viernes, 25 de diciembre de 2015

Árbol de Espíritu


Y brotará un retoño del tronco de Yeshy [progenitor del Rey David], y de sus raíces una rama dará fruto. Sobre él reposará el Espíritu del Señor, el Espíritu de Sabiduría e Inteligencia, espíritu de Consejo y Fortaleza, el espíritu de Conocimiento y Respeto del Señor (Isaías 11:1-5)

No es casualidad que este pasaje, junto con 1 Crónicas 29:11 que ya vimos en el análisis del Padre Nuestro, y otros que veremos más adelante, contenga las esferas más importantes del  Árbol de la Vida, el cual era representado con la Menorah o Candelabro de Siete Brazos,  y con el antiguo símbolo nazareno que la incluye:


Símbolo hallado en Monte Zión y atribuido a los primeros Nazarenos, seguidores de Yahshua (Jesús) y liderados por Yaakov (Santiago apóstol). 
Contiene la Menorah, la Estrella de David y la Alef con una cruz Tav en medio.  La inscripción reza: Shemen Rajaun, Aceite del Espíritu.
El mismo símbolo apareció en la zona Esenia de Jerusalén, tras permanecer  oculto durante siglos [1]



Luego tenemos la famosa versión geométrica que estudiaban los kabalistas judeocristianos españoles y musulmanes en la España medieval, y con la que reconciliaron las tres religiones. Aunque es una versión incompleta de la escalera de Jacob, que es más desconocida si cabe y será mejor dejarla para otra ocasión. 

De momento basta con ver que el Árbol de la Vida no proviene del ocultismo, que lo emplea de forma bastante chapucera; ni tampoco tiene que ver con las baratijas new age, donde todo se mezcla con todo sin criterio. 

Por fortuna, sus conexiones han salido a la Luz para estos tiempos:




Las llamas de la Menorah  y las siete esferas principales del Árbol pueden verse como los siete niveles de Espíritu que recibió Jesús/Yahshua tras su bautismo. 

Una idea extraordinaria para meditar, ya que pocos han llegado tan lejos partiendo de la condición humana caída, por no decir nadie.



Esto ayuda a comprender más el pasaje suprimido por teólogos, conservado en los primeros códices evangélicos y en Pablo:

Tú eres mi Hijo; hoy mismo [en tu bautismo] te he engendrado (Hebreos 1:5, Salmos 2:7)

Fue entonces cuando Yahshua pudo participar de la Mente-Logos del Padre, es decir, de Keter, la Corona del Árbol.

Así encarnó al Ungido/Cristo/Massiah, la Consciencia Divina que es continuamente enviada para rescatar los fragmentos del Hijo que hay en los corazones humanos.

Por tanto, Jesús/Yahshua es un ejemplo de cómo cada uno ha de manifestar la naturaleza crística; aunque Cristo representa la cabeza y nosotros su cuerpo (1 Corintios 12:27). Mientras que Cristo es el cuerpo del Supremo, y la cabeza de Cristo es Dios (1 Corintios 11:3).

Ello quiere decir que si uno de estos siete niveles faltare en nuestras vidas, tendríamos todas las de perder para llegar a ser plena y divinamente humanos, Hijos del Eterno. 

Les aseguro que quien tiene fe en mí [mi Enseñanza] hará también las obras que yo hago; y hará otras todavía más grandes, porque yo voy a donde está el Padre (Juan 14:12)

Más imposible aún sería si una vez comenzado el viaje de transformación, se mirase atrás, dejando entrar de nuevo a la oscuridad. Pues nadie que habiendo puesto su mano en el arado y mire atrás es apto para el Reino (Lucas 9:62)

En ese caso, dice el Evangelio, que el antiguo espíritu impuro que salió –envida, ira, codicia, etc– toma otros siete peores que él y se meten dentro (Lucas 11:26)

Y es que por cada virtud espiritual que degenera o que no se desarrolla, viene un vicio.

He ahí el peligro extremo de las organizaciones que niegan todo acceso al auto-conocimiento y Sabiduría divina, considerándolas misterios insondables u obras del diablo. 

Sin la evolución interna no hay posibilidad alguna de acceso al Reino del Espíritu desde la vida, y por tanto tampoco de resurrección. 

A cada alma se le pedirá cuentas en virtud de su comprensión de los misterios del Reino, de acuerdo a sus posibilidades. 

Como se dijo anteriormente, esto no tiene nada que ver con ser "buenos". Las viejas exhortaciones: "sed buenos", "portaos bien", etc, nunca funcionaron porque la oscuridad tiene sus trucos.  Como dijo Pablo:


Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.(Romans 7:19)

Se puede decir entonces que la mayor victoria de la oscuridad consiste en el miedo y desconocimiento acerca de la naturaleza misma de la realidad, incluida la oscuridad.

Por eso se dijo:


Mirad, os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas (Mateo 10:16)

Así pues, ¿cómo se disipa toda oscuridad interior?:


Espíritu del Maestro (Ruaj Yhwh)

El Maestro y el Espíritu son uno; y allí donde está el Espíritu del Señor hay libertad (2 Corintios 3:17)

Nadie puede conocer al Supremo en sí mismo, sino sólo a través de sus manifestaciones o frutos de su Espíritu, que es el Árbol de la Vida, 

El primero de esos frutos es el rostro del Padre, conocido también como Mente-Logos y Keter (Corona), la Llama nº 1. 

Sin embargo, ese nivel es demasiado elevado para la humanidad caída, que apenas logra decir "papi" a su progenitor celestial. 

Por tanto, se necesita un mediador.

Y la clave fundamental es comprender que la cualidad central del Espíritu es el Amor, el cual une al Padre-Madre con el Hijo, y al Hijo con la Esposa, el alma humana (Neshemah).

Y el alma humana individual reside en el centro del árbol, en la esfera 6, como la Bella Durmiente que espera ser despertada por el beso del Príncipe, el cual es enviado por el Padre en forma de Espíritu.

Y para que eso pueda tener lugar se necesita primero armonizar la Fundación Yesod, la esfera 9, que es la energía vital-sexual que nutre y une cuerpo (10), mente (8) y emoción (7).  

La unión de cuerpo y mente mediante el sentimiento reconciliador hace la función de Mayordomo Fiel de la Casa, el que administra y ordena (Lucas 16:1)

El nivel vital es el alma inferior conocida en hebreo como Nefesh, que cuando se une al alma individual superior o Neshemá, se forma el Ruaj, el Espíritu personal o alma individual despierta que nos eleva por encima de todo obstáculo. 

Mas sólo cuando el Mayordomo pone todo en orden, equilibrando cuerpo, mente y sentimiento, puede el alma individual ser besada y despertar en su primera dimensión crística, la esfera 6, el Corazón, Tiferet (Belleza, Amor y Armonía de Opuestos).

Yo soy el Camino [de armonía], la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre sino por mí (Juan 14:16)

He ahí la importancia de despertar en Alma y hacerse uno con el Hijo Príncipe –que no es adorarlo como algo externo, sino asumir la responsabilidad de una vez por todas y dejar de lloriquear como víctimas.

El Amor al Eterno es el centro de toda la Creación y sólo busca la transcendencia de todo egoísmo, superando toda oscuridad para dar e iluminarlo todo.

Amar de verdad es dejar que su Espíritu nos llene y transforme, para así poder sentirse uno a rebosar y dar sin esperar nada a cambio. Nada hay fuera que no venga de dentro. Si no se recibe, es porque hay una obstrucción,una resistencia que hay que eliminar.

Si no os conocéis, moráis en pobreza y sois la pobreza misma (Evangelio de Tomás)

Y la manera más efectiva es conociendo el Árbol en uno mismo para descubrir cómo crece el Espíritu dentro.

Conocer el Espíritu implica no sólo reconocer la presencia divina en nuestras relaciones personales, sino también aprender a entrar en lo que se llama estado silencioso de "oración centrante", en la cual, desde una posición estable y con los ojos cerrados, se descansa en el Amor hacia el Eterno, que es en realidad su Amor sin barreras.

Lograrlo requiere una disciplina diaria que facilite la la kénosis o autovaciamiento que mencionó Pablo en Filipenses 2:5-7: tened los mismo sentimientos que tuvo Cristo Jesús, quiene a pesar de tener la forma de Dios no se consideró igual a Dios sino que se vació a sí mismo (ekenosen), tomando la forma de siervo.

Evidentemente, un corazón lleno de orgullo, maldad y egoísmo está obstruido y no puede sentir lo que hay de divino dentro, pues las cosas de Dios sólo las conoce el Espíritu de Dios (1 Corintios 2:11).

La oración silenciosa era la forma antigua de entrar completamente en contacto con el Eterno en el corazón, pero no llega fácilmente sin limpiar la casa primero con algo de meditación.

Dicha oración descrita en detalle en ese maravilloso manual místico medieval llamado La Nube del No Saber, en el cual se inspiró seguramente San Juan de la Cruz.

Y redescubierta por el monje William Meninger, quien la empleó como fundamento de lo que  él y sus  colegas, los monjes trapenses Basil Pennington y Thomas Keating, llamaron Oración Centrante, Centering Prayer.

Sobre ello hablaré próximamente en un artículo, pues es una joya que ningún auténtico buscador debe dejar de saborear por sí mismo.

Espíritu de Sabiduría (Jokmah)

Mejor adquirir Sabiduría que adquirir oro (Proverbios 16:16)

Corresponde a la segunda esfera/sefirah del Árbol de la Vida. Y por supuesto, no consiste en ideas humanas.

Perderé la Sabiduría [humana] de los sabios y anularé la inteligencia [mundana] de los prudentes (1 Corintios 1:19, Isaías 29:14)

La Sabiduría divina son los chispazos de inspiración e intuición que nos revelan una idea original o solución  que debe ser desarrollada cual semilla. Y viene del espíritu que corresponde a cada individuo, su Yo Superior.

La energía serpiente engañó con sabiduría, por lo tanto, uno necesita ser más sabia que ella. Sed astutos como serpientes y mansos como palomas, insistía el Maestro.

Dichos chispazos de intuición sólo pueden llegar cuando hay completa humildad y escucha. 

Jokmah es de hecho koach mah, el poder de la nada, donde sólo las semillas divinas brillan.

Y dijo al hombre: He aquí que el respeto del Señor es la Sabiduría, y el apartarse del mal, la Inteligencia. (Job 28:28)

Si no hay silencio y claridad interior, uno no puede recibir la Sabiduría para armonizar la propia vida, y entonces cae presa de la oscuridad.

Según la Tradición, Jokmah es el límite incluso en las esferas superiores. No por casualidad se halla a la derecha del Padre, donde mora el Hijo ascendido.

Espíritu de Inteligencia/Comprensión (Binah)

Tercera esfera del Árbol de la Vida.

Tener Inteligencia vale más que tener plata (Proverbios 16:16)

Conocer lo santo, eso es Inteligencia (Proverbios 9:10)

Una cosa es recibir una intuición y otra ser capaces de desarrollar su contenido en nuestras vidas para hacernos más completos, es decir, más santos.

¿Cuántas veces no ocurre que una intuición importante cruza la mente por un instante pero debido a una distracción somos incapaces de volver a recordarla o siquiera comprenderla y aplicarla para resolver una situación problemática?

¿Realmente comprendemos la interacción entre de cuerpo, alma y espíritu con la vida que vivimos?

¿Desarrollamos toda la “idea semilla” de nuestra esencia o nos quedamos a medias como embriones?

Sin comprender lo que debemos desarrollar, ¿cómo vamos a manifestar que somos plenamente Hijos?

Espíritu de Consejo (Etza)

Se mueve en la cuarta esfera del Árbol de la Vida, la cual tiene que ver con la compasión y la misericordia (Jesed).

Si uno realmente está conectado al Eterno a través del propio espíritu-semilla o Yo Superior, ello se refleja en palabras, obras y manera de guiar a otros mediantes las mismas.

Todo lo que hacemos y decimos influye a nuestro alrededor, tanto para mal como para bien.

Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio (Mateo 12:36)

Espíritu de Fortaleza (Geburah)

El Señor es mi fortaleza (Salmo 118:14)

La quinta esfera del Árbol se relaciona con la Justicia y el Juicio (Din). Y al reflexionar nos damos cuenta de que la auténtica fortaleza viene de la capacidad de discernir lo falso de lo verdadero, de poder aplicar la Justicia del Eterno, no la nuestra. Al fin y al cabo, es el poder de su Espíritu lo que vence la inercia de la falsa personalidad en nosotros.

Espíritu de Conocimiento/Consciencia (Da´at)

Si alguno cree saber algo, aún no sabe cómo conviene saber; pero el que ama a Dios, ése es conocido por El (1 Corintios 8:2)

El Logos dijo: «Si conocen la Verdad, les hará libres.» La ignorancia es la esclavitud. El Conocimiento es la Libertad» (Evangelio de Felipe)

De alguna forma, el Conocimiento se da en toda criatura. Las plantas  y árboles saben que tienen que crecer hacia el sol; pájaros y peces conocen sus rutas migratorias, etc. 

¿Pero y el humano? ¿Por qué se halla tan perdido?

En la humanidad el Conocimiento es el auto-conocimiento que facilita la experiencia consciente y creativa de la realidad, sabiendo que todo forma parte de una armonía, que todo tiene una lógica, y que uno mismo es parte del resplandor del Único.

En el Árbol de la Vida, el Conocimiento o Da´at es la Llave que permite experimentar y equilibrar las seis esferas representadas en parte central, debajo de Da´at mismo. 

Dichas seis esferas, conocidas como Rostro Pequeño (Zeir Anpin) o Rostro del Hijo, son representadas por la Estrella de David, y constituyen el Alma del Adam engendrado o Hijo Primordial. 

Dicho Alma se fragmentó en el anterior universo, con la caída de Lucifer (Isaías 14), la cual aconteció justo después de Génesis 1:1, razón por la que se continúa diciendo: y la tierra se tornó desordenada y vacía.

La creación del Adán edénico tuvo como propósito reparar ese desorden, restaurando el Alma, pero esta vez con comprensión. Para ello el Adam creado debía elevar la naturaleza inferior, pero cayó. Y desde entonces sus descendientes no levantan cabeza. Y en ésas estamos, más tarados que nunca. Hizo falta la siembra de un Nuevo Adam.

La sefirah Da´at no suele aparecer dibujada en el Árbol, y tampoco en la Menorah, pues en realidad es la unión de Sabiduría e Inteligencia. Aunque dada su importancia debe indicarse y recalcarse, como en ése último Árbol que vimos en el Espíritu de Inteligencia.

Sin esa unión de opuestos, el Árbol pierde la columna del medio y sólo se experimenta la Dualidad, es decir, se olvida el Árbol de la Vida y se come del fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, como la humanidad caída.

Por esa razón, se le dice a Moisés, en referencia a Betzalel, arquitecto del Tabernáculo:

Le he llenado del Espíritu de Dios, con Sabiduría, con Inteligencia y con Conocimiento en toda clase de ingenio (Éxodo 31:3)


Temor/Respeto del Señor (Yirah Adonai)

Este espíritu parece el compendio de varias esferas o sefirah, pues implica amor, inteligencia, comprensión, justicia...

El principio de la Sabiduría es el Respeto del Señor (Proverbios 1:7) y el Respeto del Señor es apartarse del mal; la soberbia, la arrogancia, el mal camino, la boca perversa, las detesto (Proverbios 8:13)

El miedo es un obstáculo, y por tanto no se habla de temor a Dios.

En el amor no hay temor, pues el amor perfecto desecha el temor; porque el temor supone castigo, y el que teme no es perfecto en el amor (1 Juan 4:18)

Significa entonces Respeto Reverencial. Quien conoce al Eterno en su corazón, no da un paso en falso, pues sabe que ir en contra de su Amor o resistirlo, generará sufrimiento, la famosa "ira de Dios", tan mal entendida.

Lo que uno hace, le viene de vuelta. El Temor del Señor es como quien evita ir contra un tsunami o tirarse por un precipicio. 

Dicho respeto recuerda a lo que Immanuel Kant llamó sentimiento de respeto a la ley moral. 

Para más información sobre el Respeto Reverencial:

http://cantoderealidad.blogspot.com.es/2014/06/asombro-divino.html

Y con esto es suficiente por este año. Esperemos que este viaje pueda continuar en 2016, con creciente Luz.

Como decía mi abuela, que el Espíritu nos ilumine.

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1.Más información en:
http://www.biblesearchers.com/hebrewchurch/synagogue/seal.shtml#Oteeoos

lunes, 21 de diciembre de 2015

El Nuevo Humano


 

Recapitulando brevemente, Iesous/Y´shou/Yeshua mostró y demostró el Camino de unificación que ha seguir cada humano potencial para manifestar toda la naturaleza espiritual de Adán (cuerpo, alma y espíritu) y convertirse así en Humano pleno, el cual es divino en cuanto miembro del Hijo Único del Supremo Amado.

Pues vosotros [niños de la Luz] sois el cuerpo del Mashiaj (Cerebro Cósmico) y miembros parciales (1 Corintios 12:27)

El cuerpo humano tiene un enorme potencial para recibir una Inteligencia más fina, pero hoy el humano se halla caído y no logra comprender siquiera qué es, ni quién es.

Antes de caer, Adam era imagen perfecta del Nombre (YHVH, Verbo Existencial) del Eterno Ser, y participaba de una chispa de su Espíritu, estando destinado a gobernar sobre todas las bestias del cielo y la tierra, dentro de sí mismo (Génesis 1).

En ese sentido asegura Pablo que: tenemos la Mente [noûs] de Cristo (1 Corintios 2:16)

Por desgracia, debido a una pésima educación, característica de la edad oscura de los últimos 2000 años, este mensaje fue pervertido y manipulado en masa, lo cual lleva a mucha gente a pensar que con creer de boquilla, sin desarrollarse a nivel espiritual, ya tiene esa Mente y se halla a salvo de la oscuridad, pues, como ya lo hizo todo Jesucristo...

Cabe preguntarse entonces, ¿por qué hay tanto miedo, odio, división y desordenes de todo tipo en las 35.000 denominaciones diferentes donde supuestamente predomina la fe cristiana?

¿Por qué nunca hubo fragmentación en la primera Iglesia Nazarena ni su ramificación Paulina y sí en las iglesias posteriores al año 135? ¿Qué es lo que falta?

La fe, sin obras, es de suyo muerta (Santiago 2:17)

vestíos del nuevo hombre, que es creado según Dios, en justicia y en santidad verdadera (Efesios 4:24)

Si sólo una persona por cada una de las 35.000 denominaciones cristianas manifestara mínimamente la Mente y Corazón del Hombre Nuevo, ahora mismo habría menos de la mitad de oscuridad y división en el planeta.

Pero el caos social demuestra que el llamado “humano” apenas llega a desarrollarse, quedando en lo que profetas y apóstoles llamaron hombre animal –homínido para los antropólogos–, el cual no logra encarnar el alma espiritual y prefiere contentarse con la desnudez de un cuerpo animado por los tres niveles inferiores del alma: vital, emocional e intelectual, de los cuales es esclavo, precisamente por la ausencia de conexión con el Espíritu del Eterno, que todo lo gobierna.

Y como las cosas de Dios sólo las conoce el Espíritu de Dios...el hombre animal no percibe las cosas del Espíritu de Dios; son para él locura y no puede entenderlas–1 Corintios 2:11-14

He ahí la razón por la cual los místicos fueron y son tachados de locos o poseídos por el diablo.

Cuanto más carnal o desnudo es el "humano potencial", menos comprende la importancia de estudiarse, meditar, orar y limpiar todo aquello que hay de animal dentro de sí mismo, pues la misma oscuridad interior tiene miedo a que la verdadera Luz resplandezca y le quite el puesto.

Y allí donde hay miedo y división, no puede manifestarse la Luz de la Verdad ni el Hombre Nuevo.

El Reino de Dios está ya al alcance; transforma tu mente (metanoeite) y ten fe en la buena nueva (Marcos 1:15)

Muy lejos se halla esta exhortación de pésimas traducciones como ¡convertíos! ¡arrepentíos! y creed en el Evangelio.

Incluso Pablo enseñó: os ruego, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, grato a Dios; éste es vuestro servicio de adoración; que no os conforméis a esta edad (oscura) de tiempo [aiôn], sino que os transforméis por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, buena, grata y perfecta (Romanos 12:1-2)

Y el modo de lograrlo no es un esfuerzo titánico personal, ni consiste en agitarse gritando Aleluya, ni chillando como un predicador, ni repitiendo palabras como loros, ni rezando Biblia en mano frente a un muro...

Sólo el Espíritu del Supremo puede renovar al humano, cuando éste no ofrece resistencia y le deja entrar en una mente-corazón pura y silenciosa.

No todos los que me dicen Señor, Señor entrarán en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos (Mateo 7:21)

Evidentemente se refería a los mandamientos-llamamientos (mitzvot) de la Torah, regidos por los famosos diez principios de Éxodo 20, con su sentido espiritual, y no meramente carnal. 

Los mitzvot son con respecto a Dios o con respecto al prójimo, como señaló el mismo Jesús al citar Deuteronomio 6:4-5 y Levítico 19:18: amar al Supremo con todo el ser por encima de todas las cosas y al prójimo como a uno mismo, es decir, como parte del Hijo Único.

Es el mismo Espíritu del Eterno lo que puede transformar al “humano potencial” en Humano, haciéndole capaz de Amar con su mismo Amor consciente, y así ser capaz de completar los mandamientos-llamamientos, los cuales restablecen las conexiones del alma con el cuerpo, la mente superior y el espíritu/voluntad. Mitzvah también significa conexión. 

El modo en que el Espíritu reconecta al humano a la Luz es por medio de la Palabra, no sólo la que está presente en las Escrituras–las cuales son ciertamente un manual espiritual completo para quienes no tiran por el water closet la Llave del Conocimiento/Consciencia (Lucas 11:52).

Antes de que Yeshua la llamara así, dicha llave era también conocida como Torah ha Sod (Instrucción Secreta) y Jokmah Nishtar (Sabiduría Escondida), el título que emplea Pablo de Tarso en 1 Corintios 2:6-7.

Aunque hoy ya la podemos llamar Sabiduría revelada, pues está al alcance de todos.

Y como ya comenté en el previo artículo, dicha llave, aún sin ser conocida de modo completo, sirvió para aunar Judaísmo, Cristianismo e Islam durante la Edad Media, por única vez en la historia. 

Lo cual demuestra que sin ella, la Biblia, incluido el Nuevo Testamento, no sólo es incomprensible, sino que puede ser muy peligrosa, pues si bien la Palabra purifica como el agua (Efesios 5:26), también destruye separando alma y espíritu cuando es empleada por corazones impuros que no la encarnan en sí mismos (Hebreos 4:12).

La Fe viene de la audición, y la audición por la Palabra del Mesías  (Romanos 10:17)

Así pues, es necesario limpiar oídos y mente para recibir al Espíritu/voluntad y participar de una Mente-Corazón de orden superior.

¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y que habéis recibido de parte de Dios? 
(1 Corintios 6:19)

En la Enseñanza antigua, el Espíritu Santo no era una persona, sino la manifestación de la Luz divina del cuerpo del Cerebro Cósmico a través del alma de las personas y sus acciones: hay diversidad de dones pero el Espíritu es el mismo (1 Corintios 12:4)

Sin embargo, el Espíritu Santo por sí mismo no libera, pues requiere un cambio de mente:

los dones y la vocación de Dios son sin arrepentimiento–Romanos 11:29

Por contra, al vivir considerando el cuerpo como un templo que hay que cuidar y limpiar, las siete esferas del Espíritu lo espiritualizan, armonizando el cuerpo y alma vital-emocional, ahorrando de paso depresiones, fobias, medicamentos y visitas innecesarias al médico.

El cuerpo armonizado no está en conflicto con el alma ni con el Espíritu, pues el cuerpo no es otra cosa que Luz Madre condensada. La materia es luz-energía, reconoce la ciencia actual. Espacio, tiempo y vacío son pura ilusión, todo está lleno luz en unidad –que no monismo:

La lámpara de tu cuerpo es tu ojo (de Conciencia real); cuando tu ojo está sano, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando está malo, también tu cuerpo está lleno de oscuridad (Lucas 11:34)

Al unir cuerpo, alma y espíritu puede uno comenzar a comprender por qué vive en un planeta y adquirir así un buen vestido de bodas (alma espiritual madura), sin el cual no se puede entrar en las Nupcias Celestiales (Mt 22:11-14).

En ellas los Hijos de la Luz, habiendo adquirido la comprensión necesaria, se casan con el Espíritu más elevado, también conocido como Señor del alma:

Y llegará el día, declara el Verbo Existencial, en que me llamarás Esposo y no Mi Señor (Oseas 2:16)

Como mancebo que se desposa con una doncella, así el que te edificará se desposará contigo (Isaías 62:5)

He ahí la razón por la cual Yeshua y los apóstoles transmitieron que la Congregación (Iglesia) formaría una Nueva Jerusalén, que se convertiría en la Esposa del Eterno (Apocalipsis 21:2) y cada uno llevaría un Nuevo Nombre, siendo reflejo del Flujo de la Totalidad YHVH.

No se referían pues a iglesias de piedra ni de carne sino a la Congregación de Hijos de la Luz que es invisible para el hombre animal.

No entrará en ella [la Nueva Jerusalén] cosa inmunda, ni que cometa abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el Libro de la Vida del Cordero (Apocalipsis 21:27)

Y por supuesto, el Matrimonio Sagrado no es perder la individualidad en una extinción nirvánica, la cual sigue obligando al átomo de espíritu inmaduro a retornar por no haber hecho los deberes.

El humano debe desarrollar la Mente Universal para comprender por qué vive y servir de instrumento al Ser Completo, de lo contrario su espíritu divino repite curso, aunque el alma vital y emocional sean dóciles.

Con paciencia ganaréis vuestro alma (Lucas 21:19)

Ganar el alma espiritual madura, con su Mente iluminada es un proceso de gestación. Se puede lograr en una vida si se comprende que es posible y se vive en la Luz.

Al no ser capaces de comprender estas ideas místicas, las mentes literales rechazaron la primera Torah que tuvo que romper Moisés (Éxodo 32:15-19), y al final muchos tuvieron que conformarse con la Torah codificada en piedra que pocos cumplieron, y con sacrificios de animales en el Templo, sin reparar en que los animales a sacrificar son las pasiones del hombre animal: orgullo, ira, glotonería, celos, desenfreno sexual, pereza, envidia...

¿Qué es para mí la abundancia de vuestros sacrificios?, dice el Señor. Harto estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de ganado cebado; y la sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complace (Isaías 1:11)

Sólo cuando se sacrifican las fieras interiores:

Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará (Isaías 11:6)

Y el hombre nuevo habrá hecho sus deberes, sin necesidad de repeticiones inútiles.

No exageraba Simón Pedro al decir:

Basta ya de hacer, como en tiempo pasado, la voluntad de los gentiles (idólatras), viviendo en desenfreno, en liviandades, en crápula, en comilonas, en embriagueces y en abominables idolatrías (1ª Epístola de Pedro 4:3)

Cabe recordar que una condición establecida por el apóstol Jacobo (Santiago) para los cristianos no judíos fue: que se abstengan de la contaminación de los ídolos (i.e carne sacrificada), de la fornicación, de la sangre y de lo ahogado (i.e animales que sufren muerte violenta) (Hechos 15:20)

Supuestamente, fueron palabras del primer Jefe de la Iglesia Nazarena, la cual fue condenada no sólo por el Judaísmo sectario de fariseos y saduceos, sino por el Judaísmo rabínico que perdura hasta hoy desde la reforma de Yohanan ben Zakai (70 A.D), quien introdujo la famosa decimonovena bendición o Birkat ha Minim, con la que se maldice a nazarenos y gentiles en las sinagogas.

En el judaísmo rabínico se enfatiza la alimentación kosher (pura), el Shabat y la circuncisión según la Torah, como hacía también los nazarenos (con pequeñas diferencias). 

Por desgracia, luego se condena al no judío y se organizan banquetes que no son precisamente recatados, todo lo cual mantiene a la mente carnal activa.

Más curioso si cabe es que muchos "cristianismos adulterados" tienden a hacen prácticamente lo mismo, saltándose de lleno toda la Escritura, incluso las aclaraciones del Maestro y sus discípulos al respecto de los ídolos de la carne y la mente; incluso toda forma de idolatría a estatuas e imágenes quedaba relegada, como bien señaló Pablo en Romanos 1.

Todo arranca de interpretaciones ligeras de las Escrituras, pues el ego animal barre siempre para su casa.
Así, hay quienes ven en las palabras de Pablo, carta abierta para hacer, creer y trinchar a gusto: 

Así, también vosotros mis hermanos, habéis muerto a la Ley por el cuerpo de Cristo (Romanos 7:4)

Esto no significa que la Ley divina quede anulada, sino que sólo puede cumplirse cuando uno participa de la Vida, la Luz y la Verdad en el Corazón y Mente de Massiah-Cristo dentro de cada uno, dejando atrás los apetitos del hombre animal:

la finalidad (telos) de la Ley es el Mesías (Romanos 10:4)

Otros pasajes empleados como justificación:
no es la comida la que nos hace aceptos de Dios, y ni por abstenernos escasearemos ni por comer abundaremos (1 Corintios 8:8)

Lo cual es cierto, y no se halla en contradicción con la Torah.

Todo cuanto se vende en el mercado comedlo sin hacer averiguaciones por motivo de conciencia, porque de YHVH es la tierra y cuanto la llena...en pleno siglo XXI eso sería casi un suicidio–...Ya comáis, ya bebáis o ya hagáis alguna cosa, hacedlo todo para gloria de Dios, y no seáis objeto de escándalo ni para judíos, ni para griegos, ni para la Iglesia de Dios, como procuro yo agradar a todos en todo, no buscando mi conveniencia, sino la de todos para que se salven (1 Cor 10:25-33)

Esto hay que comprenderlo en contexto, pues Pablo respondía a preguntas específicas y tenía como misión hacerlo sin transgredir la Torah. Y evidentemente, no quería crear sectarismos ideológicos por cuestiones alimenticias. Tan sólo pide no ofender ni condenar a los que no sigan los principios de la Palabra, a los cuales no se les aplican mandamientos tales como no comer cerdo, marisco y otros animales impuros. 

Pero eso no equivale a negar la Palabra, sino a reafirmarla: ama a tu prójimo. 

No hay manera de zafarse de las leyes divinas que delimitan el funcionamiento del Espíritu, y por tanto, si uno las transgrede, contrae deuda espiritual (jub), que se manifiesta en enfermedades y otras dolencias.

Sabemos que le hemos conocido si guardamos sus mandamientos [porque es grato, no doloroso]. El que dice que le conoce y no guarda sus mandamientos, miente y la verdad no está en él (1 Juan 2:3-4)

El propio Yeshua reafirmó la Torah en incontables ocasiones:

No penséis que he venido a anular la Torah o los profetas, sino a consumarla (Mateo 5:17)

...más fácilmente es que pasen el cielo y la tierra que el faltar un solo ápice de la Ley (Lucas 16:16-17)

Es cierto que el Maestro dijo: No es lo que entra por su boca lo que contamina al hombre, sino lo que de su boca sale (Mateo 15:11)

Mas aquí simplemente refutaba a los fariseos la acusación sobre el hecho de que sus discípulos no se lavaban las manos antes de comer; un hábito que no estaba en la Torah, y pertenecía a "tradición de hombres", por muy necesario que sea.

Curiosamente, ni Iesous/Yeshua ni sus discípulos comían sangre ni cerdo ni siquiera carne permitida por la Torah, como el cordero, ni bebían alcohol o derivado de la uva, pues no sólo eran hebreos, sino que vivían bajo voto nazareo (Números 6), como indican las referencias hebreas, además de textos sobre Jacobo y Pedro.

Así recuperaron el estado edénico de Adam, cuya comida se indica en Génesis 1:29:
He aquí, yo os he dado toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla; esto os servirá de alimento.

A ellos podrían atribuirse las palabras de San Francisco de Asís:

Los animales son mis amigos y yo a mis amigos no me los como.

Esto tiene que ver con la transformación interior. Hay alimentos y bebidas cuya carga energética constituye un obstáculo, sobre todo la carne de cerdo y la sangre, la cual contiene la energía emocional del animal, y pasa al organismo, contaminándolo.

Cualquiera que tenga experiencia en la senda interior sabe lo pesado y agitado que se siente el organismo con ciertos alimentos, lo cual dificulta el trabajo interno a la hora de meditar, orar y no digamos ya si se aspira a entrar en contemplación para sentir plenamente el Amor del Espíritu.

Comer pollo, pavo o pescado con escamas y aletas ocasionalmente no va a hacer daño a nadie, siempre y cuando no estén contaminados por la producción industrial o las toxinas del mar, como el mercurio que almacenan grandes peces azules (i.e pez espada, atún...)

Las carnes en general son demasiado pesadas y hoy incluso tremendamente dañinas, no sólo por la crueldad con que se asesina a los animales, sino por los aditivos y antibióticos que se les mente a los piensos.

En cambio, semillas (lentejas, arroz integral, mijo, garbanzos...), frutas y vegetales (lechugas, escarola, tomate, cebolla...) siempre han constituido la dieta de los grandes místicos, y de las gentes más sanas y longevas, como los Hunza del Himalaya. Por algo será.

Cualquiera que lleve tiempo en proceso de renovación sabe bien que llega un punto en que el mismo cuerpo no pide carne pesada, aunque sea muy kosher y se vea apetitosa, con patatas y salsa en abundancia.


Con todo, la alimentación es sólo una parte de la renovación interior. Hace falta aprender a dominar la mente y las emociones, y para ello hay que conocer el Espíritu de la gran Mente. Pero eso para el culmen del Solsticio.