domingo, 19 de agosto de 2018

Iluminando las Sombras de YHVH

YHVH
Tetragrammaton

Enseña una Sabiduría primordial que el Divino Ser Sin Límites o Ayn Sof se ocultó y contrajo parte de su Luz sin sombra para abrir un espacio de Vida y darse a conocer, ya que es un Ser que...

 habita en Luz inaccesible; a quien ningún hombre ha visto ni puede ver (1 Timoteo 6:16).

Como dice el apóstol Yojanan/Juan, nadie ha visto a Dios; el Dios Unigénito que mora en el Seno del Padre, ése le ha dado a conocer (Juan 1:14).
 
El Unigénito es el Verbo-Personalidad o la emanación de Amor, Luz, Vida y Paz que dimana del Infinito. Es siempre descrito como un Hombre Primordial que comenzó a organizar la Creación para encarnarse en ella como Adam u Hombre colectivo ungido de ese Amor, Luz, Vida y Paz. 

La Cabeza-Cerebro del Hombre Primordial recibe el Océano de Luz Plena, desarrollando la Mente Divina, el Sol Central de todos los universos.

Su Corazón de Amor y Vida late en medio de todas las Galaxias.

Y sus extremidades solares y planetarias alcanzan los confines del Universo, estableciendo la Paz-Armonía.

Su Nombre son así cuatro atributos: Amor, Luz, Vida y Paz, representados por YHVH.

Yo Soy el Camino [Verbo de Amor], la Verdad [Conciencia de Luz] y la Vida...La Paz os dejo, mi Paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da (Juan 14).

Sin embargo, fruto de la ocultación del Ser primordial, una parte de la Vida se desconectó de la Luz y calló a la oscuridad, construyendo su propio mundo de caos, como se revela en Proverbios 9.

Así, el Nombre YHVH, Amor, Luz, Vida y Paz, se convirtió en su Sombra: Odio, Conocimiento de Bien y Mal, Existencia separada y Paz impuesta a la fuerza. 

He ahí el origen de ese Jehová violento y celoso de las religiones, la sombra del Eterno Nombre YHVH, manifestado por el Hombre Divino o Anciano de los Días.

Mas no todo quedó ahí, y el Diseñador Primordial envió su Su genética de Luz, Su Nombre-Hombre Universal de Amor,  Luz, Vida y Paz, para desarrollar un plan de rescate, durante diversas etapas en las que fue encarnándose paulatinamente como Hijo de Dios, apareciéndose bajo diversos nombres.

Es por ello que sus semillas deben gestarse y nacer en medio de la Oscuridad, siendo su desarrollo es el propósito divino anunciado desde el comienzo mismo:

En el comienzo era el Verbo [YHVH, Amor puro]...en Él estaba la Vida, y la Vida era la Luz de los Hombres. La Luz en las tinieblas resplandece y contra la Luz las tinieblas no prevalecen (Juan 1)

Y si no existiera la Luz que se oculta para ser hallada, tampoco existiría la oscuridad y sombra, pero tampoco la posibilidad de Vida y Conciencia plenas. La Luz misma no puede reconocerse más que en medio de la oscuridad.

Así pues, conocer la Luz del Ser en uno mismo implica experimentar la oscuridad de uno mismo. ¿Y qué mejor manera que venir a este asilo lunático llamado tierra? Es el perfecto lugar para conocer la amargura, el desaliento, la agresividad y demás emociones turbulentas, que en principio se viven en piloto automático e inconscientemente, con un ego-personalidad adquirido genético-socialmente.

Dicha personalidad está compuesta de fragmentos de alma vital/emocional o incluso mental, y que están cargadas de sufrimiento divino, arrastrando deudas de muchas épocas y niveles de evolución.

Todos esos fragmentos imperfectos están siendo integrados y transformados en un Nuevo Adam u Arquetípico y "colectivo" Hombre de Luz que refleja el Nombre Divino, el Cuerpo y Alma del Espíritu o Padre Universal, por lo que ya no caerá en los errores de inocencia del primer Adam o humanidad reptiliana caída.


Y en la presente dispensación dicho Hombre de Luz recibe el Nombre de Yehoshua/Iesous.

 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, el hombre [anthropos, esencia colectiva] Salvador Ungido de Comprensión (1 Timoteo 2:5).


¿Y por qué ese nombre?, se preguntarán muchos. Porque existió un hombre Nazareno que manifestó plenamente la Corporeidad de los Poderes divinos en nuestro mundo, y recibió ese nombre y título simbólicos como resultado:

He aquí el HOMBRE (Juan 19:5)

Padre santo, guárdalos en tu Nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como nosotros...Y les he dado a conocer tu Nombre [Carácter], y lo daré a conocer aún, para que el AMOR con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos (Juan 17:11)

Yo Soy el Camino [de Amor], la Verdad [Conciencia de Luz] y la Vida...La Paz os dejo, mi Paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da (Juan 14)

 Así fue capaz de fundir su alma humana personal o nefesh con el Espíritu Padre Universal, adquiriendo capacidades almático-reproductivas, siendo capaz de replicar Su Vida en aquellos que reciben Su Consciencia.


He ahí el plan que pocos judíos o cristianos comprendieron.

En hebreo el Nombre se simboliza con cuatro letras: Yod, Hei, Vav, Hei, que puestas en vertical se asemejan a un hombre. De hecho, su valor numérico desplegado es igual al de Adam, quien debe representar el Amor, Luz, Vida y Paz del Ser Infinito.

Y cuando a YHVH le añadimos la letra Shin o Divino Espíritu reconciliador, obtenemos YeHoShua, que significa Salvación (yasha) de YHVH.

En Juan 19:19-22 los Evangelios incluso enseñan que el mismo nombre y título completo del Mesías, Yehoshua Nazareno Rey de los Judíos, fue escrito en hebreo, griego y latín, de donde salen tres acrónimos:

YHVH: Yehoshua Hanotzri VeMelek HaYehudim

INBI: Iesous Ho Nazoraios Ho Basilías Iodaion

INRI: I
esus Nazarenus Rex Iudaeorum

Por desgracia a la cristiandad se le cortó el acceso a las enseñanzas cabalísticas y sólo conocieron el famoso INRI, sin comprenderlo. Y al ser el nombre traducido como Jesús, se perdió aún más su significado, que Pablo conocía muy bien:

si confesares con tu boca que Iesous es el Señor (encarnación del Amor, Vida, Luz y Paz), y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo (Romanos 10:9)

De ahí la importancia de manifestar la Luz elevada de Yehoshua/Iesous, nuestro Adam no caído, la Personalidad Corpórea de los Poderes (Elohim) que dimanan del invisible Ser Divino.


Él integra las sombras del Adam caído, quien tortura por medio de su transgresión en cada uno el cuerpo crístico astral, el cual debe crecer dentro de quienes reciben la semilla crística, alimentándolo con la carne (Palabra) y sangre astral del Ungido. 

Y si en vida Iesous/Yehoshua encarnó la cabeza del Adam Primordial o Hijo de Dios, sólo nos resta a nosotros encarnar Su cuerpo astral para poder llegar a ser Hijos de Dios:

Hijitos míos, que vuelvo otra vez a estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros (Gálatas 4:19)



Ahora me gozo en mis padecimientos por vosotros, y completo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la Congregación de los llamados (Colosenses 1:24)
 

Esto implica per-donar e integrar la incoherencia de los demás, integrando así la nuestra propia, un estado de transgresión heredada que invierte el Nombre Divino, convirtiendo su Amor en odio y celos; la Luz en falso conocimiento; Vida en falsa vitalidad y la Paz en falsa paz impuesta a la fuerza. 

Puede con todo decirse que somos perfectos en nuestra imperfección, pues nuestra personalidad caída es sombra de lo perfecto para que el Alma divina logre su máxima expresión del Nombre Divino.

En el pasaje de Juan 9, cuando los discípulos le preguntaron al Maestro si un hombre había nacido ciego porque pecaron sus padre o él –en otra vida presumiblemente–, el Maestro contestó que ninguna de las dos cosas, sino que su ceguera era para que se manifestara el poder de Dios que devuelve la vista.
 
Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder del Ungido/Kristo more en mí (2 Corintios 12).

Por tanto, el problema no es la sombra oscura del ego-personalidad sino la ausencia de conexión con la Mente de Ungido, que nos puede ayudar a comprender, perdonar, recibir y transformar nuestro nombre personal en manifestación recta de YHVH.

Pero el Alma crística es compasiva sin ser demasiado indulgente, por lo que no siempre nos gusta lo que nos sugiere.

Entre lo que no nos gusta se encuentra la estructura de nuestra sombra, la cual nos acompaña y nos asusta, como a Peter Pan. Pero es hora de cazarla y salir de la tierra infantil de Nunca Jamás.


Y cuando entramos en disputa espiritual interna, experimentamos la Luz en forma de tormento en el lago de fuego, pues el viejo Adam, la Serpiente debe transformarse en Seraph de Amor y dejar de ser ese querubín caído.  
 

La existencia atorada que vivimos refleja la sombra que no percibimos.

Y el nivel de nuestro Ser atrae la experiencia que ahora es.


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¿Deseas descubrir y neutralizar tu sombra?  Quizá haya algo que te pueda ayudar. Visita: 


miércoles, 1 de agosto de 2018

¿Quién dicen que Soy Yo?


Antes que nada, anunciar que coincidiendo con el décimo aniversario de este blog, por fin se halla en marcha el proyecto cuya idea-semilla fue atisbada hace esos diez años, ahora con el nombre Enarmonía de Vida. Ver link abajo [1].


La misión encomendada es ayudar a otros a vivir su vida y misión vital en profundidad, descubriendo el Árbol de su Ser, la relación entre el ego-personalidad del alma caída con el divino Alma ungida, célula en el Cuerpo del Mesías.

Y hablando de la relación del Ego y el Árbol del Ser, ya estamos finalizando el mes lunar de Av, regido por el arquetipo de Leo, que desde antiguo representa el Ego o Yo Soy, tanto en su forma divina como no rectificada, satánica.



 Gilgamesh y el Ego-León


Vamos a llamar Ego a la mente oscurecida que es incapaz de transcenderse para reconocer quién es el divino Yo Soy.

Esto lo vemos mucho en las personalidades de ascendente lunar Leo, sobre todo los Acuario solares, que saben muchas cosas y les gusta enseñar en público, pero pueden acabar hiriendo a otros, creyéndose dueños y señores del Conocimiento.

El Yo Soy oscurecido y cegado por las fuerzas del mundo nos da a un rey Nimrod/Gilgamesh, cuyo Ego divino fue puesto al servicio de sí mismo para esclavizar a otros y contaminar la Creación con ciencia que manipula la Naturaleza, una religión que impone dogmas y una política que vende ideales fatuos.

Y como sabemos, el antídoto contra la ceguera espiritual es ser ungidos con la Luz divina.

Concretamente, el pasaje de Marcos que corresponde al arquetipo de Leo viene precedido por el episodio del ciego que al ser ungido con la saliva del Mesías Yehoshua, comenzó a ver la dimensión espiritual:

Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan (Marcos 8:24) 

Y poco después es cuando el Mesías lanza su famosa pregunta leónica: 

¿Quién dicen los hombres que soy yo? 

Y entre las diversas opiniones, Kefas/Pedro–arquetipo del ego–reconoce: Tú eres el Ungido, el Mashiaj.

Mas no nos confundamos, pues el Mashiaj pre-existió al hombre nazareno en quien se encarnó de modo completo para marcar el Camino.

En ese sentido se habla de Yehoshua Hamashiaj o Iesous Kristos en griego, mal transliterado como Jesús, que obscurece la clave para hallar su significado en la antigua versión Griega-Septuaginta de las Escrituras, donde Iesous corresponde al hebreo Yehoshua, Yhvh o Ser Eterno es Salvación (yasha).

Y el Kristo/Mashiaj no es un cristo romano, luterano, evangélico o pentecostal, ni un gran ungido como fueron Zoroastro, Moisés, Buda, Pitágoras, Sócrates, Lao Tse...El Ungido es la encarnación de la Mente divina o Hijo de Dios, el Maestro interior de todos  los ungidos.

Para que entiendan, en el contexto de Sabiduría hebrea, el Mesías o Mashiaj no es la segunda persona de una trinidad divina, sino el Marido Espiritual o Cabeza divina de la Humanidad, el llamado Último Adam que da Vida (1 Corintios 15:45), la Mente, Corazón y Corporeidad del Invisible Dios Verdadero, su primera efusión, por así decirlo, ya que no hay tres personas divinas, sino Una Sola, que es el Diseñador Universal, cuyo Espíritu, Alma y Cuerpo son el sello que perfecciona el espíritu, alma y cuerpo de Adam de Creación, la verdadera Humanidad.

 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos (Romanos 8:29)

Así pues, el Mesías es la manifestación del Gran Yo Soy, el Mediador Universal sin el cual no hay liberación definitiva posible de las trampas del Ego, que es su inversión oscura, el Satán/Adversario.

Y lo que el pasaje nos presenta es una auténtica conversación entre la "piedra de escándalo" o ego-personalidad y la llamada Tzur o Roca de Salvación Divina, que es el Mesías, el Ungido, el Cuerpo-Mente Divino. 

Los mekubalim hebreos dicen que esa Roca es la Shekinah o presencia inmanente del Supremo, y todas las almas mentales superiores o neshemot son cortes de la misma, como facetas de un Gran Diamante. 

Sin embargo, hay que tener en cuenta que desde la caída de Adam, la primera humanidad divina, hubo neshamot que se desgajaron del Gran Diamante y ahora permanecen caídas, como chispas diseminadas por el Universo.

Es una idea que ya se hallaba en el Zoroastrianismo, así como en la leyenda Celta de Percival, donde se sugiere que el Grial era en realidad una piedra preciosa caída de la Corona de Lucifer.
 
Y esas almas caídas permanecen en el inconsciente de algunas personas en forma de reyes dormidos, cuyo ego es tan grande que a veces se manifiesta como un impulso luciférico, yendo en contra del Diseñador Universal. 

Cuando algunos de esos reyes se arrepienten y realizan teshuba, retorno a su origen divino, pasan a ser recipientes de Gracia, piedras preciosas que pueden reintegrarse el Gran Diamante o Mesías.

Entonces pasan a formar parte de la verdadera piedra sobre la que se edifica la Congregación de los llamados, Ekklesía–no iglesias de piedra o carne.

Uno de esos neshamot o almas de reyes caídos aparece en los relatos evangélicos como Pedro/Kefas, cuyo Ego era aún tan rebelde que se opuso al Maestro, cuado éste dijo que debía padecer. 

Por ello el Maestro le  reprendió diciendo: ¡apártate de mí Satanás, porque no pones tu mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres! (Mateo 8:33)

Esta actitud satánica rebelde se intensifica en los Leo lunares o los Acuario solares que ya tienen una neshama o alma mental. Al ser reyes que fueron despojados en tiempos remotos, creen hoy que merecen más, y quieren imponer sus ideales sociales acerca de lo que debe ser perfecto. 

De ahí el comentario de Pedro después de que el Maestro dijera que habría de padecer en Jerusalén. Pedro quería imponerle un destino sin sufrimiento, algo que consideraba mejor, más perfecto.

Y es que la Enseñanza del Mesías no es acerca de evitar la imperfección en aras de la perfección, sino de hallar la perfección inmersos en la imperfección. 

Jerusalén es nuestro alma caída, la cual debe padecer tormentos en el lago de fuego, para que el Ego sea domado y sometido al Yo Soy.

De ahí lo que añade:

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo [alma inferior], tome su cruz, y sígame (Marcos 8:34)


Separarse con la espada de la Conciencia de la postura del ego es manifestar ese: ¡apártate de mí Satanás!, dejando que el Yo Soy brille: 

Con el Ungido he sido crucificado, y ya no soy yo quien vive, sino el Ungido a través de mí (Gálatas 2:20).


La Luz de la Conciencia divina en nosotros es herida cada vez que actuamos como incrédulos o salvajes luciféricos. Mas por los tormentos que nos caen encima, podemos rectificar y dejar que el divino Yo Soy corrija: fue herido por nuestras transgresiones, mas por sus heridas somos sanados (Isaías 53:5).

Como enseñan los Kabalistas judíos, si somos capaces de transcender y corregir las sugerencias oscuras del Ego, descubrimos la Luz de YHWH o Ser Eterno dentro de nosotros mismos. 

Ahora, si nos dejamos llevar por sus sombras llenas de ímpetu, Yhwh refleja al Satán, como en el caso de Job: y salió Satán de la presencia de Yhwh...y le llenó el cuerpo de pústulas (Job 2). 

He ahí la paradoja, por la cual no tiene sentido decir que el un tal Jehová o Yahweh es el Maligno, como hacen gnósticos y otros intérpretes religiosos. 

Dentro de cada uno de nosotros hay un león, capaz de ser Yo Soy o a su némesis Egoica:

Entonces uno de los ancianos me dijo: No llores; mira, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos (Apocalipsis 5:5)

Así pues,

Sed sobrios y velad, porque adversario el diablo [sombras y mente egoica] anda como león rugiente buscando a quien devorar ( 1 Pedro 5:8)


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 [1] Armonía y Kabalah aplicada para neutralizar la Sombra y manifestar al Alma divina:
https://enarmony.wixsite.com/enarmoniadevida

martes, 3 de julio de 2018

Transformando Negatividad


Advirtiendo que estamos en medio de la Luna de Cáncer, merece la pena recordar que este mes tiene la peculiaridad de hacer a la gente centrarse demasiado en el lado negativo de las cosas, los demás y acusar como diablos, para luego escondernos como cangrejos bajo la arena evadiendo toda responsabilidad, como el pueblo de Israel protestando en el desierto por carencia de agua y alimento, y adorando el becerro por desesperación (Números 11), o como los apóstoles que pensaban que cinco panes y dos peces no eran suficientes para alimentar a 5000 hambrientos, incluidos ellos (Marcos 6).

De hecho, las personas a quienes más les cuesta soltar lo negativo y perdonar son quizá las nacidas bajo el influjo lunar de Cáncer, ya que son muy rencorosas, y los sentimientos negativos se les incrustan en las tripas, generando todo tipo de dolencias. 

¿Cómo podemos salir entonces del  impasse, viendo la luz incluso en la oscuridad? ¿Cómo ser golpeado por las fuerzas negativas de la existencia, sufrir y no ser derrotado en el proceso?

La única salida es conectándose a nuestra Cabeza Divina o Hijo de Dios y emplear el sufrimiento como "fuego alquímico" del trabajo consciente, chamuscando impurezas internas, catalizando la evolución del propio "embrión de alma" inmortal mesiánica adquirida o heredada. 

Muchos olvidan que dicho "embrión de alma" mesiánica debe ser alimentada con los cinco panes, i.e, los cinco sentidos internos y externos que nos ayudan a comprendrer la Torah de Luz, y los dos peces, o partes del alma que nadan en el océano espiritual de mente y emociones. 5x2 da 10, que son las esferas del Árbol de la Vida que crece dentro para dar fruto al 30 %, 60 % y finamente 100% (10x10), como se indica en Mateo 13:8.

Y cuando somos ungidos con la Conciencia Divina del Alma mesiánica en evolución, es sobre todo para integrar la negatividad en una unidad mayor de la que procedía, superando todo orgullo oculto, reflejando el Amor auto-transcendente del Creador.

Esto lo vemos en el verdadero significado de la famosa lección del Maestro Nazareno: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra (Mateo 5:39). 

Es una práctica profunda que pocos han comprendido en su verdadera dimensión psicológica interna, que consiste primero en no reaccionar externamente ante las provocaciones, y segundo manejar la reacción mecánica interna: pensamiento negativo, ansiedad, frustración, miedo, rabia, ira... Y eso sólo se consigue comprendiendo que todos hemos sido infectados en nuestro complejo psico-biológico por la semilla satánica de este mundo, heredada vía genética desde la Caída. Y que sólo merece la pena perdonarse y perdonar al otro,  que probablemente está en peor situación que la nuestra.

Con todo, perdonar a otros es más fácil que perdonarse a uno mismo y a las circunstancias, porque nos han programado para odiar hasta la propia vida. Por ello se requiere lograr ver un sentido más profundo para superar la oscuridad vivida.

Desde hace muchos años me he sorprendido al encontrar dicho sentido de superación reflejado en recuerdos, experiencias, libros o incluso películas como El Guerrero Pacífico, o un instante de la película Waking Life, concretamente en el minuto 26:

La búsqueda debe liberarse de lo negativo, que es realmente nuestra propia voluntad de la nada. Y una vez que dice sí al instante, la afirmación es contagiosa. Estalla en una cadena de afirmaciones que no conoce límites. Decir Sí a un instante es decir sí a toda la existencia.

Para algunos esto podría parecer una reformulación del imperativo de Nietzsche de querer vivir cada momento como si se repitiera eternamente en una Eterna Recurrencia, lo que implica afirmar todos los eventos que condujeron al mismo, así como los futuros, convirtiéndose uno en el Superman que afirma la vida, el Ja-Sagender nietzscheano.

Y a pesar de que hay algo de cierto en ello, Nietzsche definitivamente se quedó corto en gran parte de su filosofía nihilista, narcisista e individualista, quedando carente de la visión divina verdadera, pues es una sombra de la afirmación real del espíritu divino, que es transformar la negatividad de la materia con el Amor Auto-Trascendente que el Creador Infinito transmite a través de Su vehículo, el Hombre Mesías Universal o Megalocosmos Divino, que Nietzsche ni siquiera llegó a atisbar, a pesar de ser el gran afirmador de la Vida:
Porque el Hijo de Dios ... no fue Sí y No, sino que en Él siempre es SÍ (2 Corintios 1:19)

Un Sí a la Vida que incluso puede convertir el dolor en bienaventuranza, trascendiendo todas las barreras, rescatando y devolviendo la Creación caída a la Fuente olvidada de Vida, donde el Universo entero iluminado es la Casa del Padre Universal, allende toda negatividad y vaciedad nihilista.

Sólo cuando vivimos conscientes de dicho Hogar, adquiriendo el Alma verdaderamente inmortal, somos el Cuerpo del Hijo Ungido de Dios que realiza sus restantes obras divinas en la tierra:

Me regocijo por lo que estoy sufriendo por ti, y llené en mi carne lo que aún falta con respecto a las aflicciones del Ungido, por el bien de su cuerpo, que es la Congregación de los Llamados (Colosenses 1:24)

Y este es un proceso continuo de trabajo mesiánico que nos hace llevar en la frente el Nombre divino del Hombre Universal, YHWH, que es la reconciliación de todos los opuestos, luz y oscuridad, divinidad y humanidad, cielo y tierra, ya que el verdadero Ser Divino viviente es infinito, y por lo tanto, sólo puede ser a la vez transcendente e inmanente, desde el Infinito hasta la Eternidad, el Tiempo y de vuelta al Infinito:

... sobre todos, a través de todos y en todos (Efesios 4).

Dios estaba reconciliando el mundo consigo mismo en el Ungido / Mashiaj (2 Corintios 5:19)

como un plan para la plenitud de los tiempos, para unir todas las cosas en el cielo y en la tierra en el Ungido (Efesios 1:10)


Una profunda realización presentada no sólo en el Nuevo Testamento, sino también en la Kabbalah Zoárica e incluso la psicología profunda de Jung, como se describe en este maravilloso libro, La enfermedad que somos: una crítica jungiana del cristianismo, escrito por el recientemente fallecido sacerdote católico John P. Dourley. 

Aquí les traduzco un fragmento de lo más iluminador:

La visión de Jung concerniente al sufrimiento de Cristo más bien simboliza o ejemplifica el sufrimiento que cada cual debe sufrir en el proceso de maduración. Por lo demás, cuando la expiación vicaria se toma literal e históricamente, podría bloquear en lugar de alentar el proceso de maduración, anulando el sufrimiento que sólo puede ser vivido por el individuo en el proceso de hacerse completo: 

[...]

 ¿cómo puede una vida humana tener significado en sí misma o por su principio de origen autosuficiente?

La respuesta general de Jung a esta pregunta -una que la teología cristiana tradicional se ha negado constantemente a adoptar- es que Dios necesita a la humanidad para que pueda llegar a ser plenamente consciente, y especialmente para hacerse plenamente consciente de los opuestos absolutos que existen en el divino potencial creativo. Así, una de las implicaciones metafísicas más importantes de la psicología de Jung es que la conciencia humana trasciende su origen divino (el inconsciente), específicamente en su capacidad para diferenciar los opuestos irreductibles y en su capacidad para sufrir conscientemente su conflicto. Desde este punto de vista, Dios, como fuente creativa primordial de todas las oposiciones latentes, debe entenderse como el recurso psíquico en el que los opuestos permanecen indiferenciados pero mucho más poderosos en su primitividad que lo que puede contener cómodamente la capacidad relativamente frágil del ego. Sin embargo, es el ego el que permanece como el lugar histórico donde el pleno poder y el significado de las contradicciones divinas se hacen conscientes. Esto sucede, según el punto de vista de Jung, a través del sufrimiento humano que resulta de tomar conciencia y sostener las verdades innegables y contradictorias que son la esencia tanto del inconsciente como de lo divino.

Un Dios tan inconsciente es personificado para Jung en el arbitrario y caprichoso Yahweh con el que Job tuvo que contender y finalmente educarse moralmente, a pesar del punto de vista mucho más vulnerable de Job en la conciencia... 

Jung identifica la conciencia de Job de la auto-contradicción divina como el ego que es consciente de los profundos opuestos con los que se enfrenta en sus propias profundidades. Y sin embargo, esta conciencia, aunque lastimosa en sí misma, es el primer paso para la diferenciación consciente de los opuestos en aras de su eventual unificación.

 Todo lo que uno puede agregar es que al despertar, la vida no nos sucede, ni se nos aparece como algo negativo, sino que la modelamos con la gratitud y  humildad de la conciencia purificada en el cuerpo del Hombre Universal, como un alfarero moldea sus vasijas de barro, como Yeshua untando los ojos del ciego con su saliva cubierta de arena (Juan 9:6), viendo todas las cosas con unos ojos que superan y humedecen la mente carnal, polvorienta y seca del hombre caído, conscientes de la silenciosa Palabra, Mente y Aliento de Vida divinos que mantienen todas las cosas unidas en una sola Historia Divina de Creación y Evolución, desde la Inconsciencia del Alma divina, pasando por la Auto-conciencia y llegando a la Superconciencia transegoica que llena el vacío de cada instante con el Amor de toda la Existencia, convirtiéndose así en una Ventana para la Visión Eterna del Ser Infinito, que transciende todo nombre.

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 [1] Transcripción de la película:

viernes, 1 de junio de 2018

Caminar con y en el Mesías


 ¿A quién llevamos a cuestas, al Viejo Adam tarado, gruñón y deprimido o al Último Adam que es Espíritu vivificante (1 Corintios 15:45)? ¿Quién vive realmente nuestra vida?

Suponiendo que ya se posea una semilla o embrión de alma divina (i.e Espíritu Santo), en el mejor de los casos el Maestro y el Caído se alternan, como los famosos Dióscuros, Cástor y Pólux, que mientras uno vivía en el inframundo inconsciente, el otro existía en tierra de vivos.

Precisamente ése es el tema de la Luna de este mes, Géminis, los Gemelos, ilustrado en la historia del endemoniado Gadareno cuyo nombre era "Legión" y vivía entre "sepulcros" (Marcos 5), o en el episodio del Mesías dormido en el fondo de la barca, el inconsciente del alma (Mateo 8:24), hasta que despierta y ahuyenta la tormenta.

Mas a menudo sólo percibimos a uno, por lo que ambos sufren tormentos, uno como cordero llevado al matadero (Isaías 53) y otro como diablo...arrojado al lago de fuego (Apocalipsis 20:10). Y es en esa falta de atención donde radican nuestros pesares.

Por eso hemos de aprender a percibir al Maestro en el fondo de nuestro alma, pues es Él quien verdaderamente siente sin interferencias de pensamientos y emociones bajas.

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga (Mateo 11:28-30)
 
Uno de los hábitos mentales más dañinos que se le inculca al humano es que en el fondo está solo ante el mundo y todo depende de su sacrifico y esfuerzo, lo cual refuerza el sentido del ego aislado, la mente que no es capaz de "soltar las cargas de sí misma".

Hoy incluso se difunden mucho engañosos lemas luciféricos como: "sé tú mismo", "escucha a tu cuerpo y tu corazón"... y pocos reparan en que ese "tú mismo", "cuerpo" y "corazón" ordinarios son una "legión gadarénica" de impulsos o yoes contradictorios, llenos de sufrimiento, odio hacia lo ajeno, codicia, envidias, deseo de imponerse, olvidar cargas, confusión...

Mas lo que se necesita es algo muy distinto. 

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne (Ezequiel 36:26)

sopló sobre ellos y les dijo: recibid el Espíritu Santo (Juan 20:22) 

Mas aquellos que han recibido el mensaje del Mesías/Ungido/Kristo y con él un espíritu nuevo, ya deberían ser capaces de saborear una Mente cuyo sentir nos hace quizá más vulnerables ante las heridas del mundo pero también más inquebrantables, hasta lograr incluso lo imposible, que es observar imparcialmente y rescatar poco a poco los fragmentos del alma personal, que encierra las chispas de luz inmortal del viejo Adam, caído y atrapado en forma de ego satántico desde épocas ancestrales. En efecto, algo dentro de nosotros necesita ser rescatado y redimido, pues su tormento no cesa vida tras vida. 

Y para ello no basta con confesar pecados y arrepentirse, como creen en muchas iglesias, pues así sólo seguimos errando, y por tanto enfermando y muriendo. En los Evangelios Juan el Bautista habla de metanoia, que no es arrepentimiento, sino transformación de la consciencia, un giro radical que lleva a la aphesis o liberación, cesación completa del tropiezo/transgresión, lo cual conduce a la regeneración física e inmortalidad del alma.

Ahí radica el papel del Salvador, el Mesías/Ungido, el Kristos Iesous del que habló Pablo, que no es un personaje externo, sino un Alma Divina que procede del Padre-Origen, con cuatro grados de desarrollo (Nefesh, Ruaj, Neshema, Haya) que vienen a rectificar al alma-cuerpo caídos durante la vida, hasta completarse la inmortalidad. Tristemente, pocos perciben su Presencia y se relacionan con el Maestro como con un Esposo, aún incluso después de haber recibido su "semilla":

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy (Juan 14:26-27)

Sin embargo, el Espíritu Santo es aquí la semilla emocional, el recordatorio acerca de las Enseñanzas sobre el Hijo enviado y el sentimiento de comunión que se despierta en el corazón. Y estos no son suficientes, pues son sólo dones del espíritu:

Porque el testimonio de Iesous es el espíritu de profecía (Apocalipsis 19:10)


Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia...y no tengo amor, nada soy (1 Corintios 13:2) 

Porque sin arrepentimiento (ametameletos) son los dones y el llamado de Dios (Romanos 11:29)
 

No basta con recordar mentalmente que el Hijo encarnado padeció y su alma se fusionó con el Padre Divino, ni sentir comunión emocional. Ahora el resto del cuerpo del Mesías, con todo su Amor, Vida, Conciencia y Paz, debe encarnar y expresarse en la humanidad siguiendo el mismo proceso de Yehoshua/Iesous.


Hace falta recibir el Espíritu de Verdad, la Shejinah o Mente Divina que el Hijo envía desde el Padre, cuya Enseñanza/Torah expone nuestros motivos ocultos, nuestros errores más inconscientes y nos hace realmente despertar, descubriendo al Hijo de Dios en nuestro interior:

Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el que procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí (Juan 15:26) 

Y cuando tenemos los dos testimonios, de Padre y del Hijo, podemos comprender lo que dijo Pablo:

Porque ¿quién conoció la mente del Maestro? ¿Quién le instruirá? Sin embargo, nosotros tenemos la Mente del Ungido (1 Corintios 2:16)


Es la Mente Divina la que da testimonio o se hace Testigo del Hijo dentro de la persona, lo cual la hace invulnerable, incapaz de transgredir la Ley, pues todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel [Hijo-Alma] que fue engendrado por Dios [en la persona] le guarda, y el maligno no le toca (1 Juan 5:28)

Ahora, tan pronto como comenzamos a percibir a los dos Adanes enfrentados dentro de nosotros, las dos almas, la Verdad nace con mayor intensidad, al igual que la batalla:

Entonces el dragón [Adam caído] se airó contra la mujer [alma-embrión], y fue a combatir al resto de sus hijos, los que guardan los Mandamientos de Dios (Testimonio del Padre) y tienen el testimonio  de Iesous (dentro de sí mismos) (Apocalipsis 12:11-17)

Y como dijo el Bautista, es necesario que Él crezca, para que yo mengue (Juan 3:30)

Sólo entonces podemos negar los impulsos del viejo alma, cargando con la cruz del mundo, incluso soportando en nuestro cuerpo transgresiones generacionales que nunca cometimos. Eso es cargar con los pecados del mundo. Echar la culpa a otros no sirve de nada. Nuestra parte divina vino a redimir.

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Kristo Iesous, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,sino que se despojó/vació a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres (Filipenses 2:5-11)

Y despojarse es precisamente caminar, halakah, con el Mesías, en el Camino de Amor, Vida, Conciencia y Paz.

He ahí el mensaje central en toda la Enseñanza del Ungido/Mesías, ser conscientes de la inmanente Presencia Divina por medio de Su Cuerpo, el Nuevo Alma, y su relación personal con la vida de cada uno. Lo que los profetas dieron en llamar: Dios con nosotros, Emanu-El.

Esta inmanencia  aparece mencioanda desde el relato del Génesis, en el que el alma viviente en que se convirtió Adam, conversaba en el Jardín del Edén con la Divinidad, pero la relación que se interrumpió cuando el alma adámica mordió el fruto prohibido del ego o yo separado, placeres proporcionados por el cuerpo energético, la Najash o Serpiente. Desde el mismo instante en que el alma quiso algo distinto de lo que ya tenía, y se sintió "desnuda" y con "temor".

Así el nivel de consciencia descendió al mundo de los sentidos, perdiendo de vista el estado de conciencia llamado Jardín edénico o Gan Eden. Gan se compone de las letras Gimel y Nun, que representan el cuerpo o Guf y el Neshema o Alma mental conectada a lo divino, mientras que Eden tiene que ver con percepción de la dicha divina.

Desde esa caída Adámica, la brecha entre la consciencia humana y lo divino fue haciéndose mayor. Y aunque fue restablecida con la entrega de la Torah y el pueblo de Israel volvió a recobrar cierta consciencia, esa parte de la humanidad volvió a caer en la adoración de lo "externo", el Becerro de Oro, Egel.

En cambio el Nuevo Alma-Espíritu del Mesías, generada por Yehoshua/Iesous Kristos vivifica y ya no puede caer más (1 Corintios 15:45), siendo capaz de restablecer la conexión dentro de quienes la reciben y la alimentan con buena Enseñanza.

 Antes incluso del Testimonio de Yehoshua/Iesous, el mismo Enoc caminó con los poderes divinos/Ha Elohim (Génesis 5:22), hasta el punto de que logró vivificar o elevar la vibración de su cuerpo al nivel del alma y cruzó el umbral del mundo material, siendo arrebatado. Así se inició la leyenda de Metatrón, Thoth o Hermes Trismegistos, según los textos antiguos. Aún así no recibió la capacidad de engendrar almas, como logra hacer Yehoshua/Iesous desde el Padre o Mente Cósmica.

La reconexión sólo fue posible con la llegada de un nuevo espíritu, impartido por el Maestro, a todos quiens escuchan, estudian y comprenden su Palabra, la cual posibilita una nueva forma de caminar, rodeados de Verdad, incluso en la adversidad.

El reino de los cielos se ha aproximado (Mateo 3:2)

Es lo que el fraile franciscano Richard Rohr denomina respirar bajo el agua: 


Todo el trabajo de Dios consiste en devolvernos al jardín para creer lo que siempre fue verdad y siempre será verdad y es verdad en este momento, pero que la mayoría de nosotros, debido a nuestra mente pensante, debido a nuestro intenso odio hacia nosotros mismos, y la duda ya no lo cree más. Por lo tanto, debemos encontrar una nueva forma de respirar, una nueva forma de vida. Lo llamo la mente contemplativa, sobre la mente calculadora con la que la mayoría de nosotros hemos sido entrenados para pensar. La forma de respirar bajo el agua es una forma de mente contemplativa simple. No tienes que hacerlo muy religioso. Es tan simple como la respiración, pero no sucede a través de la mente. No puedes llegar allí, solo puedes estar allí [1]

Todo depende de a quién llevemos a cuestas.

Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos, y tú en mí (Juan 17:21-23)


Ya que:

el Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser…linaje suyo somos (Hechos 17) 

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