miércoles, 1 de noviembre de 2017

Despertad en el Ungido, sed del último Adam

Nuestra semilla divina

Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará el Ungido [la Conciencia divina] (Efesios 5:14)

Incluso aquellos que sentimos un fuerte llamado a ser llenos de Vida, olvidamos que descendemos de la familia Adámica, aquellos legendarios seres de Luz o "almas vivientes" que una vez gozaron del Jardín del Edén, un plano superior de conciencia desde el que se les permitió explorar este mundo físico, donde existía el no menos famoso Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, la visión dual de las cosas: doloroso-placentero, correcto-incorrecto, etc.

¿Y qué fue realmente comer de ese Árbol? 

Las almas vivientes intimaron demasiado con los sentidos carnales de la humanidad animal, esas bestias del campo hechas para multiplicarse, habitar la tierra y ser dominadas por la luz  o unción divina del alma viviente (Génesis 1:25-27).

Según Génesis 3 la transgresión fue hacer demasiado caso a las sugerencias de la mente más astuta y rebelde de una de esas bestias, que servía de vehículo a las almas adámicas en aquel entonces, y cuya naturaleza literalmente les tomó el pelo. Ella sólo veía lo bueno, lo placentero, y nunca lo negativo y doloroso. Así sugería: "comamos sabrosos vegetales hasta reventar, cocinemos semillas, y transcendamos lo puramente físico, pues seremos finalmente divinos, como Elohim".

Y eso hicieron las almas adámicas, identificarse con cuerpos animales y comer sólidos en vez de la Luz de Sabidiría, acabando desconectados de su origen divino, ganándose el pan con el sudor de la frente, hasta engendrar a quienes comen macarroni con carne hasta las trancas de Caín, el agricultor, y asesino de Abel (conciencia espiritual).

En efecto, de aquella mezcla de lo divino y lo animal surgimos los humanos de hoy, que a decir verdad, seguimos siendo animalitos en comparación con las almas adámicas de Luz. Así lo afirma también el Midrash, la tradición oral hebrea.

Ahora, obviamente, la familia adámica no estaba preparada para descender al mundo de los sentidos físicos, pues como dice el Zohar, para comer del Árbol del Conocimiento uno ha de comer también del Árbol de la Sabiduría de Vida, ya que este mundo está lleno de trampas que nublan la visión, como por ejemplo es exceso de alimentación física al que estamos sometidos. De tanto meter para el buche, se nos han fundido los plomos divinos.

Y evidentemente, la Caída fue tan frustrante, que existen rencores y emociones descontroladas que en realidad no nos pertenecen. Sin embargo, debemos transformarlas con la Luz de Gracia que se nos ha dado. 

Por eso no basta con ser descendientes de Adam. Algunos recibimos la semilla de Abraham el Hebreo, quien venció a reyes rebeldes en su interior; sometió a su Ego, Lot y su esposa (Génesis 14), y finalmente transmitió la Luz a las naciones, lo mejor que supo.

En eso consiste ser "hebreos", luz para otros pueblos.

Pero ser adámico y hebreo tampoco basta. La propia Escritura enseña que Adam cayó por no saber labrar su tierra carnal y comer del Árbol de la Vida. Y que Abraham moró en las Montañas elevadas de la meditación, mientras que Isaac trabajó duro en "el Campo". 

Pero ninguno de ellos pudo construir la Casa interior del Alma y reunir a las Doce Tribus dentro de la misma. Ésa fue la hazaña de Jacob, que se fue a trabajar a las tierras de su astuto tío Laban [mente carnal], para conseguir a la mujer que amaba, Raquel, la Shekina, la Presencia Divina, la Virgen que nos llena de Luz. Aunque, tras los primeros siete años de trabajo, su tío sólo le dio a Leah, que representa el Entendimiento o Binah, sin el cual no se puede recibir la Shekina.

Jacob, con la semilla espiritual heredada de Abraham el compasivo e Isaac el laborioso, logró hallar el término medio y vencer al Ángel Caído que susurraba maldad en su interior.

Por ello Jacob fue llamado Israel, que como dije viene de Yi-Sara-El, el que lucha contra el dios-elohim, la naturaleza caída (Génesis 32:28). Pero también  Yashar El, directo al Elohim-Naturaleza divina.

Así se dijo: 

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono (Apocalipsis 3:21).

Israel el vencedor es el "alma-niño" naciente en una nación adámica rectificada. Y eso sucedió de hecho una vez en la historia, con la llegada de Israel (almas vencedoras) y la entrega de la Torah. Por desgracia, llegó a perderse con la religión, la adoración del Becerro de Oro, una nueva caída:

Estábamos encinta, nos retorcíamos en los dolores, dimos a luz, al parecer, sólo viento. No logramos liberación para la tierra, ni nacieron habitantes del mundo (Isaías 26:18 LBA)

Por eso Pablo vino a decir algo que aún hoy muchos cristianos maliterpretan:

Cristo [el alma-ungida-Israel] murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras (1 Corintios 15:3)

¿Qué Escrituras? ¿Los Evangelios? ¿Cómo, si no existían?

El texto no habla de un salvador de carne que murió en sacrificio por los pecados de la humanidad. Eso sí que sería una salvajada de proporciones cósmicas. La única sangre que purifica es la naturaleza espiritual del Alma divina.

Precisamente, el Cristo que muere o se vuelve a dormir es la semilla de Alma ungida por el Espíritu de Sabiduría, pero que al no desarrollarse, es dominada por la mente animal.

Ahora, la diferencia es que hoy ya tenemos un ejemplo de verdadero "nacimiento y resurrección":

[Cristo/Conciencia de Ungido] fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; que se apareció a Cefas y después a los doce [apóstoles/ tribus perdidas del alma Israel] (1 Corintios 15:4)

Ahora piensen de nuevo, recordando el inicio de este artículo. ¿Dónde fue sepultada la Conciencia divina por vez primera? ¿Y qué Escritura dice que resucitó al tercer día? ¿Los Evangelios? ¿Cómo, si Pablo no los conocía aún? No había evangelios escritos todavía.

La Sabiduría revelada habla del tercer día de la Creación (Génesis 1:9-13), cuando surge el terreno seco del Ego, debajo de las aguas de la Conciencia, naciendo así la semilla y la vegetación interior que ha de dar fruto. Pues, ciertamente, en los mundo espirituales somos como árboles. Algunos quizá ya lo hayáis comprobado.

 Pero la Creación del Humano divino en la Tierra Celeste no se completa hasta el día séptimo, que está a punto de empezar, tras este sexto milenio de historia adámica.

Aún así, numerosas Iglesias siguen centrándose en doctrinas de "religión externa" que ni siguen al Ungido/Cristo ni ayudan a hacer Ungidos/Cristos, sino que más bien cuelgan a Cristo, literalmente, pues no ungen con Amor, Vida, Luz y Paz de Conciencia divina.

¿Por qué buscar Luz entre zarzas cuando el primer ejemplo de Adam resucitado se produjo en el Nazareno que llegó a ser Iesou u Hombre Universal.

Y no sólo vive en alma-cuerpo glorificados, sino con su "espíritu de acción", dentro de quienes obran como él, manifestando Amor consciente, Vida, Luz y Paz, en vez de luchar contra adversarios externos.

Ciertamente, el primer ejemplo de Adam regenerado se salvó en cuerpo, alma y espíritu. Y todo comenzó con la resurrección del Ungido "emocional y mental" en su interior, marcando la pauta:

Mas ahora Cristo [Conciencia de Ungido] ha resucitado de entre los muertos [Adámicos], primicias de los que durmieron. Porque ya que la muerte entró por un hombre [primeras almas de luz], también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Así también está escrito: El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente. El último Adán, espíritu que da vida (1 Corintios 15:45, LBA).

Cuando todos los adanes caídos despierten y nazcan de nuevo emocionalmente (por la Palabra) y mentalmente (Entendimiento superior), se completará la profecía. Después de los siete pastores de Israel (Abraham, Isaac, Jacob, Jose, Moisés, David) llega el Octavo, el Mesías que los reúne a todos, para encarnar la Humanidad rectificada, el último y verdadero Adam o Humano de Luz, que no sólo vence al ángel caído, sino que vivifica e inmortaliza el alma animal humana. 

El Nazareno fue el cabecilla o primogénito completo, el primer fruto de resurección, pero también Verbo Unigénito, pues llegó a fusionarse con la Cabeza del Adam Primordial, el Verbo Divino, conocido como Iesou Kristo.

Y eso es lo que pone de los nervios a la Serpiente, el amigo Luci, Iblis para los musulmanes, el Adversario que cayó dentro de la humanidad animal y aún creyó ser superior a la misma, decidiendo echarle un pulso al Adam primordial (el Verbo Divino), para ver a cuántos despistados se lleva al saco. Aunque como dicen las Escrituras y el Corán, tiene de plazo hasta el día del Juicio, final del séptimo milenio.

De momento ha causado incesantes abortos espirituales inspirando las ideas de la religión exterior, la política, el cientifismo y arte torcidos.

Pero la lucha interior prosigue, y consiste en no dar tregua a la oscuridad, pues ella no lo hará. Como siempre, la llamada  "mujer extraña" de pensamientos y emociones oscuras seguirá colándose en mentes vacías y desprevenidas.

De ahí la importancia de una mente limpia, atenta, humilde y silente.

Allá por el siglo XIII, el gran místico cristiano, Meister Eckhart, enseñó que dentro de nosotros espera un espacio prístino no contaminado por las imágenes del mundo, un alma pura que es la virgen donde el Espíritu divino se engendra a sí mismo y nace como puer aeternus, Niño Eterno, Humano Divino.

En ese sentido decía:

Estamos llamados a ser Madres de Dios. ¿Qué bien me hace si este eterno nacimiento del Hijo tiene lugar permanentemente pero no acontece dentro de mí? ¿Y qué bien me hace si María está llena de Gracia si yo no estoy igualmente lleno de Gracia? ¿Qué bien me hace si el Creador hizo nacer a su Hijo si yo no le doy nacimiento en mi tiempo y cultura? Esto es, pues, la plenitud del Tiempo: que el Hijo del Hombre sea engendrado dentro de nosotros (Meister Eckhart, 1260-1328).

Alucinantes palabras, ¿no les parece? 

¿A qué esperamos entonces para asumir nuestra verdadera naturaleza?

Las almas en gestación estamos llamadas a ser de triple estirpe, dejando de ser Adanes caídos, pasando a ser hijos abrahámicos de la semilla de Luz que llevan la Fe al mundo; Israelitas que vencen al Ángel Caído interior, pasando a ser Hijos del Hombre Divino realizado, hijos del Iesou Kristos de Pablo, Adam Kadmon de Kabalistas judíos, el Jesucristo Universal de Cristianos, o incluso el Krishna que nunca llegó a encarnarse en los Arjunas de la India.

Llámenlo como gusten. Ahora, al manifestar plenamete lo humano y lo divino, las etiquetas sobran, y nada puede derrocarnos, ni las trampas de la Serpiente ni la muerte física. 

En cada cual ha de acontecer el Matrimonio Místico de alma y epíritu en el cuerpo rectificado, encarnando el patrón del Nombre Divino (Yud, Hei, Vav, Hei=Adam Kadmon).

Así seremos hechos a Imagen de la Idea Original, el Adam Primordial en la Tierra Celestial y su "semejanza corporal.


Mas por ahora...

Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre [Cósmico] no tiene dónde recostar la cabeza (Mateo 8:20).


Y para darle cobijo debe crecer la Mente del Ungido. Si no, ya pueden venir los pastores de Belén, el Pontifex Maximus y toda su cohorte, que no hay nada que hacer.

Así pues, a comer como locos del Árbol de la Sabiduría.


lunes, 2 de octubre de 2017

Gestando la Mente del Mesías


Y él [Yoseph, hijo de Israel, Conciencia vencedora], despertando, tomó de noche al Niño [alma-embrión] y a su madre [Espíritu de santidad activador], y se fue a Egipto [tierra de cautiverio y trabajo alquímico interior], y estuvo allá hasta la muerte de Herodes [Ego tiránico]; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo. (Mateo 2:14-15)
  
Una mente carnal desconectada de la Luz del Espíritu pensaría que el texto se refiere a una historia sobre un super Niño Dios nacido de la carne hace dos mil años para salvar al mundo; pero la verdad es mucho más profunda si se presta atención a las pistas que aporta el texto, sobre todo la última. ¿A qué pasaje profético se refiere? ¿Quién es ese Hijo? Helo aquí:

Cuando Israel [Conciencia vencedora] era muchacho [Alma-embrión], yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo (Oseas 11:1)

Y dirás a Faraón: el Señor [YHWH] ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito (Éxodo 4:22)

Recordemos que en Génesis 32:28 se dice que tras vencer a un extraño –el ángel caído en su interior– Yakob fue llamado Israel, que viene de Yi-Sara-El, el que lucha contra el elohim caído (ego mental-emocional).

Curiosamente, tanto el Yakob-Israel del Antiguo Testamento como el Mesías o Ungido del Nuevo Testamento son primogénitos de la Emanación Divina (Yhwh Elohim, Poderes divinos), nacidos milagrosamente de mujeres que no pueden concebir, llevados y sacados de Egipto, rechazados por los hombres, y resucitados. ¿Por qué? ¿Acaso son el mismo? 

La Doctrina del Mesías, el Ungido, que es la Gracia, Jen o Jokmah Nishtarah, Lenguaje de las Ramas (Netzarim), Kabbalah Nazarena, revela que ambos son un organismo, donde Israel simboliza almas divinas que vencen la oscuridad, siendoson el Cuerpo colectivo del Ungido, quien es la Cabeza rectora de ese organismo divino, como bien reveló Pablo:

él [Mesías] es la Cabeza del Cuerpo que es la Congregación; él es el principio, el primogénito de entre los muertos (Colosenses 1:18)

¿Qué muertos?

La Escritura enseña que al principio las almas de Luz, los adanes, estaban unidos a su Cabeza o Espíritu, el soplo de comprensión mental (neshemah) procedente de Yhvh Elohim. Sin embargo, ciertos Ángeles Caídos del Universo anterior destruido hicieron modificaciones genéticas en cuerpos animalescos a los que dotaron de inteligencia superior, y el alma viviente Adam vino a quedar atrapada en ellos, dando lugar a la posibilidad de "errar" y desconectarse del soplo de comprensión (neshemah), que era el Adam de arriba (Adam Illah). Las almas humanas no hallaban "ayuda opuesta" en aquellos animales, y así no eran capaces de ungirlos plenamente con conciencia superior,aunque se dice que Adam dio nombre a las especies de Adamah. Eran adámicas parcialmente pero más alienígenas que otra cosa. 

 Así fue como la conciencia de Adam fue puesta a dormir, y separada en dos: hombre (Ish) y mujer (Ishah), que pueden verse como un espíritu mental y un cuerpo psíquico, que recibe el nombre de Javah o Madre de los Vivientes (Jay), cuando come del fruto del Árbol del Conocimiento. El hombre se quedó con el apelativo de Adam por ser el soplo más espiritual. Y según la Kabalah Adam era el hemisferio derecho o Sabiduría (Jokmah), la Visión Intuitiva, la cual fue separada de su parte femenina, el Entendimiento o Razón binaria (Binah), que es lo que se desarrolló dentro de aquellas criaturas animalescas ahora demasiado astutas, la descendencia de la Serpiente”


Y al ser Adam y Eva desgajados, Cielo y Tierra quedaron desconectados, dando lugar a un ser dormido que  ha de conectar voluntariamente lo terrenal con su parte angélica perdida (Adam).

Por tanto, los muertos son aquellas "almas divinas o reyes adanes dormidos" que entraron en Gilgul o Rueda de Reencarnación tras quedar sepultados en el Inconsciente Colectivo, sobre todo tras la matanza de Abel, que era otra semilla del Mesías asesinada por las pasiones del alma carnal (Cain).

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero [experiencia terrenal]; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca (Isaías 53:7)

Diversos son los pasajes donde Israel es identificado como el Siervo Sufriente, cuyo tormento fue también experimentado por el Mesías mismo, que según la Kabbalah hebrea es una parte no caída de Adam, concretamente su Cabeza rectora, que es nada más y nada menos que la Emanación Divina o Verbo, que al final:

A lo suyo [su cuerpo] vino, y los suyos no le recibieron (Juan 1:11).


No es de extrañar que cargara con el pecado del mundo sobre sí. Al fin y al cabo la humanidad es Su cuerpo. ¿Y qué cabeza no se lanzaría a rescatar órganos cancerígenos si pudiera?

De modo que por Iglesia, Ekklesía, no se entendía un santuario de piedra ni colectivos de creyentes en Jesús, María y José, sino las almas llamadas bien a integrarse (si no eran parte) o bien a formar parte "activa" del Cuerpo del Mesías Ungido:

el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores que éstas hará (Juan 14:12)

Esto iba especialmente dirigido al conjunto de primeras Almas sepultadas, llamadas a renacer, florecer, encarnarse plenamente y liderar espiritualmente, como siempre enseñaron el Antiguo y Nuevo Testamento: 

Habla a toda la Congregación [Ekklesía] de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo YHWH [Emanación Divina] vuestro Dios (Elohim) (Levítico 19:2)

 os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo…a la congregación [Ekklesía] de los primogénitos (Hebreos 12:22-23)


Ahora, como bien vemos en la Torah y el Evangelio de Mateo, el Primogénito es llamado de Egipto, es decir, que no nace así como así, ya que la Mente del Alma o Neshema se desarrolla como fruto de un trabajo interior.

En otras palabras, una persona puede recibir una semilla del Mesías, o Cristo si lo prefieren, bien heredándola de los padres vía genética, o bien por reencarnación, o porque la persona escucha la Doctrina y se remueve algo en su conciencia, activándose el llamado Espíritu Santo de la Promesa (Efesios 1:13), el cual proporciona satisfacción emocional, pero no crecimiento de alma mental (Neshema).

Sólo una influencia más fuerte puede atraer al llamado Espíritu de Verdad, que es el Ayudante masculino/mental del Espíritu Santo emocional (Juan 14:17-26), que permite una relación personal con el Maestro, la Cabeza.

En este caso el alma personal ya no tiene sólo una semilla de Ungido formada (Gálatas 4:19), ni es ese bebé en el Ungido/Christos del que habló Pablo (1 Cor 3:1). Ese alma ya no quiere sólo "leche espiritual", sino "alimento sólido", pues comienza a convertirse en el trono del Ungido cuya Mente divina es capaz de guiar, comprender la Doctrina y hacer hervir al alma personal (nephesh), quemando toda impureza, aumentando el fervor por la Enseñanza, hasta crear un Alma Adulta completa que pueda albergar esa energía.

Esto supone convertirse en cuerpo consciente del Último Adam (1 Cor 15:22), que es ya el Adam reconstruido, el Adam Ungido completo, con su Cuerpo Colectivo (Almas Neshema), y su Cabeza (Emanación Divina), que a su vez es el cuerpo del Infinito:

el Ungido es la Cabeza de todo hombre...y Dios [Padre Infinito] es la cabeza del Ungido ( 1 Cor 11:3)

Porque sólo hay un Dios [Infinito], y un solo Mediador entre Dios y los hombres, el Adam Ungido Iesous (1 Timoteo 2:5).

Si alguien al leer esto no se siente atraído en lo más mínimo, quiere decir que no hay semilla o no se ha desarrollado. Si por el contrario uno siente anhelo de comprender más, la Mente Superior ha comenzado a nacer, y deberá llegar al pleno Nacimiento del Espíritu sin medida, llegando a ser Cuerpo de Mesías viviente, como debe ser, si no en esta vida, en otra.

Mas hay que estar prevenido, pues, al hilo del pasado artículo, el Alma-Niño (Mente de Mesías) que está a punto de nacer o que es recién nacido se ve asediada por fuerzas oscuras, como el Dragón que persige a la Virgen y al Niño en Apocalipsis 12, o el rey Herodes que ordena asesinar a todos los bebés, i.e primogénitos, o el rey Kamsa que hace otro tanto para librarse del recién nacido Krishna que le quitaría el trono en la mitología Hindu.

Esto sucede porque los parásitos astrales carecen de luz propia y quieren chupar todo lo que puedan antes de que un Alma-divina se haga mayorcita y mande a unos cuantos al carajo. Es como quien se mete en la jungla y enciende una lámpara atrayendo a insectos. Qué le vamos a hacer, así funcionan las cosas en este mundo de chupópteros.  Y sólo hay una opción: comer pan de Vida celestial y aprender a dar para no ser comido por la oscuridad que desea sin medida.

Por suerte tenemos la Doctrina del Mesías, cuya Luz alimenta y proporciona la cobertura de protección necesaria para que el proceso de nacimiento deba completarse.

Esa cobertura está representada por la Fiesta de Sukkot (Cabañas), que juega una papel importante durante el nacimiento del Mesías, y al final, cuando el Mesías entra a la Fiesta en Secreto (Juan 7).

Tanto en la tradición Apostólica Nazarena como en el Judaísmo, el período festivo que representa el nacimiento del Mesías siempre fue Sukkot, durante estas fechas otoñales, y no el 25 de Diciembre, que corresponde al nacimiento de dioses paganos como Mitra, el Sol Invictus del Imperio Babilorromano, que tanto ha influido en este mundo de caos y falsedad. 

Así lo indica también el Evangelio de Lucas, donde se enseña que el Mesías nace hacia Septiembre, es decir, seis meses después de Juan el Bautista, cuya fecha de concepción viene marcada por los datos que el mismo Evangelio aporta acerca de su padre Zacarías, como ya vimos en su momento.

Y ahora que tenemos la Mente del Ungido (1 Corintios 2:16), podemos quitar velos al pensamiento astro-mitológico y carnal sobre la concepción y nacimiento de un Niño Dios, viendo la importancia de los tiempos y otros patrones. 

No es casualidad que Sukkot se celebre bajo la Luna de Libra, que viene justo después de Virgo, la Virgen, la cual, obviamente, ha de dar nacimiento al Mesías, y por supuesto, no sólo hace dos mil años, sino en la vida de cada uno. No vaya a ser que la oveja siga dando vueltas con tanto tarado trasquilador suelto. 

También se dice que el Mesías resucitó al tercer día. Y dado que cada día vale mil años (2 Pedro 3:8), quiere también decir que se refiere a la Época Mesiánica que comienza tras los últimos dos mil años de la Era Adámica, que se aproxima a su recta final.

Según calendario de la Torah estamos en el año 5777 de esta Edad Cósmica, y por tanto nos hallamos a las puertas del  7º Milenio, cuando supuestamente reinará el Mesías (Apocalipsis 20), encarnado en Su Cuerpo, en todos aquellos que hagan los deberes.

Los que lo logren, podrán ser auténticos Sacerdotes, Gobernantes, Jueces y Reyes del Nuevo Reino, e incluso vivir los 223 años restantes más los mil de reinado en la Tierra renovada y sin guerras, pues un cuerpo conectado al Espíritu sin medida es como una dinamo y no se pone enfermo.

Por ello esto es un llamado a quienes llevan dentro de sí a viejos reyes adámicos caídos esperando ser resucitados y también a otras almas extranjeras que quieran formar parte de lo que está cociendo, independientemente del credo o religión. Nadie queda excluido, ni siquiera el Adversario, que aún está a tiempo de cambiarse de bando antes de que le llueva la Luz del Reino encima y se le chamusquen los pelos del rabo. 

El que tenga oídos, que entienda, y el que no, que por lo menos busque todo el aceite de Sabiduría que pueda y llene su lámpara hasta los topes, antes de que sea demasiado tarde.

Shalom a todos.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Alma virgen

Virgo


Estando hoy a día 10 bajo la Luna del mes de Elul (año 5777 del presente Mundo-Era), tiene sentido reflexionar sobre su signo (mazal en hebreo), que es Virgo, la Virgen, la cual representa el Espíritu Madre que transporta la semilla activa del Alma divina individual, cuyos polos son el corazón puro o Hija virgen y su marido, el Hijo divino o Mente del Mesías, también conocida como Niño Cristo.

El Mazal de este mes enseña acerca de soltar lo viejo para gestar el nuevo Alma y servir a los demás desde la naturaleza del Mesías, dejando así de caer en los mismos errores una y otra vez, pues eso es realmente el infierno abrasador, el gehena, donde se quemaban las basuras en Jerusalén. 

Realizar el cambio implica encarnar el alma divina, tanto su conciencia virgen como su mente divina, vaciádonos de prejuicios y viejas cargas para no tomar el nombre en vano.

Virgo es un signo que implica el ansia por dar a Luz y traer bendición con el servicio y el cuidado del otro.

Y como dice el Zohar, el mayor acto de caridad o tzedaká es desvelar los secretos del cielo, pues ellos alimentan el alma, que cuida del cuerpo y nos guía por los rectos senderos de la plenitud. 

Así pues, allá van algunos, para quienes tienen hambre y sed de justicia (tzedaká):

Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una Doncella (Almah en hebreo) concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel (Isaías 7:14)

La virgen (Betulah) concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel, que significa "Dios con nosotros" (Mateo 1:23).

Como vemos, Isaías empleó el término Doncella (Almah), mientras que en la versión aramea y hebrea de los Evangelios, Mateo hace uso de Betulah, que es Virgen

¿Pero hay diferencia? En el fondo no, si leemos desde el alma y no desde la mente carnal.

En el Tetragrammaton, la Madre Virgen y su Hija, que es nuestro Neshemá o Alma divina, aparecen como las dos Hei: YHWH

Mientras tanto, en la imaginería cristiana están simbolizadas por Miriam/María, esposa de Yosef/José (la semilla espiritual) y la Magdalena.

Y aunque su  naturaleza de humildad y servicio es esencialmente la misma, en nuestro plano, la vibración del Alma divina permanece dormida y atrapada en el mundo de oscuridad, como le ocurría a Magdalena, que se vio invadida por siete demonios, hasta que fue liberada por el Mesías (Lucas 8:2).

En la Kabbalah hebrea eso se conoce como el exilio de la Shejiná, la dimensión fenemina de la Divinidad.

Nuestro Alma virgen es también la Doncella durmiente en espera del beso del Príncipe o de la aparición de la Mente del Mesías, una de cuyas permutaciones hebreas significa yesh moaj, hay comprensión. 

Así pues, besarla y despertarla implica adquirir entendimiento o razón (binah). De hecho, en el Árbol de la Vida, la Hei y Neshama o Alma divina son asociadas a Binah, la inteligencia que busca y conoce el porqué de las cosas, siendo la consorte de la Sabiduría intuitiva (Jokma). 

Entender aquí comienza por ver que Elul es un "mes de arrepentimiento", o mejor dicho, de "retorno", que es el significado de Elul y de "hacer teshubá" 

Cabalísticamente hablando teshuba es teshub Hei, retorno a la Hei, al Alma divina.

Por eso, hacer teshubá no es meramenre ser sumergido en un río, mar o mikvé como acto bautismal o purificatorio, ni confesar pecadillos a un cura. De hecho, cuando esos ritos se realizan del modo mecánico habitual, adormecen la conciencia de creyentes que no buscan comprensión, sino sólo dormir tranquilos, y a poder ser con el estómago a reventar. 

Retornar al Alma divina y acercarse al Ser Divino tiene que ver con dedicar un tiempo al estudio y la meditación de la Palabra, recogiéndose en silencio para ponerse así en contacto con la conciencia del Alma divina, cuyo embrión necesita ser alimentado por la Doctrina del Mesías.

De lo contrario jamás podrá desarrollar su razón (binah) y nacer desde el vientre de su Madre en este mundo físico. 

Ello implica también que no habría "salvación de la personalidad/alma baja o nefesh".

El Alma divina es espírtu y siempre está a salvo, aunque necesita manifestar su Luz. 

En cambio,  nuestro alma personal o nefesh es aún pasto para el Inframundo y la "segunda muerte" (Apocalipsis 20:12-15), ya que se halla más perdida que un pato en un parking y es zarandeada por fuerzas oscuras que no entiende.

Su única esperanza de purificación y salvación es ser sanada por el Alma divina, que es despertada o activada por la Palabra inspirada emocionalmente por Espíritu de Santidad y alimentada por la Conciencia del Mesías.

Sólo el alma que hierve de amor y anhela comprensión puede hacer sentir un verdadero "arrepentimiento", sin caer en errores pasados. 

El hombre que se extravía del camino de la sabiduría, vendrá a parar en la compañía de los muertos (Proverbios 21:16)

Contrariamente a la creencia carnal de la que quedó imbuida la Iglesiandad, nadie nace con un alma inmortal ya desarrollada, ni siquiera con una semilla. Del mismo modo, creer en un Salvador externo tampoco equivale a tener asegurada la salvación del alma personal.

Como enseñó el Mesías:

el que no naciere del Agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios; pues lo que nace de la carne es carne pero lo que nace del espíritu es espíritu (Juan 3:5)

Ciertamente, se nace del agua al recibir la Palabra que lava los pecados implantando nuevos datos en el subconsciente, una nueva Conciencia. Pero es sólo el comienzo, la "semilla plantada" que debe crecer:

Ya estás limpio por la Palabra que te he hablado (Juan 15: 3)

habiéndola purificado mediante el lavado de agua con la Palabra (Efesios 5:26)
La fe viene de la audición, y la audición por la Palabra del Mesías (Romanos 10:17)

Pues habéis nacido de nuevo [fecundados mejor dicho], no de una simiente [de alma animal] corruptible, sino de una que es incorruptible [alma espiritualizada], es decir, mediante la Palabra de Dios que vive y permanece (1 Pedro 1:23).

Y esta fecundación sólo se hace efectiva mediante un cambio de conciencia simbolizado por el Bautismo de Juan:

os bautizo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego (Matero 3:11)

Yojanan bautizó con el bautismo de arrepentimiento (Hechos 19:4) 

Arrepentimiento, es decir, retorno, teshubá.

Y como indican los Evangelios con el pasaje sobre el Bautismo del Mesías facilitado por Yojanan, esto es seguido de 40 días de tentación en el desierto, que son también simbolizados por los 40 días desde Elul hasta Yom Kipur, la Fiesta de Expiación donde se sacrifica a la cabra (ego, Satán). 40 son las aguas de la Vida.

Elul por tanto un mes de "tentación", que sólo se supera barriendo la "vieja mente".

Retornar a nuestro Alma divina también se conoce desde los tiempos de Moisés y Aarón como recibir la circuncisión del corazón, ya que el pueblo de Israel fue circuncidado dos veces, física y espiritualmente:

En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo (Colosenses 2:11).

Y circuncisión del corazón es renovación de mente:

No os conforméis a esta era [de oscuridad], sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento (Romanos 12:2).

Y es esta renovación mental la que eventualmente trae un bautismo de Espíritu (i.e Pentecostés) con el que el alma-bebé da paso a la Mente del Mesías, que es guiado plenamente por la Sabiduría de la Palabra se expande hasta convertirse en el Alma madura u Hombre-Niño, el cual salva la personalidad, naciendo plenamente del Espíritu. 



Sin embargo, como enseña el Nuevo Testamento, la Virgen embarazada es perseguida por el Dragón, que simboliza el alma asediada por fuerzas oscuras que tratarán de abortar su desarrollo.

estaba encinta, y gritaba, estando de parto y con dolores de alumbramiento (Apocalipsis 12:2)

 Nacer del Espíritu plenamente es una hazaña que muy pocos han logrado, aunque es lo único que garantiza la "resurrección en vida", con la salvación del "alma personal", la cual es imortalizada no por el aliento divino del Alma o Neshema, sino por el cuarto nivel del Alma, llamado Hayá (Vida), el cual completa el Nombre (YHWH). 

En los Evangelios ese nacimiento superior está simbolizado por la Transfiguración del Mesías.

Mas por el momento, afortunados son aquellos cuya Mente divina ha nacido y se han convertido en vírgenes embarazadas con sus lámparas bien cargadas de aceite, que en hebreo es shemen, cuya gematria se relaciona con neshema, el Alma divina, y su comprensión. 

Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo (Mateo 25).

Desgraciadamente, y por lo general, la Casa de Judá (judíos) y la Casa de Efraim (cristianos), aún no parecen darse cuenta de lo que está en juego.

Ambas casas de Israel sólo han comenzado a unirse en quienes estudian las raíces cabalísticas de la Torah y los Evangelios, como anunciaron los profetas.

Sin embargo, Judá, i.e, Judas el traidor, y la Congregación de los Llamados, i.e, la Ekklesía (Iglesia), siguen siendo hoy fuente de "abortos espirituales". 

Ya son demasiados los "embriones de Alma" que nunca llegan a nacer debido a la prostitución espiritual tan promovida por la religión institucional.

Y esto retarda la "regeneración del Alma caída de Adam", promoviendo el Gilgul o Rueda del Sufrimiento, que retorna generación tras generación, con los mismos errores y vicios repetitivos.

Pero ya va siendo hora de retornar. 

Así pues, vírgenes, abran bien los oídos y pónganse manos a la obra, que un nuevo Arca yace sobre las aguas agitadas de este mundo. El diluvio de oscuridad que está cayendo no es para bromas.

En cuanto a las prostitutas (ovejas perdías de Israel)...hagan lo que quieran. Mas no olviden las palabras de Mesías a los fariseos:

las prostitutas os precederán en el reino de los cielos (Mateo 21:31) 

Eso sí, cuando despierten de una puñetera vez.