martes, 9 de abril de 2013

Addendum II: El Jesús de las Tradiciones Sapienciales

Jesús y sus discipulos, de James Tisot (1890)



La última vez dejamos abierta la posibilidad de la existencia de Jesús de Nazaret. Sin embargo nunca dijimos que era exactamente como la historia lo ha presentado. Pues bien, ahora hemos de dejar atrás prejuicios, ya que el Jesús que dejó huellas en la historia no encaja en "el estereotipo" de las películas. Incluso las hipotéticas fuentes judías describen a un Jesús que estaba más cerca del llamado paganismo que del judaísmo oficial o del cristianismo disoluto de los siglos posteriores. Huelga decir que la enseñanza contenida en los evangelios tiene un carácter místico-esotérico que pone al verdadero cristianismo en relación directa con tradiciones de Sabiduría y no con dogmas o instituciones.

La prueba de que Jesús fue más o menos conocido en ciertos círculos la tenemos quizá en cierto filósofo estoico llamado Mara bar Serapión, quien en una carta a su hijo alude sin duda a Jesús de una manera muy poco convencional. La carta se conserva actualmente en el Museo Británico de Londres, y a pesar de que está contenida en un manuscrito siriaco del siglo VII, está fechada entre en el siglo II y finales del I. En ella se lee lo siguiente:

¿Qué ventaja obtuvieron los atenienses cuando mataron a Sócrates? Carestía y destrucción les cayeron encima como un juicio por su crimen. ¿Qué ventaja obtuvieron los hombres de Samos cuando quemaron vivo a Pitágoras? En un instante su tierra fue cubierta por la arena. ¿Qué ventaja obtuvieron los judíos cuando condenaron a muerte a su rey sabio? Después de aquel hecho su reino fue abolido. Justamente Dios vengó a aquellos tres hombres sabios: los atenienses murieron de hambre; los habitantes de Samos fueron arrollados por el mar; los judíos, destruidos y expulsados de su país, viven en la dispersión total. Pero Sócrates no murió definitivamente: continuó viviendo en la enseñanza de Platón. Pitágoras no murió: continuó viviendo en la estatua de Hera. Ni tampoco el rey sabio murió verdaderamente: continuó viviendo en la enseñanza que había dado[1]

Puesto que Jesús era tradicionalmente considerado  Rey de los Judíos, y no hay otro rey sabio que encaje en este contexto, la carta sólo puede estar refiriéndose al hombre que trajo la enseñanza cristiana revolucionaria en medio de un ambiente judío. Y la forma en que el filósofo se refiere a él es todo menos apologética o dogmática, y además similar, por cierto, a la referencia de Flavio Josefo, quien llamó a Jesús "hombre sabio" –algo que un "cristiano convencional" nunca haría, insistimos–.

Los otros dos personajes de la carta, Pitágoras y Sócrates, son también figuras notables sobre las que que se han desarrollado leyendas y mitos con "fines educativos" (i.e Sócrates como protagonista de los diálogos de Platón). Sin embargo, hoy en día muy pocos podrían negar la existencia de esos dos hombres. Es cierto que fueron mencionados por filósofos e historiadores, pero también lo fue Jesús, aunque en menor medida, pues fue sin duda una "figura elusiva", como todos los grandes maestros espirituales de la humanidad. ¿Cuánto sabemos acerca de Sidarta Gautama el Buda al margen de las leyendas?

Escasa es también la información sobre una hermandad judía conocida como los Esenios, portadores de la enseñanza mística hebrea y autores de los rollos del Mar Muerto. Curiosamente, hay pistas que indican que Jesús estuvo de algún modo ligado a este grupo, sin pertenecer a él. Una es su falta de comunión con el judaísmo oficial, del cual criticó su dogmatismo e hipocresía, como harían los místicos Esenios. Por otro lado, como ya apuntó el filósofo y ex-papa Joseph Ratzinger, Jesús debió de guiarse por el calendario ritual esenio, lo cual explicaría algunas aparentes contradicciones en los evangelios. Además, tampoco sería extraño que Jesús hubiese recibido su primera iniciación de los Esenios, quienes le habrían ayudado a "recordar su naturaleza" y a despertar su potencial. Alguien tuvo que hacerlo, pues un niño y un hombre joven necesitan de cierta guía, incluso si su nivel de ser es muy elevado. Pero eso es otra historia que requeriría una reflexión más larga. Hay toneladas de especulación al respecto de los “años ocultos” de Jesús.

Es interesante apuntar que Galilea era un auténtico cruce de caminos, punto de encuentro entre el Este y el Oeste, y no lejos de Nazaret, donde supuestamente se crió Jesús (Mateo 2: 23), había una famosa ciudad llamada Séforis, donde las tradiciones mistéricas      resonaban incluso en los lugares más inesperados, como en la propia Sinagoga de Séforis, que tiene un interesante mosaico en el suelo con una imagen del carro de Helios, el Sol, rodeado por las doce constelaciones [2] ¿No es una curiosa coincidencia?

El hombre que transmitió la enseñanza cristiana en Judea seguramente no ignoraba estas "corrientes culturales". Y dada la naturaleza y conceptos de los evangelios, sus discípulos debieron recibir una profunda formación espiritual en armonía con diferentes sistemas filosóficos y el antiguo lenguaje del mito, con el fin de difundir la enseñanza de manera apropiada.

Por estas y otras razones, es arriesgado pensar que Jesús vivió todos los episodios de los Evangelios "literalmente"; además de incorporar un "nivel histórico", éstos significan varias cosas más, como ya se vio en anteriores artículos. Para dar sólo otro detalle, si el Talmud realmente se refiere al Jesús cristiano, entonces a lo mejor éste no tuvo doce discípulos:

Nuestros rabinos enseñaron: Yeshu tenía cinco discípulos - Mattai, Nakkai, Netzer, Buni, y Todah (Sanhedrín 43a).

En cualquier caso, los detalles relativos a la figura de Jesús no son tan importantes como la enseñanza. Sin embargo, es importante darse cuenta de que alguien extraordinario debe haberla inspirado. Eso no surge de la noche al día, así porque sí.

En primer lugar, la cultura humana normalmente se rige por la "inercia" y por lo tanto cualquier cambio transformador implica "nadar contra corriente", lo que sólo puede ser realizado por personas muy voluntariosas e inteligentes, sobre todo en edades muy oscuras, como los comienzos de la Era Cristiana.

Una respuesta más profunda se encuentra en una Cadena Dorada de tradiciones que han transmitido, desde la remota antigüedad, que hay períodos de tiempo en que ciertos individuos con un alto nivel de perfección han de nacer en la tierra para abrir "nuevos ciclos" y guiar a la humanidad. Dichas tradiciones los consideran "encarnaciones" de diferentes niveles de Consciencia y les asignan diferentes nombres, dependiendo de su "nivel de ser y origen", el más alto de los cuales es la Luz-Inteligencia (el Pleroma y Noûs del Gnosticismo y 
Helenismo respectivamente). En la tradición gnóstico-cristiana Jesús, "el hombre", fue el más importante de los mensajeros, siendo el "vehículo" empleado para el descenso del llamado Hijo, que mora en Pleroma, el Océano de Luz. El antiguo gnóstico Valentino incluso señaló cómo dicho descenso se simboliza en los Evangelios con el bautismo de Jesús, momento en que Jesús se convierte en el Cristo (Christós  significa Ungido en griego, igual que el término hebreo Messiah). De ahí que sea necesario distinguir entre un Jesús histórico de carne y hueso, y el Cristo, es decir, el "arquetipo de Luz" que los humanos aspiran a recibir para ser "salvados" del proceso de sufrimiento, muerte y repeticiones inútiles. Ésa es también la razón por la cual a aquel mensajero  se le llamó Yahshua, "Vida que clama y salva". [3]

En la tradición hindú los mensajeros reciben el nombre de Avatares, que es precisamente el título dado a Jesucristo en la India, donde se lo equipara al Señor Krishna –el parecido de las palabras no parece coincidencia.  [4]

Ha habido también avatares asociados a "planetas", como el príncipe Sidarta Gautama, que encarnaría el arquetipo del Buda, el Despierto.

En cualquier caso, aunque no hubiera ninguna evidencia que apoyase la existencia de avatares –que no es el caso– las enseñanzas que se les atribuyen seguirían siendo la llave para vivir la Realidad, ya que están destinadas a ayudar a los seres humanos a crecer completamente. En este sentido, tanto las discusiones escolásticas como las "posturas de desprestigio” pierden por completo el sentido, por lo que sólo pueden contribuir a reforzar el estado de sueño que esclaviza a la humanidad moderna.
__________________
[1] Penna, Romano:
Ambiente histórico-cultural de los orígenes del cristianismo: textos y comentarios, pág. 319, Bilbao, 1994. 


[3] El término “ungido” (christós, messiah) alude al hecho de ser literalmente "bañados" por emanaciones de energía provenientes de niveles superiores de Ser, lo cual implica un proceso de auto-perfeccionamiento y no creencia ciega. 

[4] No debe confundirse con el concepto budista de Bodhisattva, que es un alma humana que, después de llegar a un nivel bastante alto de perfección decide regresar a la Tierra con el fin de ayudar.




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miércoles, 3 de abril de 2013

Addendum I: Buscando Al Jesús Histórico


Jesús Pantócrator
Mosaico de Hagia Sophi (Estambul)


Como dijimos en el primer artículo sobre la Pascua, las escrituras sagradas como el Nuevo Testamento tienen siete niveles de interpretación y comprensión. Aquí nos centramos en dos, y ahora es el momento de reflexionar sobre su protagonista histórico, ya que la existencia de Jesús ha sido cuestionada desde diferentes puntos de vista y ninguno de ellos parece riguroso y convincente.

Con el fin de negar la existencia de Jesús muchos investigadores simplemente se centran en las pocas fuentes históricas tempranas que aluden a los cristianos, a Cristo o a Cresto (i.e Suetonio, Tácito, Plinio el Joven, etc), y por supuesto, en el testimonio del historiador judío Flavio Josefo, que a pesar de hablar de "Jesús", llamándolo "hombre sabio", su texto está lleno de "interpolaciones cristianas" que nunca podrían ser atribuidas a un judío, y es por lo tanto considerado como una "falsificación" (aunque también se podría argumentar que la expresión "hombre sabio" es impensable en boca de cristianos fervientes que pensaban que él era, no sólo el hijo de Dios, sino Dios mismo, y por lo tanto, habría partes del texto que son de Flavio).

Otros investigadores se aventuran a tomar la interpretación astro-teológica como una prueba definitiva de que Jesús no existió. Probablemente porque ignoran que es "lógicamente imposible" probar que algo no existe o no existió; las leyes de la razón son muy claras en ese sentido. A lo sumo se puede sugerir "improbabilidad", pero éste no es precisamente el caso.

Sin ánimo de extendernos demasiado, veremos algunos puntos que son cruciales pero a menudo ignorados.

En primer lugar no sería serio descartar lo que parecen ser referencias a Jesús en el Talmud y otros textos judíos. Y dado que éstos requieren una reflexión extensa aquí sólo mencionaremos unas pocas y nos centraremos en una de las más claras. Está contenida en uno de los tratados de la Mishná, que forma parte del Talmud (la versión babilónica en particular), y recoge acontecimientos y tradiciones que se remontan largo tiempo atrás, como los juicios del tribunal judío, el Sanhedrín [1,2,3, 5]:

Es tradición: Jesús el Nazareno [Yeshu ha-Notzeri] fue colgado la vigilia de la Pascua. Cuarenta días antes el heraldo había anunciado: “Se le conduce fuera para ser lapidado, porque ha practicado la hechicería y desviado a Israel del camino, conduciéndolo a la apostasía. Quien tenga algo que decir, venga y hable”. Dado que nada fue presentado en su defensa, fue colgado la vigilia de la Pascua” (Sanhedrín 43a).

Este pasaje del siglo II d.C viene seguido por un comentario posterior que data del año 300 d.C:

Ulla dijo: "¿Y suponéis que para él [Jesús el Nazareno] un revolucionario, había algo en su favor? Él era un seductor, y el Misericordioso [Dios] ha dicho (Dt. XIII, 8): “no lo escatimarás ni lo encubrirás”. Pero era diferente con [Jesús el Nazareno] pues estaba cerca del reino

Algunos estudiosos han argumentado que el nombre Jesús Nazareno aludiría a un rabino del 100 a.C que se menciona en Sanhedrín 107b; pero esto ha sido puesto en duda ya que el caso de dicho rabino aparece en otros textos y su nombre no es mencionado. Por el contrario, el apelativo de “Nazareno” es una de los más famosos epítetos de Jesús, mencionado en el Nuevo Testamento (Mateo 2:23), y los cristianos también fueron llamados Nazarenos en antiguos textos históricos.

Por otra parte, la última frase del comentario de Ulla puede ser interpretada como un comentario irónico, pues parece referirse a afirmaciones de Jesús tales como: Mi reino no es de este mundo (Juan 18:36).

También es notable que el Jesús del texto talmúdico fuera "colgado" (expresión que en esos días podía aludir a la crucifixión romana) justo en la fecha que se indica en los Evangelios (Juan, 19:14): la víspera de la Pascua, y por las mismas razones (por atraer la atención de los Judíos, afirmando ser el Mesías, el Hijo de Dios, etc).

En 1930, el erudito alemán Hans Lietzmann publicó un documento rechazando el valor histórico del "juicio de Jesús" que se describe en los Evangelios. Su principal argumento era que al tribunal judío, el Sanhedrín, tenía concedido el ius gladii, es decir, el derecho a ejecutar pena capital, y dado que los Evangelios afirman que Jesús fue crucificado por los romanos, presionados por el Sanhedrín, la pregunta sería: ¿por qué los judíos no lapidaron a Jesús si tenían derecho a hacerlo? Sin embargo, la razón es muy simple:

Después de la destitución de Herodes el Grande, gobernador de Judea (que murió en el año 4 a.C), dicha provincia comenzó a ser gobernada enteramente por los romanos, y durante un largo período de tiempo el poder del Sanedrín quedó limitado. De hecho, el Talmud –tanto el de Jerusalén como el de Babilonia– confirma que "40 años antes de la destrucción del Templo" –que ocurrió en el año 70 d.C–, las "sentencias de muerte" no eran ejecutadas por el Sanhedrín, porque estaba prohibido. Y el caso mencionado por H.Litzmann, basado en a una inscripción, fue una excepción concedida por los romanos, como se desprende de las crónicas de Flavio Josefo (Antigüedades Judías XV, 417- Bellum Judaicum. VI, 124-126). Por otra parte, este historiador judío informó de un caso en el que fue detenido otro hombre llamado Jesús, hijo de Ananías, y el Sanhedrín lo envió a los romanos para ser ejecutado (Bell.Jud VI, 300-309). [5]

El otro argumento que se ha propuesto en contra de la validez histórica del "juicio y la crucifixión de Jesús" se basa en comentarios tardíos de la Mishná que establecen que el Sanhedrín no podía condenar y ejecutar a gente en el mismo día, especialmente si se trataba de un día de fiesta o víspera de la Pascua, ya que las ejecuciones debían hacerse un día después de la sentencia de muerte. Sin embargo, algunos expertos se han dado cuenta de que esto tampoco es aplicable en el tiempo de Jesús, pues los líderes judíos no eran los fariseos, quienes introdujeron esa ley, sino los "estrictos" saduceos (con los cuales Jesús discutió, de acuerdo con los evangelios; el mismo Caifás, sumo sacerdote del Sanhedrín que le condenó, era el saduceo). Y su ley les permitía juzgar y enviar a ejecución en el mismo día. A este respecto Flavio Josefo se hace eco del juicio de Herodes el Grande ante el Sanhedrín. Al parecer, Herodes pudo escapar tan sólo porque un sacerdote del tribunal era amigo suyo y pospuso la pena capital para el día siguiente, pero su esposa fue juzgada y asesinada en el mismo día (A.J XIV, 163-184). [5]

Es importante tener en cuenta el hecho de que las "crónicas judías" parecen un testimonio más valioso que las de los historiadores romanos, ya que los judíos fueron enemigos de Jesús y no tenían interés alguno en exaltar su figura o apoyar su existencia. Como reflejan los textos, para ellos él era un "loco", como cualquier otro falso profeta de aquellos días, y por sus obras milagrosas lo consideraron “poseído por demonios”. Otra de las referencias talmúdicas (recogida en S.III d.C) se muestra en esa línea (en conexión con Marcos 14:62):

"Habla el rabino Abbahú: Si un hombre te dice 'Yo soy Dios' miente; 'Yo soy Hijo del Hombre', se ha de arrepentir al final; 'yo subiré al cielo', lo dice y no puede realizarlo” Talmud de Jerusalén Taanith-65b). [2]

 Dada esa aversión, el filósofo de la religión Pinchas Lapide escribe lo siguiente: 

"Es verdaderamente sorprendente que el hijo más famoso de Israel, aquel a quien Occidente ha convertido en su Dios, haya dejado en los anales religiosos del judaísmo escasas, oscuras, y a menudo negativas huellas. En los escritos talmúdicos, que se extienden a lo largo de más de 15.000 páginas, sólo se habla de Jesús, del judío creyente Jesús, en unas 15" [4].

Es más, las referencias a Jesús de Nazaret llegaron a ser tan "incendiarias" que en 1631 fueron censuradas por la Asamblea Judía de Ancianos en Polonia, como si tuviesen miedo. A ello se suma lo siguiente [2]: 

“En un principio, las palabras [referentes a Jesús] parcialmente eliminadas que estaban impresas en los Talmuds fueron indicadas con pequeños círculos o espacios en blanco, pero con el tiempo, éstas también fueron prohibidas por los censores.
Como resultado de la censura doble, los volúmenes habituales de la literatura rabínica contienen sólo un remanente distorsionado de supuestas alusiones a Jesús ...” (pp.58-59)
"Afortunadamente, las copias no censuradas de los textos anteriores al 1631 se pueden encontrar en la Universidad de Oxford y varias bibliotecas europeas. Así pues, las afirmaciones sobre Jesús nunca llegaron a perderse realmente". (Ibid, pp.1-2)

Hay otras muchas citas y elementos que se adaptan perfectamente a la naturaleza histórica de Jesús y sus circunstancias, incluyendo pasajes de los Evangelios, pero esto ya se ha expuesto hasta cierto punto en algunos libros. Con todo, hay aspectos profundos de la historia del cristianismo que suelen quedar relegados por la mayoría de los estudiosos. 

En el próximo artículo veremos otras citas antiguas, incluyendo una proveniente de Siria, y sacaremos conclusiones, algunas de las cuales incluso se pueden apoyar en otras tradiciones sagradas.
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Fuentes
[1]. Jesús de Nazaret. Joseph Klauser, Edición Paidós Ibérica S.A, Barcelona, 1989.
[2].Jesus in the Mishnah and the Talmud. Dr. Robert A. Morey (ensayo breve)
[3]. He Walked Among Us: Evidence For The Historical Jesus. Josh McDowell & Bill Wilson. Thomas Nelson Publishers-Nashville TN, 1993
[4]. ¿No es Este el hijo de José? Jesús en el verdadero judaísmo. Barcelona, ​2000, p.90. P.Lapide.
[5]. Los Orígenes Históricos del Cristianismo. José Miguel García, Ediciones Encuentro, SA 2007
[6]. Der Prozess Jesu. J.Blinzer, Regensburg, 1969.
[7]. Artículo acerca las fuentes judías sobre Jesús: