viernes, 8 de mayo de 2026

¿Cómo trató Yeshua a los Narcisistas?

 Yeshua y los Narcisistas

Las personas narcisistas son como agujeros negros y espejos sin reflejo: cuando te los encuentras, todo lo que recibes es frialdad, silencio, crítica o versiones distorsionadas de ti. Siempre se las apañan para darle la vuelta a la tortilla y hacerte culpable. Te drenan hasta dejarte agotado/a. Cuando das, ellos toman sin medida. Cuando explicas, ellos distorsionan. Cuando sufres, ellos fingen ayudarte y te minimizan. Cuando les dices la verdad, ellos se hacen la víctima y empiezas a cuestionar quién eres y si llevas razón o no. Así es como llegas a creer que eres el problema.


De ese modo, muchas veces los que más te rompen son aquellos en quienes creías podías confiar o aquellos a quienes más dabas y amabas, sin saber que te estaban matando el alma.


Sin embargo, el amor genuino no consiste en tragar con todo, sino que sabe poner límites sanos, y sobre todo, amarse a uno mismo sanamente, reconociendo la Luz del Ser genuino que se nos ha donado, y no precisamente para ser pisoteado: vosotros sois la Luz del Kosmos; una ciudad asentada sobre un monte, no se puede esconder (Juan 8:12)


El Espíritu de Verdad expone a quienes fingen amar, pero manifiestan oscuridad con falsedad y asesinato, tratando de apagar la Luz de otras almas. 


Si alguien te dice: “te amo” pero te hace sentirte pequeña/o, usado/a, invadida/o, en realidad no ama realmente, sino que ejerce el abuso emocional, fingiendo ser bueno, cuando en el fondo es un pobre diablo.


¿Cómo entonces podemos tratar con las personas narcisistas?


Yeshua tuvo que tratar con peligrosos narcisistas y el Nuevo Testamento es el único libro sagrado que demuestra cómo tratar con ellos.


1. Él nunca se escondió, sino que confrontó la mentira de aquellos que gobernaban a las masas, incluso con falsas doctrinas religiosas y las mentiras del mundo, que sólo se superan con mucha astucia:


Mirad, os envío como ovejas en medio de lobos. Por eso, sed astutos como serpientes, aunque también inocentes como palomas (Mateo 10:16)


He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará (Lucas 10:19)


El Maestro confiaba en la capacidad humana de transformación pero no se fiaba de nadie ni sobre-estimaba a las personas, porque conocía los motivos ocultos del humano, especialmente de los narcisistas que presumen de buenos o los hipócritas que alaban a un supuesto Dios y luego se comportan de modo contradictorio. Ser amoroso no es ser ingenuo. Por eso se escribió sobre su actitud:


Pero Yeshu mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre (Juan 2:24-25)


2. El Maestro puso límites incluso a los más cercanos, pero no con odio sino con Verdad y Amor consciente. En Marcos 3 aparece sanando y enseñando en una casa, pero su familia llegó diciendo que había perdido la cabeza. Y Él dejó claro que no seguía la voluntad de humanos, ni siquiera familiares biológicos, pues la familia verdadera es aquella que vienen de Dios.


Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan. Él les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre (Marcos 3: 31-35)

3. El Maestro confrontó el poder religioso, sobre todo el de los fariseos, que eran claramente narcisistas, pues amaban el control, deseaban ser el centro de atención, adoraban los halagos, ejercían la acusación culpabilizadora y engaños que torcían todo a su favor, convirtiendo la Ley o Torah en un arma de ataque contra otros.


Pero el Maestro no entró en discusiones con ellos ni se llenó de ira, sino que los expuso en público con cierto enojo sano y finalmente silencio:


¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe…¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio (Mateo 23:23-26).

¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el Acusador (Diabolos), y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él (Juan 8: 43-44)


Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro (Mateo 23: 9-10)


4. Los narcisistas se alimentan de tu necesidad de hallar paz y resolución emocional ante ciertos conflictos; prosperan manteniéndote emocional y mentamente enredado/a, esperando que los persigas, que te expliques, que cedas y te rindas ante ellos.


Pero el Maestro no rogó amor ni persiguió a quiénes no le siguieron ni le amaron; no jugó el papel de Salvador. Si alguien elige irse, déjalo. No puedes hacer cambiar a quien está dispuesto a seguir siendo igual.


Si alguien no os recibe ni oye vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies (Lucas 9:5)  


Aquellos que os rechazan por defender la Verdad, se alejan en realidad de la Luz que le hace daño. Y los narcisistas temen a aquellos que les hacen sentirse inferiores.


5. Los narcisistas usarán tu empatía y bondad para seguir teniéndote cerca: llorarán, te contarán historias tristes para despertar tu compasión y fingirán bondad para luego volver a los mismos patrones.


En cambio, el Maestro mostró compasión pero nunca co-dependencia hacia quienes más hundidos estaban pero nunca le escucharon. Él no asumió responsabilidad por aquellos que se niegan a cambiar, como los enfermos de la piscina de Betesda, donde esperaban ser sanados por un ángel que bajaba a las aguas:


Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Yeshua lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? (Juan 5: 5-6)


6. El perdón siempre es necesario, pues incluso el Maestro perdonó a quienes asesinaron su cuerpo: Perdónales porque no saben lo que hacen, dijo. 


Pero el perdón no exige entregar tu Vida a quienes no la respetan y la destruyen, ya que eso es empoderar al Mal, y no vinimos a apoyar al Adversario.


El Maestro nunca permitió entrar a su vida a personas que no cambiaron y rechazaron la Verdad. Pudo perdonar pero al mismo tiempo alejarse siguiendo su Camino. 


7. Los narcisistas se alimentan de los halagos de otros, de ser el centro de atención, de la reacción ajena y la pérdida de tu paz. 


En cambio, El Maestro nunca permitió que su popularidad o acusaciones de otros rompieran su vida. Él no vivía para ser halagado o validado externamente ni para caer en tramas ajenas. 


Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades. Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba (Lucas 5: 15-16)


8. Siempre enseñó a sus seguidores a ser humildes, pero también a elevar su auto-estima, saliendo de toda las falsas doctrinas basadas en el pecado, la acusación y el karma. Aquellos que transforman su mente y corazón por medio de la metanoia (meta-conciencia), reconocen una nueva naturaleza, el Nuevo Adam: 


Yo soy la Luz del Kosmos (Juan 8:12)


vosotros sois la Luz del kosmos (Mateo 5:14)


Yo soy la Vid verdadera y vosotros las ramas (Juan 15)


Y pasando un hombre ciego desde su nacimiento.Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego? Respondió Yeshua: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él (Juan 9)


 aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas (Mateo 11:29)