lunes, 1 de octubre de 2012

Observador espontáneo


¿Estamos criando una generación de hombres y mujeres que no son conscientes de que la mente tiene el poder de separarse de sí misma y ser libre de las adicciones, hábitos, el condicionamiento, el pensamiento automático que acaece en gran parte de nuestras vidas?
  Ésta es una pregunta que el profesor Jacob Needleman lanzó en una de sus presentaciones del libro Why Can´t We Be Good?, con respecto a una constatación psicológica importante que podemos resumir del siguiente modo:

 En una  de sus clases filosofía, Needleman había sugerido a sus estudiantes la tarea de tratar de constatar "estoy enojado", sin juzgar, cada vez que sintieran algún tipo de enfado. Y bien, al día siguiente les preguntó acerca de la tarea y sólo dos estudiantes la habían recordado. Uno de ellos la había interpretado erróneamente, mientras que el otro, una joven de rasgos orientales, aprendió algo y lo describió muy bien:
  Ella había ido a una tintorería para recoger ropa, y al preguntar si ésta ya estaba lista, el dependiente, de malas maneras, contestó: "no, no está lista". Esta respuesta poco amable causó una reacción interna de enfado a la chica, ya que le habían dicho que la ropa estaría lista para ese día. Con todo, al instante "se vio a sí misma en ese estado negativo" y pensó:  "oh, esto debe ser a lo que el profesor se refería". Acto seguido se dio cuenta de que el acto mismo de “verse enojada” había "disuelto parte del veneno que el estado contenía". Así lo expresó ella; en otras palabras, el enfado ya no controlaba su mundo interior. Finalmente, ella salió de la tienda con un sentido inusual de la libertad interior.
  Este es sin duda un estado reconocido por quienes están conscientemente involucrados en un proceso de auto-descubrimiento. Y a pesar de que es muy revelador, mostrando nuestra "constante identificación con delirios cotidianos", también tiene una cualidad muy elusiva; el acto de consciencia es en sí mismo tan sutil que nunca puede llegar a ser una "práctica" o un "hábito", y cuando tratamos de convertirlo en eso, quedamos atrapados en una nueva identificación. ¿Por qué? ¿Acaso se debe a la creencia de que la persona que creemos ser puede realmente hacerse consciente por sí sola? ¿Creemos que la consciencia es algo que podemos poseer de la misma manera que tenemos zapatos? ¿Qué es esa tendencia a controlar incluso lo que puede hacernos libres? ¿Qué nos puede hacer más espontáneos?
  Parte de la respuesta radica probablemente en todas estas mismas preguntas, pero el problema parece ir más allá de eso. Haciéndonos eco de Empédocles, nuestro ser es una semilla que ha de crecer y extender sus raíces hacia las profundidades de la realidad, la cual contiene todo, incluso el cuerpo y la mente. Por tanto, mientras sigamos experimentando la vida desde el nivel de la mente ordinaria y el cuerpo, jamás seremos verdaderamente libres. La semilla necesita agua para crecer. 
Enlace a la presentación de Dr.Needleman antes mencionada:

domingo, 26 de agosto de 2012

La Muerte como Maestra

Es muy posible, en efecto, que pase inadvertido a los demás que cuantos se dedican por ventura a la filosofía [Amor a la Sabiduría] en el recto sentido de la palabra no practican otra cosa que morir y estar muertos. (Sócrates en Fedón 64 a, Platón).

Si tomo conciencia de la muerte en vida, la reconozco, la encaro de lleno, me liberaré de la ansiedad ante ella y de su mezquindad–y sólo entonces seré libré de ser "mí mismo". (Martin Heidegger)

Recordar que pronto estaré muerto es la herramienta más importante que jamás haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida, pues casi todo –todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el miedo a la vergüenza y al fracaso– todas estas cosas simplemente desaparecen al encarar la muerte, dejando sólo lo que es realmente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás al desnudo. No hay razón para no seguir los dictados del corazón. [...] Nadie quiere morir. Incluso aquellos que quieren ir al cielo no quieren morir para llegar allí. Aún así, la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de él jamás, y así es como debe de ser, ya que la muerte es la mejor invención de la vida; es un agente transformador de la vida; aclara lo viejo para abrir camino a lo nuevo. Ahora mismo lo nuevo sois vosotros [dirigido a estudiantes], pero algún día, no muy lejano, os habréis convertido en lo viejo gradualmente y desapareceréis. Disculpad el dramatismo, pero es que es muy cierto; vuestro tiempo es limitado. De modo que no lo malgastéis viviendo la vida de otro; no quedéis atrapados en el dogma, que es vivir con los resultados del pensamiento de otro; no dejéis que el ruido de las opiniones de otros ahogue vuestra propia voz interior. Y lo más importante, tened el coraje de seguir vuestro corazón e intuición. Estos seguramente ya saben lo que realmente queréis realizar. Todo lo demás es secundario. (Steve Jobs, Discurso en Stanford, 2005) 

Hemos de intentar vivir nuestras vidas de tal manera que cualquier día pudiéramos decir: "Hoy puedo morir y no lamentar nada" [...] Intenten imaginarse a ustedes mismos en su última hora de vida en la tierra, de manera más o menos clara. Escriban una especie de guión de esta última hora, como si fuese el guión de una película. Pregúntense: ¿es así como quiero disponer mi vida? Si no están satisfechos con la respuesta, reescriban el guión hasta que les guste. [...] Para comprender las posibilidades reales de este mundo, es necesario encontrar aquello que podemos alcanzar en este mundo que será de utilidad en el Mundo Real" (extractos de La Última Hora, discurso de G.I.Gurdjieff).

Cada uno de aquellos desafortunados [los humanos], durante el proceso de existencia, debería sentir constantemente y ser consciente de la inevitabilidad de su propia muerte, así como de la muerte de aquellos sobre los cuales sus ojos o atención descansan. Sólo semejante sensación y conocimiento puede destruir ahora el egoísmo completamente cristalizado en ellos –que se ha tragado toda su Esencia–, así como esa tendencia a odiar a otros que fluye de dicho egoísmo. (Del Todo y De Todo, G.I.Gurdjieff).

Estas palabras no necesitan explicación. Aún así, el darse cuenta de nuestra finitud existencial normalmente genera dos actitudes distintas:


Cuando uno hace un esfuerzo para superar la inercia de la semi-consciencia, luchando por recordar y sentir la inevitabilidad de la propia muerte, esto genera un "stop psicológico", un "re-inicio vital" desde el cual pueden tener lugar acciones puras –no meras reacciones–, como si se nos diese una nueva oportunidad de pasar página y comenzar a escribir sobre un papel en blanco, de manera que nuestra vida se acerque más, desde ese mismo momento, a la transparencia y perfección del Ser.

Sin embargo, es también chocante ver que mucha gente, por no decir la mayoría, adopta una postura radicalmente opuesta. Tan pronto como recuerdan, más o menos, el hecho de que van a morir, se ahogan en un miedo irracional y comienzan a pensar en todas las formas posibles de satisfacer el mayor número de caprichos insignificantes, siguiendo la máxima "comamos y bebamos, que mañana moriremos". 

Esta última actitud parece estar directamente relacionada con ese estado de "vaciedad interior", "tristeza" y "decepción" que todos los humanos experimentan cada vez que "decidimos" cerrar la puerta a esa apertura que revela quiénes y qué somos en cada momento.

Bajo esta luz, la muerte humana apunta hacia nuestro verdadero potencial y Esencia, sugiriendo las posibilidades de "ser" y de "no ser". 








martes, 31 de julio de 2012

¿Por qué es necesaria una crisis?

Cualquier forma de experimentación está exhaustivamente condicionada por una experiencia previa de su contraste o contrario (...) Ningún ser vivo será por tanto capaz de experimentar algo sin haber experimentado su opuesto de antemano. (LB 1, 35)

Sin el sufrimiento ningún individuo podría mantenerse en una existencia eterna. Ningún ser podría ser arrancado jamás del mal camino, sino que seguiría yendo por él, lo cual a su vez sería sinónimo de un silencio eterno, porque sin sufrimiento no habría ningún contraste con respecto a la vida, y sin contraste no habría ninguna manifestación, ningún cambio hacia la perfección, ninguna evolución, ninguna experimentación de la vida, sino que un equilibrio absoluto impediría toda forma de movimiento. Una muerte eterna dominaría la vida. Pero gracias al sufrimiento, lo contrario es un hecho. La vida domina la muerte y el sufrimiento es una bendición divina. El sufrimiento muestra el camino hacia Dios, hacia la Verdad, hacia la vida. (LB 1, 86)

Esta "lucha por la vida", o este esfuerzo siempre creciente del hombre para someter y dominar las energías desagradables de la naturaleza, se conoce en la vida cotidiana con el nombre de "evolución". (LB 1, 5)

`¿Cuánto tiempo va a seguir revelándose la verdad eterna?´
Y la respuesta es:
`Hasta que no haya más velos alrededor de la verdad.´
Y entonces se puede preguntar de nuevo:
`¿Cuándo no habrá más velos alrededor de la verdad?´
Y la respuesta es:
`Cuando la facultad de percepción del individuo esté tan adelantada en su desarrollo que esté en condiciones de experimentar como un hecho real que "todo es muy bueno". (LB, 28)

Los seres descubren a veces que mucho de lo que creían que era obra del diablo es en realidad obra de Dios. (LB, 26)

Esto son extractos del Tercer Testamento, Livets Bog 1, magnum opus de Martinus (1890-1981), un más bien desconocido visionario danés. Accesibles de manera gratuita en varias lenguas: 




Él fue uno de los pocos que se dieron cuenta de la crisis global, cuando nadie hablaba de ella.

El mundo está en crisis porque nosotros, cada persona, está en crisis, no sólo económica, sino psicológica y espiritualmente. Los estados de agitación, malestar, confusión, son el sabor del "no alineamiento con la Verdad", y así, estos dan pie a las cuestiones:
¿qué significa estar alineado con la Verdad? ¿cómo podemos estar alineados con ella?

Tal es el propósito de nuestra búsqueda en la vida, donde el lado negativo también juega un papel. 

miércoles, 11 de julio de 2012

La Naturaleza de la Mente

Una historia cuenta que iba Buda una vez con su discípulo Govinda, paseando por la naturaleza, cuando preguntó: 
–Govinda, toma este cuenco y llénalo por favor de agua en el riachuelo que dejamos atrás hace un momento.
–Por supuesto maestro. Le traeré el agua.
Así pues, Govinda camina hasta el riachuelo, pero justo cuando se estaba agachando a recoger el agua, un hombre pasó con sus bueyes y el agua se enturbió. 
El discípulo, decepcionado, volvió a Buda y le dijo:
–Lo siento, pero el agua está ahora enfangada. 
–Ya veo, dijo Buda pensativo, y sabiendo que el agua del riachuelo provenía de un lago puro tras las montañas, añadió, en un tono firme:
–Pero Govinda, tengo mucha sed. Así que por favor, vuelve al río y consigue obtener agua limpia.
El discípulo obedeció sin rechistar, aunque confundido por la insistencia de su maestro.
Así que se sentó en la orilla, pensando en una posible solución. Y al cabo de un rato, mientras observaba el riachuelo atentamente, se dio cuenta de que el agua se hacía cada vez más clara, pues lo sedimentos y las hojas retornaban al fondo. 
Esto hizo que su corazón se iluminase, ya que comprendió la lección de su maestro, así como las palabras que le había dicho días antes:
"La Naturaleza de la Mente está siempre presente, clara y cristalina, pero de vez en cuando los pensamientos y emociones enturbian su superficie, hasta que estos se disuelven de nuevo por sí solos". 

martes, 26 de junio de 2012

La Contemplación en el Arte


No es difícil atisbar la diferencia entre una actuación musical o composición que provino del corazón silencioso y una que es resultado de una mente calculadora, enredada con "productos externos" tales como notas en un papel, ideas de moda, el deseo de agradar a los demás...
Pocos artistas y compositores tienen el coraje de reconocer que las mejores obras de arte no son "creadas" por ellos, sino más bien tejidas desde otro nivel de realidad más allá del "yo ordinario". El artista es un mero recipiente, mientras que el fondo crea con aquello que esté disponible, una actitud, la técnica de una persona...Pero parece que se ha de ser "activamente receptivo" para recoger influencias superiores.

Nosotros no hacemos nada, pero sin nosotros, nada puede hacerse (Jeanne De Salzmann)

Vale la pena mencionar un apunte de Mozart, quien dijo que su música se presentaba "completa" en su cabeza, antes de que se actualizase en instrumentos o fuera escrita en un papel.

¿Dónde tienen lugar la receptividad y acción creadora?

Hay un "silencio fluido y profundo" que no puede expresarse, sólo experimentarse. En él y desde él, logramos realmente lo que estamos destinados a ser. 

Al mismo tiempo, debido a nuestra condición desequilibrada, la búsqueda de este silencio es a la vez una exigencia y un reto. 

Escuchemos ahora una inspirada y libre interpretación del 2º movimiento de la Sonata mozartiana nº 12 (KV332), tocada por Friederich Gulda. Sus palabras al final son buenas para la reflexión. 



sábado, 2 de junio de 2012

Los Tiempos cambian, la Realidad permanece

El Universo rebosa de actividad. La vida es un fenómeno universal. Todas las cosas y todos los seres anhelan de un modo u otro lo Absoluto. Con todo, sólo aquellos que consiguen hacerse completamente auto-conscientes, transcendiendo la vanidad, el miedo y el egoísmo logran retornar a Eso de modo consciente. Ardua tarea, como descubriera Arjuna una vez. 

One cannot just jump to the Absolute; one must evolve towards it...

Uno no puede simplemente saltar a lo Absoluto; uno ha de evolucionar hacia Ello...


lunes, 19 de marzo de 2012

La Libertad, al inicio

Poco después de escribir el último post y subirlo, uno recibió un texto que refleja exactamente el mismo sentido de liberación que dicho post. Sorprendentemente, la fuente que lo envió no sabía nada acerca de este blog. Y como estas "coincidencias significativas" parecen inspiradas por una realidad más profunda y a menudo pueden darnos lecciones, he aquí el texto, siguiendo el hilo:

Pienso que es importante comprender que la libertad es al comienzo y no al final. Pensamos que la libertad es algo que debe alcanzarse, que la liberación es un estado mental ideal que se logra con el transcurso del tiempo, a través de varias prácticas; pero a mi modo de ver, esta visión es completamente errónea. La libertad no es para ser alcanzada; la liberación no es una cosa que se gana. Libertad, o liberación, es un estado de la mente que es esencial para el descubrimiento de cualquier verdad, cualquier realidad; por lo tanto, no puede ser un ideal; debe existir desde  comienzo. Sin libertad al comienzo no puede haber momentos de comprensión directa pues el pensamiento se vuelve limitado, condicionado. Si su mente se halla sujeta a cualquier conclusión, a cualquier experiencia, a cualquier forma de conocimiento o creencia, no es libre; y dicha mente no puede recibir lo que es Verdad. (Jiddu Krishnamurti. Traducción F.H). 


El término "libertad" es uno de los conceptos más tergiversados y mal empleados. Hay por supuesto muchos sentidos de libertad; la libertad pude ser física, biológica, psicológica, moral, social, política, e incluso metafísica si se considera que en el paso de la Nada al Big Bang intervino una Voluntad Suprema. 
Con todo, ¿no es el sentido "psicológico", o si se quiere, "espiritual", el que más nos ataña, por ser la raíz de nuestros comportamientos, y así, de nuestra comprensión de la vida? Incluso más que el sentido moral, ya que las creencias y costumbres sólo arraigan en nuestro ser cuando algo en nosotros "decide" darlas cabida. 
Ahora bien, tendemos a creer que somos libres para pensar y vivir como queremos, ser lo que queremos, especialmente en las llamadas sociedades democráticas. Pero, ¿es eso cierto? ¿somos realmente libres de nuestros pensamientos, emociones y sensaciones? ¿cuánta "basura" condiciona nuestro comportamiento?
Lo cierto es que la humanidad se halla en un estado de "esclavitud interior" desde hace miles de años, desde que los procesos de destrucción se convirtieron en un hábito. Lo cual no es normal, dado que el ser humano tiene acceso a eso que se llama Inteligencia. 
Ahora, ya que dicha Inteligencia nos hace ver las cadenas que nos mantienen presos del sufrimiento, ¿por qué no hacer uso de ella? 
Ahí reside el significado de la enseñanza de Buddha, o Jesús, quien dijo aquello de La Verdad os hará libres. 





viernes, 16 de marzo de 2012

Paradoja de Liberación


Este segundo movimiento de la Tercera Sinfonía de Gorecki, un clásico de la música minimalista, rezuma una extraña cualidad de oscuros y claros contrastes, una quietud, intemporalidad y simplicidad que no son fáciles de hallar, ni siquiera de advertir, pese a inspirar un cierto sabor familiar.  Y esta aparentemente anecdótica impresión podría estar revelándonos algo más que lo que la mente pesada puede atisbar.
Un viejo proverbio dice que el camino espiritual es más difícil que caminar por el filo de una navaja. Con todo, también se dice que nada hay más natural y simple que estar en Camino. Cualquier cosa puede conducir a una trampa y cualquier cosa puede conducir a la Consciencia y Liberación.
¿No es esto lo que hace al viaje tan complicado y traicionero? 
Tal vez por ello es la vida humana tan errática y contradictoria, tan llena de oscuros y claros contrastes, maravillas y miserias que coexisten. Pero ¿cuál es la raíz de las caídas humanas? ¿acaso una percepción distorsionada de la Realidad, una falta de discernimiento? Y si es así, ¿pueden los conflictos internos, fuente de los externos, cesar con el atisbo de Aquello inefable y omnipresente de donde todo surge?

Los pensamientos de esclavitud y Liberación permanecen sólo en la medida en que uno se considera preso. Cuando uno se pregunta quién está preso, el Yo-Ser se revela eternamente alcanzado, eternamente libre. Cuando el pensamiento de la esclavitud cesa, ¿puede el pensamiento acerca de la Liberación continuar?
Si se dice que la Liberación es de tres tipos: con forma, sin forma y ambas, entonces déjame decirte que la extinción de esas tres formas de Liberación es la única Liberación.
(Ramana Maharshi, 39, 40. Cuarenta Versos Sobre La Realidad)

sábado, 11 de febrero de 2012

Réquiem Interior



La tarde invernal se presenta fría y luminosa; el sol brilla en toda su gloria. Mientras, un hombre camina por un parque, sintiendo el aire fresco en la cara y las manos, inmerso en reflexiones. Al cabo de un rato se sienta en una roca a descansar. Escucha y siente todo a su alrededor, observando a los pájaros, disfrutando de la serena presencia de los árboles, de la respiración natural del cuerpo...El nudo mental se disuelve...Un silencio profundo rompe la Maya...Un atisbo tiene lugar...Él no es un cuerpo, ni un hombre, sino la apertura que todo lo incluye; nadie escucha; todo escucha. ¡Qué alivio!. La carga del pasado quedó atrás. Nada que ganar, nada que perder, nada que temer, nada que desear...Momento perfecto, intemporal.

La mente sola es ilusión; las emociones solas, caballos salvajes; el cuerpo solo, debilidad. ¿No es acaso la separación y aislamiento interior lo que nos hace presos del tiempo, indentificados con olas en un océano, atrapados en una mente que piensa "soy esto", "soy aquello", "esto no va a durar", "he de hacer esto, lo otro", tratando de apresar lo inapresable, saturada de "mío" y "yo"?.
¿Podemos ser realmente todo a la vez, incluso si es sólo en unas pocas acciones diarias? ¡Qué tarea tan ardua! Cuán difíciles hacemos las cosas; cuántos caminos dolorosos tomamos en vida y cuántas distracciones inútiles cultivamos tratando de encontrar completud que se halla en todas y ninguna parte, suspendida en la eternidad, como esa pieza que Gabriel Fauré trajera hace ya más de un siglo, para un "Réquiem" que termina realmente como un nuevo comienzo, una nueva Vida.

jueves, 19 de enero de 2012

Creatividad

Usted no puede reconciliar la creatividad con el logro técnico. Puede ser perfecto como pianista y no ser creativo; puede tocar el piano de la manera más brillante y no ser músico. Puede ser capaz de emplear el color, poner pintura sobre un canvás, y no ser un pintor creativo. Podría modelar una cara o imagen en una piedra porque ha aprendido la técnica y no ser un maestro creador. La creación viene primero, no la técnica, y por eso somos desdichados toda la vida. Tenemos técnica –sabemos cómo construir una casa, un puente, cómo fabricar un motor, cómo educar a nuestros niños a través de un sistema...; hemos aprendido todas estas técnicas, pero nuestros corazones y mentes están vacías. Somos máquinas de primera clase; sabemos funcionar muy eficientemente, pero no amamos lo viviente. Usted puede ser un buen ingeniero, puede escribir con buen estilo, en inglés o marathi o cualquiera que sea su lengua, mas la creatividad no se halla a través de la técnica. Cuando tiene algo que decir, crea su propio estilo; pero cuando no tiene nada que decir, aunque tenga un estilo bonito, lo que escriba será sólo rutina, repetición en nuevas palabras de lo viejo. Habiendo perdido el canto buscamos al cantante. Aprendemos del cantante la técnica del canto, pero no hay canto. Y el canto es esencial, la alegría de cantar es esencial. Así pues, si se observa con una mirada crítica, verá que la técnica no conduce a la creatividad, pero cuando la creatividad esté ahí, la técnica surgirá de la nada(...) Para expresar algo debe tener un canto en el corazón y sensibilidad para recibir.  (J. Krishnamurti, The Book of Life).



A modo de ilustración de este argumento hemos elegido una de tantas piezas de música compuesta por G.I.Gurdjieff y Thomas de Hartmann, uno de sus alumnos. Y la razón es precisamente que esta música nos se basa en un gran virtuosismo técnico –como es el caso de las obras de Chopin o Liszt– sino más bien en una pincelada que apunta a algo profundo en nosotros.Gurdjieff recibió inspiración de melodías, cantos y bailes populares que presenció en sus viajes por Asia Central y el norte de África. Más tarde, a comienzos de 1900, se encontró en Rusia con Thomas de Hartmann, compositor renombrado, de formación clásica, que ayudó a Gurdjieff a expresar ciertos temas orientales mediante el uso de la armonía e instrumentación occidentales. Trabajando juntos, más allá de toda convención y rutina muerta, elaboraron algunas de las composiciones más profundas y originales del siglo XX, la mayoría de las cuales son parte integrante de los llamados "movimientos" y "danzas sagradas", que Gurdjieff mismo creó también. Pero eso es otra historia.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Renacer

Por sorprendente que pueda parecer, el tema central de la Navidad siempre tuvo un significado especial, incluso antes del nacimiento de Jesús. La razón es que no apunta exclusivamente al nacimiento de un individuo en concreto, sino al nacimiento de algo mucho más sutil y profundo. Merece la pena recordar el evangelio de Juan, cuando Jesús habla a Nicodemo:

En verdad te digo que quien no naciere del Agua y del Espíritu no entrará en el Reino de Dios.

Se nos invita a descubrir el significado de estas palabras  dentro de nosotros, no fuera. Y nuestra búsqueda tal vez sea guiada por la antigua visión, según la cual el Buda o Cristo son el arquetipo de la Consciencia Solar, un nivel de Ser que constituye el derecho de nacimiento de todo humano que aspire a ser libre. 
La cuestión es, ¿estamos preparados y dispuestos a reconocer el Yo Profundo como la fuente de Amor y Compasión, naturaleza última de la Realidad?

Dado nuestro condicionamiento podríamos pensar que la "iluminación" está muy lejos de seres ordinarios como nosotros. Con todo, no debiéramos olvidar que para la mente atenta, no existe nada ordinario en la vida, y que la luz de la Consciencia está siempre disponible, haciéndonos ver cómo somos presa de deseos ciegos, aversiones e ilusiones. ¿No es este darse cuenta el comienzo de un nacimiento?


Queda pues claro que no hemos de esperar a mañana o cualquier otro día festivo para crecer interiormente. ¿Qué es lo que obstruye el paso de la Luz en nosotros, ahora?





domingo, 18 de diciembre de 2011

¿Cómo vamos a dejar de escuchar...?




De todas las enseñanzas del "camino medio" o "no duales" aprendemos que cada aspecto de la vida es una expresión de la Verdad; incluso nuestros estados de inarmonía pueden guiar nuestros pasos, siempre y cuando la escucha y alineación correctas estén presentes.


En este sentido es enriquecedor preguntarse por qué chamanes místicos como los Órficos, Pitágoras o Rumi pusieron tanto énfasis en la importancia de escuchar el "canto interior". 

Famosas son las historias sobre Orfeo, que cruzó el oscuro inframundo guiado por su canto; o las referencias sufíes al "lenguaje de los pájaros", que puede ser susurrado por todas las cosas, en cualquier momento y lugar.

¿Qué significa todo ello?


También se nos enseña que hemos nacido para un propósito sagrado, lo sepamos o no. Por tanto, parece de vital importancia hallar nuestras metas interiores y vivir de acuerdo a ellas.


Tal vez, un acompañamiento pertinente para estas reflexiones sea una vieja canción, cuyo título, How Can I Keep From Singing?, puede resultar un tanto desconcertante, como el encabezamiento de este post, ya que su sentido es más bien retórico. Algo más sobre lo que reflexionar.

La música de la canción fue compuesta por Robert Lowry en el siglo diecinueve, para un viejo himno. Más tarde fue adaptada por el cantante folk Pete Seeger y otros artistas.

Arriba dejo una nueva versión, siguiendo un canto interior.

domingo, 13 de noviembre de 2011

La Crisis Global



Para muchos, la presente confluencia de perturbaciones socio-económicas y geo-climatológicas es algo malo, algo que debe evitarse. ¿Pero acaso no es todo ello un requerimiento cósmico para pagar las "deudas" que tenemos pendientes?

Muy pocos se dan cuenta de que nuestros supuestamente civilizados modos de vida (consumismo, superficialidad, explotación salvaje de la naturaleza, etc) reflejan lo que los indígenas Hopi de Norteamérica llamaron "koyaanisqatsi", vida desequilibrada, que es en sí misma una llamada a la transformación.

No es la primera vez que la raza humana vive este estado de caos. Pero estamos tan ocupados con nuestras fantasías y pueriles caprichos que apenas recordamos el hundimiento de otras civilizaciones, como el sufrido por un grande y codicioso imperio –similar a nuestro mundo occidenta– que existió en tiempos prehistóricos.

Sin embargo, aquellos días eran un "crepúsculo" en el llamado Gran Año de nuestro sistema solar, mientras que hoy la noche se ha terminado y un amanecer se despliega lentamente, siguiendo el ritmo de las estrellas, limpiando el terreno para la venida de lo nuevo. 

Una vieja y olvidada verdad que Swami Sri Yukteswar reavivó en 1895, con el libro La Ciencia Sagrada

Hoy en día esto se halla incluso en sintonía con descubrimientos recientes, como refleja el libro Lost Star of Myth and Time, de Walter Cruttenden, y su proyecto www.binaryresearchinstitute.org.

Que los humanos respondan en concordancia o no, es algo incierto. 

Con todo, como dicen sabios ancianos, es un privilegio vivir este proceso, a pesar de que la disolución de nuestras estructuras sociales y psicológicas cause dolor.

Es pues un tiempo para esperar y reflexionar sobre nuestro papel en la vida.

En sintonía con el tema, arriba dejo un vídeo reflexivo con  nuestra interpretación de la banda sonora Koyaanisqatsi:

miércoles, 12 de octubre de 2011

Sufrimiento Consciente


Quizá el mayor desafío al que se enfrenta todo humano es la necesidad de hacer frente a la abrumadora presencia del sufrimiento en todas sus formas: dolores, angustias, insatisfacción...

El sufrimiento puede incluso cegarnos y es empleado como una cruel herramienta de manipulación. La gente puede hacer y creer cualquier cosa con tal de escapar del sufrimiento. 

Es así más fácil desear la felicidad y la dicha, así como adoptar un pensamiento puritano superficial, comprando la verborrea típica sobre el amor y la luz.

Pero si somos realmente honestos con nosotros mismos, se hace obvio que el rechazo de la oscuridad hace a la situación más dolorosa. 

Y el mismo deseo de amor y luz se halla en contradicción con nuestros orgullo, soberbia, egoísmos y acciones ciegas, todo lo cual no puede transformar ni lo interior ni lo exterior. Nos hace sufrir tanto a nosotros como a otros seres. 

¿Cuántas veces aceptamos otros puntos de vista, sin criticarlos, sin excluirlos? ¿Cuántos esfuerzos hacemos por superar hábitos negativos como la auto-compasión, la auto-indulgencia en pequeños o grandes placeres, el auto-desprecio...?

¿Cuánto nos preocupamos por nosotros mismos y los demás, en sentido profundo? 

Ciertamente el Amor perdona y trasciende todo, incluso el sufrimiento (1 Corintios 13); pero no es menos cierto que tal y como somos, no podemos amar conscientemente

Nadie sufre ni ama conscientemente si no es en el espíritu del Eterno que ha de morar en el templo de nuestro cuerpo. Nada más existe realmente.

Con el Ungido de Conciencia he sido crucificado, más ya no soy yo quien vive en mí, sino que es Ungido de Conciencia quien vive en mí (Gálatas 2:20)

De modo que tal vez un paso crucial es tener el coraje de pararnos por un momento, vernos y sentirnos tal y como somos, abrazando humildemente el dolor, la decepción, la angustia, la depresión, de la misma manera que abrazamos el placer y la felicidad. 

Como bien enseñaron Buda y Yeshua, puede haber "dolor" sin "sufrimiento innecesario". Y es que el dolor y la alegría son inherentes a la vida, haz y envés de una hoja

Además, no vinimos a la tierra de vacaciones. Hay muchas deudas que pagar, por la vida que hemos recibido y comportamientos erróneos. 

¿Acaso el Padre Nuestro no dice: perdona nuestras deudas en la medida en que perdonamos a nuestros deudores?

Sólo al vivir desde un espacio de compasión y aceptación podemos pagar deuda espiritual, abriéndonos a una verdadera paz y amor conscientes. 

El dolor se hace así divino, cargado de sentido, pues ya no es del hombre viejo que sufre sino Dios mismo a través de nosotros. 

Así aliviamos también Su sufrimiento.

Por eso, cuanto más amamos de verdad, más duele la vida, pero más dicha se hace manifiesta para compensarlo. 

Mensaje parece implícito en aquéllas famosas palabras

El que quiera ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame (Mateo 16:24)

Seguirle es estudiar su Palabra, alimentarse de ella, ya que constituye su cuerpo, mientras que beberla es vivirla con su Espíritu, y estar listos para la Vida, incluido el dolor.

martes, 13 de septiembre de 2011

Quietud

Allende las agitaciones cotidianas, hay una quietud de espíritu donde uno puede sentir el amor y belleza que yacen tras la impermanencia de las cosas. En ese estado, la muerte no es más que una ilusión, una transición,  ya que todo todo lo que hicimos, hacemos y haremos siempre fue, es y será preservado en un océano sagrado. 
Y como nada hay mejor que la armonía para mostrar lo que es, aquí tenemos una bonita rendición al canto Apacíguate Mi Alma, del compositor finés Jean Sibelius, sobre el himno de Catharina von Schlegel (1697-?), y basado en el Salmo 46:10: Aquiétate y descubre que Yo Soy Dios.



jueves, 7 de julio de 2011

Recordatorios Esenciales













1. Consciencia en la respiración. Estáte presente en cada aliento. Que la atención no divague. Acuérdate de ti mismo siempre y en todas las situaciones. La respiración es la base de nuestro trabajo. Cuanto más se es capaz de ser consciente de su respiración, más fuerte es su vida interior. Es un deber para todo el mundo para salvaguardar su aliento en el momento de la inhalación y la exhalación y, además, para salvaguardar su aliento en el intervalo entre la inhalación y la exhalación (Baha ad-din Naqshband)
2. Vigila el paso. Mantén la intención a la vista en cada decisión . Deseas  la libertad, no lo olvides.
3. El viaje a casa. Recuerda que viajas desde el mundo de las apariencias al mundo de la realidad.
4. Soledad en la multitud. Permanece libre interiormente en cada actividad exterior. Aprende a no identificarte con nada.  
5. Recuerda lo Divino. Que la oración de la palabra se convierta en oración del corazón.
6. Retorna a lo Divino. No hay más meta que alcanzar la Realidad.
7. Atención. Mantén alejados pensamientos ajenos y distractivos. Que la mente se centre en lo que hacemos.
8. Presencia Divina. Acostúmbrate a reconocer lo Divino en el corazón.
Estos recordatorios fueron originalmente presentados en la Esencia de las Enseñanzas de los Maestros, un compendio de técnicas y enseñanzas sufíes recogidas por el gran sabio, Abdulhalik Gudjuvani (fallecido en 1190 d.C). Fue considerado como jefe del círculo central de los llamados Maestros o Khwajagan. Él, junto con otros diez sabios, se convirtieron en la raíz de las órdenes sufíes más importantes, como la Naqshbandhi, Yesevi y Mevlevi.
Las matizaciones junto a los recordatorios pertenecen a John G. Bennett, quien examinó la historia de los Khwajagan en el libro Maestros de Sabiduría, concluyendo que aquellos legendarios personajes ejercieron una poderosa influencia en toda Asia Central, y probablemente en todo el mundo, entre los siglos XI y XV después de la era cristiana. Actuaron como guardianes de la Sabiduría en tiempos de grandes revoluciones y guerras.
Según el propio J.G.Bennett, Peter Kingsley y otros eruditos, los Khwajagan enviaron emisarios a lugares como Europa y China, mediando en eventos importantes que contribuyeron a dar forma a la historia moderna, salvándola de males mayores.
Un halo de misterio siempre les ha rodeado, pues parecen ser herederos de una tradición mucho más antigua que se remonta, al menos, hasta el 2500 a. C.
Cabe recordar que uno de los aspectos centrales de las tradiciones primordiales de sabiduría es que las grandes culturas y civilizaciones no surgen por casualidad, sino que son sembradas desde lo alto y guiadas hasta cierto punto, con una finalidad espiritual que el hombre moderno ha olvidado y parece querer ignorar. Y puesto que el mundo Occidental se desmorona, es hora de que vayamos recordando cuáles son nuestras raíces y cuál era el propósito que maestros como Parménides, Empédocles y Pitágoras dejaron vislumbrar en sus enseñanzas, de las cuales brotó la civilización contemporánea.