miércoles, 21 de mayo de 2014

Ser es un cierto No ser



Este sentimiento de nadidad...al comienzo era nada. Ni agradable ni desagradable; simplemente nada, y nada es nada. Era desconcertante, y recuerdo que seguí huyendo. Un ser humano nunca es "nada". Uno está vivo, uno es una entidad, un ser. Pero más tarde se hace crecientemente agradable. Profunda felicidad emanando de Él (el Uno), de la más insondable profundidad...También en casa, cuando pienso en Él viene sobre mí...suave...ligero. Una dicha de no-ser, no existir en absoluto. Es difícil de creer que sea tan glorioso ser nada, a menos que uno lo haya experimentado (Irina Tweedie, en su Diario: Hija del Fuego).

¿No hay momentos de completa relajación y serenidad en que uno no siente la necesidad de ser "algo": ni un cuerpo, ni una persona, ni un deseo, ni un anhelo...? ¿No brilla el Amor de modo natural entonces?
La Kabbalah, el Vedanta y otras tradiciones enseñan que el progreso espiritual tiene lugar conquistando cinco niveles de ser, desde el físico, al vital, emocional, mental y causal, cada uno conteniendo al anterior. Y en algún momento el viajero viene a experimentar de modo más "regular y constante" una profunda serenidad amorosa. Lo que sólo puede acontecer desde lo que los Vedantines llaman el Anandamayo-kosha, el cuerpo causal de la Dicha (Ananda). Pero incluso eso, no es la Realidad Última, pues sigue siendo un objeto del cual el alma es consciente.

La Esencia Divina está siempre más y más allá. Como Irina dijo una vez, la evolución espiritual es un viaje espiral en el cual rodeamos y rodeamos al Uno, de modo más y más profundo.
De ahí que los místicos se refieran al No-Ser. Paradójicamente, también yace por doquier, abrazando cada etapa y cada estado en el Camino, razón por la que Parménides y otros titanes espirituales hablaron simplemente de Ser. Dice la diosa en su poema que la Verdad es simple: que sólo hay Ser, y que no hay no-ser.
Como vemos, las palabras no son lo importante. Sólo la Realidad lo es.
¿Quién puede comprender esto? ¿La mente conceptual? Seguro que no. ¿Y el Corazón?

domingo, 20 de abril de 2014

Coraje espiritual


María Magdalena besando los piés de Jesús
Volviendo al Evangelio de María Magdalena, es interesante observar las actitudes que Pedro y Andrés muestran hacia ella:
«¿Cómo iremos hacia los gentiles y predicaremos el evangelio del reino del hijo del hombre? Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros?».
Entonces Mariam se levantó, los saludó a todos y dijo a sus hermanos: «No lloréis y no os entristezcáis; no vaciléis más, pues su gracia descenderá sobre todos vosotros y os protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres». Dicho esto, Mariam convirtió sus corazones al bien y comenzaron a comentar las palabras del [Salvador].
Pedro dijo: «Mariam, hermana, nosotros sabemos que el Salvador te apreciaba más que a las demás mujeres. Danos cuenta de las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces y nosotros no, que nosotros no hemos escuchado». Mariam respondió diciendo: «Lo que está escondido para vosotros os lo anunciare».
[…] [consultar en el texto entero y el primer artículo de esta Pascua para ver su discurso]
Después de decir todo esto, Mariam permaneció en silencio, dado que el Salvador había hablado con ella hasta aquí. Entonces, Andrés habló y dijo a los hermanos: «Decid lo que os parece acerca de lo que ha dicho. Yo, por mi parte, no creo que el Salvador haya dicho estas cosas. Estas doctrinas son bien extrañas». Pedro respondió hablando de los mismos temas y les interrogó acerca del Salvador: «¿Ha hablado con una mujer sin que lo sepamos, y no manifiestamente, de modo que todos debamos volvernos y escucharla? ¿Es que la ha preferido a nosotros. Entonces Mariam se echó a llorar y dijo a Pedro: «Pedro, hermano mío, ¿qué piensas? ¿Supones acaso que yo he reflexionado estas cosas por mí misma o que miento respecto al Salvador?
Entonces Leví habló y dijo a Pedro: «Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercitándote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Bien cierto es que el Salvador la conoce perfectamente; por esto la amó más que a nosotros. Más bien, pues, avergoncémonos y revistámonos del hombre perfecto, partamos tal como nos lo ordenó y prediquemos el evangelio, sin establecer otro precepto ni otra ley fuera de lo que dijo el Salvador».
Los fragmentos del Evangelio de María indican que no sólo se convirtió en buena maestra, sino que asumió la responsabilidad de transmitir la esencia de la enseñanza, alentada por Jesús, su consorte espiritual, que ya la dejaba hablar a gusto en presencia de otros discípulos, como indican otros evangelios.
Sin embargo, Pedro y Andrés no parecían querer aceptar la autoridad de una mujer, lo que podría ser la razón por la cual la cristiandad se dividió; aunque los frescos cristianos de las catacumbas muestran figuras femeninas enseñando en medio de grupos de oyentes, lo cual revela la diferencia entre el primer cristianismo (siglos I y II) y el de la Iglesia posterior.
Curiosamente, Pedro fue el fundamento de la Iglesia institucional, lo cual también tiene una lectura simbólica, pues representaba era la "piedra fundación", Yesod en hebreo, que es básicamente la energía del "ego" que hay que transformar. 
Por el contrario, Juan y María se centraron “exclusivamente" en el mensaje espiritual y transformador de Yahshua, predicando con el ejemplo, más que con palabras, letras y leyes caducas. Precisamente, si hay alguien que encarne la enseñanza de Jesús, aparte de él mismo, fueron Juan y María Magdalena, los únicos discípulos que se quedaron con Jesús bajo la cruz, junto con su madre. Su amor por él era lo suficientemente fuerte como para superar el temor a ser asesinados también, algo que no puede decirse de los demás. Pedro, en particular, negó ser un discípulo tres veces, de acuerdo a los evangelios. Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros? A lo que Maríam responde: No llores y no te aflijas ni seas irresoluto, pues su gracia, será enteramente con vosotros y os protegerá.
En conclusión, tanto los evangelios canónicos como los apócrifos, parecen apuntar a una historia diferente, la escrita en los corazones de los amantes de la Sabiduría, más que en pilares de piedra.

sábado, 19 de abril de 2014

Jesús y el Calendario Esenio






Gracias a los datos bíblicos y otras fuentes antiguas, se hace cada vez más evidente que Yahshua creció en la hermandad de los Nazarenos, como muchos miembros de su familia. Y se les llamaba así porque solían hacer el voto nazareo/nazarita descrito en Números 6, hallándose también hermanados con lo que historiadores antiguos llamaban Esenios, con los cuales Yahshua pudo recibir también cierta formación inicial, aunque no fuese un esenio en sentido estricto. Ambos grupos eran ramas de un mismo árbol.

y vino y habitó en la urbe [polis, comunidad] que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno (Mateo 2:23)

Lo cual se anticipaba desde antes:

Y brotará un retoño del tronco de Yeshe, y un vástago/rama (netzar) de sus raíces dará fruto–Isaías 11: 1

Los nazarenos existían desde antes de la era cristiana, como apuntó San Epifanio [1], y se hallaban vinculados al Monte Carmelo, enclave principal de la Escuela Profética del nazarita Eliyah, en el Norte de Israel. De ello ya dio noticia la primera orden monástica de los Carmelitas, fundada en dicha montaña en el siglo XII.

Ahora, en este artículo hemos de prestar atención a un dato curioso.

Según pasajes evangélicos como Juan 19:13, Jesús fue condenado el día de preparación de la Pascua lunar judía  [1], es decir, un Jueves, horas después de la Santa Cena.

Sin embargo,  según Mateo 26:17 y Lucas 22:7, esa cena era de carácter pascual.

Ahora bien, como siempre, las contradicciones evangélicas tienen un propósito, que es hacer pensar conscientemente y desarrollar así la atención y discernimiento mental, necesarias para el nacimiento  y crecimiento del Hijo del Hombre.

Y dado que en Marcos 14 se dice: Faltaban dos días para la Pascua y los Ácimos oficiales de los judíos, cabe pensar que la Última Cena tuvo lugar un Miércoles, o incluso un Martes por la tarde, dependiendo de cómo se interprete Lucas 22:7 y Mateo 26:17 [2]
Esto lleva inevitablemente a pensar que Jesús y sus discípulos celebraron la Pascua de acuerdo con el calendario solar de la comunidad de Qumrán, no con el lunar oficial judío, y obviamente sin cordero, ya que ni nazareos ni esenios comían carne ni bebían vino debido al voto nazareo, ni hacían sacrificios en el templo, considerando esto último una costumbre salvaje, ya denunciada por profetas como Isaías y Daniel.

La primera en apuntar la posibilidad de una última cena llevada a cabo bajo calendario esenio fue la francesa A.Jaubert, en su libro La Fecha de la Última Cena (1965), pero no causó mucho impacto. 

Sin embargo, la idea está ganando apoyo, incluso de los estudiosos de la Iglesia Romana, como por ejemplo el teólogo Joseph Ratzinger, quien en marzo de 2007, cuando aún era el Papa Benedicto XVI, habló con claridad durante el mensaje del Ángelus. He aquí un extracto de su discurso [3]:

En las narraciones de los evangelistas hay una aparente contradicción entre el Evangelio de Juan, por un lado, y lo que Mateo, Marcos y Lucas nos dicen por otra parte. Según Juan, Jesús murió en la cruz precisamente en el momento en el que, en el templo, los corderos de la Pascua estaban siendo sacrificados. Su muerte y el sacrificio de los corderos coincidieron. ¡Esto es, que murió en la víspera de la Pascua, y que, por tanto, no podía haber celebrado personalmente la cena pascual; por lo menos esto es lo que parece.

Por el contrario, de acuerdo a los tres evangelistas sinópticos, la última cena de Jesús fue una cena pascual en su forma tradicional. Él introdujo la novedad del don de su cuerpo y sangre. Esta contradicción parecía imposible de resolver hasta hace unos años. La mayoría de los exegetas pensaban que Juan no quería comunicarnos la verdadera fecha histórica de la muerte de Jesús, y tuvo que optar por una fecha simbólica para hacer la verdad profunda más evidente: Jesús es el nuevo y verdadero cordero que derramó su sangre por nosotros.

El descubrimiento de los manuscritos de Qumrán nos ha llevado a una solución convincente posible que, aunque no aceptada por todos, es altamente probable. Ahora podemos decir que aquello a lo que Juan se refirió es históricamente correcto. Jesús realmente derramó su sangre en la víspera de la Pascua, a la hora del sacrificio de los corderos.

Sin embargo, celebró la Pascua con sus discípulos probablemente de acuerdo con el calendario de Qumrán, es decir, al menos un día antes – lo celebró sin cordero, como la comunidad de Qumrán, que no reconoció el Templo de Herodes y esperaba un nuevo templo. Por lo tanto, Jesús celebró la Pascua sin cordero, no, sin cordero no: en lugar del cordero se entregó a sí mismo, su cuerpo y su sangre [3].

Esta y otras conexiones sorprendentes comienzan a dar una imagen completamente diferente de los inicios del cristianismo, y con el paso del tiempo, viejas creencias dogmáticas caerán, dejando paso a una visión más coherente e inspiradora.

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[1Ellos no se llamaban a sí mismos nazarenos tampoco […] existían desde antes de Cristo y no conocían a Cristo… eran judíos por nacionalidad, tenían cierto conocimiento de la Ley de Moisés, pero declaraban que las costumbres eran ficciones [i.e alegorías] instituidas por los padres. Esta era la diferencia entre los nazarenos y los otros [nazarenos posteriores más judaizados]Epifanio, Contra Herejías/ Panarion XIX, 5:6

[2] Sobre la relación entre Qumrán y el primer cristianismo: https://es.wikipedia.org/wiki/Manuscritos_del_Mar_Muerto

[3] Fuente del texto: 
http://www.piercedhearts.org/benedict_xvi/angelus/mar_25_07.htm

Ver artículo: Servicio de Luz Verdadera. 2 de Mayo del  2015

jueves, 17 de abril de 2014

Corazón No Dual


Evagelio de María Magdalena, Papiro de Oxyrrhinco

En sintonía con el artículo anterior sobre la meditación del corazón, aquí tenemos un pasaje del famoso Evangelio de María Magdalena, que fue descubierto por primera vez en 1896, contenido en un papiro del siglo V. Más tarde apareció también en la biblioteca de Nag Hammadi. 
Su profundidad indica que está realmente conectado a las tradiciones contemplativas y el mensaje místico de Jesús, quien dictó la parte más profunda de la enseñanza a María Magdalena, como este evangelio sugiere.
[...] entonces, ¿será destruida la materia o no? El Salvador dijo: “Todas las naturalezas, todas las producciones y todas las criaturas se hallan unas dentro de las otras, y se disolverán otra vez en su propia raíz, pues la naturaleza de la materia se disuelve en lo que pertenece únicamente a su naturaleza. Quién tenga oídos para escuchar, que escuche.
“No hay pecado, sin embargo vosotros cometéis pecado cuando practicáis las obras de la naturaleza del adulterio [apego a lo físico, identificacion, distracción] denominada pecado. Por esto el Bien entró en medio de ti, hacia lo que es propio de toda naturaleza, para restaurarla en su raíz.”
Entonces prosiguió y dijo: «Por esto enfermáis y morís, puesto que [...] del que...comprenda. [La materia engendró] una pasión sin igual, puesto que procedió de (algo) contra natura. Entonces se produce un trastorno en todo el cuerpo. Por esto os dije: “Sed de buen ánimo, y si os encontráis descorazonados, (sed) alentados en presencia de las diversas formas de la naturaleza. Quien tenga oídos para escuchar, que escuche”.
La naturaleza de estas enseñanzas se vuelve más y más evidente a medida que uno se familiariza con el arte de morar en el silencio del corazón, sin tratar de alejar los mundos externos e internos, sino más bien comprenderlos para reconciliarlos. 

De ahí que se nos diga: "Sed de buen ánimo", y si estáis descorazonados (sed) alentados en presencia de las diferentes formas de la naturaleza”. 

Al dejar fluir los fenómenos, permitiendo a la consciencia abrirse cual flor, uno pronto se da cuenta de que todas las percepciones se disuelven en una presencia profunda en el corazón, y no es secuestrado por el remolino del caos externo e interno, o como Jesús y María lo expresaron, siendo un corazón libre de "adulterio". 

Al adoptar esta actitud abierta, cada impresión, cada preocupación, se convierte en una oportunidad para ser libres. Por esto el Bien entró en medio de ti, hacia lo que es propio de toda naturaleza, para restaurarla en su raíz.

martes, 1 de abril de 2014

De la cabeza al corazón


Cualquier forma de meditación que sólo tiene la “mente” como base sólo puede conducir a callejones sin salida, estados rancios de indiferencia que omiten la "dulce serenidad amorosa" que subyace el caos en el que vivimos. Sólo un enfoque que unifique cuerpo y mente desde el “corazón" lleva a la transformación espiritual. Como dice un viejo proverbio espiritual: el viaje más largo que un hombre debe tomar es la de dieciocho centímetros de su cabeza a su corazón.

El movimiento de la cabeza al plexo solar y el corazón debe comenzar con el acto constante de habitar el cuerpo con discernimiento, viendo la falsedad de pensamientos y emociones negativas (irascibilidad, desprecio, rencor, miedo, inseguridad...) que no son Yo Soy y nos privan de acceso al espíritu que somos realmente.

Al desenmascarar su impulso destructivo, esos pensamientos y emociones se van disolviendo en la espaciosidad misericorde, sin que hagamos demasiado esfuerzo. En realidad es la Mente divina la que nos libera. Esto parece estar sugerido en un pasaje del Nuevo Testamento:

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios [hos en morphe theou], no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se vació a sí mismo, tomando forma de siervo(Filipenses 2, 5-8).

Cuando este acto de "soltar" y "abrirse" desde el cuerpo tiene lugar, la percepción acaece de modo natural, uniendo mente, cuerpo y corazón en un solo Yo Soy, la Luz del Mesías, la Mente del Supremo que llega dentro y baña nuestro espíritu.

Esta forma de meditación no es enteramente contemplativa, pues incluye discernimiento y un constante ejercicio de la atención expansiva. Sin embargo, prepara el terreno humilde donde la auténtica contemplación puede tener lugar.

Ésta es la mejor forma de comenzar el día, sentándonos a disfrutar del "corazón espacioso", más que a sufrir luchando contra los pensamientos.


Las siguientes exposiciones de Cynthia Bourgeault contienen algunos apuntes interesantes relacionados con lo expuesto, aunque se trata de un nivel muy básico:




miércoles, 5 de marzo de 2014

Amante Buscador


Ibn Arabi (1165-1240)

Misteriosas y sutiles son las formas en que el Amado Uno nos busca y nos ama. Sin embargo, debemos dejar que los sentidos se abran, de manera que podamos escuchar y que nuestro corazón se fundan con el dolor del anhelo, la tristeza de la vida, la belleza que nos deja sin aliento, preguntándonos con asombro, como un eco de nuestra verdadera Esencia, donde el buscador y lo buscado se revelan como uno y lo mismo.

El siguiente poema fue escrito por un gran místico sufí nacido en España, Ibn Arabi, y es una deliciosa expresión de esa búsqueda que viene de las profundidades, no de nuestros pequeños “yoes” preocupados que nunca parecen quedar satisfechos:



Amado!

Tantas veces te he llamado y no me has escuchado.
Tan frecuentemente me he mostrado a ti y no me has visto.
A menudo me he hecho fragancia, y no me has olido,
Sabrosos alimentos, y no me has probado.
¿Por qué no puedes alcanzarme a través de lo que tocas,

O respirarme a través de dulces perfumes?

¿Por qué no me ves ? ¿Por qué no me oyes?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Mis delicias superan al resto,

Y el placer que procuro, sobrepasa a los otros.

Me prefieres antes que a las demás cosas buenas

Soy Belleza, soy Gracia.

Ámame, ámame sólo a mí.

Ámate a ti mismo en mí, sólo en mí.

Pégate a mí,

Nadie está más al interior que yo,

Otros te aman por su propio interés,

Yo te amo por ti mismo.

Y tú, huyes de mí.

Amado!

No puedes tratarme de justa manera,

Pues si te me acercas,

Es porque antes a ti me he acercado.

Más cerca de ti estoy que tú mismo,

Que tu alma, que tu aliento.

¿Quién entre las criaturas te trataría como lo hago?

Celoso estoy por ti, sobre ti,

A ningún otro quiero que pertenezcas,

Ni siquiera a ti mismo.

Sé mío, sé para mí, tal como eres en mí,

A pesar de que ni siquiera eres consciente de ello.

Amado!

Vayamos hacia la Unión.

Y si encontramos el camino,

Esto nos lleva a la separación,

Destruyamos la separación.

Vayamos de la mano.

Entremos en la presencia de la Verdad.

Que sea nuestro juez

E imprima su sello sobre nuestra unión

Para siempre.

_____________________
Traducción propia desde la versión inglesa.  Citado por Henry Corbin en Imaginación Creadora en el Sufismo de Ibn ‘Arabi, pp. 174-175. Y por Lewellyn Vaughan Lee en su maravillosa obra Catching the Thread, p-145.


sábado, 1 de febrero de 2014

UNO


El siguiente extracto está tomado de una maravillosa joya de la literatura espiritual, Daughter of Fire, el diario de Irina Tweedie (1907-1999), una mujer sufí que pasó algunos años en la India con una de esos santos maestros difíciles de encontrar. El diario fue en realidad la primera tarea que éste le encomendó, a modo de registro de las cosas maravillosas que algún día también inspirarían a muchos otros a buscar dentro de sí. Y tenía razón, pues la obra se ha convertido en  lectura casi obligada, especialmente para aquellos que ya experimentan "espinas en el camino".
"No hay nada más que UN SER experimentando a través de todo lo creado. Su Luz está en todo. ¿Por qué habrían los animales de convertirse en hombres? ¿Tiene este árbol un Atman? Seguramente no. En cambio el hombre tiene un Atman. El hombre es el rey de la creación. Aunque su luz no sólo está en los hombres, sino en cada átomo de Su universo".
Nos fuimos a dar un paseo por la tarde, pero esta vez no en el parque, sino mucho más allá, a las reservas de agua. Era una hermosa tarde... una puesta de sol de fuego carmesí y el  más luminoso oro. Le dije cómo me gustaba el profundo cielo de color rojo oscuro, las dramáticas puestas de sol de la India, la grácil silueta del templo, las palmeras contra el cielo brillante.
"¿Cuántas cosas ama usted?", preguntó él. Nos sentamos un rato en un banco cerca de la orilla del embalse, los colores del rojo cielo reflejados en el agua.
"Oh, tantas", le contesté. "El canto de los pájaros al amanecer, las flores, las montañas y el cielo, la India, Inglaterra, los bosques con los rojizos colores del otoño, y la gente y ...!"
"Su corazón es como un hotel", interrumpió él oscuramente. "Uno sólo puede amar a Uno. Usted no puede amar a dos señores; o  ama al mundo, o ama a su creador".
"Oh, Bhai Sahib", suspiré. No sabía qué decir a eso.
Muchas son las veces en que hemos oído observaciones como esta. Sin embargo, una cosa es escuchar o leer y otra darse cuenta de lo cierto que es. 

Siempre hay una sensación de gran alivio, una pequeña liberación, cuando el atisbo de la unidad tiene lugar. Sin embargo, cuanto más nos negamos a sentir la Amada Esencia, más incrementamos el sufrimiento ciegamente, engañados por nuestro propio egoísmo, que quizá tenga algo que ver con la Unidad, pues no deja de ser nuestro apasionado celo por ella, como dirían los sufíes

Y es que, a fin de cuentas, no importa donde miremos o cómo nos sintamos, no hay más que Uno, incluso en el brillo de  nuestros pequeños sufrimientos.

martes, 7 de enero de 2014

Susurros Divinos


Cada vez que hay oscuridad, silencio interior y apertura a algo más mucho grande que nosotros, también existe la posibilidad para que lo superior se manifieste desde dentro. En ese momento sagrado, cada pensamiento, cada emoción cada expresión, se convierte en una oración, un susurro, y somos simplemente vehículos para una chispa divina que anhela brillar, siempre, en aquellos corazones lo suficientemente abiertos para amar sin límites.





miércoles, 25 de diciembre de 2013

Cautivos III: Remordimiento, Respeto Reverencial y Oración

Jesús yendo a orar (Tissot)


En el Cristianismo y otras religiones antiguas, el día de hoy rememora el renacimiento del Sol. A partir de aquí, los días se hacen más largos, la luz vence a las tinieblas.
Internamente, esto apunta a un “renacimiento interior”, la unión de alma y espíritu en nosotros. 

Y como se vio ayer, antes de volver a nacer, el "hombre viejo” debe morir, para lo cual uno debe darse cuenta de la terrible condición interior. Al principio puede haber pequeños despertares que van y vienen, pero estos no pueden durar hasta que no sintamos la miseria de nuestra situación ciegamente egoísta; un sentimiento que suele ser detenido por "resistencias psicológicas" que hacen dormir más profundamente.
De ahí la importancia del "remordimiento consciente", que surge cuando la conciencia divina toca nuestra "naturaleza inferior" y sentimos que no somos como deberíamos, que algo se rebela y se entristece; lo divino sufre en nosotros (véase El lenguaje de la depresión publicado el 20 de Mayo del 2009).
El remordimiento se relaciona con otro sentimiento profundo que está bastante ausente en la humanidad moderna:

En la Biblia se expresa como Yirah Adonai, que literalmente significa Respeto Reverencial del Verbo Divino, aunque se traduce como temor de Dios, lo que lleva a muchos a pensar que es temor a ser castigados por Dios o miedo a ofender a Dios –dos puntos de vista que no tienen ningún sentido, a menos que se refiera a un falso, iracundo, punitivo y orgulloso "dios" menor.
El Respeto del Verbo Divino (Yirat Yhvh) es la conciencia instintiva de respeto, insignificancia y vulnerabilidad ante la Presencia Divina, debido a la imperfección de la naturaleza caída, que se debe superar asumiendo el Nuevo Adam que crece dentro de cada uno de los que tienen Conciencia Divina.

Un respeto y amor que el humano moderno rara vez experimenta, pues se halla inmerso en un estado hipnótico donde "la inflación del ego" es la regla.
Cuando somos tocados por algo profundamente, el velo del egoísmo cae, y entonces la compasión, el remordimiento, el verdadero respeto reverencial emergen fácilmente. Y en cierto modo, es nuestra la parte divina la que se maravilla y se arrodilla. 

(Más detalles sobre el Respeto Reverencial en el artículo del 8 de Junio del 2014).
Estas realizaciones nos ayudan a adoptar una actitud firme y desapegada desde nuestra chispa divina, que se manifiesta como un "no" ante malos hábitos, y como desapego, que no indiferencia.
Ésas son cualidades del Yo soy, convertida en oración/meditación en diversas tradiciones.
En el Antiguo Testamento se dice que lo Divino se presentó a Moisés con el enigmático nombre Yo soy el que soy (Éxodo 3:14). 

Y en Juan 8:58 leemos: Antes que Abraham fuese, Yo Soy.
Es difícil expresar con palabras el arte de la oración, así que evitemos hacer las cosas complicadas. Baste con saber que ésta es una "oración contemplativa", y no una "oración de petición"; en otras palabras, su contenido está destinado a ser experimentado, como en el Padre Nuestro. 

La oración "Yo Soy" se orienta básicamente para vivir en desapego y resistir una cierta inercia psicológica: ira, pensamientos perdidos, inquietud, etc. 

Su forma más simple, muy conocida en muchas tradiciones, consiste en la "inhalación", a través de la nariz, sintiendo el yo como mente atenta al cuerpo, como si uno se elevara, con el anhelo del corazón hacia lo superior, y "exhalando" a través de la nariz, sintiendo “soy", relajando todo cuerpo. 

Las palabras no se verbalizan externamente, sino que se internalizan hasta que ya no son necesarias, pues la clave es sentir el Testigo silencioso y compasivo de nuestro ser superior, el cual viene del Amado
Sin embargo, esta aproximación a veces es cancelada por algunos tipos de rezo.
Un rezo antigua elaborada por los Padres del Desierto era: Maestro Mesías Iesous, Hijo de Dios, ten piedad de mí, errante; Kyrie Iesu Christe, Yie tou Theou, me Eleison, hámartolon.
Hamartolón deriva de hamartia, que significa "errar", "fallar el tiro". Algunos la cambian por "pecador", que no resuena como debería [2]


Con todo, ese rezo refuerza el sentido de ser "errantes exiliados" y "almas caídas", como si el Ser tuviera que compadecerse de lo que nunca cambiará.
Orar conscientemente es asumir la Luz, viendo la inutilidad de pedir, murmurar o incluso gruñir velozmente –como se suele hacer en iglesias. Las oraciones son para sentir y recibir algo más profundo que pueda purificar y sanar. Después de todo, la consciencia a la que aspiramos es el Cristo, que significa “Unción de Luz Divina".

Sobre la oración Yeshua lo dijo casi todo: Y cuando ores, no seas como los hipócritas...entra en tu alcoba, y cerrada tu puerta ora a tu Padre que está en secreto...no uses vanas repeticiones, como hacen los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No seáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis (Mateo 5:6-8)

Existe otro texto ejemplar citado abajo [2]. 
Con esto despedimos de este alocado año 2013 y esperamos que este cautiverio sirva de algo en la esfera del Mundo Real.




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[1] Como los maestros hesycastas Alphonsse y Rachel Goettmann recuerdan en el libro The Power of the Name. Ver la exposición de Ted Nottimgham. Link en  Cautivos I.



[2] Sobre la oración:

“Consideremos la conocida oración: “Señor ten piedad de mí”. ¿Qué es lo que quiere decir? Un hombre lanza un llamado a Dios. ¿No debería pensar un poco, no debería hacer una comparación, preguntarse lo que Dios es, y lo que es él mismo? Luego, le pide a Dios tener piedad de él. Pero Dios tendría que pensar en él, tomarlo en consideración. Ahora bien, ¿vale la pena que se lo tome en consideración? ¿Qué hay en él que sea digno digno de que se piense en ello? ¿Y quién debe pensar en él? Dios mismo. Ustedes ven, todos estos pensamientos, y todavía muchos otros, deberían cruzar su mente cuando él pronuncia esta simple oración. Y son precisamente estos pensamientos lo que podrían hacer por él aquello que pide que Dios haga. Pero ¡en qué piensa! y qué resultados puede dar su oración, cuando él repite como un loro: ¡Señor, ten piedad! ¡Señor, ten piedad! Ustedes saben bien que esto no puede dar ningún resultado. (G.I.Gurdjieff en Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida, P.D.Ouspensky. Cap 15, p.438.)