Sistema Curativo Por Dieta Amucosa
Basado en los descubrimientos
de Arnold Ehret
Adaptado a los tiempos modernos
Introducción básica
Arnold Ehret (1866-1922) fue un naturópata e higienista austriaco, autor de obras importantes como El Sistema Curativo Por Dieta Amucosa (traducción de David Gil) y Ayuno Racional (trad.David Gil).
Experimentó una curación espectacular tras cambiar su estilo de vida y ayudó a más de mil personas a recuperarse de diversas dolencias mediante el ayuno y una visión muy original sobre la alimentación.
Trágicamente, fue hallado muerto en una calle de Los Angeles, con una grave herida en la cabeza, tras impartir una conferencia, lo que llevó a muchos a pensar que había sido asesinado. Una idea nada descabellada, pues tenía numerosos enemigos tanto en el ámbito médico como en las industrias láctea y cárnica.
Anécdotas aparte, tras ser diagnosticado con una enfermedad supuestamente incurable, Arnold Ehret investigó métodos ancestrales de desintoxicación, experimentando con el ayuno y diferentes dietas, llegando a una conclusión muy sencilla.
Un gran factor de enfermedad corporal es:
Exceso de mucosidad obstructiva = Falta de vitalidad
Ehret también comprendió que, en la antigüedad, la dieta humana era mucho más simple y natural, pero esto cambió tras ciertas catástrofes y degradación espiritual, reflejadas en leyendas y mitos antiguos.
Algunos llegamos a la misma conclusión, y podemos demostrarlo escuchando a nuestros antepasados y respetando a los mayores, a diferencia de muchos pseudo-científicos modernos.
Muchos mitos antiguos, como los de Grecia, la India o la Biblia hebrea, narran que, en sus comienzos, la humanidad espiritualizada con la conciencia (no meros homínidos) vivía mucho más tiempo, tenía cuerpos más limpios y podía subsistir gracias a la energía vital del aire respirado, además de frutas, algunas semillas crudas y verduras de hoja verde que contribuían a la limpieza del sistema digestivo.
Sin embargo, esos mitos antiguos también explican que la humanidad espiritual sufrió una gran caída y decadencia, desconectándose de la naturaleza espiritual y la Fuente Divina, tras comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, experimentando con ciertos placeres mundanos y la energía de la serpiente (el abismo insaciable).
A partir de entonces, la humanidad quedó condenada a comer alimentos cocinados, como en el mito de Adam en Génesis 3: «Por el sudor de tu frente comerás el alimento cocinado» (lechem).
Esto coincide en gran medida con la llamada revolución agrícola posterior al Mesolítico. Los humanos comenzaron a domesticar plantas e incluso a modificarlas, cruzando especies que deberían haber permanecido intactas.
Así, los alimentos más populares se convirtieron en aquellos que producen mucosidad por sí mismos, como las legumbres y los cereales, ricos en almidón (i.e azúcar complejo indigerible para el ser humano), además de lectinas, saponinas y otras sustancias nocivas que las plantas desarrollaron para defenderse del abuso humano.
Luego, tras una gran catástrofe conocida como el Diluvio Universal, se introdujo la carne y los lácteos.
Los cuerpos humanos, al carecer de colmillos de carnívoro e intestinos cortos, como los de los carnívoros, nunca estuvieron biológicamente preparados para consumir carne o pescado, a diferencia de los animales. Por esta razón, los humanos comenzaron a degradar ciertos alimentos con fuego, utilizando incluso aditivos y salsas para hacer más apetecibles alimentos que no eran fisiológicamente aptos para el consumo.
Desafortunadamente, tras miles de años con dietas no fisiológicas, el cuerpo humano comenzó a acumular un enorme exceso de sustancias tóxicas y en respuesta a una acidez creciente, el organismo también incrementó la producción de mucosidad (pituita de la glándula pituitaria) para proteger las paredes del sistema digestivo ante la abrasión del ácido acumulado.
Por otro lado, la mucosidad comenzó a heredarse a través de la leche materna, y a su vez los bebés fueron cada vez más alimentados con alimentos que producen mucosidad y acidez, como escribió Arnold Ehret en sus obras.
Factores clave del sistema:
A) Objetivos: Limpiar el cuerpo disolviendo, arrastrando y expulsando el exceso de mucosidad. Reconectar el cuerpo con la vitalidad natural y auténticas impresiones de vida.
A medida que la persona limpia su cuerpo, le resulta más fácil llevar dietas más ligeras, reduciendo considerablemente la cantidad de alimentos consumidos e incrementando la vitalidad.
Sin embargo, este es un proceso muy gradual.
En nuestro estado actual de degradación y exceso de toxinas, es casi imposible para la mayoría de las personas volver a una dieta de alimentos crudos, a pesar de las numerosas afirmaciones falsas emitidas por chalados o bien dirigidas a obtener beneficios económicos.
B) Procedimientos:
1) Ayuno racional (12-14 horas). Diario, pero gradual. Nunca se deben realizar ayunos prolongados hasta que el cuerpo esté más limpio, para evitar congestiones y mayores problemas de salud. El ayuno introduce sustancias tóxicas en el torrente sanguíneo, lo que puede provocar mareos o debilidad. Esto es incluso más necesario cuando la persona ha fumado por largo tiempo o consumido drogas, o muchos medicamentos.
En algunos ayunos suaves, se permite el consumo de agua, infusiones o sopas de verduras (sin verduras). Nunca se deben consumir zumos de frutas, ya que sus ácidos son demasiado disolventes y al soltar demasiado moco dentro del organismo, pueden causar daño, provocando congestión, antojos, acidez excesiva, insuficiencia renal, etc.
Lo más importante es preparar el ayuno, eliminando los alimentos que producen demasiada mucosidad y eliminando la mucosidad con alimentos adecuados.
La primera comida para romper el ayuno (desayuno) debe facilitar el efecto de limpieza (hoja verde cruda y zanahoria cruda raspada), que arrastra la mucosidad y aumenta la alcalinidad.
2) Evacuación regular: tantas veces como comidas. Lo ideal serían dos comidas y dos evacuaciones.
Más de dos comidas al día no forman parte de la dieta, pero una dieta de transición puede incluir un desayuno ligero y dos comidas más.
Debe haber un intervalo de 6 horas para la digestión entre las dos comidas principales. Si no se aguanta, se puede introducir un mínimo picoteo, preferiblemente de algo no mucoso (aceitunas, zanahorias cruda, etc).
Cada cual debe ser responsable y aprender a identificar lo que ensucia y lo que no.
Si hay estreñimiento, se deben aplicar enemas de agua al menos una vez al día. Nunca, bajo ninguna circunstancia, pase un solo día sin ir al baño.
Los enemas de agua tibia pueden también adoptarse como un modo regular de expulsar moco si se sigue el sistema. Contrario a lo que se piensa, si se toman adecuadas precauciones, no interfieren con el microbioma, que en la mayoría de casos está cubierto de moco, algo perfectamente demostrable si la persona no es capaz de vivir solo de frutas y hoja verde, como hace miles de años.
Una infusión de hojas de Sen (ejemplo: Roamax) también puede ayudar a eliminar y expulsar la mucosidad. Se toma con el estómago vacío, 2 horas antes de la primera comida del día.
Si la dosis es la adecuada (una cucharada sopera), el efecto se nota en unas 5 o 6 horas. Por lo tanto, tenga un baño cerca para una evacuación de emergencia en ese momento.
Si la infusión no funciona, pruebe también a beber las hojas trituradas incluidas.
Pero, por favor, no abuse de este procedimiento; las hojas de Sen son tóxicas y actúan provocando que el intestino libere agua para deshacerse de ellas.
Una infusión cada dos semanas es una buena pauta de referencia.
Sudar también es una buena forma de eliminar toxinas. Para ello, podemos usar la sauna o hacer ejercicio con ropa abrigada.
3) Suprimir o reducir el consumo de alimentos y bebidas acidificantes y mucosos.
En general, no se recomienda:
Alcohol, café, refrescos (bebidas energéticas, Coca-Cola, Fanta, etc.), bebidas lácteas (batidos de cacao, kefir, etc.), bebidas proteicas, alimentos fritos, mariscos (almejas, gambas, etc.), harinas, carnes, pescado, pasteles, galletas…
Estos alimentos reducen la capacidad de curación del cuerpo, ya que son mucoproductores y acidificantes. El sistema digestivo no está diseñado para procesarlos adecuadamente, sobre todo si ya hay órganos dañados, como en la mayoría de personas.
Al principio, evite la fruta cruda, ya que es demasiado disolvente y no favorece la desintoxicación, provocando un exceso de mucosidad en el torrente sanguíneo.
Más de un crudivegano frugívoro acabó en el hospital por colapso renal por abuso de frutas, y algún otro incluso en la morgue por pasarse de puro.
Se recomienda evitar las legumbres, pero en pequeñas cantidades y de diversas formas, puede ser prácticas, como el hummus con pan por ejemplo. Eso sí, nunca abusen de eso.
Permitido solo bajo circunstancias temporales y específicas:
En una dieta de transición con solo dos comidas, algunas personas pueden intentar incluir alimentos acidificantes, como ciertas carnes o pescados, pero solo después de las verduras, acompañados de ensaladas alcalinas y nunca fritos; deben ser cocinados en planchas o sartenes con un poco de aceite de oliva o bien al vapor.
Otra opción de transición consiste en tres comidas, donde la primera es un desayuno que puede incluir: ensalada de hoja verde, zanahoria rallada con requesón fresco y un poco de miel.
Una alternativa, un poco más fácil de digerir, es la fruta cocida con cuajada o bien el pan tostado o pan dextrin con queso fresco o requesón.
Pero mezclar estos desayunos.
La razón de usar queso fresco, cuajada o requesón es que estos son menos ácidos, producen menos mucosidad y son más digeribles que otros tipos de queso. Una de los grandes descubrimientos de Ehret, junto con el pan tostado integral o el dextrín, que además de ser menos mucoproductores, pueden ayudar a arrastrar moco.
4) Respetar los principios higienistas en una buena combinación de alimentos:
–Evita el almidón + proteína: pan + huevo; patatas + huevos/carne/pescado; pan/arroz + pescado, etc.
–Evita el consumo de proteínas dobles: huevos + pescado/carne, carne + pescado, etc.
–Evita el consumo de almidones dobles: papas + pasta; pan + papas; pan + arroz; pan con tortilla de papas etc.
–Evita mezclar frutas con comidas copiosas o pan. Las frutas deben consumirse siempre en una sola comida y con el estómago vacío, o 20 minutos antes de una comida, bajo la responsabilidad de la persona.
–Evita las sopas, ya que hidratan la mucosidad y generan mala digestión. Es preferible consumir purés de verduras con bajo contenido de líquido.
–Evita el exceso de grasas, ya que son acidificantes (lácteos, aceites, frutos secos, aguacates, etc.). Deben consumirse enteras y en pequeñas cantidades, preferiblemente en invierno.
El uso de la mahonesa es muy práctico con las verduras si no se abusa del mismo, ya que tiene un efecto saciante.
Nota: en circunstancias especiales, la combinación de proteína y almidón puede utilizarse para ralentizar la eliminación excesiva de toxinas durante una crisis de eliminación, si ésta provoca problemas (erupciones, mareos, etc.), pero tómelo con precaución. Proceda únicamente si sabe cómo utilizarla.
Algunas combinaciones poco recomendables, aunque prácticas, incluyen: tortilla española (huevo + patata) o huevos + patatas fritas, etc.
5) Platos sencillos y equilibrados:
El cuerpo necesita principalmente micrnutrientes: azñucars simples (i.e glucosa, uno de los componentes principales de la sangre) además de minerales, vitaminas y enzimas digestivas.
Los macronutrientes no son tan importantes como se suele creer en las dietas convencionales.
Proporción ideal: 80 % (ensalada cruda + verdura cocida), 20 % (almidón o proteína animal).
Ejemplos para una dieta poco mucosa:
Primer plato, 80 %: ensaladas de hojas verdes crudas (efecto escoba) + carbohidratos específicos cocidos o salteados con aceite de oliva (zanahorias, calabacín, calabaza, brócoli, judías verdes, apio, col, champiñones, etc.).
Estas verduras son ricas en almidón, pero la mayor parte se convierte en azúcares simples y buena fibra con el calor. Al cocinarlos con aceite se disminuye su capacidad depurativa/vitalizante y se incrementa el efecto de saciado, lo cual es muy práctico, pues no queremos correr en absoluto.
Segundo plato, 20%, para ralentizar el proceso de eliminación, de mayor a menor producción de mucosidad:
Pasta con verduras
Arroz blanco con verduras
Arroz integral con verduras
Huevos cocidos (con aceite de oliva o mayonesa casera)
Quinoa con verduras
Tortilla francesa
Requesón, o cuajada o queso fresco
Patata cocida y aliñada con (aceite, pimentón o mahonesa)
Patata cocida sin aliño
Pan con aceitunas, aguacate o hummus
Pan solo
En el canal Vital Enarmonya publiqué vídeos de algunos platos [1]
6) Advertencias:
Esto no es una dieta ni un conjunto de dietas, sino un sistema muy eficaz para limpiar el organismo y darle al cuerpo más vitalidad para ser sanado.
Todo debe adaptarse a cada persona, según su nivel de toxicidad, y deben seguirse pasos graduales.
Nunca intentes ayunar demasiado.
Ten cuidado con las frutas crudas, ya que contienen ácidos que disuelven mucosidad con gran eficacia y no deben consumirse hasta que el cuerpo se haya adaptado a la limpieza.
Algunas frutas, en particular los limones, pueden ser muy problemáticas, ya que su potencia es mayor y pueden causar erupciones y molestias digestivas. Lo mismo ocurre con los tomates.
Y, por supuesto, olvídese de los zumos de frutas. No son naturales, ya que no llevan fibra, y pueden acelerar demasiado la eliminación, obstruyendo el sistema digestivo y provocando fermentación.
Limpie su organismo y luego podrá reintroducir la fruta con menos problemas.
Sin embargo, la fibra de la fruta no ejerce efecto de escoba, por lo que las verduras de hoja verde y las zanahorias crudas rayadas siguen siendo necesarias para arrastrar moco.
Respete su cuerpo y no obstruya el sistema digestivo. Esto no es una carrera. Ya conocemos las terribles consecuencias que sufren los crudívoros, veganos y otros vegetarianos que no saben cómo ser vegetarianos.
Un exceso de eliminación prolongado puede causar: pérdida de peso, erupciones, alergias, antojos, falsa sensación de hambre, mareos, confusión mental, etc.
Estos síntomas indican un enfoque poco inteligente de la dieta, así como un trauma emocional que también debe abordarse adecuadamente para eliminar ciertos síntomas (estreñimiento, alergias, hipersensibilidad, etc.).
Es fundamental contar con la guía de personas con experiencia.
Mis sesiones privadas de gestión mente-cuerpo y consejería del alma también pueden incluir orientación al respecto, si se requiere.
Contacto: www.vitalenarmonya.com
7) Consideraciones finales sobre las etapas avanzadas:
A medida que el cuerpo se purifica, es posible reintroducir la fruta cruda, en comidas individuales, por la mañana y en ayunas.
En estas etapas, los antojos y la falsa sensación de hambre desaparecen, y es posible permanecer más tiempo sin comer.
Muy pocas personas han alcanzado estos niveles, pero uno de los mejores ejemplos fue el propio Arnold Ehret, quien demostró cómo ayunar durante semanas y aun así ser capaz de escalar una montaña.
En el taoísmo chino y en ciertos lugares remotos, existen testimonios de maestros de la eterna juventud, pero hoy en día tenemos el ejemplo de la tribu Unza en las montañas del Himalaya. Viven con una dieta muy sencilla a base de semillas y frutas secas, alcanzando los 150 años de edad sin enfermedades. Y, por supuesto, no consumen carne, pescado, huevos ni lácteos.
Esto no tiene nada que ver con los falsos respiracionistas ni con los charlatanes de la alimentación cruda, que fueron populares durante un tiempo hasta que empezaron a desaparecer debido a problemas de salud.
En cualquier caso, investiga por tu cuenta, estudia y no dejes que ningún charlatán te diga lo que debes hacer. Todo debe basarse en la verdadera ciencia natural y la experiencia.
Bendiciones
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[1] Vídeos sobre el Sistema:
Alimentación Realista:
Dietas limpias:
Psiconutrición & Depuración:
Buenas Mezclas
Medicina Alimenticia
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