lunes, 2 de octubre de 2017

Gestando la Mente del Mesías


Y él [Yoseph, hijo de Israel, Conciencia vencedora], despertando, tomó de noche al Niño [alma-embrión] y a su madre [Espíritu de santidad activador], y se fue a Egipto [tierra de cautiverio y trabajo alquímico interior], y estuvo allá hasta la muerte de Herodes [Ego tiránico]; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo. (Mateo 2:14-15)
  
Una mente carnal desconectada de la Luz del Espíritu pensaría que el texto se refiere a una historia sobre un super Niño Dios nacido de la carne hace dos mil años para salvar al mundo; pero la verdad es mucho más profunda si se presta atención a las pistas que aporta el texto, sobre todo la última. ¿A qué pasaje profético se refiere? ¿Quién es ese Hijo? Helo aquí:

Cuando Israel [Conciencia vencedora] era muchacho [Alma-embrión], yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo (Oseas 11:1)

Y dirás a Faraón: el Señor [YHWH] ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito (Éxodo 4:22)

Recordemos que en Génesis 32:28 se dice que tras vencer a un extraño –el ángel caído en su interior– Yakob fue llamado Israel, que viene de Yi-Sara-El, el que lucha contra el elohim caído (ego mental-emocional).

Curiosamente, tanto el Yakob-Israel del Antiguo Testamento como el Mesías o Ungido del Nuevo Testamento son primogénitos de la Emanación Divina (Yhwh Elohim, Poderes divinos), nacidos milagrosamente de mujeres que no pueden concebir, llevados y sacados de Egipto, rechazados por los hombres, y resucitados. ¿Por qué? ¿Acaso son el mismo? 

La Doctrina del Mesías, el Ungido, que es la Gracia, Jen o Jokmah Nishtarah, Lenguaje de las Ramas (Netzarim), Kabbalah Nazarena, revela que ambos son un organismo, donde Israel simboliza almas divinas que vencen la oscuridad, siendoson el Cuerpo colectivo del Ungido, quien es la Cabeza rectora de ese organismo divino, como bien reveló Pablo:

él [Mesías] es la Cabeza del Cuerpo que es la Congregación; él es el principio, el primogénito de entre los muertos (Colosenses 1:18)

¿Qué muertos?

“La Escritura enseña que al principio las almas de Luz, los adanes, estaban unidos a su Cabeza o Espíritu, el soplo de comprensión mental (neshemah) procedente de Yhvh Elohim. Sin embargo, ciertos Ángeles Caídos del Universo anterior destruido hicieron modificaciones genéticas en cuerpos animalescos a los que dotaron de inteligencia superior, y el alma viviente Adam vino a quedar atrapada en ellos, dando lugar a la posibilidad de "errar" y desconectarse del soplo de comprensión (neshemah), que era el Adam de arriba (Adam Illah). Las almas humanas no hallaban "ayuda opuesta" en aquellos animales, y así no eran capaces de ungirlos plenamente con conciencia superior,aunque se dice que Adam dio nombre a las especies de Adamah. Eran adámicas parcialmente pero más alienígenas que otra cosa. 

 Así fue como la conciencia de Adam fue puesta a dormir, y separada en dos: hombre (Ish) y mujer (Ishah), que pueden verse como un espíritu mental y un cuerpo psíquico, que recibe el nombre de Javah o Madre de los Vivientes (Jay), cuando come del fruto del Árbol del Conocimiento. El hombre se quedó con el apelativo de Adam por ser el soplo más espiritual. Y según la Kabalah Adam era el hemisferio derecho o Sabiduría (Jokmah), la Visión Intuitiva, la cual fue separada de su parte femenina, el Entendimiento o Razón binaria (Binah), que es lo que se desarrolló dentro de aquellas criaturas animalescas ahora demasiado astutas, la descendencia de la Serpiente”


Y al ser Adam y Eva desgajados, Cielo y Tierra quedaron desconectados, dando lugar a un ser dormido que  ha de conectar voluntariamente lo terrenal con su parte angélica perdida (Adam).

Por tanto, los muertos son aquellas "almas divinas o reyes adanes dormidos" que entraron en Gilgul o Rueda de Reencarnación tras quedar sepultados en el Inconsciente Colectivo, sobre todo tras la matanza de Abel, que era otra semilla del Mesías asesinada por las pasiones del alma carnal (Cain).

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero [experiencia terrenal]; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca (Isaías 53:7)

Diversos son los pasajes donde Israel es identificado como el Siervo Sufriente, cuyo tormento fue también experimentado por el Mesías mismo, que según la Kabbalah hebrea es una parte no caída de Adam, concretamente su Cabeza rectora, que es nada más y nada menos que la Emanación Divina o Verbo, que al final:

A lo suyo [su cuerpo] vino, y los suyos no le recibieron (Juan 1:11).


No es de extrañar que cargara con el pecado del mundo sobre sí. Al fin y al cabo la humanidad es Su cuerpo. ¿Y qué cabeza no se lanzaría a rescatar órganos cancerígenos si pudiera?

De modo que por Iglesia, Ekklesía, no se entendía un santuario de piedra ni colectivos de creyentes en Jesús, María y José, sino las almas llamadas bien a integrarse (si no eran parte) o bien a formar parte "activa" del Cuerpo del Mesías Ungido:

el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores que éstas hará (Juan 14:12)

Esto iba especialmente dirigido al conjunto de primeras Almas sepultadas, llamadas a renacer, florecer, encarnarse plenamente y liderar espiritualmente, como siempre enseñaron el Antiguo y Nuevo Testamento: 

Habla a toda la Congregación [Ekklesía] de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo YHWH [Emanación Divina] vuestro Dios (Elohim) (Levítico 19:2)

 os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo…a la congregación [Ekklesía] de los primogénitos (Hebreos 12:22-23)


Ahora, como bien vemos en la Torah y el Evangelio de Mateo, el Primogénito es llamado de Egipto, es decir, que no nace así como así, ya que la Mente del Alma o Neshema se desarrolla como fruto de un trabajo interior.

En otras palabras, una persona puede recibir una semilla del Mesías, o Cristo si lo prefieren, bien heredándola de los padres vía genética, o bien por reencarnación, o porque la persona escucha la Doctrina y se remueve algo en su conciencia, activándose el llamado Espíritu Santo de la Promesa (Efesios 1:13), el cual proporciona satisfacción emocional, pero no crecimiento de alma mental (Neshema).

Sólo una influencia más fuerte puede atraer al llamado Espíritu de Verdad, que es el Ayudante masculino/mental del Espíritu Santo emocional (Juan 14:17-26), que permite una relación personal con el Maestro, la Cabeza.

En este caso el alma personal ya no tiene sólo una semilla de Ungido formada (Gálatas 4:19), ni es ese bebé en el Ungido/Christos del que habló Pablo (1 Cor 3:1). Ese alma ya no quiere sólo "leche espiritual", sino "alimento sólido", pues comienza a convertirse en el trono del Ungido cuya Mente divina es capaz de guiar, comprender la Doctrina y hacer hervir al alma personal (nephesh), quemando toda impureza, aumentando el fervor por la Enseñanza, hasta crear un Alma Adulta completa que pueda albergar esa energía.

Esto supone convertirse en cuerpo consciente del Último Adam (1 Cor 15:22), que es ya el Adam reconstruido, el Adam Ungido completo, con su Cuerpo Colectivo (Almas Neshema), y su Cabeza (Emanación Divina), que a su vez es el cuerpo del Infinito:

el Ungido es la Cabeza de todo hombre...y Dios [Padre Infinito] es la cabeza del Ungido ( 1 Cor 11:3)

Porque sólo hay un Dios [Infinito], y un solo Mediador entre Dios y los hombres, el Adam Ungido Iesous (1 Timoteo 2:5).

Si alguien al leer esto no se siente atraído en lo más mínimo, quiere decir que no hay semilla o no se ha desarrollado. Si por el contrario uno siente anhelo de comprender más, la Mente Superior ha comenzado a nacer, y deberá llegar al pleno Nacimiento del Espíritu sin medida, llegando a ser Cuerpo de Mesías viviente, como debe ser, si no en esta vida, en otra.

Mas hay que estar prevenido, pues, al hilo del pasado artículo, el Alma-Niño (Mente de Mesías) que está a punto de nacer o que es recién nacido se ve asediada por fuerzas oscuras, como el Dragón que persige a la Virgen y al Niño en Apocalipsis 12, o el rey Herodes que ordena asesinar a todos los bebés, i.e primogénitos, o el rey Kamsa que hace otro tanto para librarse del recién nacido Krishna que le quitaría el trono en la mitología Hindu.

Esto sucede porque los parásitos astrales carecen de luz propia y quieren chupar todo lo que puedan antes de que un Alma-divina se haga mayorcita y mande a unos cuantos al carajo. Es como quien se mete en la jungla y enciende una lámpara atrayendo a insectos. Qué le vamos a hacer, así funcionan las cosas en este mundo de chupópteros.  Y sólo hay una opción: comer pan de Vida celestial y aprender a dar para no ser comido por la oscuridad que desea sin medida.

Por suerte tenemos la Doctrina del Mesías, cuya Luz alimenta y proporciona la cobertura de protección necesaria para que el proceso de nacimiento deba completarse.

Esa cobertura está representada por la Fiesta de Sukkot (Cabañas), que juega una papel importante durante el nacimiento del Mesías, y al final, cuando el Mesías entra a la Fiesta en Secreto (Juan 7).

Tanto en la tradición Apostólica Nazarena como en el Judaísmo, el período festivo que representa el nacimiento del Mesías siempre fue Sukkot, durante estas fechas otoñales, y no el 25 de Diciembre, que corresponde al nacimiento de dioses paganos como Mitra, el Sol Invictus del Imperio Babilorromano, que tanto ha influido en este mundo de caos y falsedad. 

Así lo indica también el Evangelio de Lucas, donde se enseña que el Mesías nace hacia Septiembre, es decir, seis meses después de Juan el Bautista, cuya fecha de concepción viene marcada por los datos que el mismo Evangelio aporta acerca de su padre Zacarías, como ya vimos en su momento.

Y ahora que tenemos la Mente del Ungido (1 Corintios 2:16), podemos quitar velos al pensamiento astro-mitológico y carnal sobre la concepción y nacimiento de un Niño Dios, viendo la importancia de los tiempos y otros patrones. 

No es casualidad que Sukkot se celebre bajo la Luna de Libra, que viene justo después de Virgo, la Virgen, la cual, obviamente, ha de dar nacimiento al Mesías, y por supuesto, no sólo hace dos mil años, sino en la vida de cada uno. No vaya a ser que la oveja siga dando vueltas con tanto tarado trasquilador suelto. 

También se dice que el Mesías resucitó al tercer día. Y dado que cada día vale mil años (2 Pedro 3:8), quiere también decir que se refiere a la Época Mesiánica que comienza tras los últimos dos mil años de la Era Adámica, que se aproxima a su recta final.

Según calendario de la Torah estamos en el año 5777 de esta Edad Cósmica, y por tanto nos hallamos a las puertas del  7º Milenio, cuando supuestamente reinará el Mesías (Apocalipsis 20), encarnado en Su Cuerpo, en todos aquellos que hagan los deberes.

Los que lo logren, podrán ser auténticos Sacerdotes, Gobernantes, Jueces y Reyes del Nuevo Reino, e incluso vivir los 223 años restantes más los mil de reinado en la Tierra renovada y sin guerras, pues un cuerpo conectado al Espíritu sin medida es como una dinamo y no se pone enfermo.

Por ello esto es un llamado a quienes llevan dentro de sí a viejos reyes adámicos caídos esperando ser resucitados y también a otras almas extranjeras que quieran formar parte de lo que está cociendo, independientemente del credo o religión. Nadie queda excluido, ni siquiera el Adversario, que aún está a tiempo de cambiarse de bando antes de que le llueva la Luz del Reino encima y se le chamusquen los pelos del rabo. 

El que tenga oídos, que entienda, y el que no, que por lo menos busque todo el aceite de Sabiduría que pueda y llene su lámpara hasta los topes, antes de que sea demasiado tarde.

Shalom a todos.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Alma virgen

Virgo


Estando hoy a día 10 bajo la Luna del mes de Elul (año 5777 del presente Mundo-Era), tiene sentido reflexionar sobre su signo (mazal en hebreo), que es Virgo, la Virgen, la cual representa el Espíritu Madre que transporta la semilla activa del Alma divina individual, cuyos polos son el corazón puro o Hija virgen y su marido, el Hijo divino o Mente del Mesías, también conocida como Niño Cristo.

El Mazal de este mes enseña acerca de soltar lo viejo para gestar el nuevo Alma y servir a los demás desde la naturaleza del Mesías, dejando así de caer en los mismos errores una y otra vez, pues eso es realmente el infierno abrasador, el gehena, donde se quemaban las basuras en Jerusalén. 

Realizar el cambio implica encarnar el alma divina, tanto su conciencia virgen como su mente divina, vaciádonos de prejuicios y viejas cargas para no tomar el nombre en vano.

Virgo es un signo que implica el ansia por dar a Luz y traer bendición con el servicio y el cuidado del otro.

Y como dice el Zohar, el mayor acto de caridad o tzedaká es desvelar los secretos del cielo, pues ellos alimentan el alma, que cuida del cuerpo y nos guía por los rectos senderos de la plenitud. 

Así pues, allá van algunos, para quienes tienen hambre y sed de justicia (tzedaká):

Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una Doncella (Almah en hebreo) concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel (Isaías 7:14)

La virgen (Betulah) concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel, que significa "Dios con nosotros" (Mateo 1:23).

Como vemos, Isaías empleó el término Doncella (Almah), mientras que en la versión aramea y hebrea de los Evangelios, Mateo hace uso de Betulah, que es Virgen. 

¿Pero hay diferencia? En el fondo no, si leemos desde el alma y no desde la mente carnal.

En el Tetragrammaton, la Madre Virgen y su Hija, que es nuestro Neshemá o Alma divina, aparecen como las dos Hei: YHWH. 

Mientras tanto, en la imaginería cristiana están simbolizadas por Miriam/María, esposa de Yosef/José (la semilla espiritual) y la Magdalena.

Y aunque su  naturaleza de humildad y servicio es esencialmente la misma, en nuestro plano, la vibración del Alma divina permanece dormida y atrapada en el mundo de oscuridad, como le ocurría a Magdalena, que se vio invadida por siete demonios, hasta que fue liberada por el Mesías (Lucas 8:2).

En la Kabbalah hebrea eso se conoce como el exilio de la Shejiná, la dimensión fenemina de la Divinidad.

Nuestro Alma virgen es también la Doncella durmiente en espera del beso del Príncipe o de la aparición de la Mente del Mesías, una de cuyas permutaciones hebreas significa yesh moaj, hay comprensión. 

Así pues, besarla y despertarla implica adquirir entendimiento o razón (binah). De hecho, en el Árbol de la Vida, la Hei y Neshama o Alma divina son asociadas a Binah, la inteligencia que busca y conoce el porqué de las cosas, siendo la consorte de la Sabiduría intuitiva (Jokma). 

Entender aquí comienza por ver que Elul es un "mes de arrepentimiento", o mejor dicho, de "retorno", que es el significado de Elul y de "hacer teshubá".   

Cabalísticamente hablando teshuba es teshub Hei, retorno a la Hei, al Alma divina.

Por eso, hacer teshubá no es meramenre ser sumergido en un río, mar o mikvé como acto bautismal o purificatorio, ni confesar pecadillos a un cura. De hecho, cuando esos ritos se realizan del modo mecánico habitual, adormecen la conciencia de creyentes que no buscan comprensión, sino sólo dormir tranquilos, y a poder ser con el estómago a reventar. 

Retornar al Alma divina y acercarse al Ser Divino tiene que ver con dedicar un tiempo al estudio y la meditación de la Palabra, recogiéndose en silencio para ponerse así en contacto con la conciencia del Alma divina, cuyo embrión necesita ser alimentado por la Doctrina del Mesías.

De lo contrario jamás podrá desarrollar su razón (binah) y nacer desde el vientre de su Madre en este mundo físico. 

Ello implica también que no habría "salvación de la personalidad/alma baja o nefesh".

El Alma divina es espírtu y siempre está a salvo, aunque necesita manifestar su Luz. 

En cambio,  nuestro alma personal o nefesh es aún pasto para el Inframundo y la "segunda muerte" (Apocalipsis 20:12-15), ya que se halla más perdida que un pato en un parking y es zarandeada por fuerzas oscuras que no entiende.

Su única esperanza de purificación y salvación es ser sanada por el Alma divina, que es despertada o activada por la Palabra inspirada emocionalmente por Espíritu de Santidad y alimentada por la Conciencia del Mesías.

Sólo el alma que hierve de amor y anhela comprensión puede hacer sentir un verdadero "arrepentimiento", sin caer en errores pasados. 

El hombre que se extravía del camino de la sabiduría, vendrá a parar en la compañía de los muertos (Proverbios 21:16)

Contrariamente a la creencia carnal de la que quedó imbuida la Iglesiandad, nadie nace con un alma inmortal ya desarrollada, ni siquiera con una semilla. Del mismo modo, creer en un Salvador externo tampoco equivale a tener asegurada la salvación del alma personal.

Como enseñó el Mesías:

el que no naciere del Agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios; pues lo que nace de la carne es carne pero lo que nace del espíritu es espíritu (Juan 3:5)

Ciertamente, se nace del agua al recibir la Palabra que lava los pecados implantando nuevos datos en el subconsciente, una nueva Conciencia. Pero es sólo el comienzo, la "semilla plantada" que debe crecer:

Ya estás limpio por la Palabra que te he hablado (Juan 15: 3)

habiéndola purificado mediante el lavado de agua con la Palabra (Efesios 5:26)
La fe viene de la audición, y la audición por la Palabra del Mesías (Romanos 10:17)

Pues habéis nacido de nuevo [fecundados mejor dicho], no de una simiente [de alma animal] corruptible, sino de una que es incorruptible [alma espiritualizada], es decir, mediante la Palabra de Dios que vive y permanece (1 Pedro 1:23).

Y esta fecundación sólo se hace efectiva mediante un cambio de conciencia simbolizado por el Bautismo de Juan:

os bautizo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego (Matero 3:11)

Yojanan bautizó con el bautismo de arrepentimiento (Hechos 19:4) 

Arrepentimiento, es decir, retorno, teshubá.

Y como indican los Evangelios con el pasaje sobre el Bautismo del Mesías facilitado por Yojanan, esto es seguido de 40 días de tentación en el desierto, que son también simbolizados por los 40 días desde Elul hasta Yom Kipur, la Fiesta de Expiación donde se sacrifica a la cabra (ego, Satán). 40 son las aguas de la Vida.

Elul por tanto un mes de "tentación", que sólo se supera barriendo la "vieja mente".

Retornar a nuestro Alma divina también se conoce desde los tiempos de Moisés y Aarón como recibir la circuncisión del corazón, ya que el pueblo de Israel fue circuncidado dos veces, física y espiritualmente:

En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo (Colosenses 2:11).

Y circuncisión del corazón es renovación de mente:

No os conforméis a esta era [de oscuridad], sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento (Romanos 12:2).

Y es esta renovación mental la que eventualmente trae un bautismo de Espíritu (i.e Pentecostés) con el que el alma-bebé da paso a la Mente del Mesías, que es guiado plenamente por la Sabiduría de la Palabra se expande hasta convertirse en el Alma madura u Hombre-Niño, el cual salva la personalidad, naciendo plenamente del Espíritu. 



Sin embargo, como enseña el Nuevo Testamento, la Virgen embarazada es perseguida por el Dragón, que simboliza el alma asediada por fuerzas oscuras que tratarán de abortar su desarrollo.

estaba encinta, y gritaba, estando de parto y con dolores de alumbramiento (Apocalipsis 12:2)

 Nacer del Espíritu plenamente es una hazaña que muy pocos han logrado, aunque es lo único que garantiza la "resurrección en vida", con la salvación del "alma personal", la cual es imortalizada no por el aliento divino del Alma o Neshema, sino por el cuarto nivel del Alma, llamado Hayá (Vida), el cual completa el Nombre (YHWH). 

En los Evangelios ese nacimiento superior está simbolizado por la Transfiguración del Mesías.

Mas por el momento, afortunados son aquellos cuya Mente divina ha nacido y se han convertido en vírgenes embarazadas con sus lámparas bien cargadas de aceite, que en hebreo es shemen, cuya gematria se relaciona con neshema, el Alma divina, y su comprensión. 

Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo (Mateo 25).

Desgraciadamente, y por lo general, la Casa de Judá (judíos) y la Casa de Efraim (cristianos), aún no parecen darse cuenta de lo que está en juego.

Ambas casas de Israel sólo han comenzado a unirse en quienes estudian las raíces cabalísticas de la Torah y los Evangelios, como anunciaron los profetas.

Sin embargo, Judá, i.e, Judas el traidor, y la Congregación de los Llamados, i.e, la Ekklesía (Iglesia), siguen siendo hoy fuente de "abortos espirituales". 

Ya son demasiados los "embriones de Alma" que nunca llegan a nacer debido a la prostitución espiritual tan promovida por la religión institucional.

Y esto retarda la "regeneración del Alma caída de Adam", promoviendo el Gilgul o Rueda del Sufrimiento, que retorna generación tras generación, con los mismos errores y vicios repetitivos.

Pero ya va siendo hora de retornar. 

Así pues, vírgenes, abran bien los oídos y pónganse manos a la obra, que un nuevo Arca yace sobre las aguas agitadas de este mundo. El diluvio de oscuridad que está cayendo no es para bromas.

En cuanto a las prostitutas (ovejas perdías de Israel)...hagan lo que quieran. Mas no olviden las palabras de Mesías a los fariseos:

las prostitutas os precederán en el reino de los cielos (Mateo 21:31) 

Eso sí, cuando despierten de una puñetera vez.

jueves, 3 de agosto de 2017

Vivir en el Nombre/Existencia del Ser




Y respondió Dios a Moisés: YO SERÉ EL QUE SERÉ. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros (Éxodo 3:14-15)

Cuán fácil es pensar, sentir y decir "yo soy esto y lo otro", "yo quiero", "yo deseo", "yo hago"...

¿Pero de dónde viene esa capacidad?

¿No se esconde cierta arrogancia y violencia en aformaciones que reclaman para sí el Ser? 

El mismo Ego podría atribuírse a sí mismo aquellos famosos dictámenes proféticos, marcados por traducciones "señoriales" llenas de dominación:

Yo soy el Señor y no hay ningún otro; fuera de mí no hay Dios. Yo te ceñiré, aunque no me has conocido (Isaías 45:5)
 

En estas palabras, que todo el mundo malinterpreta, se esconde un gran secreto. Pero seamos más precisoS:

Yo soy la Existencia y no hay ningún otro; fuera de mí no hay Dios [Elohim, atributos]. Yo te ceñiré, aunque no me has conocido (Isaías 45:5)

El Tetragrammaton YHWH se compone de Seré, Yehye, YHYH; Soy, Huwe, HWWH y Fue, Hayá, HYH, aludiendo al Verbo Divino que apunta a la Resonancia del Infinito (Ayn Sof). 

Los cabalistas hebreos permutan la expresión y lo pronuncian Havayá, que significa "existencia", arguyendo que así, la Divinidad no puede no existir.

Y es que independientemente de la cultura, el Nombre o Atributos Divinos siempre aparece relacionado con el poder creativo del Ser.

Yo soy la Existencia [del Ser], y no hay otro; el que forma la luz y crea las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy la Existencia, el que hace todo esto (Isaías 45:7)

Y es imposible emplear el  Yo Soy sin que suceda algo. 

El Nombre/Existencia del Ser puede resultar peligrosa, pues manifiesta todo lo que se le pide, todo lo que uno piensa y siente inconscientemtne.

De ahí la advertencia:

No tomarás la Naturaleza Existencial del Ser en vano (Éxodo 20).

Dado que el nombre principal de Elohim es "Yo soy (Biblia Septuaginta)/ Yo seré (Biblia en hebreo), si uno piensa y siente "yo soy miserable", se hace miserable; si uno piensa y siente "soy un fracasado", hay fracaso asegurado; si siente "yo quiero dinero", en realidad está afirmando "yo soy pobre", ensalzando así su pobreza; y si osa deicr "soy superior", la caída no es menor. 

Como dice el proverbio, cuidado con lo que uno desea, ya que puede hacerse realidad.  

Quizá por eso se habló del "temor reverencial de la Existencia (Yirat Yhwh)". Aunque seía mejor decir Respeto Reverencial.  Amor a YHWH no es temer al Supremo, sino respetar el poder de Su Resonancia.

Yendo aún más lejos, si uno piensa o siente "yo soy un dios por encima", la Realidad le hace caer cual rayo, como le ocurrió a Luci...in the Sky with Diamonds–que cantarían Lennon y MacArtney.

 
Él les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo (Lucas 10)
 
Y es que el mismisimo Lucifer, el portador de la Luz, poseía la Divina Mente angélica inmadura que fue seducida por la conciencia del Satán/Adversario y su fuerza divisoria o Ego. 

Ahora, con vistas a la reconciliación, se permitió que sus genes torcidos acabaran alojándose en el corazón de Adam, la humanidad, donde Lucifer sigue habitando, tratando de usar la Luz del Supremo para usurparle el puesto:

¡Cómo has caído del cielo, oh Lucero de la Mañana, hijo de la aurora!…Pero tú dijiste en tu corazón: ``Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono...y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo (Isaías 14:13-15).

Es por ello casi un chiste que las mentes carnales sigan buscando a Lucifer y Satanás fuera de sí y en "otros" cuando ambos operan dentro. 

 Incluso muchos llegan a considerar que son lo mismo y no dos momentos de la Caída del Ángel, que osa decir Yo Soy sin saber por qué ni cómo.

Por tanto, ¿quién o qué piensa y siente Yo Soy, Yo Amo, Yo Quiero dentro de uno? ¿Cómo y con qué intereses?

¿Acaso sea ese pequeño pero matón y luciférico ego tirano que quiere que todo gire en torno a sí mismo?

Lo cierto es que al muy mamón le gusta camuflarse sin ser detectado. Y no es fácil convencerle de cuán equivocado está. No podemos cogerle por la solapa y decir–con dientes rechinando: "ven pacá pedazo de..." No, claro, eso sería una salvajada del "ego". Bueno, otra de tantas.

Ahora, sí cabe darse cuenta de que ese "asalvajado ego personal" no es más que un tipo de pensamiento que dice "miento" en cada senti-miento de acaparamiento, siendo nada más que una contracción de los Atributos Divinos, el Nombre .

Pero el Ego, al no darse cuenta de que no es por sí mismo, sino gracias a la Plenitud de Amor, Vida y Luz del Nombre del Supremo, se apropia de las etiquetas de dicho Nombre y las falsea, como si fueran el suyo propio.

Así el ego nunca deja de ser ni reconoce lo Pleno, sino que quiere protagonismo y cantar a voz en grito: YO y sólo YO soy esto o lo otro.  ¿Me oyó usted?

De ese modo trata de imponer ideas y creencias a los demás, ya sea en forma de religión, política, arte o ciencia. 

Así pues, ¿quién resolverá este entuerto?



 El Sagrado Nombre o Tetragrammaton en vertical

Santificado sea Tu Nombre

El Supremo Absoluto transciende pasado, presente y futuro, siendo lo Totalmente inalcanzable en sí mismo. 

Por eso los grandes místicos dijeron que  el Supremo es más bien un No Ser, Un Sin Límites, Ayn Sof, por encima incluso de Dios, que es la Mente, Corazón y Cuerpo que conforman el Logos o Palabra Divina.

¿Y acaso el Supremo Innombrable dice Yo Soy cuando se hace Nada para que todo sea?

Ni siquiera su Hijo, la Palabra, Elohim, osa manifestar Yo Soy con arrogancia, cual macho Alfa, pues de sobra sabe a qué condujo eso. 

En cambio hay una completud y reconocimiento del potencial que transciende el tiempo:

 Yo soy el Alfa [de auto-ignorancia inocente] y la Omega [auto-comprensión]–dice YHWH Elohim– el que es, el que era y el que ha de venir, el Todopoderoso (Apocalipsis 1:8)

Yo soy el padre de este universo, la madre, el sostén y el abuelo. Yo soy el objeto del conocimiento, el purificador y la sílaba Om 
(Bhagavad Gita, Capítulo 9)

 La vida inconsciente es aquella en la que no nos damos cuenta de que la Plenitud es realmente dejar que la Mente-Corazón-Cuerpo del Divino Logos viva, ame, perdone, acepte, brille e ilumine a través nuestro ser, sin atribuirse medallas, sin "yo" ni "tú", sino más bien un "todo tuyo".

Desistid, 
y conoced que Yo Soy Elohim [atributos divinos]
(Salmo 46:10)

Él es tu ser, pero tú no eres el suyo
(La Nube del No Saber)

Tú que conoces a Jalalludín,
Tú el Uno con Todo,
Dí quién soy yo.
Dí Yo soy Tú.
(Jallaludín Rumi, poeta persa y sufí del S.XIII) 

Y cuando todo haya sido sometido a Él, entonces también el Hijo [Yhwh] mismo se sujetará a Aquel [YHWH] que sujetó a Él todas las cosas, para que Dios [Yhwh Elohim, atributos divinos] sea todo en todos (1 Corintios 15:28) 


siendo en forma [Nombre] de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se vació de sí mismo, adoptando forma de siervo, hecho semejante a los hombres (Filipenses 2:6)

Y algunos dicen que el Supremo no tiene intereses. Mas eso no es del todo cierto, pues de lo contrario no sería pura Voluntad de derramar su Plenitud de Amor, Vida, Luz y Paz en nosotros, es decir, concedernos habitar y manifestar sus Atributos o Nombre [YHWH], siendo lo único que puede librarnos de la miseria y la muerte.

porque no hay bajo el cielo otro Nombre [Amor, Vida, Luz y Paz] dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos. (Hechos 4:12)

Yo soy el Pan de Vida (Juan 6:35)

Yo soy la Luz del Kosmos (Juan 8:12, 9:5)

Yo soy la Puerta (Juan 10:7)

Yo soy el Buen pastor (Juan 10:11)

Yo soy la Resurrección y la Vida (Juan 11:25-26)

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14:6) 

Yo soy la Viña Verdadera (Juan 15:1)

...si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados (Juan 8:24)

Así, pues uno ha de morir antes de morir. La cáscara del ego debe romperse, pues...

si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto (Juan 12:24)

Sólo entonces podemos sentir conscientemente Yo amo, Yo perdono, Yo agradezco, Yo vivo, Yo sufro, Yo disfruto, reconociendo que es en realidad el Gran Ser quien se halla detrás.

ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí (Gálatas 2:20) 

La Naturaleza de Buda es no-yo (anatta); pero con el fin de guiar a los no-budistas lo llamo Yo (Atman)
(Mahaparinirvana Sutra) [2]

Es necesario comprender que Yo Soy,
Para ver que yo no soy,
Y así darme cuenta de que
No soy, luego Soy
(Wei Wu Wei)

Sentir Yo Soy Pleno y Uno Con el Todo Ser es un momento de reconocimiento donde ya no hay ego, sino Unidad, Ejad, con el Padre celestial (Ayn Sof Aur) y con el Abuelo (Ayn Sof).

Yo y el Padre somos uno (Juan 10:30)


Independientemente de la cultura, lenguaje o credo religioso, el Nombre del Bendito Inombrable fue, es y será siempre Plenitud en cualquier circunstancia: refugio seguro para el desamparado, consuelo profundo para el descorazonado, camino de luz para el perdido, Padre para el huérfano, armonía para el músico...

Quizá por ello el texto hebreo de la Torah expresó que el Ser es, literalemente, estado potencial:

Yo seré el que seré 
(Éxodo 3:14)

Y dado que el Nombre es Todo Ser, abarca pasado, presente y futuro, mientras que las efímeras etiquetas con que se le aluden describen momentos parciales de una sola Gran Revelación: el Infinito que se oculta y descubre a sí mismo en su Divino Escondrijo.

¿Qué más se puede decir cuando todo ya fue dicho? 

El que tenga oídos que oíga. Y el Ego cazurro, que siga en sus trece, que pa eso está. Ya se cansará. 

Mientras tanto, aquí va otro recital indio de "atributos del Nombre", contenido en el Bhagavad Gita, Capítulo 7:

6.Todas las cosas capacitadas de vida obtienen su vida de esta vida. Y Yo soy el principio y el final de todas las cosas que existen. 

7. En todo este inmenso universo no hay nada que sea superior a Mí. Soy el soporte de todos los mundos, del mismo modo que el hilo mantiene juntas todas las perlas del collar.

8.Soy el sabor de las Aguas Vivas, soy la Luz de la Luna y el Sol. Soy el Santo Nombre, la palabra sagrada de los Vedas. Soy el sonido del silencio; la fortaleza de los hombres.

9. Soy la fragancia pura que desprende la tierra. Soy el resplandor del fuego. Soy la vida de todas las criaturas vivas, y la austeridad en aquéllos que fortalecen sus almas.


10. Soy, y desde siempre he sido, la semilla de la vida eterna. Soy la inteligencia del inteligente. Soy lo bello de la belleza.

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