Así se dijo:
Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono (Apocalipsis 3:21).
Israel el vencedor es el "alma-niño" naciente en una nación adámica rectificada. Y eso sucedió de hecho una vez en la historia, con la llegada de Israel (almas vencedoras) y la entrega de la Torah. Por desgracia, llegó a perderse con la religión, la adoración del Becerro de Oro, una nueva caída:
Estábamos encinta, nos retorcíamos en los dolores, dimos a luz, al parecer, sólo viento. No logramos liberación para la tierra, ni nacieron habitantes del mundo (Isaías 26:18 LBA)
Cristo [el alma-ungida-Israel] murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras (1 Corintios 15:3)
¿Qué Escrituras? ¿Los Evangelios? ¿Cómo, si no existían?
El texto no habla de un salvador de carne que murió en sacrificio por los pecados de la humanidad. Eso sí que sería una salvajada de proporciones cósmicas. La única sangre que purifica es la naturaleza espiritual del Alma divina.
Precisamente, el Cristo que muere o se vuelve a dormir es la semilla de Alma ungida por el Espíritu de Sabiduría, pero que al no desarrollarse, es dominada por la mente animal.
Ahora, la diferencia es que hoy ya tenemos un ejemplo de verdadero "nacimiento y resurrección":
[Cristo/Conciencia de Ungido] fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; que se apareció a Cefas y después a los doce [apóstoles/ tribus perdidas del alma Israel] (1 Corintios 15:4)
Ahora piensen de nuevo, recordando el inicio de este artículo. ¿Dónde fue sepultada la Conciencia divina por vez primera? ¿Y qué Escritura dice que resucitó al tercer día? ¿Los Evangelios? ¿Cómo, si Pablo no los conocía aún? No había evangelios escritos todavía.
La Sabiduría revelada habla del tercer día de la Creación (Génesis 1:9-13), cuando surge el terreno seco del Ego, debajo de las aguas de la Conciencia, naciendo así la semilla y la vegetación interior que ha de dar fruto. Pues, ciertamente, en los mundo espirituales somos como árboles. Algunos quizá ya lo hayáis comprobado.
Pero la Creación del Humano divino en la Tierra Celeste no se completa hasta el día séptimo, que está a punto de empezar, tras este sexto milenio de historia adámica.
Aún así, numerosas Iglesias siguen centrándose en doctrinas de "religión externa" que ni siguen al Ungido/Cristo ni ayudan a hacer Ungidos/Cristos, sino que más bien cuelgan a Cristo, literalmente, pues no ungen con Amor, Vida, Luz y Paz de Conciencia divina.
¿Por qué buscar Luz entre zarzas cuando el primer ejemplo de Adam resucitado se produjo en el Nazareno que llegó a ser Iesou u Hombre Universal.
Y no sólo vive en alma-cuerpo glorificados, sino con su "espíritu de acción", dentro de quienes obran como él, manifestando Amor consciente, Vida, Luz y Paz, en vez de luchar contra adversarios externos.
Ciertamente, el primer ejemplo de Adam regenerado se salvó en cuerpo, alma y espíritu. Y todo comenzó con la resurrección del Ungido "emocional y mental" en su interior, marcando la pauta:
Mas ahora Cristo [Conciencia de Ungido] ha resucitado de entre los muertos [Adámicos], primicias de los que durmieron. Porque ya que la muerte entró por un hombre [primeras almas de luz], también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Así también está escrito: El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente. El último Adán, espíritu que da vida (1 Corintios 15:45, LBA).
Cuando todos los adanes caídos despierten y nazcan de nuevo emocionalmente (por la Palabra) y mentalmente (Entendimiento superior), se completará la profecía. Después de los siete pastores de Israel (Abraham, Isaac, Jacob, Jose, Moisés, David) llega el Octavo, el Mesías que los reúne a todos, para encarnar la Humanidad rectificada, el último y verdadero Adam o Humano de Luz, que no sólo vence al ángel caído, sino que vivifica e inmortaliza el alma animal humana.
El Nazareno fue el cabecilla o primogénito completo, el primer fruto de resurección, pero también Verbo Unigénito, pues llegó a fusionarse con la Cabeza del Adam Primordial, el Verbo Divino, conocido como Iesou Kristo.
De momento ha causado incesantes abortos espirituales inspirando las ideas de la religión exterior, la política, el cientifismo y arte torcidos.
Pero la lucha interior prosigue, y consiste en no dar tregua a la oscuridad, pues ella no lo hará. Como siempre, la llamada "mujer extraña" de pensamientos y emociones oscuras seguirá colándose en mentes vacías y desprevenidas.
De ahí la importancia de una mente limpia, atenta, humilde y silente.
Allá por el siglo XIII, el gran místico cristiano, Meister Eckhart, enseñó que dentro de nosotros espera un espacio prístino no contaminado por las imágenes del mundo, un alma pura que es la virgen donde el Espíritu divino se engendra a sí mismo y nace como puer aeternus, Niño Eterno, Humano Divino.
Llámenlo como gusten. Ahora, al manifestar plenamete lo humano y lo divino, las etiquetas sobran, y nada puede derrocarnos, ni las trampas de la Serpiente ni la muerte física.
Así seremos hechos a Imagen de la Idea Original, el Adam Primordial en la Tierra Celestial y su "semejanza corporal.
Mas por ahora...
Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre [Cósmico] no tiene dónde recostar la cabeza (Mateo 8:20).
Así pues, a comer como locos del Árbol de la Sabiduría.




