lunes, 1 de diciembre de 2014

Libres ahora, nada delante




Los amantes creen que se buscan,
Mas búsqueda sólo hay una: errar,
Pues este mundo es errar por ese
Cielo transparente, ambos en uno mismo.
Aquí no hay dogma ni herejía.

El milagro de Jesús es él mismo,
No lo que dijo ni lo que hizo respecto al futuro.
Olvídate del futuro.
Yo adoraría al que fuera capaz de hacerlo.

En el camino puede que desees echar la vista atrás,
o puede que no,
Pero si puedes sentir que nada hay delante,
Nada habrá.

Ábrete de brazos
Y sujeta la tela de tus vestiduras con ambas manos.
Sanar del dolor está en el dolor mismo.
Se mezclan lo bueno y lo malo.
Si no los tienes a ambos,
No eres de los nuestros.
Cuando uno de nosotros se pierde o no está aquí,
Debe estar dentro de nosotros.
No hay en el mundo un lugar como ése.

–Rumi–

Se hallaba uno yaciendo sobre una manta, en una tabla dispuesta en la cama, invadido por un malestar general, físicamente impedido y con una mente que trataba de hallar soluciones, barruntando posibilidades y futuros de manera caótica; todo vanas elucubraciones. Mas era un momento sagrado de la mañana, dedicado a la contemplación silenciosa, y una parte más serena decidió retornar a la sensación corporal y a un sentimiento puro de relax, soltando "espejismos" y "tensiones"; la quietud del corazón no se hizo esperar y destellos de algo profundo, diferente, brillaron por sí mismos; aquello que es, que soy, y que nunca dejará de Ser: corazón-mente-espacio, serenidad infinita allende las sombras y creencias ilusorias. Casi una hora después, uno se incorporó, cogió las muletas e inició el día. Los destellos de la serenidad espaciosa siguieron y siguen resonando, inspirando pensamientos y emociones más armónicas. 

Siempre tendemos a imponernos futuros y metas que se tornan obstáculos, sufrimiento, pues nunca vivimos el verdadero momento, el instante. Huir del malestar y buscar futuros mejores sólo incrementa la desdicha. Nunca hubo ni habrá "pasados" o "futuros", pues estos son tan sólo "presentes" ligados a nuestro presente, y a menudo la mente los imagina de modo impreciso. Como dijo un sabio, "si quieres que mañana sea diferente, haz que hoy sea diferente".  Sólo podemos vivir y morir aquí y ahora, en el Eterno Presente, el Reino de los Cielos que se halla dentro y fuera. Nosotros mismos elegimos cómo percibirlo.

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