimiento y acción que gobiernan nuestra "falsa personalidad", la cual nos aleja de la vida que nos corresponde.

Deshacer esos patrones nos lleva a comprender algo expresado en las Escrituras de Oriente y Occidente.

Según Yeshua el Nazareno los principales conectores (mitzvot) –mal llamados mandamientos– son:

amarás  las fuerzas del Ser con todo tu corazón, toda tu alma y toda tu mente (expresado en Deuteronomio 6:4, Mateo 22:37, etc) 

amarás al prójimo como a ti mismo (expresado también en Levítico 19:18, pasaje que según el rabino Hillel resume toda la Torah).


Y este mandamiento tenemos de El: que el que ama a Elohim (fuerzas divinas), ame también a su hermano (1ª de Juan 4:21).

Si esto es lo que enseñan las tres religiones abrahámicas como las orientales, ¿cómo es posible que la humanidad haya sido incapaz de seguir llamamientos universales? 


Muy simple: amar a las fuerzas divinas implica amarse primero a uno mismo de manera sana, lo cual lleva a amar a los demás, pues el que se halla a sí mismo...

Se ve a sí mismo en todos los seres y a todos lo seres en sí mismo (Bagavad Gita VI:29)

Pero ciertas distorsiones han convertido el respeto a uno mismo en sumisión a otros y egoísmo desmesurado, incluso en la forma de piedad falsa y auto-críticas basadas en falsas doctrinas sobre el pecado y culpa: "no merezco esto, soy un pecador, un perdedor..."

Pocas cosas hay tan horrorosas como odiarse a uno mismo.

Un viejo proverbio enseña: sigue diciendo "soy un pecador" y acabarás siendo uno.

Las religiones y enseñanzas espirituales han fracasado allí donde no se ha comprendido y practicado la esencia universal de la Realidad. 

Evitemos pues dejarnos persuadir por dogmas divisivos y oscuras fuerzas, cuyo único papel es forzar el despertar. Nada hay al azar. La oscuridad está para ser iluminada.

Si no logramos amar ni respetar nuestra esencia profunda, abrazando la luz y la oscuridad, es porque rara vez establecemos una conexión entre su perfecta finitud y el infinito Ser Divino del que emana.

Amar de verdad sólo es posible si conocemos nuestro ser en todos sus aspectos, pues forma parte del Todo Ser y está destinado a iluminar su propia oscuridad:

Quien se conoce a sí mismo conoce a su Maestro (proverbio islámico)

Por ti mismo tú te conoces a ti mismo, oh Espíritu Supremo (Bagavad Gita, X:15)


por compasión destruyo la tiniebla que nace del error (Bagavad Gita X:11)

¿Cuánto tiempo al día dedicamos a conocernos y a cultivar disposiciones psicológicas positivas, tales como la gratitud por la vida que se nos ha dado, o el perdón hacia los que nos hacen daño, quienes nos muestran qué sendero no tomar para no quedar igualmente atrapados en el mundo.

Aún estando la vida llena de sufrimiento, ¿no es una oportunidad para crecer e iluminar la oscuridad, haciéndonos merecedores de lo que está más allá de las palabras, justo en el centro de nuestro Corazón?

El auténtico auto-conocimiento lleva al darse cuenta de que nunca actuamos, sino que todo lo hace la Naturaleza trina de la materia, con sus estados pasivo, activo y neutro.

Son los estados (gunas) de la materia (prakriti) los que realizan todos los actos, pero el hombre cuyo ser está confundido por el sentimiento del "yo", se imagina que él mismo está actuando (Bagavad Gita III:27)

Todo el universo se halla en el error por estos tres estados constituidos por los gunas; y no me conoce a mí, que estoy más  allá de ellos, inalterable (Bagavad Gita VII:13)

Ver la no-acción en la acción nos lleva al verdadero desapego, altruismo y devoción. 


Dicha clave aparece claramente reflejada en el Bagavad Gita, que destaca tres caminos básicos que llevan al Ser: conocimiento de sí, acción desapegada y devoción por el Ser del Universo. Como le dice Krishna a Arjuna:

Yo Soy el mismo en todos los seres, y mi amor es siempre el mismo para todos; pero aquellos que me adoran con devoción, están en mí y yo en ellos (Bagavad Gita, IX:29)


Yo Soy la fuente de todos los mundos materiales y espirituales. Todo emana de Mí. Los sabios que saben esto perfectamente, se dedican a mi servicio devocional y me adoran con todo su corazón (Bagavad Gita, X:8)



Yo Soy el espíritu, oh Gudakesha, que mora en el corazón de todos los seres; yo soy de todos los seres el principio, el medio y el fin ( Ibid X:20)


Yo Soy la existencia de los que existen (Ibid X:36)


¿Acaso las palabras de Krishna no son las mismas atribuidas al Mesías en los Evangelios? ¿Se trata de la misma Mente Divina que habló a través de Yeshua y otros tantos mensajeros?


Antes que Abraham naciera, Yo Soy (Juan 8:58)


Los siete grandes Rishis del pasado y los cuatro Manus [adanes, padres de la raza humana] surgieron por obra de mi mente (Bagavad Gita X:6)

Si no logramos conocer, respetar y amar la vida divina que mora en nosotros en espera de crecer, cuánto menos la que mora en los demás, comenzando por nuestros progenitores biológicos, que nos dieron la oportunidad de existir.

Da igual cómo sean los progenitores biológicos, o lo que hayan hecho. Amarlos a ellos primero es el primer paso para amar a los demás.

Al tener en cuenta todo esto vemos por qué los otros dos conectores más importantes contenidos en la Torah son:

Honra a tu padre y a tu madre (Éxodo 20, Deut 5)

Yeshua dejó bien claro que el día de reposo (Shabat) se hizo para el hombre y no el hombre para el día de reposo (Marcos 2:27, LBA)


Cuando el cerebro reposa puede uno conectarse al propio Ser superior. Por eso el Maestro añadió que sólo el Hijo del Hombre es Maestro del día de reposo.



Independientemente de que los ciclos lunares establezcan que sea más propicio realizar el Shabat desde el atardecer del viernes al medio día del sábado, todos los días es necesario hallar momentos sagrados de descanso donde podamos estudiar, meditar y disfrutar de lo que somos verdaderamente. 

Si no ayunas del mundo, no hallarás el reino; si no mantienes el shabat como shabat, no verás al Padre (Logion 27, Evangelio de Tomás)

Respetarse y amarse no sólo es hallar paz y coherencia con nuestro ser, sino también comer de modo más inteligente. He ahí un mitzvot esencial, pero al mismo tiempo olvidado.


Recibir y servir es retornar

Presta atención a lo que importa; sigue la inclinación de tu [verdadera] Naturaleza –Buda, Dhammapada

Buscad primeramente el Reino y su justicia, y todas estas cosas [que necesitáis] os serán añadidas –Mateo 6:13

Para aquellos que sienten lo real, la verdadera religión sólo puede consistir en re-ligarse al Ser divino, es decir, regresar al auténtico centro de gravedad en uno mismo, el que nos hace vibrar con la vida y servir a otros con agrado, independientemente de las circunstancias externas.

Ese retorno es pobremente traducido como "arrepentimiento" (i.e teshuva en hebreo, tawbah en árabe), cuando su sentido es más amplio e implica voltear la percepción para sentir la Consciencia divina experimentando a través de uno mismo.

Dad la vuelta a vuestra mente [metanoeite], porque el Reino de los Cielos se ha acercado –Mateo 3:2

El Reino de Ser Divino no viene con señales visibles, ni dirán: ¡Mirad, aquí está! o ¡Allí está! Porque he aquí, el reino de Dios entre vosotros está –Lucas 17:20-21

El Reino del Ser Divino está dentro de vosotros y fuera de vosotros (Evangelio de Tomás)

Porque el Reino de Ser Divino no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo [i.e Yo Soy individual] –Romanos 14:17

Pero de ordinario vivimos en el desierto de la vida, absorbidos en los objetos del mundo:

Confundiendo lo falso con lo verdadero y lo verdadero con lo falso, dejas de atender a tu [verdadera] Naturaleza y te llenas de vanos deseos –Buda, Dhammapada.

Permanecemos inconscientes de que en el fondo somos "seres espirituales" aprendiendo lecciones en una misión de vida, y no carne andante, como los medios nos quieren hacer creer.


Unidad liberadora

¿Por qué hemos de permanecer esclavos en Egipto teniendo nuestro Ser ya fuera del mismo?

En el relato del Éxodo (capítulos 1 y 2), tras salir de Egipto, el pueblo hebreo llega a quedar desesperado, y Moisés clama al cielo para aliviar su condición. 

Entonces es llevado "más allá del desierto", llegando "al monte de Elohim", donde el "Ángel de Yhwh o Mensajero del Ser" se le aparece en una zarza y le revela el Nombre Divino por excelencia, central en las enseñanzas Abrahámicas y Brahmánicas:

Yo soy el que Soy

¿Cuántos siguen creyendo dicha historia literalmente sin comprender?

En el lenguaje místico "ir al desierto" es enfrentarse a los propios demonios, el egoísmo del alma emocional y vital, como Yeshua sufriendo las tres tentaciones o en el huerto de Getsemaní, con miras a ejercer su servicio consciente.

¿No es demasiada coincidencia que en los mitos religiosos Buda pase 40 días meditando en el árbol Bodhi y Yahshua 40 días orando en el desierto? ¿Por qué esos símbolos y esa cifra recurrente?

La letra hebrea Mem vale 40 y significa aguas. ¿No serán las aguas de realidad en cuyo fondo hemos de bucear sin miedo para encontrarnos y cumplir nuestra misión?

Hallar la quietud silenciosa es como descansar en el fondo marino, o en lo alto de un monte, un lugar elevado de Conciencia. 

Ahí es donde se enciende la "zarza del corazón".

Cuando hay suficiente quietud, amor y apertura, Yo Soy resuena por sí mismo con un familiar sabor de paz, amor, asombro y placentera contemplación. Es muy cercano, pero al mismo tiempo separado.

Permaneced en quietud 
y conoced que Yo Soy Elohim (fuerzas divinas)
–Salmo 46:10–

Estoy más cerca de ti que tu vena yugular 
–Corán, Sura 50:16–

El Mensajero del Ser es la Conciencia pura que experimenta a través de nosotros, razón por la cual recibe el nombre de Testigo en el misticismo de las tres religiones abrahámicas y el brahmanismo de la India. 

He ahí el Espíritu Santo o Ángel individual que contempla siembre el rostro del Padre, según leemos en Mateo 18:10.

Las Escrituras hablan incluso de tres Testigos, niveles de ser que cada uno debe descubrir mediante la práctica contemplativa. 

Esto no significa que cada uno sea igual al Supremo, sino tan sólo una de sus manifestaciones, pues el Todopoderoso es tal precisamente porque puede ser tanto infinito como finito. 

Dios es nuestro ser, pero nosotros no somos el suyo (La Nube del No Saber, tratado cartujo medieval anónimo) 

Nuestro ser finito no agota el Todo. 

En cambio, el Supremo es el Todo y todas sus manifestaciones/nombres, los cuales incluyen al Creador y Mediador:

Soy el Padre de este universo, su madre, su creador, su abuelo, todo lo que se debe conocer, el purificador, la sílaba sagrada (Om), las estrofas, las melodías y las fórmulas (Bagavad Gita IX:17)

Por eso el primer mandamiento de la Torah y la Sahada islámica afirman que sólo hay un Ser:

La illaha illa Allah. No hay más dios que Allah.

Escucha Israel, las Fuerzas del Ser son un Ser unicidad (Deuteronomio 6:4)

El Uno se hace dos, tres y cuatro decía Pitágoras.

La realidad es unicidad por ser resplandor de la Unidad, como bien expresaron Platón y Plotino.

Así es como 1x1 evade la falacia del monismo de identidad, 1=1, y del monismo abstracto, n+1, que pone a un Dios en las alturas, por encima de sus criaturas. 

He ahí la razón por la cual Yeshua ha Netzari, nunca afirmó que era un Dios Supremo por encima de nadie.

Yeshua mismo dio órdenes para no ser endiosado, desviando la atención fuera de su persona:

¿Por qué me llamáis bueno? Nadie es bueno sino sólo Elohim (Marcos 10:18, Lucas 18:19)

Yeshua simplemente reconoció que el Yo Soy o Mente Divina moraba en él, de un modo que no podemos siquiera imaginar:



Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras. Creedme que yo estoy en el Padre y el Padre en mí (Juan 14:10-11)

Yo y el Padre somos uno (Juan 10:30)

Uno aquí indica unidad no identidad. Son uno del mismo modo que somos uno con nuestro progenitor biológico, cuyos genes circulan por nuestras venas.

En este caso la sangre divina es el Amor inteligente, su Espíritu. 


Aquellos que comprendieron nunca lo tuvieron fácil.

Al místico persa Al-Hallaj también le ejecutaron en el siglo X porque se atrevió a decir: 

Yo soy la verdad. 

Y eso que Yeshua fue cauteloso como mensajero de lo Alto: 

Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía...porque no busco mi voluntad sino la voluntad de quien me envió (Juan 5:30)

Ahora, la voluntad del Padre Supremo no es sacrificar a su Hijo único para que este muera por los pecados de la humanidad, como sostienen las doctrinas infantiles del mundo pagano.

En Egipto, la deidad Cristo-Serapis moría cada año para que su sangre lavase los pecados de la gente. Un culto que se extendió hasta Antioquía. Por eso a los nazarenos de Antioquía les llamaron cristianos (Hechos 11:26).


Ahora, la visión del sacrificio fue en su mayor medida una estratagema confeccionada para modificar la mentalidad de sociedades bárbaras que hacían sacrificios a los dioses, asesinando incluso a humanos, bien sacándoles las entrañas y el corazón o bien quemándoles vivos.


Poderes de lo alto decidieron pues darles un sustituto simbólico: la hostia o carne de Cristo.


Mas huelga decir que, a estas alturas de la historia, la gente inteligente carece de esa mentalidad salvaje, y no sigue ficticias doctrinas infantiles, pues sabe que no existe un Dios que sacrifique a un hijo, ni un Dios cuya muerte redima a la humanidad, lo cual tiene poco sentido. 


Las Escrituras enseñan que la verdadera voluntad del Padre es dar a conocer a los hombres el Camino de vuelta a la Fuente, reconociendo al Yo Soy: 

La gloria que me diste les has dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad (Juan 17:22-23, LBA).

Una tarea también llevada a cabo por seres como Moisés, Buda, Mohammad... 


¿En el Nombre de quién?

¿Qué significa que el Hijo o Ser mora en nosotros? 

Para entender eso es necesario comprender que la cuestión del nombre del Hijo no es tanto la de cuál sea, ya que alude más bien a nuestro verdadero Ser y su modo de ser.

En Hechos 4 se dice lo siguiente:

 Yeshua ha llegado a ser piedra angular. Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos 

Al leer esto muchos creen que dichos nombres son  personales, como Juanito o Pedrito, y que si uno los invoca como un brujo, Juanito o Pedrito vendrán –qué majos–. 

Pero a menudo se ignora que en la tradición hebrea, un "nombre" (shem) es una "vibración o estado de ser", y en este caso, Iesous Christos representa un Camino de Salvación (Yashe), Liberación (Moksha) dirían en Oriente:

Yo Soy el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6)


el que cree en mí [mi forma de Ser], las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores que éstas hará... Y todo lo que pidáis en mi nombre [vibración, siguiendo mis pasos], lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo (Juan 14:12-13)

Aquel que quiera ir en pos de mí, niéguese a sí mismo...

El Amor implica dejar el propio ego falso atrás y pasar a ser el Yo Soy.

Mismamente, la gematria o numerología griega de Iesous Christos es 13, igual que einai, Ser en griego; tal es también el valor gemátrico de Ejad (unidad) y Ahaba (amor) en hebreo.

En cuanto al vocablo arameo Yeshua o el hebreo Yehoshua, significan Dios salva.

Fonéticamente hablando hay incluso similitud entre Yo Soy y Yahshua, o incluso el francés Je Sui e inglés Jesus.

No hay pues que confundir al arquetipo de Consciencia con el personaje histórico.

Muy posiblemente sea ésta la razón por la que Pablo introdujo la idea del Cristo Iesous, para diferenciarlo del personaje histórico Yahshua. 

Así pudo afirmar, no soy yo quien vive, sino que es Cristo el que vive en mí.

Pero le salió el tiro por la culata y no le entendió ni la tercera parte de los creyentes.

En 2ª de Pedro 3:16 leemos que las cartas de Pablo contienen cosas difíciles de entender, y que fueron manipuladas por ignorantes para sus propios fines. 

Adorar a Jesús, Yeshua Allah o Krishna creyendo que son personas divinas separadas del propio ser es algo respetable de acuerdo a cierto nivel evolutivo, pero se aleja de los que las mismas Escrituras enseñan:

No recibo gloria de los hombres (Juan 5:41)

Gran tragedia es mirar sólo hacia afuera y perder la oportunidad de hallar la plenitud divina dentro. Así muchos acaban perdidos en templos de piedra, pasatiempos, vaciedad, codicia, lujuria y violencia.

La obligación de las instituciones y comunidades religiosas debería ser enseñar el acceso al auto-estudio y el recuerdo del Yo Soy que debe manifestarse en cada uno. Eso ahorraría a muchos unas cuantas visitas al médico. 

Esto implica reconocer que la verdad es una, y mora en todas las religiones. 

Aunque, al final, sólo un Maestro enseña:

el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre [estado de Ser], El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho (Juan 14:26)

Quien tenga oídos, que escuche y se aplique el cuento.



© Copyright 2016