sábado, 24 de diciembre de 2011

Renacer

Por sorprendente que pueda parecer, el tema central de la Navidad siempre tuvo un significado especial, incluso antes del nacimiento de Jesús. La razón es que no apunta exclusivamente al nacimiento de un individuo en concreto, sino al nacimiento de algo mucho más sutil y profundo. Merece la pena recordar el evangelio de Juan, cuando Jesús habla a Nicodemo:

En verdad te digo que quien no naciere del Agua y del Espíritu no entrará en el Reino de Dios.

Se nos invita a descubrir el significado de estas palabras  dentro de nosotros, no fuera. Y nuestra búsqueda tal vez sea guiada por la antigua visión, según la cual el Buda o Cristo son el arquetipo de la Consciencia Solar, un nivel de Ser que constituye el derecho de nacimiento de todo humano que aspire a ser libre. 
La cuestión es, ¿estamos preparados y dispuestos a reconocer el Yo Profundo como la fuente de Amor y Compasión, naturaleza última de la Realidad?

Dado nuestro condicionamiento podríamos pensar que la "iluminación" está muy lejos de seres ordinarios como nosotros. Con todo, no debiéramos olvidar que para la mente atenta, no existe nada ordinario en la vida, y que la luz de la Consciencia está siempre disponible, haciéndonos ver cómo somos presa de deseos ciegos, aversiones e ilusiones. ¿No es este darse cuenta el comienzo de un nacimiento?


Queda pues claro que no hemos de esperar a mañana o cualquier otro día festivo para crecer interiormente. ¿Qué es lo que obstruye el paso de la Luz en nosotros, ahora?





domingo, 18 de diciembre de 2011

¿Cómo vamos a dejar de escuchar...?




De todas las enseñanzas del "camino medio" o "no duales" aprendemos que cada aspecto de la vida es una expresión de la Verdad; incluso nuestros estados de inarmonía pueden guiar nuestros pasos, siempre y cuando la escucha y alineación correctas estén presentes.


En este sentido es enriquecedor preguntarse por qué chamanes místicos como los Órficos, Pitágoras o Rumi pusieron tanto énfasis en la importancia de escuchar el "canto interior". 

Famosas son las historias sobre Orfeo, que cruzó el oscuro inframundo guiado por su canto; o las referencias sufíes al "lenguaje de los pájaros", que puede ser susurrado por todas las cosas, en cualquier momento y lugar.

¿Qué significa todo ello?


También se nos enseña que hemos nacido para un propósito sagrado, lo sepamos o no. Por tanto, parece de vital importancia hallar nuestras metas interiores y vivir de acuerdo a ellas.


Tal vez, un acompañamiento pertinente para estas reflexiones sea una vieja canción, cuyo título, How Can I Keep From Singing?, puede resultar un tanto desconcertante, como el encabezamiento de este post, ya que su sentido es más bien retórico. Algo más sobre lo que reflexionar.

La música de la canción fue compuesta por Robert Lowry en el siglo diecinueve, para un viejo himno. Más tarde fue adaptada por el cantante folk Pete Seeger y otros artistas.

Arriba dejo una nueva versión, siguiendo un canto interior.

domingo, 13 de noviembre de 2011

La Crisis Global



Para muchos, la presente confluencia de perturbaciones socio-económicas y geo-climatológicas es algo malo, algo que debe evitarse. ¿Pero acaso no es todo ello un requerimiento cósmico para pagar las "deudas" que tenemos pendientes?

Muy pocos se dan cuenta de que nuestros supuestamente civilizados modos de vida (consumismo, superficialidad, explotación salvaje de la naturaleza, etc) reflejan lo que los indígenas Hopi de Norteamérica llamaron "koyaanisqatsi", vida desequilibrada, que es en sí misma una llamada a la transformación.

No es la primera vez que la raza humana vive este estado de caos. Pero estamos tan ocupados con nuestras fantasías y pueriles caprichos que apenas recordamos el hundimiento de otras civilizaciones, como el sufrido por un grande y codicioso imperio –similar a nuestro mundo occidenta– que existió en tiempos prehistóricos.

Sin embargo, aquellos días eran un "crepúsculo" en el llamado Gran Año de nuestro sistema solar, mientras que hoy la noche se ha terminado y un amanecer se despliega lentamente, siguiendo el ritmo de las estrellas, limpiando el terreno para la venida de lo nuevo. 

Una vieja y olvidada verdad que Swami Sri Yukteswar reavivó en 1895, con el libro La Ciencia Sagrada

Hoy en día esto se halla incluso en sintonía con descubrimientos recientes, como refleja el libro Lost Star of Myth and Time, de Walter Cruttenden, y su proyecto www.binaryresearchinstitute.org.

Que los humanos respondan en concordancia o no, es algo incierto. 

Con todo, como dicen sabios ancianos, es un privilegio vivir este proceso, a pesar de que la disolución de nuestras estructuras sociales y psicológicas cause dolor.

Es pues un tiempo para esperar y reflexionar sobre nuestro papel en la vida.

En sintonía con el tema, arriba dejo un vídeo reflexivo con  nuestra interpretación de la banda sonora Koyaanisqatsi:

miércoles, 12 de octubre de 2011

Sufrimiento Consciente


Quizá el mayor desafío al que se enfrenta todo humano es la necesidad de hacer frente a la abrumadora presencia del sufrimiento en todas sus formas: dolores, angustias, insatisfacción...

El sufrimiento puede incluso cegarnos y es empleado como una cruel herramienta de manipulación. La gente puede hacer y creer cualquier cosa con tal de escapar del sufrimiento. 

Es así más fácil desear la felicidad y la dicha, así como adoptar un pensamiento puritano superficial, comprando la verborrea típica sobre el amor y la luz.

Pero si somos realmente honestos con nosotros mismos, se hace obvio que el rechazo de la oscuridad hace a la situación más dolorosa. 

Y el mismo deseo de amor y luz se halla en contradicción con nuestros orgullo, soberbia, egoísmos y acciones ciegas, todo lo cual no puede transformar ni lo interior ni lo exterior. Nos hace sufrir tanto a nosotros como a otros seres. 

¿Cuántas veces aceptamos otros puntos de vista, sin criticarlos, sin excluirlos? ¿Cuántos esfuerzos hacemos por superar hábitos negativos como la auto-compasión, la auto-indulgencia en pequeños o grandes placeres, el auto-desprecio...?

¿Cuánto nos preocupamos por nosotros mismos y los demás, en sentido profundo? 

Ciertamente el Amor perdona y trasciende todo, incluso el sufrimiento (1 Corintios 13); pero no es menos cierto que tal y como somos, no podemos amar conscientemente

Nadie sufre ni ama conscientemente si no es en el espíritu del Eterno que ha de morar en el templo de nuestro cuerpo. Nada más existe realmente.

Con el Ungido de Conciencia he sido crucificado, más ya no soy yo quien vive en mí, sino que es Ungido de Conciencia quien vive en mí (Gálatas 2:20)

De modo que tal vez un paso crucial es tener el coraje de pararnos por un momento, vernos y sentirnos tal y como somos, abrazando humildemente el dolor, la decepción, la angustia, la depresión, de la misma manera que abrazamos el placer y la felicidad. 

Como bien enseñaron Buda y Yeshua, puede haber "dolor" sin "sufrimiento innecesario". Y es que el dolor y la alegría son inherentes a la vida, haz y envés de una hoja

Además, no vinimos a la tierra de vacaciones. Hay muchas deudas que pagar, por la vida que hemos recibido y comportamientos erróneos. 

¿Acaso el Padre Nuestro no dice: perdona nuestras deudas en la medida en que perdonamos a nuestros deudores?

Sólo al vivir desde un espacio de compasión y aceptación podemos pagar deuda espiritual, abriéndonos a una verdadera paz y amor conscientes. 

El dolor se hace así divino, cargado de sentido, pues ya no es del hombre viejo que sufre sino Dios mismo a través de nosotros. 

Así aliviamos también Su sufrimiento.

Por eso, cuanto más amamos de verdad, más duele la vida, pero más dicha se hace manifiesta para compensarlo. 

Mensaje parece implícito en aquéllas famosas palabras

El que quiera ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame (Mateo 16:24)

Seguirle es estudiar su Palabra, alimentarse de ella, ya que constituye su cuerpo, mientras que beberla es vivirla con su Espíritu, y estar listos para la Vida, incluido el dolor.

martes, 13 de septiembre de 2011

Quietud

Allende las agitaciones cotidianas, hay una quietud de espíritu donde uno puede sentir el amor y belleza que yacen tras la impermanencia de las cosas. En ese estado, la muerte no es más que una ilusión, una transición,  ya que todo todo lo que hicimos, hacemos y haremos siempre fue, es y será preservado en un océano sagrado. 
Y como nada hay mejor que la armonía para mostrar lo que es, aquí tenemos una bonita rendición al canto Apacíguate Mi Alma, del compositor finés Jean Sibelius, sobre el himno de Catharina von Schlegel (1697-?), y basado en el Salmo 46:10: Aquiétate y descubre que Yo Soy Dios.



jueves, 7 de julio de 2011

Recordatorios Esenciales













1. Consciencia en la respiración. Estáte presente en cada aliento. Que la atención no divague. Acuérdate de ti mismo siempre y en todas las situaciones. La respiración es la base de nuestro trabajo. Cuanto más se es capaz de ser consciente de su respiración, más fuerte es su vida interior. Es un deber para todo el mundo para salvaguardar su aliento en el momento de la inhalación y la exhalación y, además, para salvaguardar su aliento en el intervalo entre la inhalación y la exhalación (Baha ad-din Naqshband)
2. Vigila el paso. Mantén la intención a la vista en cada decisión . Deseas  la libertad, no lo olvides.
3. El viaje a casa. Recuerda que viajas desde el mundo de las apariencias al mundo de la realidad.
4. Soledad en la multitud. Permanece libre interiormente en cada actividad exterior. Aprende a no identificarte con nada.  
5. Recuerda lo Divino. Que la oración de la palabra se convierta en oración del corazón.
6. Retorna a lo Divino. No hay más meta que alcanzar la Realidad.
7. Atención. Mantén alejados pensamientos ajenos y distractivos. Que la mente se centre en lo que hacemos.
8. Presencia Divina. Acostúmbrate a reconocer lo Divino en el corazón.
Estos recordatorios fueron originalmente presentados en la Esencia de las Enseñanzas de los Maestros, un compendio de técnicas y enseñanzas sufíes recogidas por el gran sabio, Abdulhalik Gudjuvani (fallecido en 1190 d.C). Fue considerado como jefe del círculo central de los llamados Maestros o Khwajagan. Él, junto con otros diez sabios, se convirtieron en la raíz de las órdenes sufíes más importantes, como la Naqshbandhi, Yesevi y Mevlevi.
Las matizaciones junto a los recordatorios pertenecen a John G. Bennett, quien examinó la historia de los Khwajagan en el libro Maestros de Sabiduría, concluyendo que aquellos legendarios personajes ejercieron una poderosa influencia en toda Asia Central, y probablemente en todo el mundo, entre los siglos XI y XV después de la era cristiana. Actuaron como guardianes de la Sabiduría en tiempos de grandes revoluciones y guerras.
Según el propio J.G.Bennett, Peter Kingsley y otros eruditos, los Khwajagan enviaron emisarios a lugares como Europa y China, mediando en eventos importantes que contribuyeron a dar forma a la historia moderna, salvándola de males mayores.
Un halo de misterio siempre les ha rodeado, pues parecen ser herederos de una tradición mucho más antigua que se remonta, al menos, hasta el 2500 a. C.
Cabe recordar que uno de los aspectos centrales de las tradiciones primordiales de sabiduría es que las grandes culturas y civilizaciones no surgen por casualidad, sino que son sembradas desde lo alto y guiadas hasta cierto punto, con una finalidad espiritual que el hombre moderno ha olvidado y parece querer ignorar. Y puesto que el mundo Occidental se desmorona, es hora de que vayamos recordando cuáles son nuestras raíces y cuál era el propósito que maestros como Parménides, Empédocles y Pitágoras dejaron vislumbrar en sus enseñanzas, de las cuales brotó la civilización contemporánea.





martes, 14 de junio de 2011

Despertando los Sentidos

Ven. Siente con cada miembro 
cómo cada cosa se torna aparente.
No tomes lo que ves más que como un refuerzo
de lo que oyes, ni des a los sonidos preferencia
sobre los sabores en la lengua.
No rechaces la seguridad proporcionada por cada miembro
que abre una puerta a la percepción. 
Percibe cómo cada cosa se hace aparente. [1]
No es fácil entender este poema de Empédocles en un mundo donde el mal uso de los sentidos y el bombardeo de datos son tan habituales. Podemos incluso creer que percibimos por los sentidos, pero basta observarnos bien para darnos cuenta de que pasamos la mayor parte del tiempo en la cabeza, imaginando cómo son las cosas, cómo serán o deberían ser.
Los grandes maestros nos recuerdan que la posibilidad de ser plenamente humano sólo puede ser llevada a cabo con el desarrollo del sentido común (koiné aísthesis, sensus comunis). Pero ¿qué es este sentido común? Hoy en día es sinónimo de seguir lo socialmente aceptado. Curiosamente, esto se aleja del sentido original.
La raíz del malentendido probablemente comenzó con Platón, para quien los sentidos no conducían a la verdad, ya que sólo muestran el cambio, lo aparente. El asunto empeoró aún más cuando Aristotle escribió su libro Sobre el Alma, asumiendo que "cada vez que miramos un árbol, sabemos que estamos mirando, que cada vez que estamos pensando, sabemos que estamos pensando", porque, según él, todo "animal bípedo" tiene sentido común. 
Tal vez se aproximase al decir que el sentido común es una cualidad que reside en el corazón y que une todos los sentidos, dándonos una percepción coherente de la realidad.  Con todo, la suposición ciega de que hacemos uso de ella se perpetuó después. Incluso Kant utilizó la noción de  sensus communis para justificar que todos los humanos percibimos la realidad de la misma manera. 
Hay en efecto una inteligencia o consciencia que une a todos los sentidos, incluyendo la mente y el corazón. Maestros pre-socráticos la llamaban noûs. Sin embargo, poco participa en nuestra vida, ya que no nos hacemos activamente receptivos. En condiciones normales permanecemos dormidos, percibiendo a través de la pantalla oscura de la mente. De ahí que haya tantos puntos de vista contradictorios, tantas teorías, tantas ilusiones...

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[1] Traducido desde la versión de Peter Kingsley. Poema contenido en el libro Reality.

viernes, 3 de junio de 2011

Vida Superficial

Palmas, estrechas y plegadas, fueron dispuestas en los miembros humanos. Empero, un sinnúmero de insignificancias continúan chocando, embotando sus preocupaciones. Ven tan poco en vida, para luego marcharse: efímeros, desvaneciéndose cual humo, totalmente engañados por cualesquiera cosas halladas en el camino, yendo para un lado, para otro... Y luego claman en vano haber hallado el todo. Así no hay manera de que la gente pueda ver, escuchar o comprender conscientemente las cosas que he de enseñar. Pero en cuanto a ti, ya que viniste a mi lado, aprenderás. El ingenio mortal no aspira a más.
Tales fueron las palabras preparatorias que un gran maestro escribió para su discípulo Pausanias. Era Empédocles (490-430 a.C), quien perteneciera a la tradición pitagórica y cuyas enseñanzas fueron siempre expresadas a través de poesía, abrazando la psicología, la cosmología, la biología, la astronomía, la medicina y la química, contribuyendo a la creación de la ciencia moderna, y por ende, del mundo moderno. Pero a diferencia de los pensadores y científicos contemporáneos, comprendió que los seres humanos duermen, y que es necesario cultivar una actitud y  percepción lúcida. Lo que Empédocles dijo al respecto será el tema del próximo post.
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Nota: la traducción propia efectuada desde la versión al inglés de Peter Kingsley, citada en el libro Reality:
Palms—so narrow and closed in—have been poured over people’s limbs. But countless worthless things keep crashing in, blunting their cares. During their lifetimes they see such a little part of life and then they are off: short-lived, flying up and away like smoke, totally persuaded by whatever each of them happened to bump into while being driven one way, another way, all over the place. And they claim in vain that they have found the whole. Like this, there is no way that people can see or hear or consciously grasp the things I have to teach. But as for you: because you have come aside here, you will learn. Mortal resourcefulness can manage no more.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El cambio es "ahora"

El presente es una consecuencia del pasado y el futuro resultado del presente. Por lo tanto, si uno no cambia ahora, mañana será como hoy. Así que el cambio comienza con la percepción de cómo somos y lo que hacemos ahora, no mañana.



Teniendo en cuenta el hecho de conflictos sin fin, es bastante irónico que un hombre enviase este mensaje décadas atrás, ante las auto-denominadas "Naciones Unidas". Mientras tanto, el verdadero cambio sigue esperando al nivel de los individuos, no de las razas, tribus, naciones o congregaciones sociales, que son divisiones de la mente.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Esperanza Siempre Nueva


¿Es posible albergar esperanza en un planeta lleno de incertidumbres y miserias terribles?


Una historia dice que un día, Antonio de Egipto, padre del desierto, preguntó:
Señor, ¿cómo es que algunos mueren cuando son jóvenes, mientras que otros arrastrar a la vejez extrema? ¿Por qué hay quienes son pobres y los ricos? ¿Por qué los hombres malos prosperan y por qué la necesidad de justo? "Oyó una voz que le responde," Anthony, mantén la atención en ti mismo y deja a Dios ocuparse de sus asuntos"
¿Dónde centramos nuestra atención? ¿Por qué estamos tan apegados a pensamientos negativos y emociones oscuras? ¿Podemos permitir que un tipo de atención más amplia crezca a través de todos nuestros sentidos, ahora?
Un Testigo espera conectarnos al Mundo del Alma, morada más allá del tiempo, fuente de libertad y dicha, donde todo es posible.