martes, 1 de julio de 2014

Pesca espiritual


ICHTHYS 

El Evangelio de Tomás el Mellizo es sin duda uno de los textos más importantes para entender la forma no distorsionada del primer cristianismo.

A diferencia de lo que se pensaba, no es un texto gnóstico heleno, ya que este evangelio tiene un sustrato arameo y por tanto es más bien nazareno-ebionita.

Es más, refleja muy bien las enseñanzas de Yahshua, el Nazareno. Algunos de sus 114 dichos –atribuidos al Maestro–, completan pasajes de los Evangelios canónicos, lo que llevó a algunos estudiosos a identificarlo como parte del famoso Q Documento que se planteó la hipótesis de que la fuente de Lucas, Mateo y Marcos.

En él se nos revelan claves importantes:

(1) Y él dijo: "El que encuentre la interpretación de estos dichos no experimentará la muerte." 
(2) Jesús dijo: "Deja que aquel que busca siga buscando hasta encontrar. Cuando encuentre, se turbará. Cuando sea perturbado, se asombrará, y reinará sobre todas las cosas
(8) Y él dijo: "Los seres humanos se asemejan a un pescador inteligente que, habiendo echado la red al mar, la sacó llena de pequeños peces pequeños, y al encontrar entre ellos un gran pez, devolvió los peces pequeños de nuevo al mar, eligiendo sin esfuerzo al pez grande. Quien tenga oídos para oír, que oiga 

Innumerables son las veces en que los textos sagrados consideran a los humanos como "muertos vivientes", y  coinciden en mostrar la senda para ser "resucitados" antes de la muerte del cuerpo físico, e incluso antes de la redención final de aquellos espíritus que esperan en los cielos inferiores en estado semi-consciente –según las enseñanzas hebreas. 

Sin embargo, la resurrección no viene por sí sola, con la mera creencia, sino con la "comprensión, transformación y "fe-confianza adquirida a través de un intenso proceso de trabajo interno. 

Pero antes de llegar ahí, uno debe darse cuenta del propio estado miserable, de cómo la sombra ordinaria desperdicia el día con todos sus "miedos", "preocupaciones", "juicios negativos", "gustos y aversiones", subidas y bajadas que nos privan de nuestra más preciada joya, la verdadera naturaleza profunda. 

Cuando uno ve esta condición miserable, uno siente remordimiento. Mas cuando encuentra lo profundo, se llena de gozo y respeto reverencial: Cuando encuentre, se turbará. Cuando sea perturbado, se asombrará.

Un reconocimiento que conduce inevitablemente a experimentar la necesidad de "retornar" al verdadero Ser. 

¿Por qué habríamos de permanecer cautivos, a merced de la ilusión de pequeños egos que nos roban el derecho a Ser, haciéndonos pagar el precio? 

Es por esto que estamos destinados a convertirnos en "pescadores inteligentes", echando fuera de la red los "peces pequeños", eligiendo sin esfuerzo al Pez Grande

Ahora, ¿qué es el pescado grande? ¿Por qué sin esfuerzo? 

Una respuesta clara aparece en una de las cartas de Pablo: 

He sido crucificado con Cristo; sin embargo, ya no soy yo quien vive, sino que Cristo vive en mí (Gálatas 2:20) 

En otras palabras, el trabajo espiritual no se basa en el esfuerzo de nuestra personalidad cotidiana, sino más bien en un no-esfuerzo, en abandonar nuestras “pretensiones”, dejando que nuestra "naturaleza divina enterrada" tome el mando y cargue con nuestros sufrimientos. La diligencia, la atención correcta y el discernimiento tienen lugar dentro de la Luz libre de la Consciencia, que espera a ser realizada.

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Para una versión completa del Evangelio de Tomás: 
http://gnosis.org/naghamm/gthlamb.html