Curiosamente, tanto el Yakob-Israel del Antiguo Testamento como el Mesías o Ungido del Nuevo Testamento son primogénitos de la Emanación Divina (Yhwh Elohim, Poderes divinos), nacidos milagrosamente de mujeres que no pueden concebir, llevados y sacados de Egipto, rechazados por los hombres, y resucitados. ¿Por qué? ¿Acaso son el mismo?
“La Escritura enseña que al principio las almas de Luz, los adanes, estaban unidos a su Cabeza o Espíritu, el soplo de comprensión mental (neshemah) procedente de Yhvh Elohim. Sin embargo, ciertos Ángeles Caídos del Universo anterior destruido hicieron modificaciones genéticas en cuerpos animalescos a los que dotaron de inteligencia superior, y el alma viviente Adam vino a quedar atrapada en ellos, dando lugar a la posibilidad de "errar" y desconectarse del soplo de comprensión (neshemah), que era el Adam de arriba (Adam Illah). Las almas humanas no hallaban "ayuda opuesta" en aquellos animales, y así no eran capaces de ungirlos plenamente con conciencia superior,aunque se dice que Adam dio nombre a las especies de Adamah. Eran adámicas parcialmente pero más alienígenas que otra cosa.
Así fue como la conciencia de Adam fue puesta a dormir, y
separada en dos: hombre (Ish) y mujer (Ishah), que pueden verse como
un espíritu mental y un cuerpo psíquico, que recibe el nombre de
Javah o Madre de los Vivientes (Jay), cuando come del fruto del Árbol
del Conocimiento. El hombre se quedó con el apelativo de Adam por
ser el soplo más espiritual. Y según la Kabalah Adam era el
hemisferio derecho o Sabiduría (Jokmah), la Visión Intuitiva, la
cual fue separada de su parte femenina, el Entendimiento o Razón
binaria (Binah), que es lo que se desarrolló dentro de aquellas
criaturas animalescas ahora demasiado
astutas, la descendencia de la Serpiente”
Y al ser Adam y Eva desgajados, Cielo y Tierra quedaron desconectados, dando lugar a un ser dormido que ha de conectar voluntariamente lo terrenal con su parte angélica perdida (Adam).
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero [experiencia terrenal]; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca (Isaías 53:7)
A lo suyo [su cuerpo] vino, y los suyos no le recibieron (Juan 1:11).
No es de extrañar que cargara con el pecado del mundo sobre sí. Al fin y al cabo la humanidad es Su cuerpo. ¿Y qué cabeza no se lanzaría a rescatar órganos cancerígenos si pudiera?
De modo que por Iglesia, Ekklesía, no se entendía un santuario de piedra ni colectivos de creyentes en Jesús, María y José, sino las almas llamadas bien a integrarse (si no eran parte) o bien a formar parte "activa" del Cuerpo del Mesías Ungido:
el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores que éstas hará (Juan 14:12)
Esto iba especialmente dirigido al conjunto de primeras Almas sepultadas, llamadas a renacer, florecer, encarnarse plenamente y liderar espiritualmente, como siempre enseñaron el Antiguo y Nuevo Testamento:
Ahora, como bien vemos en la Torah y el Evangelio de Mateo, el Primogénito es llamado de Egipto, es decir, que no nace así como así, ya que la Mente del Alma o Neshema se desarrolla como fruto de un trabajo interior.
Esto supone convertirse en cuerpo consciente del Último Adam (1 Cor 15:22), que es ya el Adam reconstruido, el Adam Ungido completo, con su Cuerpo Colectivo (Almas Neshema), y su Cabeza (Emanación Divina), que a su vez es el cuerpo del Infinito:
el Ungido es la Cabeza de todo hombre...y Dios [Padre Infinito] es la cabeza del Ungido ( 1 Cor 11:3)
Porque sólo hay un Dios [Infinito], y un solo Mediador entre Dios y los hombres, el Adam Ungido Iesous (1 Timoteo 2:5).
No es casualidad que Sukkot se celebre bajo la Luna de Libra, que viene justo después de Virgo, la Virgen, la cual, obviamente, ha de dar nacimiento al Mesías, y por supuesto, no sólo hace dos mil años, sino en la vida de cada uno. No vaya a ser que la oveja siga dando vueltas con tanto tarado trasquilador suelto.
También se dice que el Mesías resucitó al tercer día. Y dado que cada día vale mil años (2 Pedro 3:8), quiere también decir que se refiere a la Época Mesiánica que comienza tras los últimos dos mil años de la Era Adámica, que se aproxima a su recta final.
Según calendario de la Torah estamos en el año 5777 de esta Edad Cósmica, y por tanto nos hallamos a las puertas del 7º Milenio, cuando supuestamente reinará el Mesías (Apocalipsis 20), encarnado en Su Cuerpo, en todos aquellos que hagan los deberes.
Los que lo logren, podrán ser auténticos Sacerdotes, Gobernantes, Jueces y Reyes del Nuevo Reino, e incluso vivir los 223 años restantes más los mil de reinado en la Tierra renovada y sin guerras, pues un cuerpo conectado al Espíritu sin medida es como una dinamo y no se pone enfermo.
Por ello esto es un llamado a quienes llevan dentro de sí a viejos reyes adámicos caídos esperando ser resucitados y también a otras almas extranjeras que quieran formar parte de lo que está cociendo, independientemente del credo o religión. Nadie queda excluido, ni siquiera el Adversario, que aún está a tiempo de cambiarse de bando antes de que le llueva la Luz del Reino encima y se le chamusquen los pelos del rabo.
El que tenga oídos, que entienda, y el que no, que por lo menos busque todo el aceite de Sabiduría que pueda y llene su lámpara hasta los topes, antes de que sea demasiado tarde.
Shalom a todos.





