viernes, 9 de septiembre de 2016

El Gran Devorador


Arte Griego

Arte Maya                                  
                                

       
Arjuna dijo:

Oh Krishna, ¿impulsado por qué comete el hombre el mal, incluso sin desearlo, como obligado a la fuerza?

El Señor Krishna dijo:

Es la ansiedad que lleva a la cólera y que tienen su origen en el estado de agitación [guna rajas].

Es el Gran Devorador [mahâ-shana], el Gran Maligno [mahâ-pâpmâ]: saber debes que él es en este mundo el enemigo
–Bhagavad Gita, III, 36-37

Saturno devorando a sus hijos 
–Goya–

Y fue arrojado el Gran Dragón, la Serpiente Antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero, fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él –Apocalipsis 12:9 LBA

Para aquellos que ya no se conforman con simples cuentos para niños, ni lecturas religiosas de parvulario, diremos que esa famosa Serpiente universal conocida en las mitologías como Apep, Zurvan, Satán, Kundalini, Ouroboros, Saturno, Kronos y tantos otros nombres, no es otra que la hipnótica y abrumadora energía que mantiene la Ilusión de la Existencia temporal, y que se origina en la Mente Divina.

Salió Satán de la presencia de Yhvh e hirió a Job con una úlcera maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla –Job 2:7

Dicha energía nunca se sacia; nunca tiene suficiente; siempre quiere más y más, incluso devorar la Morada del Supremo, como bien expresan las tradiciones sagradas. 

Es la Nada de la que nos habla la Historia Interminable, cuya versión cinematográfica nos hizo soñar en los 80. 

Muchos tal vez recuerden el famoso símbolo Auryn que aparecía en la portada del libro que leía Bastian.



Ahora, tan pronto como nos volvemos ingenuos, creyendo comprender dicha energía del vacío, ella nos devora con sus confusos remolinos de percepción colorida, pues no es mero deseo –que en sí mismo es inofensivo–, sino una desbordante y hambrienta Imaginación Inconsciente que nos da una visión desproporcionada de la realidad y por ende deseos exagerados e ilegítimos con respecto a la misma.

Kundalini no es en ningún caso also deseable o útil para el desarrollo del hombre [...] En realidad, Kundalini es el poder de la imaginación, el poder de la fantasía que usurpa el lugar de una función real. Cuando un hombre sueña en vez de actuar [...] cuando un hombre se toma a sí mismo por un león [i.e mostrando ira], un águila [i.e siendo soñador] o un mago [i.e un manipulador], es la fuerza Kundalini la que actúa en él –Gurdjieff, citado en Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida, P.D Ouspensky.

Se halla presente en todos los aspectos de la vida: el deseo egoísta de supervivencia, el ansia de comer sin control, la lujuria, la mente parlanchina, la tristeza de la muerte, el deseo de poder y dominación...

La vemos en la naturaleza, en la ciencia y sus pretensiones de progreso, en el arte vanidoso, en el comercio salvaje, en viejas políticas recicladas...




Puesto que forma parte de todas y cada una de las cosas, los alquimistas se referían a dicha energía con la antigua expresión griega Hen To Pan, Uno Todo:


                      Arte Zen            
Arte alquímico europeo

                       
Arte Azteca                                    Círculos de las cosechas


Por supuesto, no es casualidad que los asesores artísticos del Instituto del Acelerador de Partículas CERN, hayan elegido símbolos asociados a dicha energía.


Danza de Shiva dentro de la Serpienta Kaliya 
Instalaciones del CERN, Suiza

Dios pagano Cernunos
Bafomet de Eliphas Levi
Dios Pan
Logo del CERN, 666

Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, que calcule el número de la bestia, porque el número es el del hombre, y es seiscientos sesenta y séis–Apocalipsis 13:18 RV

Mientras que en la tradición judeocristiana el número 666 tiene esas connotaciones tan sugerentes, en 
física cuántica se traduce como la composición de la materia orgánica. El átomo de carbono se compone de 6 neutrones, 6 protones y 6 electrones.

¿Y no es acaso la materia densa lo que nos constriñe? 

¿Cómo siendo seres de luz hemos acabado tan hundidos en el fango?

                 Adam, Eva y la Serpiente, William Blake

Seguramente todos recuerdan el mito bíblico de Adán y Eva siendo engañados por la Serpiente, y no está de más establecer las conexiones pertinentes.

Obviamente, Adán y Eva no eran literalmente un hombre y una mujer corriendo en pelotas por un jardín llamado Edén, siendo tentados por una serpiente parlante que causó su expulsión del mismo. 

Resumiendo mucho podemos decir que la Conciencia unificada –pero aún inmadura– de la humanidad, llamada Adam, existió en un plano de realidad y estado de ser superior, desde el cual podía explorar regiones de materia densa, en el llamado Jardín.

La tradición hebrea asegura que el primer Hombre o Adam ha Rishon del Edén veía el universo entero de lado a lado, y era capaz de moverse internamente por diversas dimensiones.

Pero al mezclarse con lo grosero, dejó de prestar atención a su mente sophiánica (Yhvh Elohym), y se vio sometido a las fuerzas astrales del llamado Artesano, Demiurgo, Elohym, que no es otra cosa que las fuerzas de los astros. Por algo el vocablo Elohym equivale numéricamente a Ha Teba, la Naturaleza (gematria=86).

Y las inteligencias de la Naturaleza son mecánicas, es decir, carecen de libre albedrío. El sol, la luna, los planetas, las estrellas y sus almas no hacen nada sin recibir órdenes de consciencias superiores, o bien responden a las peticiones egoístas que hacemos los seres de abajo, dejándonos llevar por las pasiones.

Vía Láctea y Ouroboros

El mismo dinamismo eléctrico estelar del Elohym hizo imposible el regreso al estado de consciencia del Edén. Un hecho que se recoge incluso en el Popul Vu, las Sagradas Escrituras Maya, y otros textos sagrados.

Los relatos míticos, como el del Banquete de Platón y el Génesis bíblico, simbolizan al primer ser humano como un andrógino, hombre y mujer al mismo tiempo:

Y Dios creó al hombre [Adam, humanidad] a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; macho y hembra lo creó –Génesis 1:27

En este punto Eva no había sido separada aún del costado de Adán, el cual representa una humanidad divina que aún no empleaba cuerpos físicos, y cuya consciencia era muy superior a la del homínido vestido al que muchos erróneamente llaman hoy "humano".

Y como hemos visto en repetidas ocasiones, las enseñanzas antiguas emplean diferentes personajes mitológicos para referirse a diferentes niveles de Ser. 

En el caso del relato de Génesis 2, el soplo de Yhvh Elohym alude a la mente astral de vidas o nishmat jayim de Adam; la psique anímica es lo formado del polvo de la tierra sutil, adamah; Eva es su naturaleza emocional-corporal, mientras que la Serpiente representa el deseo de tener más de lo que correspondía a su grado de madurez:

Dios sabe que el día que de él [Árbol del Conocimiento] comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal –Génesis 3:5

A pesar de ser micro-cosmoses –imagen de Yhvh Elohym–, los humanos adámicos desearon ser aún más, sin comprensión.

Movida por el deseo desproporcionado e ilegítimo, el alma vital inferior (Eva) de la humanidad adámica acabó mezclándose con la realidad física, llenándose de los impulsos serpentinos egoístas, quedando atrapada en cuerpos corruptos, con una mezcla de animalidad y racionalidad conocida como Cain, la cual predomina más en unas personas que en otras y viene del viejo Adam caído  mencionado en Isaías 14, que habla de cómo los hijos del Ocaso –a quien San Jerónimo llamó Lucifer. Ellos llegaron a habitar en la tierra, sobre todo en forma de tiranos como el rey de Babilonia:

¿Cómo caíste del cielo, lucero brillante [Luciferus], hijo del Ocaso, echado por tierra el dominador de las naciones? Y tú decías en tu corazón: Subiré a los cielos; en lo alto sobre las estrellas del cielo, elevaré mi trono [...] y seré igual al Altísimo. Pues bien, al seol has bajado, a las profundidades del abismo –Isaías 14: 12-15, NC

En Ezekiel 28 y 31 se nos cuenta que ese Adam caído habitaba en el Edén, vestido con ornamentos preciosos, caminando entre piedras de fuego, siendo un protector o guardián, cuyo orgullo le llevó a la morada subterránea entre los hijos de los hombres que bajan a la fosa...hasta acabar atrapado en personajes como el faraón.

¿A qué otra cosa podrían estar refiriéndose los profetas si no es al alma del Adán que llegó a corromperse? ¿Por qué complicar las cosas con las fantasías extrañas sobre extraterrestres y demonios?

Cosas similares cuentan los poetas griegos que hablaron de Epimeteo, quien desobedeciendo a su hermano mayor Prometeo (mente astral), aceptó el regalo de Pandora que le envió Zeus [i.e Elohym], una vasija larga conocida como pithos –que recuerda a pythos, serpiente–, y de la que salieron los males de la humanidad al abrirla:



Pandora significa "todo dones". Y es que este mundo eléctrico de los sentidos –representados por ese dios Pan o Cernunos que vimos arriba–, se muestra lleno de "dones" que fácilmente se tornan en "males" cuando uno lleva incorporado el Ojo Maligno que no comprende la indivisibilidad de lo bueno y lo malo, placer y dolor, luz y oscuridad.

Y su tu ojo te escandaliza, sácatelo y échalo de ti, que más vale entrar con un solo ojo en la vida que con ambos ojos ser arrojado en la gehenna de fuego –Mateo 18:9

El descenso al mundo físico estaba pensado para el último día de la Creación, el Shabat o Descanso, cuando el humano se convierte en pleno vehículo de la Consciencia Divina, donde todo es Uno. 

Razón por la cual hemos de entender finalmente que el libre albedrío incluye por fuerza la posibilidad de caer, pues ¿cómo sentir el valor de la unidad si antes no se experimenta dualidad?

El quinto ángel sonó la trompeta, y vi una estrella que caía del cielo sobre la tierra y le fue dada la llave del pozo del Abismo–Apocalipsis 9

La humanidad quedó anclada por la energía cruda de la Serpiente que mora en ese pozo sin fondo llamado el Abismo –donde nos encontramos ahora mismito, por cierto. 

A pocos les gusta reconocerlo, y se inventan mil y una fantasías, incluidas las conspiraciones de demonios y extraterrestres.

Mas sólo hay una conspiración, y es la del amor a la propia ignorancia y sufrimiento, la entrega pasional e incondicional a la energía insaciable del más y más; del to pa mí, que lo merezco.

Sin embargo, dicha energía esconde el mayor de todos los secretos, ya que se expresa de dos modos diametralmente opuestos pero inseparables.


                                 Toroide electro-magnético
                                       con Flor de la Vida


Del mismo modo que no hay Expiración sin Inspiración, Luz sin Oscuridad, Magnetismo sin Electricidad, tampoco hay Creador sin Destructor, Amor sin Odio, ni Iluminación sin Ignorancia, y por supuesto, tampoco Cristo sin Lucifer, a los que el pícaro de Pablo llamó, respectivamente, postrer Adán y primer Adán (1 Corintios 15:45).


Decía el viejo sabio Heráclito que el Camino de subida y el Camino de bajada son uno y el mismo.

Por tanto, sólo hay una manera de vencer a la Serpiente, y es haciendo que se vuelva sobre sí misma, empleando su mismo impulso devorador, hallando una "tercera fuerza" allende la dualidad. Comérnosla o ser comidos por ella. No nos queda otra. 

He ahí la estrategia empleada por los Arquitectos, repetida por los héroes mitológicos y los Mesías de las religiones para mostrarnos el Camino hacia la Gran Paz, lo Atemporal que nos rodea y penetra.

Pero dejemos estos secretos para la próxima parte. 

© Copyright 2016 

lunes, 1 de agosto de 2016

Mirando desde el Origen



El Nombre Divino es la Vibración Fundamental de la Luz Pura No Diferenciada y sus armónicos, no el nombre personal de un Dios perteneciente a un credo en particular.

La belleza sublime del Supremo vibra en una octava de Ser donde a nadie le importa un pimiento la diferencia entre mi religión y tu religión, mi verdad y tu verdad, mi Dios y tu Dios, tú y yo, bueno y malo, blanco y negro. 

En el estado fundamental de Ser, hay sólo Yo Soy Pleno en unidad con todo lo demás, como esa nota sostenida bajo las cambiantes armonías que manifiestan su riqueza.

La visión del Divino no es otra cosa que realizar y sentir Su presencia en nosotros mismos y en todas partes a nuestro alrededor, porque el Divino es todo lo que penetra el Espíritu e impregna el universo entero. Los mundo manifiestos no son diferentes de Él puesto que son tan sólo su propia expresión en términos de nombre y forma (Swami Ramdas).

Y a cada vibración le corresponde una forma, como bien muestra la ciencia cymática.

¿Mas cuál es el otro lado de la forma?

La quietud dichosa desde donde uno atisba el eco del Infinito, libre de los contingentes fenómenos naturales y creencias limitantes.

Pero cuán fácil es olvidarnos de quiénes somos cuando nos dejamos seducir por los susurros de este mundo oscuro en el que habitamos temporalmente. 

No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mudo, como tampoco yo soy del mundo (Juan 17:15-16)

No está de más recordar quienes amamos desde nuestro verdadero Ser –y no desde la anestesiada personalidad adquirida– que no somos criaturas ni objetos, sino seres espirituales eternos viviendo variadas experiencias humanas, habitando en forma de criaturas mortales, atrapados en ellas desde hace miles de años, por insistir en ver oscuridad y no lo evidente. 

Pero es tiempo ya de despertar, pues ya estamos sentados en lugares celestiales (Efesios 2:4), y nuestra misión esencial es iluminar toda la oscuridad que proyecta nuestra propia Luz. 

El mal no existe en sí mismo, sino sólo en cuanto sombra de lo no revelado, desconocimiento del Corazón Infinito.

Al iluminar las sombras, nos hacemos capaces de recibir la grandeza, felicidad y libertad que el Infinito inefable nos otorga sin pedir nada. 

Quejarse, acusar, culparnos y culpar a otros o a las circunstancias de las propias miserias no está en sintonía con nuestro Ser.

Tampoco es muy inteligente esperar recibir reconocimiento ni amor de otros, ni siquiera de la pareja o padres terrenales, que son un lejano eco de los Padres Celestiales, cuyos destellos son nuestras consciencias eternas. 

¿Qué sentido tiene buscar la plenitud de la felicidad en lo externo cuando toda la dicha ya se halla presente en nuestro Ser?

Todo lo que necesitamos, incluido el Conocimiento, lo llevamos dentro, envuelto en forma de regalo que rara vez abrimos. 

Y si parece que recibimos de fuera, es sólo porque ignoramos que estamos recordando y percibiendo los reflejos de la riqueza interior. Lo igual es percibido por lo igual.

Nada hay de malo en experimentar relaciones personales, alegrías, placeres, tristezas, enfermedades, aventuras, traumas, políticas, religiones, filosofías..., siempre y cuando no quedemos atrapados en ellas. 

Ellas no son sino "impresiones vitales" para ayudarnos a comprender, madurar y recordar quiénes somos en realidad, y así poder desplegar todo el potencial luminoso, haciéndonos más felices, independientes y responsables.

Si realmente fuésemos capaces de alimentarnos de las impresiones vitales, una vida sería suficiente para madurar,  necesitaríamos menos comida sólida, y además estaríamos más nutridos a todos los niveles. 

Asimilar esto en la presente Era del Conocimiento y la Comprensión es esencial. Por eso  los viejos moldes ya no sirven.

¿Para qué seguir insistiendo en el camino del dolor, la tortura, la culpa y el pecado, que fueron introducidos por la oscuridad para empañar la visión de la verdad?

Siendo ya libres en lugares celestiales, muchos se siguen sintiendo culpables, enfadados consigo mismos, por no ser capaces de cumplir la promesa de luz que se hicieron antes de encarnar, lo que ni siquiera recuerdan.

¿Pero quién nos va a culpar o juzgar sino nosotros mismos?

Ya sabemos que la vida humana ha sido saboteada por parásitos. ¿Pero no es eso una oportunidad para iluminar?

Muchos descargan su frustración en forma de odio, violencia o ateísmo, que es en realidad odio inconsciente hacia el Creador, pues no existe un ateo plenamente consciente, y en situaciones de dolor extremo, hasta los ateos claman al cielo o a los dioses.

Dicho odio es especialmente intenso en las chispas de inteligencia solar que se detuvieron en su desarrollo, atrapadas por las fuerzas del mundo físico. 

Simbólicamente se conocen como ángeles caídos, pues son energía estelar inteligente incorporadas en el genoma animal y humano.

Conocidas también como Lucifer, estas energías solares dieron lugar a almas inmaduras al formarse la mezcla de animalidad y racionalidad, y ahora dichas chispas de luz se hallan exiliadas para aprender una lección. A pesar de enseñar y emplear artes y ciencias para catapultar la evolución de la humanidad –como hiciera Prometeo–, han quedado también atrapadas en cuerpos humanos, sin hallar el camino de vuelta a la Fuente. Prueba evidente de que el fuego solar de la razón es también insuficiente para doblegar la oscuridad de mente.

Pero la verdad es para todos la misma:

La propia mente es el amigo o enemigo de uno mismo (Bagavad Gita, Capítulo V, 5)

La oscuridad es alimentada por el sectarismo, incluso en la forma de "ecumenismo" (del griego oikúmene, tierra conquistada y habitada), esa vieja política del Imperio Romano encaminada a "unificar pueblos" bajo una sola bandera o credo para imponerse sobre ellos.

El ecumenismo, sea del carácter que sea, no reconoce que un cristiano, por ejemplo, puede también ser musulmán, judío, hindu o budista, y vice versa.

Tristemente, las visiones ecuménicas no ven la misma verdad en otros credos, sino sólo en aquellas que son parecidas. 

Así, el "diálogo interreligioso" se emplea como camuflaje de una intolerancia silenciosa. La tolerancia y el respeto son a menudo pretexto y medio para convertir a otros o simplemente coexistir en paz relativa, pues, como podemos ver por todas partes, al final prevalece "mi religión es la verdadera y la mejor", "mi Dios es la única verdad"... 

Por supuesto, esto no sucede en las visiones de corte místico-experiencial, donde hablar de la Matrix Natural de Elohym es tanto como hablar de las acciones de Allah, y hablar del Camino del Buda/Despierto es compatible con hablar del Camino del Cristo y Krishna. 

Yo soy el comienzo, el medio y el fin the todos los seres–Bagavad Gita 10:20

Yo soy el Alfa y el Omega, el Principio y el Fin, el Primero y el Último –Apocalipsis 22

Todo vocablos sagrados referentes a los aspectos de la Mente Universal o Logos que nos guía o confunde, dependiendo del contenido de nuestra mente y corazón; y códigos armónicos para aquellos que saben descifrarlos. 

Los textos sagrados dan fe de ello al enseñar las mismas verdades.

Incluso la misma palabra "católico", del griego katholikós (universal), se relaciona con el milenario sánscrito, ketu loka, que significa líder cósmico/universal.

Pocos saben que el verdadero Katolicismo y Kristianismo renacido en  el siglo I –antes de ser pervertido por el Imperio Romano– era un universalismo existente desde la prehistoria, manifestado en culturas de Asia Central, y en la India, cuyos textos sagrados hablan de una primera humanidad divina conocida como Krishtayas, quienes sembraron genes superiores para regenerar la humanidad y posibilitar el nacimiento de santos y mesías [3].

El verdadero Katolicismo nunca tuvo como intención crear una sola fe o una sola religión institucional, pues todas las religiones son sólo piezas de una Verdad mayor.

La verdadera cristiandad no está en contra de ninguna religión. No buscamos la unidad entre religiones sino la armonía entre religiones (Raimon Panikkar) [2]

Ya no hay griego, ni judío; ni esclavo ni libre; hombre ni mujer, porque todos sois uno en Kristos Iesous (Gálatas 3:28).

Por eso se dice que los apóstoles "hablaban en lenguas"–y no precisamente como la niña del Exorcista. No, simplemente se da a entender que dejaron atrás la confusión de Babel establecida por magos oscuros detentadores de poder, quienes desde épocas remotas explotan el Conocimiento con fines egoístas, esclavizando a las masas, en contra de la intención de culturas universalistas, como la codificada en el nombre Abraham, que según el Midrash se opuso al totalitarismo de Nimrod y su "religión única".

¿Pero a cuántos les interesa profundizar en la realidad? ¿No sigue siendo Babilonia más apetitosa para las masas?

Y oí otra voz del cielo que decía: salid de ella, pueblo mío...(Apocalipsis 18:4)

________________
[1] Misma versión en vivo:


Interesante selección de folk de Tuva:


[2] Artículo sobre la visión de Raimon Panikkar:


jueves, 7 de julio de 2016

Manifestando al Yo Soy

Dibujo de Alex Grey

Conectando los hilos


La verdadera inteligencia radica en conectar todo con todo, deshaciendo apegos y patrones rígidos de percepción que nos hacen ser lo que no somos en esencia, haciendo lo que en el fondo no queremos hacer. 


Llega a ser el que eres, dijo el poeta griego Píndaro.

La verdadera inteligencia es darnos cuenta de que en el fondo de nuestro Ser verdadero ya somos plenos y estamos en paz con elmundo, aunque dispuestos a cortar con la mentira y contar la Verdad, aunque eso duela a muchos.

Sólo nos hace falta crecer en esencia y desarrollar nuestra personalidad en la misión de vida.


Ahora, puesto que hemos llegado a degenerar en lo que no somos en esencia, necesitamos romper patrones dañinos de pensamiento, sentimiento y acción que gobiernan nuestra "falsa personalidad", la cual nos aleja de la vida que nos corresponde.

Deshacer esos patrones nos lleva a comprender algo expresado en las Escrituras de Oriente y Occidente.

Según Yeshua el Nazareno los principales conectores (mitzvot) –mal llamados mandamientos– son:

amarás  las fuerzas del Ser con todo tu corazón, toda tu alma y toda tu mente (expresado en Deuteronomio 6:4, Mateo 22:37, etc) 

amarás al prójimo como a ti mismo (expresado también en Levítico 19:18, pasaje que según el rabino Hillel resume toda la Torah).


Y este mandamiento tenemos de El: que el que ama a Elohim (fuerzas divinas), ame también a su hermano (1ª de Juan 4:21).

Si esto es lo que enseñan las tres religiones abrahámicas como las orientales, ¿cómo es posible que la humanidad haya sido incapaz de seguir llamamientos universales? 


Muy simple: amar a las fuerzas divinas implica amarse primero a uno mismo de manera sana, lo cual lleva a amar a los demás, pues el que se halla a sí mismo...

Se ve a sí mismo en todos los seres y a todos lo seres en sí mismo (Bagavad Gita VI:29)

Pero ciertas distorsiones han convertido el respeto a uno mismo en sumisión a otros y egoísmo desmesurado, incluso en la forma de piedad falsa y auto-críticas basadas en falsas doctrinas sobre el pecado y culpa: "no merezco esto, soy un pecador, un perdedor..."

Pocas cosas hay tan horrorosas como odiarse a uno mismo.

Un viejo proverbio enseña: sigue diciendo "soy un pecador" y acabarás siendo uno.

Las religiones y enseñanzas espirituales han fracasado allí donde no se ha comprendido y practicado la esencia universal de la Realidad. 

Evitemos pues dejarnos persuadir por dogmas divisivos y oscuras fuerzas, cuyo único papel es forzar el despertar. Nada hay al azar. La oscuridad está para ser iluminada.

Si no logramos amar ni respetar nuestra esencia profunda, abrazando la luz y la oscuridad, es porque rara vez establecemos una conexión entre su perfecta finitud y el infinito Ser Divino del que emana.

Amar de verdad sólo es posible si conocemos nuestro ser en todos sus aspectos, pues forma parte del Todo Ser y está destinado a iluminar su propia oscuridad:

Quien se conoce a sí mismo conoce a su Maestro (proverbio islámico)

Por ti mismo tú te conoces a ti mismo, oh Espíritu Supremo (Bagavad Gita, X:15)


por compasión destruyo la tiniebla que nace del error (Bagavad Gita X:11)

¿Cuánto tiempo al día dedicamos a conocernos y a cultivar disposiciones psicológicas positivas, tales como la gratitud por la vida que se nos ha dado, o el perdón hacia los que nos hacen daño, quienes nos muestran qué sendero no tomar para no quedar igualmente atrapados en el mundo.

Aún estando la vida llena de sufrimiento, ¿no es una oportunidad para crecer e iluminar la oscuridad, haciéndonos merecedores de lo que está más allá de las palabras, justo en el centro de nuestro Corazón?

El auténtico auto-conocimiento lleva al darse cuenta de que nunca actuamos, sino que todo lo hace la Naturaleza trina de la materia, con sus estados pasivo, activo y neutro.

Son los estados (gunas) de la materia (prakriti) los que realizan todos los actos, pero el hombre cuyo ser está confundido por el sentimiento del "yo", se imagina que él mismo está actuando (Bagavad Gita III:27)

Todo el universo se halla en el error por estos tres estados constituidos por los gunas; y no me conoce a mí, que estoy más  allá de ellos, inalterable (Bagavad Gita VII:13)

Ver la no-acción en la acción nos lleva al verdadero desapego, altruismo y devoción. 


Dicha clave aparece claramente reflejada en el Bagavad Gita, que destaca tres caminos básicos que llevan al Ser: conocimiento de sí, acción desapegada y devoción por el Ser del Universo. Como le dice Krishna a Arjuna:

Yo Soy el mismo en todos los seres, y mi amor es siempre el mismo para todos; pero aquellos que me adoran con devoción, están en mí y yo en ellos (Bagavad Gita, IX:29)


Yo Soy la fuente de todos los mundos materiales y espirituales. Todo emana de Mí. Los sabios que saben esto perfectamente, se dedican a mi servicio devocional y me adoran con todo su corazón (Bagavad Gita, X:8)



Yo Soy el espíritu, oh Gudakesha, que mora en el corazón de todos los seres; yo soy de todos los seres el principio, el medio y el fin ( Ibid X:20)


Yo Soy la existencia de los que existen (Ibid X:36)


¿Acaso las palabras de Krishna no son las mismas atribuidas al Mesías en los Evangelios? ¿Se trata de la misma Mente Divina que habló a través de Yeshua y otros tantos mensajeros?


Antes que Abraham naciera, Yo Soy (Juan 8:58)


Los siete grandes Rishis del pasado y los cuatro Manus [adanes, padres de la raza humana] surgieron por obra de mi mente (Bagavad Gita X:6)

Si no logramos conocer, respetar y amar la vida divina que mora en nosotros en espera de crecer, cuánto menos la que mora en los demás, comenzando por nuestros progenitores biológicos, que nos dieron la oportunidad de existir.

Da igual cómo sean los progenitores biológicos, o lo que hayan hecho. Amarlos a ellos primero es el primer paso para amar a los demás.

Al tener en cuenta todo esto vemos por qué los otros dos conectores más importantes contenidos en la Torah son:

Honra a tu padre y a tu madre (Éxodo 20, Deut 5)

Yeshua dejó bien claro que el día de reposo (Shabat) se hizo para el hombre y no el hombre para el día de reposo (Marcos 2:27, LBA)


Cuando el cerebro reposa puede uno conectarse al propio Ser superior. Por eso el Maestro añadió que sólo el Hijo del Hombre es Maestro del día de reposo.



Independientemente de que los ciclos lunares establezcan que sea más propicio realizar el Shabat desde el atardecer del viernes al medio día del sábado, todos los días es necesario hallar momentos sagrados de descanso donde podamos estudiar, meditar y disfrutar de lo que somos verdaderamente. 

Si no ayunas del mundo, no hallarás el reino; si no mantienes el shabat como shabat, no verás al Padre (Logion 27, Evangelio de Tomás)

Respetarse y amarse no sólo es hallar paz y coherencia con nuestro ser, sino también comer de modo más inteligente. He ahí un mitzvot esencial, pero al mismo tiempo olvidado.


Recibir y servir es retornar

Presta atención a lo que importa; sigue la inclinación de tu [verdadera] Naturaleza –Buda, Dhammapada

Buscad primeramente el Reino y su justicia, y todas estas cosas [que necesitáis] os serán añadidas –Mateo 6:13

Para aquellos que sienten lo real, la verdadera religión sólo puede consistir en re-ligarse al Ser divino, es decir, regresar al auténtico centro de gravedad en uno mismo, el que nos hace vibrar con la vida y servir a otros con agrado, independientemente de las circunstancias externas.

Ese retorno es pobremente traducido como "arrepentimiento" (i.e teshuva en hebreo, tawbah en árabe), cuando su sentido es más amplio e implica voltear la percepción para sentir la Consciencia divina experimentando a través de uno mismo.

Dad la vuelta a vuestra mente [metanoeite], porque el Reino de los Cielos se ha acercado –Mateo 3:2

El Reino de Ser Divino no viene con señales visibles, ni dirán: ¡Mirad, aquí está! o ¡Allí está! Porque he aquí, el reino de Dios entre vosotros está –Lucas 17:20-21

El Reino del Ser Divino está dentro de vosotros y fuera de vosotros (Evangelio de Tomás)

Porque el Reino de Ser Divino no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo [i.e Yo Soy individual] –Romanos 14:17

Pero de ordinario vivimos en el desierto de la vida, absorbidos en los objetos del mundo:

Confundiendo lo falso con lo verdadero y lo verdadero con lo falso, dejas de atender a tu [verdadera] Naturaleza y te llenas de vanos deseos –Buda, Dhammapada.

Permanecemos inconscientes de que en el fondo somos "seres espirituales" aprendiendo lecciones en una misión de vida, y no carne andante, como los medios nos quieren hacer creer.


Unidad liberadora

¿Por qué hemos de permanecer esclavos en Egipto teniendo nuestro Ser ya fuera del mismo?

En el relato del Éxodo (capítulos 1 y 2), tras salir de Egipto, el pueblo hebreo llega a quedar desesperado, y Moisés clama al cielo para aliviar su condición. 

Entonces es llevado "más allá del desierto", llegando "al monte de Elohim", donde el "Ángel de Yhwh o Mensajero del Ser" se le aparece en una zarza y le revela el Nombre Divino por excelencia, central en las enseñanzas Abrahámicas y Brahmánicas:

Yo soy el que Soy

¿Cuántos siguen creyendo dicha historia literalmente sin comprender?

En el lenguaje místico "ir al desierto" es enfrentarse a los propios demonios, el egoísmo del alma emocional y vital, como Yeshua sufriendo las tres tentaciones o en el huerto de Getsemaní, con miras a ejercer su servicio consciente.

¿No es demasiada coincidencia que en los mitos religiosos Buda pase 40 días meditando en el árbol Bodhi y Yahshua 40 días orando en el desierto? ¿Por qué esos símbolos y esa cifra recurrente?

La letra hebrea Mem vale 40 y significa aguas. ¿No serán las aguas de realidad en cuyo fondo hemos de bucear sin miedo para encontrarnos y cumplir nuestra misión?

Hallar la quietud silenciosa es como descansar en el fondo marino, o en lo alto de un monte, un lugar elevado de Conciencia. 

Ahí es donde se enciende la "zarza del corazón".

Cuando hay suficiente quietud, amor y apertura, Yo Soy resuena por sí mismo con un familiar sabor de paz, amor, asombro y placentera contemplación. Es muy cercano, pero al mismo tiempo separado.

Permaneced en quietud 
y conoced que Yo Soy Elohim (fuerzas divinas)
–Salmo 46:10–

Estoy más cerca de ti que tu vena yugular 
–Corán, Sura 50:16–

El Mensajero del Ser es la Conciencia pura que experimenta a través de nosotros, razón por la cual recibe el nombre de Testigo en el misticismo de las tres religiones abrahámicas y el brahmanismo de la India. 

He ahí el Espíritu Santo o Ángel individual que contempla siembre el rostro del Padre, según leemos en Mateo 18:10.

Las Escrituras hablan incluso de tres Testigos, niveles de ser que cada uno debe descubrir mediante la práctica contemplativa. 

Esto no significa que cada uno sea igual al Supremo, sino tan sólo una de sus manifestaciones, pues el Todopoderoso es tal precisamente porque puede ser tanto infinito como finito. 

Dios es nuestro ser, pero nosotros no somos el suyo (La Nube del No Saber, tratado cartujo medieval anónimo) 

Nuestro ser finito no agota el Todo. 

En cambio, el Supremo es el Todo y todas sus manifestaciones/nombres, los cuales incluyen al Creador y Mediador:

Soy el Padre de este universo, su madre, su creador, su abuelo, todo lo que se debe conocer, el purificador, la sílaba sagrada (Om), las estrofas, las melodías y las fórmulas (Bagavad Gita IX:17)

Por eso el primer mandamiento de la Torah y la Sahada islámica afirman que sólo hay un Ser:

La illaha illa Allah. No hay más dios que Allah.

Escucha Israel, las Fuerzas del Ser son un Ser unicidad (Deuteronomio 6:4)

El Uno se hace dos, tres y cuatro decía Pitágoras.

La realidad es unicidad por ser resplandor de la Unidad, como bien expresaron Platón y Plotino.

Así es como 1x1 evade la falacia del monismo de identidad, 1=1, y del monismo abstracto, n+1, que pone a un Dios en las alturas, por encima de sus criaturas. 

He ahí la razón por la cual Yeshua ha Netzari, nunca afirmó que era un Dios Supremo por encima de nadie.

Yeshua mismo dio órdenes para no ser endiosado, desviando la atención fuera de su persona:

¿Por qué me llamáis bueno? Nadie es bueno sino sólo Elohim (Marcos 10:18, Lucas 18:19)

Yeshua simplemente reconoció que el Yo Soy o Mente Divina moraba en él, de un modo que no podemos siquiera imaginar:



Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras. Creedme que yo estoy en el Padre y el Padre en mí (Juan 14:10-11)

Yo y el Padre somos uno (Juan 10:30)

Uno aquí indica unidad no identidad. Son uno del mismo modo que somos uno con nuestro progenitor biológico, cuyos genes circulan por nuestras venas.

En este caso la sangre divina es el Amor inteligente, su Espíritu. 


Aquellos que comprendieron nunca lo tuvieron fácil.

Al místico persa Al-Hallaj también le ejecutaron en el siglo X porque se atrevió a decir: 

Yo soy la verdad. 

Y eso que Yeshua fue cauteloso como mensajero de lo Alto: 

Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía...porque no busco mi voluntad sino la voluntad de quien me envió (Juan 5:30)

Ahora, la voluntad del Padre Supremo no es sacrificar a su Hijo único para que este muera por los pecados de la humanidad, como sostienen las doctrinas infantiles del mundo pagano.

En Egipto, la deidad Cristo-Serapis moría cada año para que su sangre lavase los pecados de la gente. Un culto que se extendió hasta Antioquía. Por eso a los nazarenos de Antioquía les llamaron cristianos (Hechos 11:26).


Ahora, la visión del sacrificio fue en su mayor medida una estratagema confeccionada para modificar la mentalidad de sociedades bárbaras que hacían sacrificios a los dioses, asesinando incluso a humanos, bien sacándoles las entrañas y el corazón o bien quemándoles vivos.


Poderes de lo alto decidieron pues darles un sustituto simbólico: la hostia o carne de Cristo.


Mas huelga decir que, a estas alturas de la historia, la gente inteligente carece de esa mentalidad salvaje, y no sigue ficticias doctrinas infantiles, pues sabe que no existe un Dios que sacrifique a un hijo, ni un Dios cuya muerte redima a la humanidad, lo cual tiene poco sentido. 


Las Escrituras enseñan que la verdadera voluntad del Padre es dar a conocer a los hombres el Camino de vuelta a la Fuente, reconociendo al Yo Soy: 

La gloria que me diste les has dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad (Juan 17:22-23, LBA).

Una tarea también llevada a cabo por seres como Moisés, Buda, Mohammad... 


¿En el Nombre de quién?

¿Qué significa que el Hijo o Ser mora en nosotros? 

Para entender eso es necesario comprender que la cuestión del nombre del Hijo no es tanto la de cuál sea, ya que alude más bien a nuestro verdadero Ser y su modo de ser.

En Hechos 4 se dice lo siguiente:

 Yeshua ha llegado a ser piedra angular. Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos 

Al leer esto muchos creen que dichos nombres son  personales, como Juanito o Pedrito, y que si uno los invoca como un brujo, Juanito o Pedrito vendrán –qué majos–. 

Pero a menudo se ignora que en la tradición hebrea, un "nombre" (shem) es una "vibración o estado de ser", y en este caso, Iesous Christos representa un Camino de Salvación (Yashe), Liberación (Moksha) dirían en Oriente:

Yo Soy el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6)


el que cree en mí [mi forma de Ser], las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores que éstas hará... Y todo lo que pidáis en mi nombre [vibración, siguiendo mis pasos], lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo (Juan 14:12-13)

Aquel que quiera ir en pos de mí, niéguese a sí mismo...

El Amor implica dejar el propio ego falso atrás y pasar a ser el Yo Soy.

Mismamente, la gematria o numerología griega de Iesous Christos es 13, igual que einai, Ser en griego; tal es también el valor gemátrico de Ejad (unidad) y Ahaba (amor) en hebreo.

En cuanto al vocablo arameo Yeshua o el hebreo Yehoshua, significan Dios salva.

Fonéticamente hablando hay incluso similitud entre Yo Soy y Yahshua, o incluso el francés Je Sui e inglés Jesus.

No hay pues que confundir al arquetipo de Consciencia con el personaje histórico.

Muy posiblemente sea ésta la razón por la que Pablo introdujo la idea del Cristo Iesous, para diferenciarlo del personaje histórico Yahshua. 

Así pudo afirmar, no soy yo quien vive, sino que es Cristo el que vive en mí.

Pero le salió el tiro por la culata y no le entendió ni la tercera parte de los creyentes.

En 2ª de Pedro 3:16 leemos que las cartas de Pablo contienen cosas difíciles de entender, y que fueron manipuladas por ignorantes para sus propios fines. 

Adorar a Jesús, Yeshua Allah o Krishna creyendo que son personas divinas separadas del propio ser es algo respetable de acuerdo a cierto nivel evolutivo, pero se aleja de los que las mismas Escrituras enseñan:

No recibo gloria de los hombres (Juan 5:41)

Gran tragedia es mirar sólo hacia afuera y perder la oportunidad de hallar la plenitud divina dentro. Así muchos acaban perdidos en templos de piedra, pasatiempos, vaciedad, codicia, lujuria y violencia.

La obligación de las instituciones y comunidades religiosas debería ser enseñar el acceso al auto-estudio y el recuerdo del Yo Soy que debe manifestarse en cada uno. Eso ahorraría a muchos unas cuantas visitas al médico. 

Esto implica reconocer que la verdad es una, y mora en todas las religiones. 

Aunque, al final, sólo un Maestro enseña:

el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre [estado de Ser], El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho (Juan 14:26)

Quien tenga oídos, que escuche y se aplique el cuento.



© Copyright 2016