domingo, 22 de diciembre de 2013

Cautivos I: La Caída



Ayer dio comienzo el solsticio de invierno. Helios, el Sol, llegó al final de su recorrido, tocando sin demora el espantoso abismo de la oscuridad, donde es crucificado. Allí descansará tres días, cual Jesús en su tumba, saliendo por el mismo lugar (de ahí solsticio, de sol-stare), hasta que renazca de nuevo, como todos los años, el 25 de Diciembre.
De modo similar, nosotros, errantes humanos, permanecemos crucificados en la materia, presos de Mrs.Engaño:
 Si el pensamiento comienza inocentemente como una "sugerencia". Si el alma dialoga con ésta, llega entonces la "ascensión". Cuando el objeto se aloja por mucho tiempo y el alma se acostumbra a él, llega finalmente el "cautiverio", y el corazón es arrastrado involuntariamente. De ahí que San Basilio diga que tenemos que velar por nosotros mismos y mantener nuestra atención siempre en el estado despierto. [1]
Así es como los Padres del desierto enseñaban, yendo directamente a la yaga. Y siguiendo su razonamiento, podemos adivinar que dicho "ascenso" se lleva a cabo en el Monte Sinaí.
¿No es dicha caída gradual interesante? Su sutileza es abrumadora. ¿Qué la hace tan atractiva? La mente-asno oye o ve algo, y de repente, una imagen mental reactiva o frase emerge, como activada por un botón. Un ligero impulso mueve entonces a la mente a considerar ciegamente la "sugerencia", y antes del canto del gallo, el autómata humano se ve forzado a obedecer, reaccionando como una hiena, atrapado por la gula, la ira, el rencor, el odio, la lujuria o cualquier otra pasión.
Tal es el ABC comportamental diario del llamado homo sapiens sapiens ("hombre dos veces sapiente" :) ), quien cree  ser la cúspide de la evolución y de la cadena alimenticia; quien cree que es "dueño de sí mismo"; quien se llama a sí mismo "cristiano, musulmán, judío, socialista, demócrata...” y luego juzga, condena, odia, desprecia y asesina al prójimo"; quien se refiere a sí mismo como "racional", "artista", "creativo " y "propietario" de un planeta lleno de vertederos.
¿Cómo es que el ser humano es tan rematadamente imbécil? ¿Y por qué "saberlo" no es suficiente para cambiar?
Bueno dejemos estas dos cuestiones para la siguiente entrada. Ahora, sin ir demasiado lejos, empecemos reconociendo que hay algo en el ADN humano que nos tara, ya que divide nuestra naturaleza en dos: "la naturaleza animal" y "la naturaleza espiritual". Esto es tal vez necesario para evolucionar, pero éstas tienden a coexistir como enemigas. Y en muchos casos la parte débil gana sin esfuerzo, mientras que el lado espiritual simplemente se marcha avergonzado y horrorizado por el estado salvaje de su “vehículo terrestre”. Y en otros casos estas dos naturalezas luchan con ardiente pasión una contra otra, como un grupo de hienas tratando de devorar a un león herido. Y aunque el fuego generado da acceso a "joyas preciosas" que todo el mundo anhelaría, a veces hay tanta crueldad en la encarnizada lucha que un lado aniquila al otro, y el proceso evolutivo se interrumpe.
Por esta razón, lúcidas enseñanzas nos invitan, no a destruir la oscuridad, sino a transformar lo negativo en positivo, lo pasional e irascible en fuerza-creativa, el amor propio en auto-respeto y así sucesivamente.
Por lo tanto, ¿vamos a seguir jugando el papel de víctimas, culpando a viejas fuerzas satánicas y a la oscura prehistoria de nuestro ADN o vamos a abrir los ojos y a empezar a desvelar las raíces "psicológicas" de nuestras contradicciones? ¿Cuánto dolor estamos dispuestos a soportar para transformar nuestro "falso egoísmo" y así cumplir un propósito más elevado? ¿Dónde está nuestro verdadero amor por lo Divino que brilla en nosotros y los demás? ¿Cómo podemos liberar a nuestro atrapado Unicornio? ¿Queremos ser verdaderamente libres o nuestro anhelo por el amor infinito y la libertad es sólo poesía barata?
__________________________________
[1] extracto del libro The Power of the Name, de Alphonsse y Rachel Goettman, citado por Ted Nottingham en su maravillosa exposición Early Christian Mysticism: The Jesus Prayer:

lunes, 2 de diciembre de 2013

Círculo Mêtis


Enzo
Círculo de Realidad en el Arte Zen Japonés






Mêtis es la cualidad particular de un intenso estado de alerta en el que se es consciente de todo a la vez sin esfuerzo. Mientras nuestras errantes mentes se adormilan en interminables idas y venidas, ésta siempre se queda en casa. Y su casa está en todas partes. Mêtis siente, escucha, mira; puede incluso ser consciente, de golpe, y si se la deja, de cada pensamiento que anda a la deriva, dentro y fuera de nuestra consciencia. Nada echa de menos.

Así es como el círculo comienza.

Cuando realmente nos damos cuenta de las vistas, sonidos y otras impresiones que vienen de todas partes, después de un tiempo ya no es el sentido de simplemente escuchar y ver esto o lo otro: por el contrario, hay conciencia de  cada cosa como formando un todo único. Todo es exactamente lo que es, y siempre lo ha sido, una continuidad de todo, ahora, sin ningún tipo de separación o división. Y en esta totalidad, incluso el pasado y el futuro se fusionan hasta el punto e que ya no están separados. Pues ambos están incluidos en el ahora.
Entonces, incluso el sentido de cualquier movimiento desaparece. Mêtis es tan rápida en su respuesta, tan rápida en su estado de alerta hacia el momento, que cualquier movimiento se percibe como quietud. Y ahora, en lugar de percibir un árbol o una silla, usted ha tomado conciencia de que está percibiendo un solo ser: entero, inmóvil, sereno. 
Y finalmente, si se fija, descubrirá que en lugar de ser usted el que percibe la realidad, es más bien la realidad la que percibe a través de usted.

Así es como el círculo termina

Y es posible que no se sorprenda de que uno de los símbolos de Mêtis es un círculo. Mêtis es la que ciñe; la que completa el círculo, la consciencia que nos permite en cualquier momento, a pesar del torrente de apariencias, conectar el principio con el final. 


(...) Pero en realidad no hay nada que entender. Porque incluso el tratar de entender algo es dar un paso fuera de la realidad que le rodea en todas direcciones y de separarse de ella. Estas palabras no son diferentes de cualquier otra formas y sonidos a su alrededor, con una sola excepción.
Son diferentes en el sentido de recordarle que no son diferentes.
(Realidad, pp.186 -187, Peter Kingsley )


Esta cualidad de realidad no es algo complicado o de otro mundo. Por el contrario, actúa en todo el universo, se evidencia en la forma en que las estrellas y los planetas giran sin esfuerzo, en cómo los peces nadan al unísono en bancos, en cómo los pájaros vuelan aprovechando las corrientes de aire, en cómo los seres humanos realizan hazañas increíbles, esquivando golpes mortales, transformando las emociones negativas en positivas al momento, eligiendo incluir en lugar de excluir, co-creando en lugar de destruyendo.

martes, 19 de noviembre de 2013

Mêtis y el Cíclope Interior


Ulises y Polifemo en la Cueva (Jacob Jordaens, 1635)

 Siguiendo la anterior línea de reflexión, proseguimos ahora con aquel famoso, terrorífico y divertido pasaje del Canto IX de la Odisea en el que Ulises se ve atrapado con sus hombres en la cueva del Cíclope, el gigante de un solo ojo que comienza a devorarlos sin piedad. Pero antes de proceder a reflexionar sobre su significado, he aquí un fragmento del pasaje:


Por la tarde volvió el Cíclope con el rebaño de hermoso vellón, que venía de pacer [...]. Cerró la puerta con el pedrejón que llevó a pulso, sentóse, ordeñó las ovejas y las baladoras cabras [...] 
Acabadas con prontitud tales cosas, agarró a otros dos de mis amigos y con ellos se aparejó la cena. Entonces lleguéme al Cíclope, y teniendo en la mano una copa de negro vino, le hablé de esta manera:
—Toma, Cíclope, bebe vino, ya que comiste carne humana, a fin de que sepas qué bebida se guardaba en nuestro buque.[...]
Así le dije. Tomó el vino y bebióselo. Y gustóle tanto el dulce licor que me pidió más:
—Dame de buen grado más vino y hazme saber inmediatamente tu nombre para que te ofrezca un don hospitalario con el cual huelgues. [...]
Así habló, y volví a servirle el negro vino: tres veces se lo presenté y tres veces bebió incautamente. Y cuando los vapores del vino envolvieron la mente del Cíclope, díjele con suaves palabras:
—¡Cíclope! Mi nombre es Nadie...
Así le hablé; y enseguida me respondió con ánimo cruel:
A Nadie me lo comeré el último, después de sus compañeros, y a todos los demás antes que a él: tal será el don hospitalario que te ofrezca.
Dijo, tiróse hacia atrás y cayó de espaldas. Así echado, dobló la gruesa cerviz y vencióle el sueño, que todo lo rinde [...]
Entonces metí la estaca debajo del abundante rescoldo, para calentarla, y animé con mis palabras a todos los compañeros: no fuera que alguno, poseído de miedo, se retirase. Mas cuando la estaca de olivo, con ser verde, estaba a punto de arder y relumbraba intensamente, fui y la saqué del fuego; rodeáronme mis compañeros, y una deidad nos infundió gran audacia. Ellos, tomando la estaca de olivo, hincáronla por la aguzada punta en el ojo del Cíclope; y yo, alzándome, hacíala girar por arriba...
Dió el Ciclope un fuerte y horrendo gemido, retumbó la roca, y nosotros, amedrentados, huimos prestamente; mas él se arrancó la estaca, toda manchada de sangre, arrojóla furioso lejos de sí y se puso a llamar con altos gritos a los Cíclopes que habitaban a su alrededor, dentro de cuevas, en los ventosos promontorios. En oyendo sus voces, acudieron muchos, quién por un lado y quién por otro, y parándose junto a la cueva, le preguntaron qué le angustiaba:
—¿Por qué tan enojado, oh Polifemo, gritas de semejante modo en la divina noche, despertándonos a todos? ¿Acaso algún hombre se lleva tus ovejas mal de tu grado? ¿O, por ventura, te matan con engaño o con fuerza?
Respondióles desde la cueva el robusto Polifemo:
—¡Oh, amigos!
"Nadie" me mata con engaño, no con fuerza.
Y ellos le contestaron con estas aladas palabras:
—Pues si nadie te hace fuerza, ya que estás solo, no es posible evitar la enfermedad que envía el gran Zeus, pero, ruega a tu padre, el soberano Poseidón.
Apenas acabaron de hablar, se fueron todos; y yo me reí en mi corazón de cómo mi nombre y mi excelente artificio les había engañado. El Cíclope, gimiendo por los grandes dolores que padecía, anduvo a tientas, quitó el peñasco de la puerta y se sentó a la entrada, tendiendo los brazos por si lograba echar mano a alguien que saliera con las ovejas; ¡tan mentecato esperaba que yo fuese!
Mas yo meditaba cómo pudiera aquel lance acabar mejor y si hallaría algún arbitrio para librar de la muerte a mis compañeros y a mí mismo. Revolví toda clase de engaños y de artificios, como que se trataba de la vida y un gran mal era inminente, y al fin parecióme la mejor resolución la que voy a decir...

¿Qué representa el Cíclope en nosotros? ¿No estamos  también a merced de ciegos impulsos egoístas, de mirada mono-direccional, que devoran toda traza divina en nuestro corazón, frenando toda evolución interior y escape de las esferas sublunares? 
¿Y qué hay de la astucia de Ulises? 
Para hacerlo aún más interesante, podemos echar un vistazo a lo que Peter Kingsley desvela de forma magistral en la obra Reality:
Frente al monstruo, él se presenta como Outis: Nadie. [...]
Éste es el punto en el que comienza el verdadero humor –a medida que Homero entresaca mediante juegos y más juegos de palabras todas las ambigüedades que van desde Outis a través ou tis y mê tis, que en griego son formas alternativas para referirse a nadie, a mêtis.
Como Ulises cuenta al respecto de aquel episodio, riendo, mucho después de que los hechos hayan tenido lugar, fue su Mêtis lo que le permitió cegar al monstruo, ya que le permitió ser nadie: ou tis, mê tis.
(...) desde el tiempo de la Odisea en adelante, a mêtis siempre se la asociaría en la mente de los griegos con este episodio en particular; con este notorio juego de palabras ou tis y mê tis. (Ibid.p. 226)

viernes, 1 de noviembre de 2013

¿Qué es la meditación no condicionada? – Parte III

Nacimiento de Atenena, con Mêtis bajo Zeus. 

Muchos son los términos orientales que en Occidente se traducirían como "meditación". Ya hemos visto algunos, y ahora vamos en busca de una comprensión más profunda de lo que "la meditación no condicionada" puede ser.

Ciertamente, en Oriente hay visiones brillantes. Sin embargo, uno no necesita mirar hacia allí para encontrar joyas. Es más, en la actualidad es de vital importancia conectar con algo que se había perdido, o quizá debiéramos decir, se ha mantenido aletargado en Occidente, hasta que el momento propicio llegara.

Los occidentales han de recordar que cierta Sabiduría viva estuvo una vez presente en la antigua Grecia. No en la Grecia clásica de Platón y Aristóteles, sino en una aún más antigua, cubierta por neblinas de confusión.

Por medio de poemas y acertijos, sabios de Hellas transmitieron una tradición ancestral cuya raíz central es el florecimiento de la consciencia que revela la quietud y la pureza infinitas que yacen tras el velo de las formas móviles.


Y dada la vieja manera simbólica de pensar, ese don de la luz-consciencia fue personificado por Mêtis, diosa del sabio consejo y la astucia, quien propiciara el nacimiento de Atenea (Inteligencia), de la cabeza de Zeus, como se representa en la imagen de arriba.

El mensaje clave de aquella antigua tradición griega es que nunca el engaño al que nos vemos sometidos en vida tiene más sentido que cuando Mêtis está activa.

Sin duda esto es un gran acertijo. Y podría ser nuestra única esperanza, pues como Empédocles nos recuerda, la inteligencia Mêtis es la única manera de vivir con lucidez a través del gran engaño [1].

Pero no nos quedemos con las definiciones simplistas y burdas de Mêtis y la consciencia –que dicho sea de paso los neurólogos reducen ingenuamente al cerebro, sin darse cuenta de que el cerebro no puede percibirse ni comprenderse a sí mismo. Ley lógica fundamental señores "doctores". 

La mente descubrió la estructura del átomo, luego la mente es más sutil que el átomo –Ramana Maharshi.

Y la luz de la consciencia es aún más sutil que la mente pensante. Ahora sólo deduzcan. 

En los poemas de Empédocles simplemente aparece como una facultad divina que crece cual árbol o flor, alimentándose de la completud del momento presente. Haciéndonos eco de sus propias palabras:

Para los seres humanos, 
mêtis crece 
en relación con lo que está presente [2]

En esta enseñanza ancestral no se desprecian los sentidos, como si estos fueran la fuente de ilusiones pecaminosas; todo lo contrario, nuestros sentidos son la puerta que conduce a la consciencia que los une y nos lleva más allá de lo imaginable.

Sin embargo, también recibimos advertencias, pues el arte de Mêtis no es un camino para ser considerado a la ligera. Ella tiene su propio poder y no puede ser controlada. La gran paradoja es que uno no puede sin más "decidir" consultar a Mêtis o "tratar de practicar el arte de Mêtis", pues eso es precisamente un camino de auto-engaño. La inteligencia es espontánea, sin elección, o no es en absoluto.

Sólo hay una cosa en nuestras manos, y es la atención, que abre la puertas para que mêtis trabaje a través de nosotros. Y este acto de "permitir" y "entregarse" es realmente una forma de servicio y amor verdadero.

Tampoco hay que preocuparse de buscar un sitio en concreto.  Todo lugar es propicio para rendirse, sentados o tumbados en silencio. 

Mêtis se adapta constantemente a las circunstancias cambiantes de la vida, haciendo uso de todo para ver "a través de la ilusión", guiando nuestros pasos sin siquiera pedírselo o incluso saberlo nosotros. Nuestra vida se halla repleta de coincidencias y traumas que no son tales, sino “consejos” provenientes de mêtis.

En un sentido, mêtis "mide", percibe contrastes, uniendo lo relativo y lo absoluto, transcendiendo todas las limitaciones físicas. 


Después de todo, las formas emergentes de nuestra experiencia son simplemente ondas en el mar sereno del Ser.

La forma es vacío. El vacío es la forma 
(Sutra del Corazón)

Encontrar quietud a través del movimiento es de hecho una cualidad del ser-consciencia, algo que no podemos perseguir directamente. El arte de mêtis requiere mirarnos a nosotros mismos primero.

Con atención se pueden ver todas las experiencias personales que moldean nuestra limitada visión de la vida, y es la consciencia lo que las conecta en un transfondo mucho más amplio, la tierra infinita de lo que realmente somos.

En presencia del Ser, nuestras caídas, nuestros momentos de frustración y de dolor, de repente se convierten en hilos significativos en el tapiz de la Realidad, la cual nos sugiere lo que debemos hacer.

Todo esto parece simple y hermoso. Sin embargo, la mente humana se ha vuelto tan condicionada por sus propias fantasías que le es difícil guiarse por la sencillez de su naturaleza más profunda por mucho tiempo. 


Hacemos todo muy complejo. Y la mayoría de las veces se debe a que no nos acordamos de que somos mucho más que cabezas pensantes, o simplemente porque "tratamos demasiado" de alcanzar algo que, por su propia naturaleza, es inasible y pertenece lo que nunca dejamos de ser.

Como vemos, Mêtis representa muchas cualidades a la vez: la prudencia, la actitud correcta, la visión lúcida, el maestro interior...Y su poder es aún más necesario en estos días donde todo se mezcla sin discernimiento, incluso la espiritualidad.

Afortunadamente, todos los fines tocan su principio. La civilización occidental nació con los maestros de mêtis, y ahora, en medio de su decadencia, necesita una reconexión a través de verdaderos oyentes que tengan el coraje de no seguir a una masa social incivilizada. 

A pesar de que el pensamiento contemporáneo ya no es simbólico, aún se pueden aprender muchas cosas de los mitos. No es coincidencia que a Odiseo se le considerará hábil en mêtis. Pero eso lo dejamos para otra ocasión.

Para ahondar en este arte, es útil la antigua practica de la incubación, sobre la cual uno escribió un artículo, aún no traducido al castellano:


Incubation, a Western form of meditation, publicado en Abril 6 del 2009, en la versión inglesa del blog:
_______________
[1] Reality es un bonito libro en el que Peter Kingsley ha reflexionado profundamente sobre este tema.  
[2] Ibid, p.512. 
Más versos de Empédocles se pueden encontrar en la sección de poemas de este blog, extraídos del mismo libro.

sábado, 19 de octubre de 2013

¿Qué es la meditación no condicionada? – Parte II

Buda alejándose de los ascetas



Continuando con la "meditación", veamos ahora algunas implicaciones importantes del término, ya que la palabra ha sido secuestrada y es utilizada indistintamente para hablar de una variedad de técnicas mentales, algunas de las cuales pueden incluso obstaculizar la "visión profunda".
El término "meditación" deriva originariamente de meditatio, concepto latino para “reflexión"; el verbo meditare significa precisamente “reflexionar" [1]. Sin embargo, la raíz de la palabra, med, “medir”, puede ayudarnos a recuperar un sentido aún mayor de la meditación, como veremos.
La idea de meditación como proceso "discursivo" cruzó la Edad Media alcanzando los siglos XVII y XVIII. El famoso libro Meditaciones de Descartes inauguró incluso un paradigmas intelectual: la Era de la Razón.
Más tarde, con la proliferación de los estudios orientales, en el siglo XIX, los eruditos emplearon el término para traducir el vocablo sánscrito dhyana [2], séptima etapa del óctuple sendero del Yoga [3]. El problema es que dhyana no puede ser un mero proceso conceptual-discursivo, ya que transciende ese nivel. 
Por otra parte, en la tradición de Yoga, dhyana es precedida por pratyahara, la retirada o absorción de los sentidos, simbolizada por una tortuga que se esconde dentro de su caparazón.
 ¿No se halla en contradicción dicha privación sensorial con las pistas del post anterior?
Por supuesto, buscamos un sentido radicalmente diferente de meditación que nos ayude a vernos a nosotros mismos y descubrir nuestra naturaleza verdadera, rasgando los velos de la realidad, empleando los seis sentidos refinados,  distinguiendo lo que es "falso" o "aparente" de lo  absolutamente real e indestructible; un movimiento inteligente que halla e identifica las "máscaras" que convierten a los humanos en zombis y tiranos. Una vez que ese movimiento tiene lugar, uno está realmente en condiciones de hacer la vida real, de Ser.
Esto no significa que la meditación reflexiva o  concentrativa sean inútiles. Pueden ser útiles. Pero no son incondicionadas, porque dependen de ciertas circunstancias externas y de funciones psicológicas que son limitadas.

Los Padres del Desierto (verdaderos herederos de las enseñanzas de Jesús y los Esenios) fueron bien conscientes de ello. Se hicieron expertos en técnicas meditativas como la oración del Señor o el examen de los "obstáculos psicológicos"; sin embargo, sus textos (i.e Philokalia) inciden en la importancia de abrirnos a esa "presencia divina silente" que limpia nuestro corazón, disolviendo todo conflicto. Eso es precisamente lo que significa "meditación no condicionada".
Otra profunda investigación que merece la pena recordar es la presentada en el Canon Pali, colección de textos que recogen interpretaciones de las enseñanzas de Buda. Estos textos ofrecen formas de estudiar las trampas mentales que mantienen a los seres humanos prisioneros de sí mismos. El estudio incluye métodos como la reflexión sobre los cinco componentes del ego mortal ( skhandas); la observación de las sensaciones corporales, la respiración y la mente, así como el claro reconocimiento de cada sensación, emoción, pensamiento e impulso, y su lugar en el todo. Para los principiantes, dicho reconocimiento incluso puede ser apoyado conceptualmente con la denominada "anotación mental”, i.e, "ansiedad", "ensoñación”, "agitación", "irritación" etc, manteniendo siempre una actitud inquisitiva. Una práctica que puede ser realmente extenuante, ya que exige mucha diligencia y atención, razón por la que tiene que ser dosificada.
El propio Canon Pali nos da una imagen sobre la atención al cuerpo [4]:
Al estar de pie, el monje es consciente de que está de pie. Al estar sentado, es consciente de que está sentado. Cuando se acuesta, es consciente de que se está acostando. O como quiera que su cuerpo esté dispuesto, así él lo percibe. Y permaneciendo atento, vibrante y resoluto, cualquier recuerdo o determinación concerniente a los asuntos domésticos se abandona, y con ese abandono, su mente se recoge y establece hacia dentro, crece unificada y centrada. Así es como un monje desarrolla la atención inmersa en el cuerpo.
Además, al ir y venir, se torna completamente alerta; al mirar de un lado para otro...al doblar y extender sus extremidades...al llevar su manto, túnica y cuenco...al comer, beber, masticar y saborear...al orinar y defecar...al caminar, detenerse, sentarse, dormir, despertar, hablar y permanecer en silencio, se torna totalmente alerta. Y permaneciendo atento, vibrante y resoluto...
Y una vez más, los grandes maestros del Budismo, señalan que lo que realmente importa en la auto- investigación no son tanto los métodos de atención, cuanto el acceso a la "visión penetrante", vipassana
Por desgracia muchos todavía la confunden con la atención al cuerpo, a la mente y la respiración. 

Bien es cierto que la atención al cuerpo es más productiva que recitar mantras como loros o fijar bizcos la atención en una vela, pero cualquiera puede entender que la concentración y la atención se vuelven "auto-hipnosis" si la Inteligencia no está presente. Por eso la doctrina Dzogchen del Budismo tibetano especifica que la meditación, gom, es realmente familiarizarse con la verdadera Naturaleza de la Mente, y no sólo con la pequeña mente-ego.

La meditación viviente está verdaderamente integrada en nuestra vida diaria y no busca iluminarse, no busca experiencias superiores ni otros mundos, sino que nos ayuda a vernos como realmente somos, no como pensamos que somos o como una tradición dice que somos.  Esto puede ser doloroso, pero también es increíblemente liberador, pues entonces ya no tenemos que ocultar nada, ni sufrir por nuestros autoengaños. Y lo Infinito inunda nuestro corazón sin aviso.
De ahí que maestros radicalmente críticos como J.Krishnamurti consideraran engañosas muchas técnicas concentrativas de meditación. Siddharta Gautama hizo exactamente lo mismo al desviarse del brahmanismo.
La llamada meditación "sentada" es, si cabe, una preparación para potenciar la atención y prolongar el contacto consciente con energías purificadora, ambas muy necesarias. Pero para ser realmente libres de ilusiones y miedos, ¿no debe ser nuestra visión libre desde el principio, más que tras una sentada silenciosa? ¿Qué persona se sienta? ¿Cuál se levanta? ¿Hay coherencia en nosotros o somos Legión?
Dicho esto, cabe ahora reflexionar sobre algo curioso que tiene que ver con la raíz de la palabra meditación, med, “medir”. ¿Hay medición en el acto de la visión penetrante? ¿Qué ocurre en un proceso de medición? ¿No se establece un contraste entre un gran marco de referencia y elementos más pequeños? ¿Cómo nos medimos a nosotros mismos, en sentido profundo? 

Extraña cuestión ¿no es así? Sin embargo, podemos encontrar algo muy significativo. Y he ahí el enlace con el siguiente post, en el que oiremos hablar de un arte olvidado conocido por los maestros de la Antigua Grecia, una visión que se mantiene firme en sí misma, resultando ser la senda sin senda hacia nosotros mismos.
_________________
Imagen tomada de www.commons.wikimedia.com

[1] http://www.etymonline.com/index.php?term=meditation
[2] dhyana deriva de dhyai, "a reflexionar, pensar en "
[3] Los tres últimos miembros del Yoga son dharana, consistente en la observación y concentración en un objeto, i.e, la respiración o la sensación del cuerpo; dhyana, una vigilancia alerta e indagadora que desemboca en el samadhi, la reunificación de la conciencia con su objeto. Estos tres momentos, junto con pratyahara (absorción de los sentidos), integran el llamado Samyama, que completa las otras dos herramientas del Yoga, Yama (las prohibiciones) y Niyama (comportamientos positivos).
Para un vídeo interesante y original de Pierre Grimes sobre el tema, ver: https://www.youtube.com/watch?v=ARftLEL0Aag
[4] Majjhima Nikaya 119, Kayagata-sati Sutta, Atención Inmersa en el Cuerpo

martes, 1 de octubre de 2013

¿Qué es la meditación no condicionada? – Parte I


Foto F.D.J ©
Abrimos hoy una serie de tres entradas sobre un tema que constituye, sin lugar a dudas, el aspecto más importante de la verdadera vida humana. Por falta de un término mejor, vamos a llamarlo "meditación no condicionada", aunque esta vez esperamos poder resolver cualquiera de las "contradicciones" asociadas con la palabra "meditación". Y para empezar, podemos escuchar lo que dos buenos maestros dijeron sobre el asunto:
"La meditación no es una búsqueda, ni un sondeo, ni una exploración. Es una explosión y un descubrimiento. No es la doma del cerebro para que éste se adapte ni es un análisis introspectivo, y desde luego, no es el entrenamiento basado en la concentración, el cual incluye elecciones y rechazos. Es algo que acaece de modo natural cuando todas las afirmaciones y logros positivos o negativos se han comprendido y soltado fácilmente. Es el vacío total del cerebro. Y lo esencial es precisamente la vacuidad, no lo que se haya dentro de esa vacuidad; toda virtud –no la moral ni la respetabilidad social– nace de ella. De dicha vacuidad surge el amor, de lo contrario, no es amor. El fundamento de la justicia radica en este vacío. Es el principio y el fin de todas las cosas ". [1]
"El pensamiento es mecánico y la meditación no es".
 "La meditación nunca es el control del cuerpo. No existe una división real entre el organismo y la mente. El cerebro, el sistema nervioso y lo que llamamos la mente son uno e indivisible. Es el acto natural de la meditación lo que trae el movimiento armonioso del todo. Separar el cuerpo de la mente y tratar de controlar el cuerpo con las decisiones intelectuales provoca contradicción, de la cual surgen diversas formas de lucha, conflicto y resistencia. Cada decisión para controlar sólo engendra resistencia, incluso la determinación de ser conscientes. La meditación es la comprensión de la división provocada por la decisión. La libertad no es el acto de decisión, pero el acto de la percepción. El ver es el hacer. No es una determinación de ver y entonces actuar. Después de todo, la voluntad es el deseo con todas sus contradicciones. Cuando un deseo asume la autoridad sobre otro, el deseo se convierte en voluntad. Ahí es inevitable la división. Y la meditación es la comprensión del deseo, no superar un deseo con otro. El deseo es el movimiento de la sensación, que se convierte en el placer y el miedo. Esto es sustentado por el constante apego del pensamiento hacia un deseo u otro. 
"No hay un yo que comprenda, sino que el pensamiento inventa ese yo. Cuando el organismo se halla sin el yo, la percepción, visual o no visual, no puede ser distorsionada. Simplemente hay visión de "lo que es ", y esa percepción va más allá de lo que es". [ 2 ]
La forma más elevada de la inteligencia es la meditación, una vigilancia intensa que libera a la mente de sus reacciones, y esto, por sí solo, sin intervención de voluntad alguna, produce un estado de tranquilidad. Esto requiere una energía extraordinaria que sólo puede aparecer cuando no hay conflicto en nosotros, cuando todos los ideales, toda creencia, esperanza y miedo han desaparecido por completo. Entonces no es contemplación lo que tiene lugar, sino un estado de atención en el que ya no hay un sentido del "yo", alguien presente que participe en la experiencia para identificarse con ella. Así que no hay experiencia. La comprensión de esto en el nivel más profundo es importante para alguien que desea saber qué es la verdad, qué es Dios, qué está más allá de los constructos de la mente humana. [ 3 ]
_______________________
[1]  Diario, J.Krishnamurti, 1976
[2]  The Beginnings of Learning. J.Krishnamurti, 1979
[3] The Reality of Being. Jeanne De Salzmann. 

domingo, 1 de septiembre de 2013

En La Nota del Ser




Cuenta una historia que en cierta ocasión, por la tarde, se encontraba Mullah Nasruddín en la plaza, punteando una cuerda de su sitar. Y poco a poco la gente se reunió a su alrededor, como era de esperar. A su vez, él prosiguió tocando esa cuerda, hasta que alguien le preguntó: 
–Mullah, la nota que tocas es muy hermosa, pero los otros músicos utilizan también las demás notas. ¿Por qué tú no?
–Ellos andan todavía buscando “la nota”, contestó Mullah, y yo la he encontrado. (1) 


En la India, los músicos hacen referencia a una nota musical con el término "swara", y hay siete swaras básicos, como en Occidente. 

Sin embargo, una mirada más cercana revela que este término no se refiere sólo a una nota entre otras, sino más bien a "la nota perfecta" o "plenitud" que todos buscamos. Dentro del contexto de la música, esta búsqueda se denomina "swara sadhana".

En sánscrito "swa" apunta a nuestro verdadero Ser, mientras que "ra" da el matiz de "arrojar luz sobre u obtener luz de", como Kala Ramesh indica en su artículo (ver enlace abajo).

Swara es de hecho la alineación con nuestro Ser esencial, y puesto que todo es vibración en su interior, estamos llamados a encontrar esa "Nota fundamental perfecta" en todo lo que hacemos, incluido el caminar, el lavarse las manos y otras actividades diarias. 

En la recta alineación, todo brilla, el tiempo se expande y se puede vivir cada momento felizmente, con gratitud, sintiéndose uno ya en la Eternidad.


A pesar de la variedad de enseñanzas, en realidad sólo hay una forma de entrar, y darse cuenta de esa Nota. 

Sin embargo, como dice el proverbio indio, esto es "tan difícil como caminar sobre el filo de un cuchillo." Y también muy extraño, porque una vez en el filo, estamos en todas partes. ¿No es intrigante?
_____________________
(1) ¿Qué es la espiritualidad en la música? por Kala Ramesh.
http://www.indiaenconcierto.es/index2.php?pag=musicaindia_espiritualidad