viernes, 1 de septiembre de 2017

Alma virgen

Virgo


Estando hoy a día 10 bajo la Luna del mes de Elul (año 5777 del presente Mundo-Era), tiene sentido reflexionar sobre su signo (mazal en hebreo), que es Virgo, la Virgen, la cual representa el Espíritu Madre que transporta la semilla activa del Alma divina individual, cuyos polos son el corazón puro o Hija virgen y su marido, el Hijo divino o Mente del Mesías, también conocida como Niño Cristo.

El Mazal de este mes enseña acerca de soltar lo viejo para gestar el nuevo Alma y servir a los demás desde la naturaleza del Mesías, dejando así de caer en los mismos errores una y otra vez, pues eso es realmente el infierno abrasador, el gehena, donde se quemaban las basuras en Jerusalén. 

Realizar el cambio implica encarnar el alma divina, tanto su conciencia virgen como su mente divina, vaciádonos de prejuicios y viejas cargas para no tomar el nombre en vano.

Virgo es un signo que implica el ansia por dar a Luz y traer bendición con el servicio y el cuidado del otro.

Y como dice el Zohar, el mayor acto de caridad o tzedaká es desvelar los secretos del cielo, pues ellos alimentan el alma, que cuida del cuerpo y nos guía por los rectos senderos de la plenitud. 

Así pues, allá van algunos, para quienes tienen hambre y sed de justicia (tzedaká):

Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una Doncella (Almah en hebreo) concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel (Isaías 7:14)

La virgen (Betulah) concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel, que significa "Dios con nosotros" (Mateo 1:23).

Como vemos, Isaías empleó el término Doncella (Almah), mientras que en la versión aramea y hebrea de los Evangelios, Mateo hace uso de Betulah, que es Virgen

¿Pero hay diferencia? En el fondo no, si leemos desde el alma y no desde la mente carnal.

En el Tetragrammaton, la Madre Virgen y su Hija, que es nuestro Neshemá o Alma divina, aparecen como las dos Hei: YHWH

Mientras tanto, en la imaginería cristiana están simbolizadas por Miriam/María, esposa de Yosef/José (la semilla espiritual) y la Magdalena.

Y aunque su  naturaleza de humildad y servicio es esencialmente la misma, en nuestro plano, la vibración del Alma divina permanece dormida y atrapada en el mundo de oscuridad, como le ocurría a Magdalena, que se vio invadida por siete demonios, hasta que fue liberada por el Mesías (Lucas 8:2).

En la Kabbalah hebrea eso se conoce como el exilio de la Shejiná, la dimensión fenemina de la Divinidad.

Nuestro Alma virgen es también la Doncella durmiente en espera del beso del Príncipe o de la aparición de la Mente del Mesías, una de cuyas permutaciones hebreas significa yesh moaj, hay comprensión. 

Así pues, besarla y despertarla implica adquirir entendimiento o razón (binah). De hecho, en el Árbol de la Vida, la Hei y Neshama o Alma divina son asociadas a Binah, la inteligencia que busca y conoce el porqué de las cosas, siendo la consorte de la Sabiduría intuitiva (Jokma). 

Entender aquí comienza por ver que Elul es un "mes de arrepentimiento", o mejor dicho, de "retorno", que es el significado de Elul y de "hacer teshubá" 

Cabalísticamente hablando teshuba es teshub Hei, retorno a la Hei, al Alma divina.

Por eso, hacer teshubá no es meramenre ser sumergido en un río, mar o mikvé como acto bautismal o purificatorio, ni confesar pecadillos a un cura. De hecho, cuando esos ritos se realizan del modo mecánico habitual, adormecen la conciencia de creyentes que no buscan comprensión, sino sólo dormir tranquilos, y a poder ser con el estómago a reventar. 

Retornar al Alma divina y acercarse al Ser Divino tiene que ver con dedicar un tiempo al estudio y la meditación de la Palabra, recogiéndose en silencio para ponerse así en contacto con la conciencia del Alma divina, cuyo embrión necesita ser alimentado por la Doctrina del Mesías.

De lo contrario jamás podrá desarrollar su razón (binah) y nacer desde el vientre de su Madre en este mundo físico. 

Ello implica también que no habría "salvación de la personalidad/alma baja o nefesh".

El Alma divina es espírtu y siempre está a salvo, aunque necesita manifestar su Luz. 

En cambio,  nuestro alma personal o nefesh es aún pasto para el Inframundo y la "segunda muerte" (Apocalipsis 20:12-15), ya que se halla más perdida que un pato en un parking y es zarandeada por fuerzas oscuras que no entiende.

Su única esperanza de purificación y salvación es ser sanada por el Alma divina, que es despertada o activada por la Palabra inspirada emocionalmente por Espíritu de Santidad y alimentada por la Conciencia del Mesías.

Sólo el alma que hierve de amor y anhela comprensión puede hacer sentir un verdadero "arrepentimiento", sin caer en errores pasados. 

El hombre que se extravía del camino de la sabiduría, vendrá a parar en la compañía de los muertos (Proverbios 21:16)

Contrariamente a la creencia carnal de la que quedó imbuida la Iglesiandad, nadie nace con un alma inmortal ya desarrollada, ni siquiera con una semilla. Del mismo modo, creer en un Salvador externo tampoco equivale a tener asegurada la salvación del alma personal.

Como enseñó el Mesías:

el que no naciere del Agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios; pues lo que nace de la carne es carne pero lo que nace del espíritu es espíritu (Juan 3:5)

Ciertamente, se nace del agua al recibir la Palabra que lava los pecados implantando nuevos datos en el subconsciente, una nueva Conciencia. Pero es sólo el comienzo, la "semilla plantada" que debe crecer:

Ya estás limpio por la Palabra que te he hablado (Juan 15: 3)

habiéndola purificado mediante el lavado de agua con la Palabra (Efesios 5:26)
La fe viene de la audición, y la audición por la Palabra del Mesías (Romanos 10:17)

Pues habéis nacido de nuevo [fecundados mejor dicho], no de una simiente [de alma animal] corruptible, sino de una que es incorruptible [alma espiritualizada], es decir, mediante la Palabra de Dios que vive y permanece (1 Pedro 1:23).

Y esta fecundación sólo se hace efectiva mediante un cambio de conciencia simbolizado por el Bautismo de Juan:

os bautizo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego (Matero 3:11)

Yojanan bautizó con el bautismo de arrepentimiento (Hechos 19:4) 

Arrepentimiento, es decir, retorno, teshubá.

Y como indican los Evangelios con el pasaje sobre el Bautismo del Mesías facilitado por Yojanan, esto es seguido de 40 días de tentación en el desierto, que son también simbolizados por los 40 días desde Elul hasta Yom Kipur, la Fiesta de Expiación donde se sacrifica a la cabra (ego, Satán). 40 son las aguas de la Vida.

Elul por tanto un mes de "tentación", que sólo se supera barriendo la "vieja mente".

Retornar a nuestro Alma divina también se conoce desde los tiempos de Moisés y Aarón como recibir la circuncisión del corazón, ya que el pueblo de Israel fue circuncidado dos veces, física y espiritualmente:

En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo (Colosenses 2:11).

Y circuncisión del corazón es renovación de mente:

No os conforméis a esta era [de oscuridad], sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento (Romanos 12:2).

Y es esta renovación mental la que eventualmente trae un bautismo de Espíritu (i.e Pentecostés) con el que el alma-bebé da paso a la Mente del Mesías, que es guiado plenamente por la Sabiduría de la Palabra se expande hasta convertirse en el Alma madura u Hombre-Niño, el cual salva la personalidad, naciendo plenamente del Espíritu. 



Sin embargo, como enseña el Nuevo Testamento, la Virgen embarazada es perseguida por el Dragón, que simboliza el alma asediada por fuerzas oscuras que tratarán de abortar su desarrollo.

estaba encinta, y gritaba, estando de parto y con dolores de alumbramiento (Apocalipsis 12:2)

 Nacer del Espíritu plenamente es una hazaña que muy pocos han logrado, aunque es lo único que garantiza la "resurrección en vida", con la salvación del "alma personal", la cual es imortalizada no por el aliento divino del Alma o Neshema, sino por el cuarto nivel del Alma, llamado Hayá (Vida), el cual completa el Nombre (YHWH). 

En los Evangelios ese nacimiento superior está simbolizado por la Transfiguración del Mesías.

Mas por el momento, afortunados son aquellos cuya Mente divina ha nacido y se han convertido en vírgenes embarazadas con sus lámparas bien cargadas de aceite, que en hebreo es shemen, cuya gematria se relaciona con neshema, el Alma divina, y su comprensión. 

Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo (Mateo 25).

Desgraciadamente, y por lo general, la Casa de Judá (judíos) y la Casa de Efraim (cristianos), aún no parecen darse cuenta de lo que está en juego.

Ambas casas de Israel sólo han comenzado a unirse en quienes estudian las raíces cabalísticas de la Torah y los Evangelios, como anunciaron los profetas.

Sin embargo, Judá, i.e, Judas el traidor, y la Congregación de los Llamados, i.e, la Ekklesía (Iglesia), siguen siendo hoy fuente de "abortos espirituales". 

Ya son demasiados los "embriones de Alma" que nunca llegan a nacer debido a la prostitución espiritual tan promovida por la religión institucional.

Y esto retarda la "regeneración del Alma caída de Adam", promoviendo el Gilgul o Rueda del Sufrimiento, que retorna generación tras generación, con los mismos errores y vicios repetitivos.

Pero ya va siendo hora de retornar. 

Así pues, vírgenes, abran bien los oídos y pónganse manos a la obra, que un nuevo Arca yace sobre las aguas agitadas de este mundo. El diluvio de oscuridad que está cayendo no es para bromas.

En cuanto a las prostitutas (ovejas perdías de Israel)...hagan lo que quieran. Mas no olviden las palabras de Mesías a los fariseos:

las prostitutas os precederán en el reino de los cielos (Mateo 21:31) 

Eso sí, cuando despierten de una puñetera vez.

jueves, 3 de agosto de 2017

Vivir en el Nombre/Existencia del Ser




Y respondió Dios a Moisés: YO SERÉ EL QUE SERÉ. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros (Éxodo 3:14-15)

Cuán fácil es pensar, sentir y decir "yo soy esto y lo otro", "yo quiero", "yo deseo", "yo hago"...

¿Pero de dónde viene esa capacidad?

¿No se esconde cierta arrogancia y violencia en aformaciones que reclaman para sí el Ser? 

El mismo Ego podría atribuírse a sí mismo aquellos famosos dictámenes proféticos, marcados por traducciones "señoriales" llenas de dominación:

Yo soy el Señor y no hay ningún otro; fuera de mí no hay Dios. Yo te ceñiré, aunque no me has conocido (Isaías 45:5)
 

En estas palabras, que todo el mundo malinterpreta, se esconde un gran secreto. Pero seamos más precisoS:

Yo soy la Existencia y no hay ningún otro; fuera de mí no hay Dios [Elohim, atributos]. Yo te ceñiré, aunque no me has conocido (Isaías 45:5)

El Tetragrammaton YHWH se compone de Seré, Yehye, YHYH; Soy, Huwe, HWWH y Fue, Hayá, HYH, aludiendo al Verbo Divino que apunta a la Resonancia del Infinito (Ayn Sof). 

Los cabalistas hebreos permutan la expresión y lo pronuncian Havayá, que significa "existencia", arguyendo que así, la Divinidad no puede no existir.

Y es que independientemente de la cultura, el Nombre o Atributos Divinos siempre aparece relacionado con el poder creativo del Ser.

Yo soy la Existencia [del Ser], y no hay otro; el que forma la luz y crea las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy la Existencia, el que hace todo esto (Isaías 45:7)

Y es imposible emplear el  Yo Soy sin que suceda algo. 

El Nombre/Existencia del Ser puede resultar peligrosa, pues manifiesta todo lo que se le pide, todo lo que uno piensa y siente inconscientemtne.

De ahí la advertencia:

No tomarás la Naturaleza Existencial del Ser en vano (Éxodo 20).

Dado que el nombre principal de Elohim es "Yo soy (Biblia Septuaginta)/ Yo seré (Biblia en hebreo), si uno piensa y siente "yo soy miserable", se hace miserable; si uno piensa y siente "soy un fracasado", hay fracaso asegurado; si siente "yo quiero dinero", en realidad está afirmando "yo soy pobre", ensalzando así su pobreza; y si osa deicr "soy superior", la caída no es menor. 

Como dice el proverbio, cuidado con lo que uno desea, ya que puede hacerse realidad.  

Quizá por eso se habló del "temor reverencial de la Existencia (Yirat Yhwh)". Aunque seía mejor decir Respeto Reverencial.  Amor a YHWH no es temer al Supremo, sino respetar el poder de Su Resonancia.

Yendo aún más lejos, si uno piensa o siente "yo soy un dios por encima", la Realidad le hace caer cual rayo, como le ocurrió a Luci...in the Sky with Diamonds–que cantarían Lennon y MacArtney.

 
Él les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo (Lucas 10)
 
Y es que el mismisimo Lucifer, el portador de la Luz, poseía la Divina Mente angélica inmadura que fue seducida por la conciencia del Satán/Adversario y su fuerza divisoria o Ego. 

Ahora, con vistas a la reconciliación, se permitió que sus genes torcidos acabaran alojándose en el corazón de Adam, la humanidad, donde Lucifer sigue habitando, tratando de usar la Luz del Supremo para usurparle el puesto:

¡Cómo has caído del cielo, oh Lucero de la Mañana, hijo de la aurora!…Pero tú dijiste en tu corazón: ``Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono...y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo (Isaías 14:13-15).

Es por ello casi un chiste que las mentes carnales sigan buscando a Lucifer y Satanás fuera de sí y en "otros" cuando ambos operan dentro. 

 Incluso muchos llegan a considerar que son lo mismo y no dos momentos de la Caída del Ángel, que osa decir Yo Soy sin saber por qué ni cómo.

Por tanto, ¿quién o qué piensa y siente Yo Soy, Yo Amo, Yo Quiero dentro de uno? ¿Cómo y con qué intereses?

¿Acaso sea ese pequeño pero matón y luciférico ego tirano que quiere que todo gire en torno a sí mismo?

Lo cierto es que al muy mamón le gusta camuflarse sin ser detectado. Y no es fácil convencerle de cuán equivocado está. No podemos cogerle por la solapa y decir–con dientes rechinando: "ven pacá pedazo de..." No, claro, eso sería una salvajada del "ego". Bueno, otra de tantas.

Ahora, sí cabe darse cuenta de que ese "asalvajado ego personal" no es más que un tipo de pensamiento que dice "miento" en cada senti-miento de acaparamiento, siendo nada más que una contracción de los Atributos Divinos, el Nombre .

Pero el Ego, al no darse cuenta de que no es por sí mismo, sino gracias a la Plenitud de Amor, Vida y Luz del Nombre del Supremo, se apropia de las etiquetas de dicho Nombre y las falsea, como si fueran el suyo propio.

Así el ego nunca deja de ser ni reconoce lo Pleno, sino que quiere protagonismo y cantar a voz en grito: YO y sólo YO soy esto o lo otro.  ¿Me oyó usted?

De ese modo trata de imponer ideas y creencias a los demás, ya sea en forma de religión, política, arte o ciencia. 

Así pues, ¿quién resolverá este entuerto?



 El Sagrado Nombre o Tetragrammaton en vertical

Santificado sea Tu Nombre

El Supremo Absoluto transciende pasado, presente y futuro, siendo lo Totalmente inalcanzable en sí mismo. 

Por eso los grandes místicos dijeron que  el Supremo es más bien un No Ser, Un Sin Límites, Ayn Sof, por encima incluso de Dios, que es la Mente, Corazón y Cuerpo que conforman el Logos o Palabra Divina.

¿Y acaso el Supremo Innombrable dice Yo Soy cuando se hace Nada para que todo sea?

Ni siquiera su Hijo, la Palabra, Elohim, osa manifestar Yo Soy con arrogancia, cual macho Alfa, pues de sobra sabe a qué condujo eso. 

En cambio hay una completud y reconocimiento del potencial que transciende el tiempo:

 Yo soy el Alfa [de auto-ignorancia inocente] y la Omega [auto-comprensión]–dice YHWH Elohim– el que es, el que era y el que ha de venir, el Todopoderoso (Apocalipsis 1:8)

Yo soy el padre de este universo, la madre, el sostén y el abuelo. Yo soy el objeto del conocimiento, el purificador y la sílaba Om 
(Bhagavad Gita, Capítulo 9)

 La vida inconsciente es aquella en la que no nos damos cuenta de que la Plenitud es realmente dejar que la Mente-Corazón-Cuerpo del Divino Logos viva, ame, perdone, acepte, brille e ilumine a través nuestro ser, sin atribuirse medallas, sin "yo" ni "tú", sino más bien un "todo tuyo".

Desistid, 
y conoced que Yo Soy Elohim [atributos divinos]
(Salmo 46:10)

Él es tu ser, pero tú no eres el suyo
(La Nube del No Saber)

Tú que conoces a Jalalludín,
Tú el Uno con Todo,
Dí quién soy yo.
Dí Yo soy Tú.
(Jallaludín Rumi, poeta persa y sufí del S.XIII) 

Y cuando todo haya sido sometido a Él, entonces también el Hijo [Yhwh] mismo se sujetará a Aquel [YHWH] que sujetó a Él todas las cosas, para que Dios [Yhwh Elohim, atributos divinos] sea todo en todos (1 Corintios 15:28) 


siendo en forma [Nombre] de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se vació de sí mismo, adoptando forma de siervo, hecho semejante a los hombres (Filipenses 2:6)

Y algunos dicen que el Supremo no tiene intereses. Mas eso no es del todo cierto, pues de lo contrario no sería pura Voluntad de derramar su Plenitud de Amor, Vida, Luz y Paz en nosotros, es decir, concedernos habitar y manifestar sus Atributos o Nombre [YHWH], siendo lo único que puede librarnos de la miseria y la muerte.

porque no hay bajo el cielo otro Nombre [Amor, Vida, Luz y Paz] dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos. (Hechos 4:12)

Yo soy el Pan de Vida (Juan 6:35)

Yo soy la Luz del Kosmos (Juan 8:12, 9:5)

Yo soy la Puerta (Juan 10:7)

Yo soy el Buen pastor (Juan 10:11)

Yo soy la Resurrección y la Vida (Juan 11:25-26)

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14:6) 

Yo soy la Viña Verdadera (Juan 15:1)

...si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados (Juan 8:24)

Así, pues uno ha de morir antes de morir. La cáscara del ego debe romperse, pues...

si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto (Juan 12:24)

Sólo entonces podemos sentir conscientemente Yo amo, Yo perdono, Yo agradezco, Yo vivo, Yo sufro, Yo disfruto, reconociendo que es en realidad el Gran Ser quien se halla detrás.

ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí (Gálatas 2:20) 

La Naturaleza de Buda es no-yo (anatta); pero con el fin de guiar a los no-budistas lo llamo Yo (Atman)
(Mahaparinirvana Sutra) [2]

Es necesario comprender que Yo Soy,
Para ver que yo no soy,
Y así darme cuenta de que
No soy, luego Soy
(Wei Wu Wei)

Sentir Yo Soy Pleno y Uno Con el Todo Ser es un momento de reconocimiento donde ya no hay ego, sino Unidad, Ejad, con el Padre celestial (Ayn Sof Aur) y con el Abuelo (Ayn Sof).

Yo y el Padre somos uno (Juan 10:30)


Independientemente de la cultura, lenguaje o credo religioso, el Nombre del Bendito Inombrable fue, es y será siempre Plenitud en cualquier circunstancia: refugio seguro para el desamparado, consuelo profundo para el descorazonado, camino de luz para el perdido, Padre para el huérfano, armonía para el músico...

Quizá por ello el texto hebreo de la Torah expresó que el Ser es, literalemente, estado potencial:

Yo seré el que seré 
(Éxodo 3:14)

Y dado que el Nombre es Todo Ser, abarca pasado, presente y futuro, mientras que las efímeras etiquetas con que se le aluden describen momentos parciales de una sola Gran Revelación: el Infinito que se oculta y descubre a sí mismo en su Divino Escondrijo.

¿Qué más se puede decir cuando todo ya fue dicho? 

El que tenga oídos que oíga. Y el Ego cazurro, que siga en sus trece, que pa eso está. Ya se cansará. 

Mientras tanto, aquí va otro recital indio de "atributos del Nombre", contenido en el Bhagavad Gita, Capítulo 7:

6.Todas las cosas capacitadas de vida obtienen su vida de esta vida. Y Yo soy el principio y el final de todas las cosas que existen. 

7. En todo este inmenso universo no hay nada que sea superior a Mí. Soy el soporte de todos los mundos, del mismo modo que el hilo mantiene juntas todas las perlas del collar.

8.Soy el sabor de las Aguas Vivas, soy la Luz de la Luna y el Sol. Soy el Santo Nombre, la palabra sagrada de los Vedas. Soy el sonido del silencio; la fortaleza de los hombres.

9. Soy la fragancia pura que desprende la tierra. Soy el resplandor del fuego. Soy la vida de todas las criaturas vivas, y la austeridad en aquéllos que fortalecen sus almas.


10. Soy, y desde siempre he sido, la semilla de la vida eterna. Soy la inteligencia del inteligente. Soy lo bello de la belleza.

________
Artículo relacionado:

domingo, 2 de julio de 2017

La Luz del Kosmos Interior




                                               Mosaico Zodiacal. 
                                  Sinagoga Beth Alpha. Siglo II A.D


Yo soy la Luz del Kosmos/Olam (Juan 8:12)

Vosotros sois la Luz del Kosmos/Olam (Mateo 5:14)

La visión cambia radicalmente cuando los evangelios se traducen sin engañosas ideas latinas. 

En este caso, ¿por qué traducir "mundo" cuando en el texto pone "kosmou" y la palabra "mundi" no existía en los primeros dos siglos? 

La palabra "Mundo" es imprecisa y contiene el prefijo Mun, que alude a la Luna, Moon (inglés), Mond (alemán), y por tanto a la oscura luz astral que gobierna el mundo físico, dando lugar a la religión y política exterior. Es cuando menos sugerente que en francés la palabra para "mundo" es Mond, que es Luna en alemán. 

Qué locura de mundo, ¿verdad?

¿Pero qué otra cosa puede esperarse cuando todo está regido por mecánicas energías de estrellas y planetas, satélites? Quien no se haya comportado alguna vez como un maldito lunático, lance la primera piedra.

Ahora, ¿quién debe mandar en nosotros, la luz de los astros o la Luz de Conciencia prístina que está por encima? ¿Vivimos con estrella o existimos estrellados?

La Enseñanza Antigua es muy clara a este respecto.

El vocablo Kosmos fue acuñado por los pitagóricos en el siglo VI a.C y no hace alusión a lo que hoy entendemos por "mundo" o universo físico, sino a un Todo ordenado e iluminado por la Luz o Conciencia divina, la cual está por encima de la falsa luz electromagnética de estrellas y planetas, "luz del mundo temporal", que sólo es simulación de Luz, meros ropajes del Ser.

Curiosamente, ése es también uno de los significados de Olam, que en hebreo hace referencia a la Realidad Eterna, el dominio del Universo inmortal. 

 Esto no debiera sorprender, pues los evangelios fueron escritos por autores hebreo parlantes, según se deduce de su extraña composición sintáctica. 


Y según la tradición, Abraham comprendió la unicidad del Olam/Kosmos al alinear sus siete centros energéticos, regidos por los 7 planetas:

Abraham plantó un tamarisco en Baar Sheba (Siete Pozos) y allí invocó el Nombre de la  Omnirealidad Eterna (Yhwh El Olam)– Génesis 21:33

El mismo significado cabalístico de Yishrael o Israel es ir directos a Él, Yashar El, es decir, al Altísimo [El Elyon], transcendiendo las energías estelares que gobiernan en cuerpo psico-físico.

De hecho, Israel también puede leerse de modo astro-teológico como Isis-Ra-El, que son las energías electromagnéticas de la Luna, el Sol y los planetas, especialmente Saturno, que los cananeos llamaban El. 

He aquí la razón por la que en Génesis 32 leemos que Jacob, prototipo del mesías, fue llamado Israel cuando venció en su lucha con un extraño "hombre", que representa a Elohim, las fuerzas de la Naturaleza, enmarcadas en los Doce Signos Astrales y las Cuatro Criaturas o cuadrantes del Kosmos que contempló Ezekiel como ruedas dentro de ruedas.

Y al lugar de lucha, Jacob/Israel lo llamó Peniel, pues la contienda tiene lugar con el Ojo de la Conciencia, sobre la Glándula Pineal.

El Sol, la Luna y los planetas rigen doce ángulos de luz o ángeles, los principios cosmo-psicológicos que deben ser superados por medio de la reunión y unificación o integración de los mismos, alcanzando el punto central, el decimotercer signo, reservado al Hijo Universal o Adam Primordial.

13 es el número de Muerte y Resurrección, cuyo valor gemátrico del término hebreo Ejad, Unicidad, al igual que Ahaba, Amor, y el vocablo griego Xristos (1480=13). 

Ciertamente, la Unicidad es la reunión de todas las cosas en el Espacio del Ser por medio del Amor.




Los números armónicos 12, 13 y 14 se repiten en numerosas tradiciones, aludiendo a diversos grados del esquema del Kosmos interior. 

Por ejemplo, en diversas mitologías el cuerpo del Hijo es desmembrado, reconstruido y resucitado, como Osiris, que fue cortado por Set (Satán) en 14 trozos y reconstituido en Horus; Dionysus/Zegreus descuartizado y devorado por los titanes, de cuyas cenizas nace la humanidad presente, con el corazón y restos de Dionysus; el Prometeo encadenado tras tratar de ayudar a los hombres dándoles el fuego de inteligencia.

Todos esos mitos hacen referencia al Ángel Caído, al Adam caído en el Eden, que se rompió en las almas de la humanidad sin poder hacer nada por levantarse, ni siquiera erigiendo grandes pirámides y otras demostraciones de megalomanía.

En cambio, el Maestro Nazareno se nos presentó como encarnación misma del Iesou Kristo u Hombre Cósmico, el verdadero Padre de la Humanidad, sin cuyo carácter divino no hay salvación.

Y se encarnó precisamente para recuperar y redimir esos fragmentos o chispas de su cuerpo, reuniendo y reconciliando en Sí todo el mundo en el Kosmos, siendo la imagen del Dios invisible (Colosenses 1), el propósito final de Todo.

Vemos así como los relatos mitológicos hacen referencia a diferentes etapas del Opus Kosmicum, las cuales comienzan con la "reunión de los egos" internos, para integrarlos en el Yo Soy Universal.

Así, David reunió a las doce tribus (psicológicas) de Israel y engendró a Solomon, unión del Sol-Conciencia y el Ego-Luna (fuerzas de Imaginación). 

Mas no pasó de ahí, pues era un mujeriego, igual que Salomon, cuyo templo fue destruido dos vece.

Ulises ensartó a los doce falsos pretendientes de su esposa Penélope con su arco, pero dicho modelo del héroe divino también fracasó, pues era demasiado violento. 

Por contra, Iesou Kristo, el Verbo Universal, propuso armonizar el Kosmos denmascarando al Satán en las tres tentaciones del ego, reuniendo a los Doce Apóstoles y abriendo un espacio interior, haciendo un auto-vaciado (Filipenses 2), imitando así al Padre Universal, que se vació para dejar espacio a la Creación.

Esto se refleja geométricamente, ya que el cubo o mundo material tiene 12 lados y es contenido en el espacio del Ser, que hace el aspecto 13, más el espacio interior que sería el 14.

Integrar las energías psico-astrales se realiza en el Cuerpo pero desde el espacio interior del Alma Virgen (Neshama), que debe unirse a su esposo, el Espíritu de Vida (Jayá).

Entrando en más detalle, el trabajo comienza encarando al Ego alfa de la manada, nuestro "rasgo pricipal", que viene marcado por el signo solar y su ascendente lunar, representados por la tribu de Judah y Benjamin. Una vez nos ocupamos de lo principal en nuestra psique, lo que más nos atormenta, podemos entonces proseguir con las restantes diez tribus perdidas, hasta integrarlas todas, como el Nazareno hizo con los Apóstoles. 

Para quienes tengan interés, ése es el tema del Evangelio de Marcos, que recorre los doce signos.

A su vez, los 12 aspectos del mundo astral/psicológico se subdividen en 3 decanos cada uno (para cuerpo, emoción y mente), dando lugar a 36 aspectos positivos, que sumados a 36 aspectos negativos dan los 72 fragmentos del ego, representados por los 72 genios de la cábala, los 72 nombres de Dios, 72 invitados al banquete donde se traiciona a Osiris, 72 apóstoles enviados por Jesucristo, y el mismo Tetragrammaton:

Y-10
YH-15
YHW-21
YHWH-26

10+15+21+26=72

72 son los ángeles y demonios psicológicos que cada cual debe reunir y transcender, uniéndose con el plano invisible donde todo se integra en el Nombre del Hombre Divino, YHWH, dando los 144 (72+72), el número escrito en la frente de quienes forman parte del Árbol de la Vida, según el Libro del Apocalipsis.
  
Por contra, adorar esas energías es ser cegados por ellas, como suce en la vida ordinaria y la dimensión exterior de la religión y la política, donde se idolatra fomentando las reglas fijas, el culto a las imágenes, la postración ante estatuas y líderes, la confusión de lo visible y tangible, el Becerro de Oro. 

Antiguamente los rituales sagrados podían ser más o menos iluminadores, dependiendo de la comprensión del participante.

El culto a la diosa Isis en Egipto podía ser o bien un recordatorio de la influencia de la Luna, que recibe todas las influencias astrales y las proyecta hacia la tierra, rigiendo los ciclos biológicos, o bien un culto a fuerzas oscuras que bloquean la Conciencia.

Y lejos de ser un culto muerto, el culto a la Isis lunar está tan vivo como siempre, pues aún se venera en viejos templos y ermitas dedicadas a la Virgen María, la cual reemplazó a diosas paganas con el dominio de la religión romana, como evidencian los símbolos asociados a ella. Tan sólo les cambiaron el nombre.



Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del Sol, con la Luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.(Apocalipsis 12)

Para aquellos que aprecian y no desprecian el Mazzarot o Zodiaco, la verdadera Virgen hace alusión al Espacio interior de Conciencia Prístina donde nos salimos de la influencia de la Luna, dejando de ser lunáticos estrellados, morando en silencio y calma, capaces de ver y comprender los doce signos/patrones psicológicos que deben reunirse y unificarse en el Yo Superior o Hijo Universal.

El rey David fue capaz de reunir a las doce tribus, y señaló incluso la última hazaña de la que no fue capaz:

El Verbo Existencial [Yhvh] le dijo a mi Maestro [Adony]: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies (Salmo 110:1)

Sólo le faltó esperar y burlar a todos los enemigos, comenzando por sus "emociones egoístas". Por algo David significa "amado", es decir, "mimado".

Así pues, los verdaderos enemigos no son hombres ni bestias, sino inteligencias astrales, fuerzas mecánicas y sistemas de ideas distorsionadas que rigen la sociedad:

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (Efesios 6:12)

Ojito pues con el gobierno del Imperio Astral. De nada sirve rechazarlo ni ignorarlo. Uno debe desenmascararlo y emplearlo como motor, pues sin dicho sistema de oposición no hay evolución espiritual posible. Todo forma parte de la Realidad, como reza la Shemá:

Escucha Israel, el Nombre Divino [Yhwh Elohim] es un Nombre Unicidad [Yhwh Ejad] son (Deut 6:4)

Y volviendo a la frase del Maestro:

Vosotros sois la Luz del Kosmos/Olam


También hace alusión al Olam HaBa, más conocido como Mundo Venidero, donde todo ha sido restablecido a su Vida y Armonía Original, después de lo que se conoce como Tikún Olam o Reparación del Mundo, que actualmente llevamos a cabo, iluminando la oscuridad.

En Él estaba la Vida, y la Vida era la Luz de los hombres. Y la Luz en las tinieblas resplandece; más las tinieblas no lo comprendieron (Juan 1:4-5) 

Aún así, la verdadera Luz del Kosmos, la Luz del Olam, está presente en la luz del mundo, unificando cada elemento.

Oh Hijo de Kunti [Arjuna], Yo Soy el sabor del agua, la Luz del Sol y la Luna, la sílaba Om en los mantras védicos, el sonido en el ether y la habilidad en el hombre (Bhagavad Gita 7:8)
  
En conclusión, con la Luz verdadera primero reunimos los fragmentos de nuestro ego-consciencia, para ser unificados en el Yo Superior, el Hijo, que finalmente nos unifica con el Supremo.

Aspiremos pues a vivir en la serena unicidad, buscando el Amor que elimina la separatividad en la espaciosidad.