lunes, 21 de diciembre de 2015

El Nuevo Humano


 

Recapitulando brevemente, Iesous/Y´shou/Yeshua mostró y demostró el Camino de unificación que ha seguir cada humano potencial para manifestar toda la naturaleza espiritual de Adán (cuerpo, alma y espíritu) y convertirse así en Humano pleno, el cual es divino en cuanto miembro del Hijo Único del Supremo Amado.

Pues vosotros [niños de la Luz] sois el cuerpo del Mashiaj (Cerebro Cósmico) y miembros parciales (1 Corintios 12:27)

El cuerpo humano tiene un enorme potencial para recibir una Inteligencia más fina, pero hoy el humano se halla caído y no logra comprender siquiera qué es, ni quién es.

Antes de caer, Adam era imagen perfecta del Nombre (YHVH, Verbo Existencial) del Eterno Ser, y participaba de una chispa de su Espíritu, estando destinado a gobernar sobre todas las bestias del cielo y la tierra, dentro de sí mismo (Génesis 1).

En ese sentido asegura Pablo que: tenemos la Mente [noûs] de Cristo (1 Corintios 2:16)

Por desgracia, debido a una pésima educación, característica de la edad oscura de los últimos 2000 años, este mensaje fue pervertido y manipulado en masa, lo cual lleva a mucha gente a pensar que con creer de boquilla, sin desarrollarse a nivel espiritual, ya tiene esa Mente y se halla a salvo de la oscuridad, pues, como ya lo hizo todo Jesucristo...

Cabe preguntarse entonces, ¿por qué hay tanto miedo, odio, división y desordenes de todo tipo en las 35.000 denominaciones diferentes donde supuestamente predomina la fe cristiana?

¿Por qué nunca hubo fragmentación en la primera Iglesia Nazarena ni su ramificación Paulina y sí en las iglesias posteriores al año 135? ¿Qué es lo que falta?

La fe, sin obras, es de suyo muerta (Santiago 2:17)

vestíos del nuevo hombre, que es creado según Dios, en justicia y en santidad verdadera (Efesios 4:24)

Si sólo una persona por cada una de las 35.000 denominaciones cristianas manifestara mínimamente la Mente y Corazón del Hombre Nuevo, ahora mismo habría menos de la mitad de oscuridad y división en el planeta.

Pero el caos social demuestra que el llamado “humano” apenas llega a desarrollarse, quedando en lo que profetas y apóstoles llamaron hombre animal –homínido para los antropólogos–, el cual no logra encarnar el alma espiritual y prefiere contentarse con la desnudez de un cuerpo animado por los tres niveles inferiores del alma: vital, emocional e intelectual, de los cuales es esclavo, precisamente por la ausencia de conexión con el Espíritu del Eterno, que todo lo gobierna.

Y como las cosas de Dios sólo las conoce el Espíritu de Dios...el hombre animal no percibe las cosas del Espíritu de Dios; son para él locura y no puede entenderlas–1 Corintios 2:11-14

He ahí la razón por la cual los místicos fueron y son tachados de locos o poseídos por el diablo.

Cuanto más carnal o desnudo es el "humano potencial", menos comprende la importancia de estudiarse, meditar, orar y limpiar todo aquello que hay de animal dentro de sí mismo, pues la misma oscuridad interior tiene miedo a que la verdadera Luz resplandezca y le quite el puesto.

Y allí donde hay miedo y división, no puede manifestarse la Luz de la Verdad ni el Hombre Nuevo.

El Reino de Dios está ya al alcance; transforma tu mente (metanoeite) y ten fe en la buena nueva (Marcos 1:15)

Muy lejos se halla esta exhortación de pésimas traducciones como ¡convertíos! ¡arrepentíos! y creed en el Evangelio.

Incluso Pablo enseñó: os ruego, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, grato a Dios; éste es vuestro servicio de adoración; que no os conforméis a esta edad (oscura) de tiempo [aiôn], sino que os transforméis por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, buena, grata y perfecta (Romanos 12:1-2)

Y el modo de lograrlo no es un esfuerzo titánico personal, ni consiste en agitarse gritando Aleluya, ni chillando como un predicador, ni repitiendo palabras como loros, ni rezando Biblia en mano frente a un muro...

Sólo el Espíritu del Supremo puede renovar al humano, cuando éste no ofrece resistencia y le deja entrar en una mente-corazón pura y silenciosa.

No todos los que me dicen Señor, Señor entrarán en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos (Mateo 7:21)

Evidentemente se refería a los mandamientos-llamamientos (mitzvot) de la Torah, regidos por los famosos diez principios de Éxodo 20, con su sentido espiritual, y no meramente carnal. 

Los mitzvot son con respecto a Dios o con respecto al prójimo, como señaló el mismo Jesús al citar Deuteronomio 6:4-5 y Levítico 19:18: amar al Supremo con todo el ser por encima de todas las cosas y al prójimo como a uno mismo, es decir, como parte del Hijo Único.

Es el mismo Espíritu del Eterno lo que puede transformar al “humano potencial” en Humano, haciéndole capaz de Amar con su mismo Amor consciente, y así ser capaz de completar los mandamientos-llamamientos, los cuales restablecen las conexiones del alma con el cuerpo, la mente superior y el espíritu/voluntad. Mitzvah también significa conexión. 

El modo en que el Espíritu reconecta al humano a la Luz es por medio de la Palabra, no sólo la que está presente en las Escrituras–las cuales son ciertamente un manual espiritual completo para quienes no tiran por el water closet la Llave del Conocimiento/Consciencia (Lucas 11:52).

Antes de que Yeshua la llamara así, dicha llave era también conocida como Torah ha Sod (Instrucción Secreta) y Jokmah Nishtar (Sabiduría Escondida), el título que emplea Pablo de Tarso en 1 Corintios 2:6-7.

Aunque hoy ya la podemos llamar Sabiduría revelada, pues está al alcance de todos.

Y como ya comenté en el previo artículo, dicha llave, aún sin ser conocida de modo completo, sirvió para aunar Judaísmo, Cristianismo e Islam durante la Edad Media, por única vez en la historia. 

Lo cual demuestra que sin ella, la Biblia, incluido el Nuevo Testamento, no sólo es incomprensible, sino que puede ser muy peligrosa, pues si bien la Palabra purifica como el agua (Efesios 5:26), también destruye separando alma y espíritu cuando es empleada por corazones impuros que no la encarnan en sí mismos (Hebreos 4:12).

La Fe viene de la audición, y la audición por la Palabra del Mesías  (Romanos 10:17)

Así pues, es necesario limpiar oídos y mente para recibir al Espíritu/voluntad y participar de una Mente-Corazón de orden superior.

¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y que habéis recibido de parte de Dios? 
(1 Corintios 6:19)

En la Enseñanza antigua, el Espíritu Santo no era una persona, sino la manifestación de la Luz divina del cuerpo del Cerebro Cósmico a través del alma de las personas y sus acciones: hay diversidad de dones pero el Espíritu es el mismo (1 Corintios 12:4)

Sin embargo, el Espíritu Santo por sí mismo no libera, pues requiere un cambio de mente:

los dones y la vocación de Dios son sin arrepentimiento–Romanos 11:29

Por contra, al vivir considerando el cuerpo como un templo que hay que cuidar y limpiar, las siete esferas del Espíritu lo espiritualizan, armonizando el cuerpo y alma vital-emocional, ahorrando de paso depresiones, fobias, medicamentos y visitas innecesarias al médico.

El cuerpo armonizado no está en conflicto con el alma ni con el Espíritu, pues el cuerpo no es otra cosa que Luz Madre condensada. La materia es luz-energía, reconoce la ciencia actual. Espacio, tiempo y vacío son pura ilusión, todo está lleno luz en unidad –que no monismo:

La lámpara de tu cuerpo es tu ojo (de Conciencia real); cuando tu ojo está sano, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando está malo, también tu cuerpo está lleno de oscuridad (Lucas 11:34)

Al unir cuerpo, alma y espíritu puede uno comenzar a comprender por qué vive en un planeta y adquirir así un buen vestido de bodas (alma espiritual madura), sin el cual no se puede entrar en las Nupcias Celestiales (Mt 22:11-14).

En ellas los Hijos de la Luz, habiendo adquirido la comprensión necesaria, se casan con el Espíritu más elevado, también conocido como Señor del alma:

Y llegará el día, declara el Verbo Existencial, en que me llamarás Esposo y no Mi Señor (Oseas 2:16)

Como mancebo que se desposa con una doncella, así el que te edificará se desposará contigo (Isaías 62:5)

He ahí la razón por la cual Yeshua y los apóstoles transmitieron que la Congregación (Iglesia) formaría una Nueva Jerusalén, que se convertiría en la Esposa del Eterno (Apocalipsis 21:2) y cada uno llevaría un Nuevo Nombre, siendo reflejo del Flujo de la Totalidad YHVH.

No se referían pues a iglesias de piedra ni de carne sino a la Congregación de Hijos de la Luz que es invisible para el hombre animal.

No entrará en ella [la Nueva Jerusalén] cosa inmunda, ni que cometa abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el Libro de la Vida del Cordero (Apocalipsis 21:27)

Y por supuesto, el Matrimonio Sagrado no es perder la individualidad en una extinción nirvánica, la cual sigue obligando al átomo de espíritu inmaduro a retornar por no haber hecho los deberes.

El humano debe desarrollar la Mente Universal para comprender por qué vive y servir de instrumento al Ser Completo, de lo contrario su espíritu divino repite curso, aunque el alma vital y emocional sean dóciles.

Con paciencia ganaréis vuestro alma (Lucas 21:19)

Ganar el alma espiritual madura, con su Mente iluminada es un proceso de gestación. Se puede lograr en una vida si se comprende que es posible y se vive en la Luz.

Al no ser capaces de comprender estas ideas místicas, las mentes literales rechazaron la primera Torah que tuvo que romper Moisés (Éxodo 32:15-19), y al final muchos tuvieron que conformarse con la Torah codificada en piedra que pocos cumplieron, y con sacrificios de animales en el Templo, sin reparar en que los animales a sacrificar son las pasiones del hombre animal: orgullo, ira, glotonería, celos, desenfreno sexual, pereza, envidia...

¿Qué es para mí la abundancia de vuestros sacrificios?, dice el Señor. Harto estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de ganado cebado; y la sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complace (Isaías 1:11)

Sólo cuando se sacrifican las fieras interiores:

Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará (Isaías 11:6)

Y el hombre nuevo habrá hecho sus deberes, sin necesidad de repeticiones inútiles.

No exageraba Simón Pedro al decir:

Basta ya de hacer, como en tiempo pasado, la voluntad de los gentiles (idólatras), viviendo en desenfreno, en liviandades, en crápula, en comilonas, en embriagueces y en abominables idolatrías (1ª Epístola de Pedro 4:3)

Cabe recordar que una condición establecida por el apóstol Jacobo (Santiago) para los cristianos no judíos fue: que se abstengan de la contaminación de los ídolos (i.e carne sacrificada), de la fornicación, de la sangre y de lo ahogado (i.e animales que sufren muerte violenta) (Hechos 15:20)

Supuestamente, fueron palabras del primer Jefe de la Iglesia Nazarena, la cual fue condenada no sólo por el Judaísmo sectario de fariseos y saduceos, sino por el Judaísmo rabínico que perdura hasta hoy desde la reforma de Yohanan ben Zakai (70 A.D), quien introdujo la famosa decimonovena bendición o Birkat ha Minim, con la que se maldice a nazarenos y gentiles en las sinagogas.

En el judaísmo rabínico se enfatiza la alimentación kosher (pura), el Shabat y la circuncisión según la Torah, como hacía también los nazarenos (con pequeñas diferencias). 

Por desgracia, luego se condena al no judío y se organizan banquetes que no son precisamente recatados, todo lo cual mantiene a la mente carnal activa.

Más curioso si cabe es que muchos "cristianismos adulterados" tienden a hacen prácticamente lo mismo, saltándose de lleno toda la Escritura, incluso las aclaraciones del Maestro y sus discípulos al respecto de los ídolos de la carne y la mente; incluso toda forma de idolatría a estatuas e imágenes quedaba relegada, como bien señaló Pablo en Romanos 1.

Todo arranca de interpretaciones ligeras de las Escrituras, pues el ego animal barre siempre para su casa.
Así, hay quienes ven en las palabras de Pablo, carta abierta para hacer, creer y trinchar a gusto: 

Así, también vosotros mis hermanos, habéis muerto a la Ley por el cuerpo de Cristo (Romanos 7:4)

Esto no significa que la Ley divina quede anulada, sino que sólo puede cumplirse cuando uno participa de la Vida, la Luz y la Verdad en el Corazón y Mente de Massiah-Cristo dentro de cada uno, dejando atrás los apetitos del hombre animal:

la finalidad (telos) de la Ley es el Mesías (Romanos 10:4)

Otros pasajes empleados como justificación:
no es la comida la que nos hace aceptos de Dios, y ni por abstenernos escasearemos ni por comer abundaremos (1 Corintios 8:8)

Lo cual es cierto, y no se halla en contradicción con la Torah.

Todo cuanto se vende en el mercado comedlo sin hacer averiguaciones por motivo de conciencia, porque de YHVH es la tierra y cuanto la llena...en pleno siglo XXI eso sería casi un suicidio–...Ya comáis, ya bebáis o ya hagáis alguna cosa, hacedlo todo para gloria de Dios, y no seáis objeto de escándalo ni para judíos, ni para griegos, ni para la Iglesia de Dios, como procuro yo agradar a todos en todo, no buscando mi conveniencia, sino la de todos para que se salven (1 Cor 10:25-33)

Esto hay que comprenderlo en contexto, pues Pablo respondía a preguntas específicas y tenía como misión hacerlo sin transgredir la Torah. Y evidentemente, no quería crear sectarismos ideológicos por cuestiones alimenticias. Tan sólo pide no ofender ni condenar a los que no sigan los principios de la Palabra, a los cuales no se les aplican mandamientos tales como no comer cerdo, marisco y otros animales impuros. 

Pero eso no equivale a negar la Palabra, sino a reafirmarla: ama a tu prójimo. 

No hay manera de zafarse de las leyes divinas que delimitan el funcionamiento del Espíritu, y por tanto, si uno las transgrede, contrae deuda espiritual (jub), que se manifiesta en enfermedades y otras dolencias.

Sabemos que le hemos conocido si guardamos sus mandamientos [porque es grato, no doloroso]. El que dice que le conoce y no guarda sus mandamientos, miente y la verdad no está en él (1 Juan 2:3-4)

El propio Yeshua reafirmó la Torah en incontables ocasiones:

No penséis que he venido a anular la Torah o los profetas, sino a consumarla (Mateo 5:17)

...más fácilmente es que pasen el cielo y la tierra que el faltar un solo ápice de la Ley (Lucas 16:16-17)

Es cierto que el Maestro dijo: No es lo que entra por su boca lo que contamina al hombre, sino lo que de su boca sale (Mateo 15:11)

Mas aquí simplemente refutaba a los fariseos la acusación sobre el hecho de que sus discípulos no se lavaban las manos antes de comer; un hábito que no estaba en la Torah, y pertenecía a "tradición de hombres", por muy necesario que sea.

Curiosamente, ni Iesous/Yeshua ni sus discípulos comían sangre ni cerdo ni siquiera carne permitida por la Torah, como el cordero, ni bebían alcohol o derivado de la uva, pues no sólo eran hebreos, sino que vivían bajo voto nazareo (Números 6), como indican las referencias hebreas, además de textos sobre Jacobo y Pedro.

Así recuperaron el estado edénico de Adam, cuya comida se indica en Génesis 1:29:
He aquí, yo os he dado toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla; esto os servirá de alimento.

A ellos podrían atribuirse las palabras de San Francisco de Asís:

Los animales son mis amigos y yo a mis amigos no me los como.

Esto tiene que ver con la transformación interior. Hay alimentos y bebidas cuya carga energética constituye un obstáculo, sobre todo la carne de cerdo y la sangre, la cual contiene la energía emocional del animal, y pasa al organismo, contaminándolo.

Cualquiera que tenga experiencia en la senda interior sabe lo pesado y agitado que se siente el organismo con ciertos alimentos, lo cual dificulta el trabajo interno a la hora de meditar, orar y no digamos ya si se aspira a entrar en contemplación para sentir plenamente el Amor del Espíritu.

Comer pollo, pavo o pescado con escamas y aletas ocasionalmente no va a hacer daño a nadie, siempre y cuando no estén contaminados por la producción industrial o las toxinas del mar, como el mercurio que almacenan grandes peces azules (i.e pez espada, atún...)

Las carnes en general son demasiado pesadas y hoy incluso tremendamente dañinas, no sólo por la crueldad con que se asesina a los animales, sino por los aditivos y antibióticos que se les mente a los piensos.

En cambio, semillas (lentejas, arroz integral, mijo, garbanzos...), frutas y vegetales (lechugas, escarola, tomate, cebolla...) siempre han constituido la dieta de los grandes místicos, y de las gentes más sanas y longevas, como los Hunza del Himalaya. Por algo será.

Cualquiera que lleve tiempo en proceso de renovación sabe bien que llega un punto en que el mismo cuerpo no pide carne pesada, aunque sea muy kosher y se vea apetitosa, con patatas y salsa en abundancia.


Con todo, la alimentación es sólo una parte de la renovación interior. Hace falta aprender a dominar la mente y las emociones, y para ello hay que conocer el Espíritu de la gran Mente. Pero eso para el culmen del Solsticio.

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