viernes, 3 de marzo de 2017

Iluminando Sombras



No es demasiado reconocido el hecho de que a todo ego-personalidad le gusta distanciarse de las propias sombras, de aquello que no le gusta de sí mismo

A Peter Pan le pasaba igual, y por eso pasaba la mayor parte de su vida en un mundo de fantasía, donde sólo jugaba con mocosos que no querían crecer ni bajarse de las nubes.



Ser partícipes del Síndrome de Peter Pan es estar poseídos por Pan, dios de los instintos naturalmente egoístas que sólo hinchan al ego, a expensas de debilitar el hilo de Conciencia que viene del verdadero Alma espiritual o Cristo/Mashiaj individual, la cual debe nacer plenamente en nuestras vidas, pues permanecer como "embriones espirituales" no es suficiente, y menos morir sin ser Hijos vivientes:

quien no naciere del Agua [de Vida] y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios (Juan 3:5)

Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el Lucero de la Mañana salga en vuestros corazones (2 Pedro 1:19)



El Alma crística es el punto de conexión con el Creador Infinito y necesita "descubrirse" plenamente en este mundo de sombras. ¿Qué mejor lugar para tal hazaña?

Por ello rechazar la sombra es fundamentalmente un alejamiento del Alma espiritual para aquellos que la tienen, aunque sea en "embrión", y ese alejamiento constituye de hecho el origen de las ansiedades e inseguridades.

Curiosamente, para no ser desenmascarado ni servir al Alma espiritual, el ego-personal se inventa todo tipo de camuflages o máscaras que refuerzan esa "falsa personalidad".

Y nadie escapa a su influencia oscura, ni siquiera los supuestamente "instruidos" por la ciencia, la religión y la espiritualidad en general.

Uno de los grandes pasatiempos es lo que podríamos llamar "pretensión de santidad y perfección". Al ego-personalidad le atrae todo lo que le infla, incluso la idea de seguir reglas para iluminarse o alcanzar un Reino Celestial, o hacer un "mundo mejor". Con su corta mollera piensa: "si adoro a la deidad X postrándome ante ella y siguiendo sus mandatos, me ganaré su favor y sus promesas"; "si pertenezco a tal o cual organización espiritual, me salvaré", "si sólo me rijo por las leyes de la ciencia, seré objetivo y hallaré la verdad", etc, etc.


Lo que más le gusta al Ego es el juego del Yo, ¿se acuerdan?



Para el Ego no domesticado sólo puede existir Yo, y después yo, yo, yo, yo...yo quiero esto, yo no quiero aquello; yo te amo; yo te odio; yo no tengo la culpa, la tienes tú; yo rezo y medito; yo me ilumino; yo soy miserable; yo soy un pecador...

Y todo lo que el Ego escupe al mundo le viene de vuelta. Como decía el sabio Carl Jung:

todo contenido inconsciente que no es hecho consciente, se proyecta fuera fatalmente...lo que resistes, persiste...aquello que temes, aparece.

El Ego-personalidad y sus experiencias son lo que son, una mera sombra, pero también un instrumento que el Alma crística utiliza para que su Luz pueda ser revelada. Sin la oscuridad, la Luz permanecería siempre oculta.

Bien es cierto que el Ego puede llegar a ser totalmente iluminado, sometido e integrado por la Individualidad Sagrada del Alma crística, como en el caso de Jesucristo, Enokh, Moisés, Krishna, Sidarta el Buda y otros integrantes del Cuerpo del Cristo/Mashiaj Universal.

Con todo, no venimos sólo a crear perfección personal, pues cada Alma espiritual es ya un átomo perfecto de la Mente Universal, conocida como el Hijo Único

Consciente de esto, el Maestro dijo:

¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Uno, Di-s (Marcos 10:18).

Yahshua ha Mashiaj tenía probablemente el Ego-Personalidad más grande que jamás haya existido, hasta el punto que ese Ego-Diablo le llevó a una montaña muy alta y le ofreció ejercer poder sobre todas las naciones, a cambio de su sometimiento (Mateo 4:8). Sin embargo, el Nazareno había encarnado al Cristo/Mashiaj plenamente y tenía su Ego bajo el comando de dicho Alma espiritual, que está llena del Espíritu Santo del Creador y por tanto no tiene pretensiones egoicas.

El Espíritu Santo es la reconfortante Inteligencia Compasiva que no hace distinciones de tú y yo, ni juzga lo bueno y lo malo, pues es como el Sol, que brilla hasta sobre la basura, disolviéndola–lo cual puede ser percibido como un juicio.

Sin embargo, siendo también Conciencia, el Espíritu Santo siente dolor u horror cada vez que percibe algo oscuro, y puede llegar a retirarse de nuestra presencia si la falta es demasiado fuerte.

No contristéis al Santo Espíritu de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención (Efesios 4:30)

Dicho Espíritu Santo permea nuestro Alma espiritual, y es lo que nos hace realmente Hijos del Creador; aunque por el momento sólo somos "niños adoptados" y no Hijos de Dios por derecho propio, ya que el Alma no ha nacido plenamente (Romanos 8: 14-23)

Aunque el Ego no lo comprenda, cada Alma espiritual es un neurona en el Cuerpo del Hijo Universal, el Cristo/Mashiaj, cuya primera y más completa encarnación fue el renombrado Maestro Nazareno

Ahora, sólo cuando el Alma florezca completamente en cada una de nuestras vidas, podrá cada cual ver cómo es completada la tarea del Cristo/Mashiaj. 

Aunque para esto el Alma se ve obligada a conectarse a varias vidas, pues nuestros egos son muy cazurros y se resisten hasta decir basta. Estamos demasiado inmersos en la embriaguez de nuestras sombras, y rara vez dejamos que el Alma espiritual tome las riendas. 

Y en parte se debe a las falsas creencias y doctrinas sobre el pecado original, que generan sentimientos de miedo, culpa y victimismo enfermizos. 

Lo curioso es que los términos que se traducen como "pecado" (jet en hebreo y hamartia en griego) no tienen connotacones "condenatorias", sino que significan "oponerse a la Ley de la Vida" y "fallar el blanco", como quien tira el dardo fuera de la diana y le da en el culo a alguien. Y la consecuencia es un trasero dolorido, que es precisamente nuestro Ego.

En realidad, la Humanidad está aprendiendo cómo no seguir el camino del sufrimiento innecesario, el sendero del idiota que se resiste a las Leyes de la Vida plena el cual acabamos eligiendo la mayoría, como si sólo aprendiéramos a golpes, cual burros.

Pero como ya se dijo:

...donde abundaron los fallos sobreabundó la Gracia (Romanos 5:20) 

Te basta mi Gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad (2 Corintios 12:9)
 
Las sombras están para ser abrazadas y transformadas con el Amor que el Creador insufla en nuestro Alma espiritual.

Por tanto es preciso ver que cada una de las sombras o defectos de nuestro Ego-Personalidad esconde una virtud divina: allí donde hay un cobarde, hay una capacidad latente de soportar cualquier embiste; allí donde hay un vanidoso altanero, existe la posibilidad de vaciarse humildemente como el Creador en su ocultamiento; allí donde alguien nos insulta o critica, hay un espacio para escuchar y sentir el fuego emocional sin reaccionar, con aceptación y auto-aceptación, ya que lo que hacemos a otros nos viene de vuelta. 

No podemos amar ni tolerar a otros si antes no nos amamos desde el Alma espiritual, la cual está llena de la Gracia y Perfección donada por Nuestro Padre Común.

A través de ella, el Creador sufre, soporta y transforma nuestras miserias. Y es tan humilde que ni siquiera se pone nombre, pues se lo da al Hijo, del cual son parte nuestras Almas.

Así pues,  ¿somos o no somos niños adoptados del Creador Universal? Si lo somos, no tiene sentido seguir quejándonos como niños sobre otros –Donald Trump incluido–, ni seguir culpando al diablo, ni esperar a divinos salvadores o superhéroes científicos

Asumir la responsabilidad por la propia vida implica comprender nuestra posición en el cosmos y las sombras para utilizarlas conscientemente, dejando  que se conviertan en buen fertilizante de los Jardines Celestiales. Seamos causa y no mero efecto de nuestra vida.



jueves, 2 de febrero de 2017

Sí a la Vida



Famosa es la frase del Maestro:


Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame (Mateo 16:24)

Sin embargo, el texto griego dice más bien:

Si alguno quiere formar parte de mí, que rehuse identificarse con su viejo ego-personalidad, póngalo en una cruz, y sígame, que Yo la llevo.

Cuando uno observa el mundo interior desde el espacio humilde de la aceptación amorosa y compasiva, hay algo que rechina con la expresión "negar", pues genera "tensión psicológica". No podemos negar que la vieja naturaleza es como un maldito lagarto que siempre busca la zona de comfort, negando todo lo que no le gusta.

Y dado que el papel de negar le corresponde al Satán, la Enseñanza se centra en "afirmar", para ser "reconciliados" en el Señor, nuestro verdadero Ser:

Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, que os hemos predicado yo, Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No, antes ha sido Sí en Él. Cuantas promesas hay de Dios son en Él Sí (2 Corintios 1:19 Nácar Colunga)

El mismo nombre del Ser Eterno, YAH, se corresponde con la afirmación inglesa y alemana: Yah, Ja, un gran YES o SÍ a la VIDA.

Por tanto, no se nos pide negar nada que esté ahí: dolor, miedo, ansiedad, hambre, odio...

Estos son inherentes a la existencia, y pueden incluso ayudarnos a liberarnos.

Simplemente hay que reconocerlos como lo que son: "las reacciones mecánicas del viejo zombi animal".

Y se llevan a la espalda como una "cruz", la "cruz del ego" que nos ayuda a resucitar, a conocer nuestras debilidades, y por tanto nuestras fortalezas espirituales, que son el regalo de Gracia:

Que te baste mi Gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad (2 Corintios 12:8)

Y es que este reconocimiento se hace desde la nueva naturaleza, que es el Espíritu de Cristo/Mesías interior, lleno discernimiento, capacidad de soportar el dolor, compasión, amor por los demás, confianza plena en el Padre Común...

deponed todas estas cosas: ira, indignación, maldad, maledicencia y torpe lenguaje. No os engañéis unos a otros; despojaos del hombre viejo con todas sus obras y vestíos del nuevo [hombre], que sin cesar renueva para lograr el perfecto conocimiento según la imagen de su Creador (Colosenses 3:10)

En cuanto a la frase inicial, por si a alguien le interesa, el texto griego emplea el verbo "aparneomai", que puede traducirse como "negar", "rehusar", pero que según el Nuevo Lexicón Americano de Griego Neotestamentario (NAS), tiene dos acepciones:

a) Afirmar que uno no tiene conexión o relación con algo/alguien

b) Olvidarse de los intereses propios (egoísmo)

Por tanto la sentencia de Jesucristo invita al "desapego" empleando la "espada del discernimiento", la cual que separa la "vieja naturaleza de la Serpiente" de la "naturaleza divina" de nuestro Yo Real.

La tarea entonces es dejar que el "ego" vaya muriendo:

consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro (Romanos 6:11 RV)

Como dicen los sufíes: 

Muere antes de morir para así nunca morir


Sin la muerte del ego, no hay resurrección en Vida.

De ahí el símbolo de la Crucifixión y la serpiente sobre la vara de bronce de Moisés (Números)

Monte Nebo. Obra de Giovanni Fantoni

miércoles, 11 de enero de 2017

Aguantar descansando es Liberación


Aprovechando que es día 11 reflexionaremos sobre la confrontación y liberación interior, pues el 11 expresa el poder de hallar la Fuerza de Supración dentro , con el Yo del Alma que abraza y libera al pequeño ego personal, tan lleno de sombras.


No digas: yo pagaré mal con mal; espera en el Eterno Yo Soy (Yhwh) y Él te salvará (Proverbios 20:22)


El milagro de la liberación sólo se logra cuando dejamos de combatir con ímpetu contra algo que nos molesta o hace daño; soltando el apego a pensamientos negativos, auto-reproches, miedos, inseguridades, rencores, visiones dualistas que ven lo malo por doquier...

Por supuesto, esto se vuelve tal vez más fácil al familiarizarnos con la meditación contemplativa, conocida también como oración centrante...

En ella nos se huye del malestar, ni se trata de alejar pensamientos negativos, sino que observan y se emplean como una oportunidad para "soltar distracciones", retornando una y otra vez al amor del Corazón, descansando mentalmente en la nube del no saber, el silencioso espacio inclusivo de la Naturaleza infinita y serena de nuestro Alma, la Mente cristo-búdica, el verdadero y sabio Maestro, nuestro liberador interior, que es una chispa del Eterno.

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga (Mateo 11:30 RV).

Desiste y conoce que Yo Soy el Eterno (Salmo 46:10)

Echa fuera al insolente [interior] y saldrá la discordia; y cesarán también los pleitos y la ignominia (Provervios 22:10 NBL)

...no me hagáis frente al malvado (o lo doloroso, ponêrô); al contrario, si alguno te abofetea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra...
(Mateo 5:39 NC)

Este mensaje del Cristo ha sido siempre malentendido, pues no significa ir de pardillos y dejar que cualquiera le pase a uno por encima. Alude a un aspecto del trabajo interior: la no manifestación de emociones negativas o reacciones violentas ante situaciones tortuosas (ponêrô). 

me antistênai a veces se traduce como no os resistáis, pero siempre en el sentido de no volverse contra algo, indicado por el prefijo -anti.

Y el único modo de lograrlo es desarrollando la capacidad de aguantar, soportar el fuego interior, pero sin crear represión, liberando la carga en el espacio humilde del corazón, reconociendo que todo es perfecto y estamos donde debemos, sintiendo lo que debemos.

Curiosamente, a veces el mismo término antistênai se emplea para expresar esa "resistencia humilde", como en este pasaje de Jacobo:

Someteos, pues, a Elohim (Fuerzas del Yo Soy); resistid al Acusador, y huirá de vosotros (Santiago/Jacobo 4:7)

En otras ocasiones el término expresa una confrontación, como cuando las energías del Eterno juegan el papel de Satán, Adversario, tornando el orgullo y la violencia contra sí mismos:

 Elohim/El Ser Unicidad resiste a los soberbios y a los humildes da su gracia  (1 Pedro 5:5 NC)

Por tanto, soltemos aferramientos y aguantemos descansando en la liberación.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Natividad Interior


A quienes ven con el Ojo de Conciencia iluminada...aunque sólo sea de vez en cuando:

...sois Hijos de la Luz e hijos del Día; no somos de la noche ni de las tinieblas (1 Tesalonicenses 5:5)

Quizá ya nacidos, o tal vez sólo en embrión... 

Y en caso de caer presa de ojos carnales y falsas luces, aquí va un acertijo del incomparable príncipe Sidarta:

La Mente carece de mente pues la Naturaleza de la Mente es clara Luz resplandeciente (Sutra de la Sabiduría, Sakiamuni Buda).

La verdadera Luz no es creada sino emanada o engendrada desde una incognoscible Fuente; no está viciada por la experiencia subjetiva; pero siempre "unge/cristifica" y pacifica a quienes logran transcender el abismo de emociones animales, ideas y etiquetas sobre lo divino y lo humano. 

Se la conoce por nombres diversos: Luz de Cristo, Hijo de Dios, Allaha, Mente de Buda, Naturaleza de la Mente, Mente de Krishna...

Con todo, una vez nace dentro de nosotros, sus "nombres" no importan, pues la Luz de la Verdad es Una, desnuda, "sin chaqueta ni etiquetas".

No se cree ni se experimenta, se atisba como destello silente de Conciencia, Cielo en la Tierra. 

En el Reino de los Cielos, la corriente de percepción o consciencia mental-sensorial no es sino un contenido subjetivo y temporal relativo a un ego personal, carnal y mortal. 

En cambio, la Luz de la Conciencia es pura, inmortal y sólo conocida y reconocida por sí misma:

He conocido a mi Señor por mi Señor sin confusión ni duda. Mi Naturaleza es realmente la Suya, sin falta ni defecto (Ibn Arabi, Tratado de la Unidad)

entonces conoceré como soy conocido (Corintios 13:12)

La mirada por la que le contemplo es la mirada por la cual El me contempla (Meister Eckhart)

Vivirlo es precisamente lo que significa nacer del Padre de las Luces y ser reconocido Hijo de Dios. 

Sólo podrá decirse y llegar a ser el Hijo de Dios aquel que adquiera Conciencia (G.I.Gurdjieff, Del Todo y todas las cosas, Primera Serie).

Esto es, si cabe, la verdadera Natividad interior, en la que nuestro verdadero Alma de Luz, imagen del Creador, se convierte en la Madre de Dios:

...como María, como Fátima, el alma mística viene a ser la "madre de su Padre", omm abî-hâ. Y esto es lo que quiere decir también este verso de Ibn Arabi: "No he creado en ti la percepción mas que para que llegue a ser el objeto de mi percepción (El Hombre de Luz en el Sufismo Iranio, Henry Corbin). 



En otras palabras, la gran paradoja de la vida humana es ser la ventana por medio de la cual el Creador se reconoce a sí mismo en su Creación, tornándose Hijo de Sí mismo en este mundo de oscuridad. 

Así se cumplen las geniales palabras del Maestro Yahshua:

Yo y el Padre somos uno (Juan 10:30)

Yo soy la Luz del Mundo (Juan 8:12)

Vosotros sois la Luz del Mundo (Mateo 5:14)


¿Quiere decir que somos el auto-conocimiento del Padre? 

Obviamente, pero sólo cuando soltamos lastre mental y vivimos "despiertos", desde el Alma Divina, la imagen del Creador. 

En realidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo no son sino diferentes momentos de manifestación y reconocimiento de la emanada Luz Divina, como también se muestra las Escrituras y el Árbol de la Vida.

Ahora, no olvidemos las sabias palabras del anónimo monje cartujo en su obra La Nube del No Saber:

El [Señor] es tu ser, pero tú no eres el suyo.  

Nuestro espíritu-voluntad y alma divinos siempre estuvieron a salvo. No así nuestro ego-personal.  Aún así se nos da la oportunidad de que el alma impregne lo personal, divinizando hasta los más íntimos detalles de vida.

...para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros (Juan 17:21)

En este sentido, del mismo modo que se habla de un Yahshua ha Mashiaj que vivió y caminó como Hijo del Hombre e Hijo de Dios, siendo encarnación de la Cabeza del Adam resurrecto–la Humanidad recompuesta–, en estos tiempos de despertar también cabe hablar de una Laura-Cristo, Fernan-Cristo, Sonia-Cristo, Anton-Cristo...

Cristo es la cabeza de todo hombre es Cristo (1 Corintios 11:3 LBA)

El es también la cabeza del cuerpo que es la congregación [de hijos de la luz]; y el es el principio, el primogénito de entre los muertos (Colosenses 1:18)

Por tanto sólo hace falta que se manifiesten de una santa vez como Cuerpo de Adam-Cristo, Hijos de un Padre Común, dejando atrás los ídolos de la mente que conciben al Divino como separado.

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino a través de mí (Juan 14:6).

Esto es, o morimos en ego y renacemos en alma de vida asumiendo nuestra Budeidad en Cristo o nos empaquetan como a fiambres. La resurrección es Vida ahora.

Nada hay más alto que reconocer la Luz del Padre en nosotros. Qué más se puede pedir. En ella nada nos falta. Pero siendo aún bebés de luz necesitamos nutrirnos, crecer y salir del vientre materno, rompiendo el velo de la sólida existencia  material.

Sería demasiado decir que hemos nacido. A lo sumo hemos sido fecundados por la Luz emanada, pero la semilla de la Mente aún ha de crecer.

Eso implica comprender que Incluso la Luz del Creador no es sino un destello de la Luz no manifestada ilimitada o Ayn Sof Aur, también conocida como Luz Oscura, de la cual sólo se puede decir que es Todo lo que no podemos pensar y Nada de lo que pensamos. Ni Padre, ni Madre, ni Hijo sino todo a la vez.

Por tanto, nuestra máxima aspiración es nacer de nuevo en vida, y crecer hasta poder morar en la Luz increada pero engendrada, lo que el genio Walter Russel llamó Luz magnética, la cual atrae y reconcilia todo hacia sí, a diferencia de la Luz eléctrica que conforma nuestro universo físico y que sólo genera el "abismo de deseo y fragmentación incesante" conocido como la Serpiente. 

Aquí residen las dos caras del Árbol de la Vida, cuyo Otro Lado o Sitrei Ahrá es el Árbol Vid del Conocimiento del Bien y del Mal, es decir, el Árbol de Navidad y sus lucecitas de ilusión. 



                                          


    Árbol de la Vida                     Árbol del Conocimiento

Como no podía ser menos, la Oscuridad se hizo una copia del Árbol de la Vida, con una naturaleza de opuestos que imita un punto neutro pero que carece de la columna central de la Armonía y Reconciliación.

La vida y religión ordinarias, el chamanismo, el yoga y otras tradiciones, trabajan con la luz eléctrica kundalini, cuyos dos polos nunca alcanzan la paz, armonía y estabilidad perpetua en su equilibrio neutro; son los juegos de Elohim, Dios Naturaleza, Luz y Oscuridad, Bien y Mal, manifiestos por toda la Creación visible.

Y ciertamente, a modo de experiencia, puede ser un sendero de auto-realización, pues para reconocer la Luz de la Verdad hay que haber estado hundido en la luz-oscuridad, aunque sólo sea para sentir que debe haber algo mejor que oler a muerto.

Ahora, con tanto dogma, técnicas de poder espiritual y vórtice luminoso se corre el riesgo de no reconocer la Gracia de la Luz "apolar" superior, que es en última instancia lo que ilumina y nos libera del ciclo de reencarnaciones.

La luz polar queda siempre atrapada y no puede más que convertirse en Lucifer, como sucedió con los héroes de épocas remotas, de quienes pocos se acuerdan, a pesar de que nos legaron sus colosales construcciones, incomparables con las chapuzillas arquitectónicas de la era presente. 

Por contra, la Conciencia de la verdadera Humanidad viviente unifica porque precede a los opuestos y su Ojo Unitario no ve oscuridad allí donde sólo hay Reino de Luz adual

Las bombillas de Papá Noel y Mamá tampoco nada tienen que hacer frente a la Luz del Padre Celeste, que se expande por la Creación como Espíritu Santo Madre hasta nacer dentro del Humano en forma de Cristo-Buda, según se mire.

Por ello, dejarnos llevar por las "falsas luces" de la existencia nos condena al alocado vórtice de la experiencia, lo cual implica firmar la Cláusula de Satán, i.e Santa Clause–como ven nada es casual. 

Y si no somos Hijos del Uno, entonces somos "legión",  hijos de los elfos, elves o selves de Papá Noel y Mamá también, que susurran en los oídos desprevenidos. 

Y como todos saben, Santa viene del Polo Norte, asociado desde antiguo al Eje Caído de la Tierra, que por falta de alineamiento con el Verdadero Polo Espiritual, convirtió este mundo en un totum revolutum:

Desde el Norte irrumpirá el mal sobre todos los habitantes de la tierra (Jeremías 1:14)


Aquellos que estudian el alma de la Torah o Kabbalah quizá recuerden que el Norte se asocia a las alocadas emociones; el Sur al cuerpo pasional; el Oeste al pensamiento de ocultamiento y el Este al Espíritu iluminado.

¿Qué dirección tomamos pues?

La realidad nos habla en arquetipos. He ahí la razón por la que en estas fechas navideñas muchos cantan el Ho, ho, ho, yendo de Norte a Sur, gastando y gastando, reventándose con comida grasienta, tóxico marisco, alcohol, carcajadas vacías y ese azúcar refinado que llena el cuerpo de agitación San Vito, alimentando un ego satánico que se pavonea en su morada norteña, donde el corazón helado todo lo congela.



Pero ahora que conocéis a Dios, o más bien, que sois conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis otra vez a las cosas débiles, inútiles y elementales, a las cuales deseáis volver estar esclavizados de nuevo? (Gálatas 4:9, BLA)

Aún así, como dijo un sabio: todos van a su rollo, menos yo que voy al mío. 

Ya que nos hicimos bebés de luz en un vientre madre sin haber nacido aún, reconozcamos al menos el verdadero Árbol de Vida y sus 12 frutos, dones divinos en nuestros templo interior. 

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Addendum:

Y de paso, reconozcamos también que el 25 de Diciembre, o Solsticio de Invierno, es una fecha astrológica simbólica que marca el Nacimiento y estancamiento de la Luz en las tinieblas. Dicha fecha es reconocida desde tiempos inmemoriales en tradiciones de origen oriental. El mismo Sol Invictus del Mitraísmo nace en esa fecha y sirvió como modelo para la celebración de la Iglesia de Roma. 

Por su parte, los judíos celebraban Hanuka, conmemorando la victoria macabea sobre la invasión pagana de Antíoco Epifanes, también un 25 de Kislev.

Entre todo esto, el Nacimiento simbólico y posiblemente histórico del Mesías Nazareno-Cristiano acontece en Septiembre, durante la Fiesta de Sukkot, como ya quedó ampliamente demostrado en un pasado artículo:

http://cantoderealidad.blogspot.com.es/2016/10/tabernaculos-y-nacimiento-del-mesias.html