
La Alquimia de Jung frente al Psicoanálisis Freudiano
Hace algunos años ya escribí varios artículos de alquimia interior [1] e hice varios vídeos sobre el tema para el canal [2], y por supuesto mencioné al psiquiatra Carl Gustav Jung, que me ayuda desde hace muchos años a comprender mejor el tema. Abajo dejo los links.
Ahora bien, no me metí de lleno a explicar a fondo el Trabajo de Jung, lo cual quedó como cuenta pendiente. Así que ha llegado el momento de dar unas breves pinceladas en honor a la obra de Jung, cuya riqueza y profundidad es un auténtico patrimonio en las ciencias humanas occidentales.
Como bien es sabido, el psiquiatra suizo C.G.Jung (1975-1961) colaboró en su juventud con Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, promotor del estudio de los sueños y descubridor de la influencia del Inconsciente en la psique humana, un tema en el que Jung profundizaría, pero por otras vertientes más transformativas y espirituales.
A Freud se le atribuye la idea de los tres golpes narcisistas al ego humano. Según Freud, el primer golpe fue la teoría heliocéntrica copernicana, con la cual el ser humano deja de verse como centro del universo. El segundo golpe sería la teoría de Darwin, quien planteó que el ser humano no es una criatura hecha por un Dios a su imagen, sino que desciende de los animales. Y el tercer golpe habría sido asestado por Freud, quien puso énfasis en el hecho de que son impulsos inconscientes lo que rigen las acciones, pensares y sentires humanos.
Se dice que Jung sintió mucho su ruptura con Freud, pues fueron muy amigos, pero con visiones finalmente irreconciliables en muchos aspectos.
Con todo, es innegable que Freud marcó un antes y un después tanto en su impacto en la filosofía como en re-descubrimiento de la psicología profunda, allanando el terreno para la llegada de Jung, que expandió la noción de Inconsciente, haciéndola compatible con muchas enseñanzas espirituales antiguas.
El Inconsciente Arquetípico
Para Jung, el Inconsciente no es un mero "inconsciente personal" hecho de memorias reprimidas, traumas sexuales y experiencias cristalizadas en forma de conciencia, que es a lo que apuntaba Freud. Para Jung, el Inconsciente es toda esa esfera psíquica misteriosa de la que no somos conscientes, e incluye tanto el inconsciente personal de cada uno, como lo que él mismo denominó Inconsciente Colectivo, una dimensión poblada tanto de lo Numinoso, lo que algunos podrían llamar Misterio Divino, como de lo que el mismo Jung denominó Arquetipos del Inconsciente Colectivo, que son formas de percepción, pensamiento, sentimiento y acción, a menudo representadas en forma de figuras alegóricas y símbolos que aparecen en los sueños. Por ejemplo, la figura del Hombre Sabio, que representa el Ego maduro lleno de experiencia y trabajo interior; el Niño inocente, que sería el Ego en su fase de crecimiento; los Monstruos y Demonios, que representan las sombras de la Psique; el Padre, la Madre; lo masculino o Animus y lo femenino o Anima y tantas otras figuras que son parte integrante del crecimiento humano.
La mente de Jung era tan abierta, que incluso estudió las místicas y religiones antiguas, así como la Cábala, el Tarot y el I Ching taoísta, en busca de los arquetipos universales que arrojan luz en el proceso de Auto-Conocimiento humano, que según Jung consiste en hacer consciente lo inconsciente, para transmutar las sombras y liberar al ser humano del yugo de sus neurosis inconscientes y proyecciones.
Según Jung, los Arquetipos se heredan de forma biológica, sin que esto quiera decir que la biología sea predominante en la psicología de Jung. Más bien al contrario, para el suizo, la biología es una expresión de la energía de la Vida, que recorre todo el Kosmos y tiene una función que el llamó Transcendente, es decir, que transciende lo físico, y nos pone en contacto con el Misterio, lo Numinoso, lo Divino en su máxima expresión.
Ese es otro punto donde Jung difiere de Freud, quien aseguraba que el ser humano es meramente un ser biológico, regido por el Tanatos o la pulsión de muerte y destrucción, así como el Eros, ese impulso sexual casi irrefrenable que según él rige toda faceta de la vida humana.
Para Carl Gustav Jung, el Eros es una energía creativa que impulsa a la Vida en su totalidad hacia la creatividad e integración hacia el Todo.
De ese modo, el Eros como impulso sexual sería sólo una de sus expresiones, pero ni mucho menos la más importante, lo cual coincide más con la filosofía de Empédocles, quien habló del Eros por vez primera en el siglo IV antes de nuestra era, asegurando que el Eros es una fuerza cósmica cohesiva que hace a los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego), fundirse entre sí para configurar un mundo de luces y sombras, donde también se da Neikos o Fuerza Separativa. Así se habría roto una esfera de armonía universal llamada Sphairos o Esfera.
El Self, el Ego y su Máscara
La idea del Sphairos de Empédocles es interesante recordarla, ya que se acerca mucho a una genial noción junguiana, que es el Sí mismo o Self, la esfera psíquica total que integra todo el consciente e inconsciente, incluido lo Numinoso, siendo un principio de armonización, ordenamiento y transmutación, en el cual deben integrarse de manera consciente los fragmentos de la psique, desde el ego o centro de percepción más o menos consciente, y sus máscaras, sombras, memorias, etc. Sólo de ese modo el ego deja de ser un núcleo neurótico constreñido y pasa a forma parte de una Totalidad sana.
El ego es el sujeto de la conciencia, un complejo de representaciones [i.e auto-imágenes] que para mí constituye el centro de mi campo consciente y que posee un alto grado de continuidad e identidad consigo mismo—Aion, C.G.Jung.
Para Freud el ego era la función de realidad, ese centro perceptivo desde el que percibimos la realidad y que según él estaba movido por lo inconsciente: la pasión del Eros y el miedo del Tanatos.
En cambio, para Jung, el ego es ese centro de conciencia o percepción que puede o no, estar influenciado por sus pulsiones inconscientes. Cuanto más inconsciente es la persona, más se estanca y reprime la energía creativa del Eros, que entonces estalla de diversas maneras, generando también una compartimentalización o fragmentación de la psique, como el agua que va abriendo grietas en los muros de hormigón de una presa mal construida.
De hecho, la tarea de análisis junguiano es estudiar las maneras en que el ego se hincha y se fragmenta, creyendo ser el centro, cayendo en la influencia de su sombra o versión inconsciente distorsionada, e identificándose con sus máscaras, que si bien son personalidades adaptativas hasta cierto punto necesarias, siempre dan problemas problemas cuando se las confunde con la realidad de lo que somos.
Jung reconoce que el ego y sus máscaras son necesarias para funcionar en el mundo, pero no nos podemos reducir a ellos, ya que somos mucho más, una realidad de la que no somos enteramente conscientes, y que para expresarla él la definió como Self o Sí mismo.
El Sí-mismo no es solo el centro, sino también toda la circunferencia que abraza tanto la conciencia como el inconsciente; es el centro de esta totalidad, así como el ego es el centro de la mente consciente— Psicología y alquimia, C.G.Jung.
Cuando la persona hace el trabajo de auto-descubrimiento, lo inconsciente se hace consciente, y entonces se descubren no sólo impulsos inconscientes, sino toda una esfera de Realidad que trasciende los límites del ego, pero que además armoniza y sana al ego, liberándolo de sus falsas máscaras y sus neurosis, que vienen de no comprender el efecto de la Sombra, la imagen distorsionada de lo vivido.
La Proyección
Cuando una situación interior no se hace consciente, ocurre afuera, como destino
–Aion, C.G.Jung–
Jung también expandió la idea de proyección, que ya no se limita al tema de como la persona proyecta en otros la figura del papá o la mamá a modo de transferencia, sino que la proyección ocurre constantemente, y puede reflejar en la percepción externa cualquier contenido inconsciente, especialmente arquetipos que dominan, como el Animus y el Anima, la parte masculina y femenina de todo ser humano, simbolizadas por los arquetipos de Adam y Eva en la tradición judeocristiana.
Jung se dio cuenta de que todos aquellos contenidos que permanecen en el Inconsciente sin ser iluminados, se proyectan fuera en forma de percepción engañosa. Un hombre puede enamorarse de una mujer cuyas cualidades no reconoce en sí mismo, sino solo como elementos externos que cree le faltan.
Lo mismo sucede con la proyección de la Sombra; es más fácil para la persona culpar a otros de su miseria y verles como malos, antes que cambia él/ella misma.
Tal como dijo el Maestro Yeshua: ¿por qué ves la mota en el ojo ajeno y no la ves en el tuyo?
La solución de ese tipo de proyección inconsciente es lo que Jung llamaba proyección activa consciente, cuando la persona es capaz de desidentificarse de los contenidos proyectados y ponerse en el lugar de otras personas, proyectando vivencias comunes que ayudan a comprender mejor a otros.
La Integración e Individuación según C.G.Jung
Una de las grandes aportaciones que según Jung tuvo la vieja alquimia es la idea de poder transmutar los elementos groseros y convertirlos en elementos sutiles, como los metales pesados que se transforman en oro, simbolizando un refinamiento de los elementos.
Según Jung, esa idea nos permite ver el trabajo de transformación psíquica como un proceso en el que cada elemento cuenta, ya sea oscuro, doloroso o placentero. En otras palabras, la clave no está en huir de los demonios que nos atormentan, no debemos huir de nuestras neurosis y sombras, sino confrontarlas, integrarlas en una conciencia más saludable, y dejar que se vayan ordenando como parte integrante de un Self o Sí mismo que equilibra los opuestos.
De este modo, se van integrando experiencias y facetas de nosotros mismos, que lejos de limitarnos, nos enriquecen y proporcionan ya no sólo una madurez, sino también una unificación, lo que Jung llamó Individuación, es decir, un ser más nosotros mismos, sin la división de los fragmentos psíquicos, que se escinden de la energía de la Vida, la cual siembre fluye hacia el el Todo completo.
La individuación significa llegar a ser un ser único, homogéneo, y en la medida en que por 'individualidad' entendemos nuestra unicidad más íntima, última e incomparable, significa llegar a ser uno mismo—Dos ensayos sobre psicología analítica.
La idea de Individuación es además muy compatible con viejas ideas de psicología espiritual, como el trabajo que proponían los pitagóricos, quienes no veían a la Psique como algo acabado, sino como un proceso de liberación, purificación y unificación de energías, simbolizadas por planetas y números.
Tampoco podemos dejar de mencionar aquí la compatibilidad de la visión junguiana con las ideas de un contemporáneo suyo, el sabio armenio George Ivanovitch Gurdjieff, quien también habló del ser humano como dominado por un cúmulo de falsos yoes o personajes fragmentados que operan en piloto automático sin apenas consciencia de sí mismos. Según Gurdjieff, el humano sólo se hace hombre íntegro y real cuando por medio de un trabajo de conciencia y consciencia, logra desidentificarse de lo falso y unificar aquellas partes valiosas de sí mismo, forjando un verdadero alma inmortal, la cual integra mente, corazón y cuerpos sutiles equilibrados.
Es curioso que el armenio y el suizo llegasen a conclusiones muy parecidas, sin siquiera haberse encontrado. En una ocasión alguien le preguntó a Jung qué opinaba de las ideas de Gurdjieff, y el hombre sabio contestó que no le había estudiado, así que no podía dar una opinión al respecto, lo cual ya nos da también una idea de cuán minucioso y científico era Jung al estudiar las cuestiones.
La Sincronicidad
Otro tema de extrema relevancia en la aproximación de Jung son esas extrañas coincidencias significativas que él mismo bautizó como sincronicidades en su obra La Sincronía: Un Principio de Conexión Acausal.
¿A quién no le ha sucedido estar pensando en una persona con la que hace años no habla, y de repente esa persona llama de repente por teléfono o nos la encontramos en un lugar inusual?
Según Jung, la importancia de esas coincidencias es muy elevada, ya que el hecho de que existan a menudo, las hace ir más allá de la mera probabilidad.
Según se cuenta, Jung comenzó a comprender la relevancia de las sincronías con un evento curioso acontecido en su consulta. Se hallaba realizando una sesión de análisis a una mujer que era excesivamente rígida y cerrada mentalmente. Y en un momento determinado ella le narró un sueño donde aparecía un escarabajo, cuando de repente, Jung escuchó algo repiquetear en la ventana. Miro, y vio que era un escarabajo. Así que abrió la ventana, lo cogió, y le dijo a la mujer: "mire, aquí tiene su escarabajo". Y desde entonces la mujer se abrió mucho más, facilitando el proceso de recuperación psicológica.
Según Jung, las sincronías no son meramente un fenómeno psicológico aleatorio, sino un principio de conexión de eventos que acontece en todo el Kosmos. Para dar algunos ejemplos: hay partículas subatómicas que parecen moverse sincrónicamente y al unísono, sin que haya una conexión espacial o siquiera material entre ellas; podemos hallar correlaciones sincrónicas sorprendentes entre lo micro y lo macro: las ramificaciones pulmonares se parecen a los árboles, ejerciendo una función sincrónica similar al absorber oxígeno y energía; los tejidos neuronales se asemejan a los modelos del universo que conectan galaxias; el sistema nervioso y circulatorio humano se asemeja a los organismos vegetales y sus ramificaciones;
Como científico, Jung no lograba ver una conexión coherente entre ciertos eventos, y sólo se centraba en la relevancia que tenían para las personas o en un contexto de significación más amplio.
Y obviamente, muchas personas supuestamente racionales tratan de explicar las sincronías en forma de proyección, como por ejemplo ocurre en el fenómeno de la pareidolia, donde alguien puede ver en una nube la forma de un animal, o identificar un evento como relevante, dependiendo del contenido de su psique.
Sin embargo, esa explicación no siempre es aplicable, y además habría que poner en cuestión si esas conexiones sincrónicas son tan acausales como creía Jung, ya que podría haber ciertas causas escondidas, ya no meramente psicológicas, sino de otra índole.
¿Quién dice que aquel pequeño escarabajo que apareció en la ventana no fue una respuesta de la misma Inteligencia del Universo al deseo e intención de Jung con respecto a su paciente, que era a fin de cuentas abrir su mente y ayudarla a sanar?
En la Sabiduría hebrea, incluida la de Yeshua, se pone de hecho énfasis en el poder de la intención y voluntariedad como factor de modificación de la realidad y generación de eventos aparentemente milagrosos, pero que en realidad obedecen a una interrelación de todo con todo en el campo energético universal.
El Descenso al Inframundo Psíquico
El trabajo interior que propone Jung implica observar los contenidos de la Psique y sus proyecciones de un modo minucioso y científico, pero también creativo.
De hecho, su última obra, que permaneció oculta por 50 años, es el Libro Rojo, donde Jung enseña con imágenes los procesos de su propia transformación.
Esto demuestra que en el fondo Jung era un artista e incluso un chamán, ya que fue proponente del estudio de los sueños y las visiones, por medio de lo que él llamó Imaginación Activa, un proceso de auto-indagación donde la persona, en solitario, deja que broten contenidos inconscientes, interactuando con ellos de manera consciente, pero sin manipularlos, dejando que sean ellos los que hablen.
Esto recuerda mucho a la clásica búsqueda de la visión, que forma parte de viejas tradiciones, como parte de rituales de paso.
De igual modo, el estudio que propone Jung es literalmente descender al Inframundo, tal como hacían los héroes de los viejos mitos, y como también se describe en el Nuevo Testamento (1ª de Pedro 3:18-20), al hablar de Yeshua como Maestro que desciende a las regiones de los espíritus encarcelados para hacerles conocer la Verdad de la Vida.
Jung fue un auténtico genio a la hora de leer en clave psico-alquímica esas narraciones antiguas, y en estos tiempos de Conocimiento, ya va siendo hora de abrirse a esta comprensión siempre viva de lo que los antiguos comunicaban con mitos y parábolas.
La Cuaternidad Junguiana
Jung bordó el arquetipo de la cuaternidad en su obra fundamental Aion, donde analizó cómo el inconsciente colectivo utiliza la estructura de cuatro partes para representar la Totalidad y la perfección psíquica.
Según Jung la estructura cuaternaria universal, presente en los cuatro puntos cardinales, cuatro signos astrológicos cardinales o el Tetragrammaton, i.e Nombre Divino en la tradición judeocristiana, se reflejan en el pensar, sentir, intuir y percibir, constituyendo la estructura psíquica y percepción completa de la Realidad.
La cuaternidad es un arquetipo de uso casi universal. Es la premisa lógica para cualquier juicio de totalidad. Si uno desea pasar un juicio completo, este debe tener un aspecto cuádruple."
—C.G.Jung
La correlación de Jung sigue la estructura simbólica clásica de la alquimia astrológica, aunque este es un aspecto que desarrollaron más sus seguidores:
Tauro — Tierra — Sensación: la función que percibe lo concreto, lo corporal y lo material.
Leo — Fuego — Intuición: la función que capta posibilidades, inspira y vislumbra lo posible.
Escorpio — Agua — Sentimiento: la función de valoración, de los vínculos y de los valores
Acuario — Aire — Pensamiento: la función conceptual, analítica y discriminadora.
Al cruzar estos cuatro puntos en el Zodíaco se forma la Gran Cruz Fija. Para Jung, esta cruz no era una simple casualidad astrológica, sino una proyección macrocósmica de la propia estructura de la psique humana: los cuatro pilares que sostienen el cielo son equivalentes a las cuatro funciones de la conciencia (Pensamiento, Sentimiento, Sensación e Intuición).
Estas cuatro funciones, según Jung, constituyen una totalidad psíquica. Cuando encuentra símbolos cuaternarios en la religión (la cruz, los cuatro ríos del Edén, los cuatro puntos cardinales, los cuatro evangelistas), los interpreta como imágenes del Sí-mismo (Self), es decir, de la personalidad completa.
Jung toma una tradición mucho más antigua que él: la de los cuatro seres vivientes de Libro de Ezequiel y del Apocalipsis. Tradicionalmente, los Evangelistas se asociaban de este modo:
- Hombre o Ángel → Mateo
- León → Marcos
- Toro → Lucas
- Águila → Juan
El Self Diamante
La relación entre estos símbolos y la idea del Self (El Sí-Mismo) se materializa en la metáfora del Cuerpo Diamante (Diamond Body), un concepto que Jung tomó prestado de la alquimia oriental y occidental.
Para Jung, el Self es comparable a una estructura geométrica y cristalina. Lo comparaba con un diamante tallado con un patrón cuaternario. Pero del mismo modo que un diamante pulido no viene hecho, el Sí mismo como totalidad integrada requiere un trabajo de integración siguiendo una serie de fases, de las cuales ya hablé en la serie sobre Alquimia. Si bien Jung logró darle una interpretación muy aséptica.
Por si fuera poco, su idea del Self cristalino está en perfecta sintonía con la vieja idea del Christos o Cristo, que puede entenderse como la cristalización de la Conciencia Universal, ya que la Shekina o receptáculo divino, es comparada en la Sabiduría hebrea a un Diamante que se fragmentó en millones de pedazos, yendo a parar a la conciencia humana, donde permanece enterrado, hasta que es limpiado y pulido de nuevo para reflejar la Sabiduría y Comprensión Universal.
Sobre esto habría mucho que decir, pero no me voy a extender más. Sólo diré que la pista a esta comprensión ya me había sido dada en un sueño visión, allá por el año 1997, cuando soñé estar frente a un espejo luminoso que se rompió en miles de pedazos, en los cuales se convirtió mi conciencia.
Esa y otras vivencias están narradas en mi libro Primeros Despertares: Desvelando Hechizos del Alma. Si alguien anda interesada/o, puede pedirme un ejemplar por email a un precio menor que el de Amazon.
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[1] Artículos sobre alquimia interior:
Intro a la Alquimia
Los 7 Pasos de la Alquimia
[2] Vídeos sobre Alquimia interior en el Canal ENArmonya
Breve Intro A La Alquimia
Calcinación en La Noche Oscura. Intro a la Alquimia Parte 2:
Alquimia de Disolución & Separación. Intro a La Alquimia. Intro a la Alquimia Parte 3
Conjunción de Ánima & Animus. Intro a la Alquimia Interior. Intro a la Alquimia Parte 4
Fermentación Alquímica. Intro a la Alquimia Parte 5
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