jueves, 16 de julio de 2015

Meditando el Padre Nuestro – Parte IV

Escena egipcia del Balance del Corazón
en el Juicio de la Verdad tras la muerte

Suelta nuestras deudas en la medida en que 
soltamos las de nuestros deudores

No nos dejes caer en la tentación 


Mas líbranos del orgullo, ira, envidia, miedo, rencor...


Mateo 6:12-13


En la tradición nazarena original la idea hebrea de jub (deuda) era central. Uno ha de pagar por todo lo que recibe:

por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro Espíritu (1 Corintios 6:20)

El verdadero amor consciente implica ayudar al Ser Primordial a reparar todo el daño causado por nuestros antepasados y que nosotros perpetuamos, generando nuevas deudas (jubim). Y nadie puede hacerlo por nosotros. 

El Nazareno destacó una idea muy interesante: el servicio con amor consciente mitiga las consecuencias de nuestros errores e incluso lavar nuestras deudas morales, es decir, quema el karma, la deuda (jub).

Esto lo vemos en el perdón de la mujer pecadora que lava los pies de Y´shua con sus lágrimas y los seca con el pelo, ungiéndole posteriormente –signos claros del trabajo consciente (Lucas 7:40)

Pero las ideas de Y´shua sobre el pago de la deuda moral no se detuvieron ahí. Hizo hincapié en las enseñanzas sobre el perdón consciente, salaj, que en hebreo significa dejar ir, soltar.

No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. Dad, y os será dado... Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir –Lucas 06:37

Para ilustrarlo, en Mateo 18:21-27 se narra la curiosa historia de un siervo que debía diez mil talentos a un rey, y cuando fue llevado ante él, el rey exigió que le vendieran junto con su esposa e hijos para pagar la deuda. Sin embargo, el siervo cayó de rodillas a sus pies en acto de adoración, con la promesa de pagar la deuda. Entonces, el rey, movido por la compasión, le perdonó la deuda. 

Sin embargo, lo primero que el mamoncete del sirviente hizo después de ser liberado fue agarrar por el cuello a uno de sus criados, que le debía un poco de dinero. Y por supuesto, cuando la noticia llegó al rey, el siervo fue entregado a los verdugos para que pagara su deuda. 

Es decir, la deuda no había desaparecido por medio del "perdón" emitido por el rey, sino que estaba destinada a ser pagada con el perdón y el amor consciente del siervo. 

Pablo enfatizó la idea evangélica de que el Mesías pagó la deuda del pecado de Adam tras convertirse en el cordero sacrificado que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). 

Sin embargo, introdujo una noción tremendamente confusa que sólo puede comprenderse en contexto:

si confesares con tu boca que Yshu es [la Palabra de] YHVH, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo–Romanos 10:9

Pablo se dirigía a gente que por el mero hecho de confesarse cristiana era perseguida y echada a los leones en Roma. Es decir, para vivir como cristiano, había que echarle un par, o dos. 

Por desgracia, semejante idea fue malinterpretada por corazones y mentes indolentes de épocas posteriores que vieron en ella un camino libre para hacer lo que les viniese en gana, creyendo de boquilla. 

Pero es evidente que la enseñanza indica que en la Luz del Mesías, todos están a salvo y redimidos desde el punto de vista espiritual, siempre y cuando uno la encuentre en sí mismo y dé el primer paso  para vivir desde dicha Luz. Algo que no se puede hacer si uno sigue excluyendo y escupiendo barbaridades tales como: "fuera de esta iglesia no hay salvación".

La creencia ciega no puede lavar "fallas morales", por muy devota que sea. 

Recibimos en la medida en que damos.

En la Enseñanza hebrea, si uno no logra finalizar todos los requerimientos de evolución del alma o mente superior (Neshemah), inevitablemente dicho alma –no la persona– vuelve a la Luz para luego retornar a otro cuerpo y así poder nacer completamente y poder aspirar a la resurrección en un cuerpo de gloria, pagando toda deuda en la Luz. 

Así queda ligada a lo que la enseñanza hebrea llamaba Gilgal, rueda dentro de rueda; una especie de transmigración de los componentes del alma.

El Doctor de la Iglesia Orígenes fue uno de los que escribió abiertamente sobre la preexistencia del alma y su reencarnación. Y la  idea aparece implicada en varios pasajes del Nuevo Testamento, pues era bien conocida por Yeshua y los Apóstoles, como bien vemos en Juan 9: 

Al pasar Yshu, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?

Y muchos pasan por alto que no habrían preguntado si el pecado venía del ciego si presupusiesen la idea de pre-existencia en otra vida.
 
Con todo, la idea de la reencarnación del alma fue prohibida en el siglo VI a petición de Teodora, esposa de Justiniano, pues restaba demasiado poder a la Iglesia de Roma. 

Por desgracia, olvidaron las palabras de Pablo:

No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra (Gálatas 6:7)

Por lo tanto, el trabajo espiritual no es sólo una cuestión de perdón, sino también de purificación consciente, que comienza con la resistencia e impecabilidad ante de cualquier prueba dolorosa o molesta.

La palabra griega traducida como tentación en la oración es peirasmon, que también significa prueba o juicio, y fue sin duda utiliza para traducir el término hebreo masah.

Y puso a aquel lugar el nombre de Masah (tentación) y Meriba (contienda), por la contienda de los hijos de Israel, y porque tentaron a Yhvh Elohim, diciendo: ¿Está YHVH entre nosotros o no? –Éxodo 17:7

Todo impulso orgulloso y egoísta se convierte en fuente de tentación, y es reforzado cuando la persona lo alimenta con imaginaciones, pensamiento negativo, glotonería y lujuria, los cuales generan adicción. 

El hábito ciego hace que la luz de la consciencia se fragmente, quedando atrapada en cáscaras (qlipoths en hebreo), las cuales se vuelven en cierto modo autónomas y tentadoras. Si no se las alimenta, mueren de inanición y se disuelven.

El mismo apóstol, Yakob ha Tzadik, mal traducido adrede como Santiago el Justo, hermano de Yshu, escribió lo siguiente en su Epístola (I:13):

Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión.

Esto se halla en contradicción con lo que leemos en Mateo 6:13: mê esenenkês hêmas eis peirasmon, que literalmente significa no nos lleves o conduzcas a la tentación, que en Latín pasó a ser ne nos inducas in tentationem. 

Algunos eruditos prefirieron traducirlo como no nos dejes caer en la tentación. Pero teniendo en cuenta la información que tenemos sobre este punto, la frase hebrea original debe haber querido decir: no nos dejes caer en las tentaciones y contiendas, recordando Éxodo 17:7.

Se pide luz para evitar generar ataduras innecesarias y severidad celestial. Cada vez que alguien cae en una tentación, se genera una respuesta negativa en esferas invisibles. Lo que uno desata abajo, repercute arriba y viene de vuelta. No por castigo, sino para restablecer el equilibrio. 

...todo lo que atares en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en el cielo –Mateo 6:19

Como arriba, así abajo.

Por contra, transformar los impulsos bajos lleva a una respuesta beneficiosa de nuestra propia naturaleza divina (Ser real), lo cual nos abre a la guía superior.

Como vimos en el artículo del pasado mes, las tradiciones espirituales también se refieren a ciertas energías cuya función es oponerse al trabajo interior y tentar. 

Ellas son el "oponente" o "adversario", satan en hebreo, y diabolos, que en griego significa acusador, difamador, ya que cada una de sus victorias es como una acusación: "los humanos son sólo unos malditos monos"

Cuanto más alto es el nivel espiritual de un alma, más duras son sus pruebas, aunque el poder espiritual es también mayor. La ley cósmica impide que un alma sea probada allende sus capacidades.

Si la actitud es correcta, no puede haber tentación, sino tan sólo pruebas para aumentar la fuerza, como alguien que se entrena para reforzar los músculos. El verdadero hombre sabio saca su fuerza de las debilidades de su animal. 

La siguiente frase, líbranos del mal, es aún más explícita, aunque puede ser ambigua, lo que genera un debate sobre lo que significa "mal". La palabra griega que aparece es ponerou, que puede significar dificultades/ problemas o bien el Satan y los espíritus impuros.

Ahora, puesto que los problemas son intrínsecos a la vida en la tierra, y ningún guerrero espiritual debería tenerles miedo, el mal debe referirse a lo segundo. 

Todo lo que se llama satán u opositor, sólo gobierna a través de los impulsos negativos del corazón: orgullo, soberbia, odio, envidia...

La Enseñanza relativa al corazón ya aparece en la historia del Génesis 2, cuando Adán fue formado. La palabra para "formar" es yetzer, que en ese pasaje del Génesis aparece como yyetzer, con dos yods, en referencia a los dos impulsos que surgieron en el corazón de Adam cuando se formó: el Yetzer ha Ra o impulso negativo y el Yetzer ha Tov o impulso positivo.

Esta polarización es inevitable mientras Adam se mantenga en un cuerpo animal homínido. Y sólo los impulsos negativos alimentan el Satán interno, sobre todo el orgullo (gah en hebreo). 

Es pues irresponsable e infantil culpar sólo a entidades externa de las caídas de la humanidad. La única causa se encuentra dentro y depende por completo del objeto de nuestro amor orgulloso.

Así pues, líbranos del orgullo, la ira, la soberbia...

En la siguiente parte trataremos con el famoso cierre de la oración, que apunta de nuevo al Árbol de la Vida, como otros pasajes de los evangelios, siendo una continuación perfecta de la tradición hebrea.


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martes, 7 de julio de 2015

Meditando el Padre Nuestro Original- Parte III



7 de Julio del 2015
 
Venga a nosotros tu Reino 
(Abundancia & Auto-Soberanía)

Hágase tu Voluntad así en la Tierra como los Cielos

Danos hoy el pan supersubstancia


En las versiones convencionales de la oración leemos  venga a nosotros tu Reino (Basileía). 

Pero el contenido de los evangelios deriva de textos arameos hebreos que se tradujeron al griego, como bien reconocieron incluso Jerónimo y otros doctores de la Iglesia  [1]. 

Así, la palabra para Reino debe haber sido Malkut (en hebreo), o en todo caso Malkuta, su forma aramea femenina.

Malkut es Reino y también Soberanía, pero en la tradición bíblica malkut generalmente significa lo segundo cuando va asociada al Padre, sobre todo en los Salmos [2].

El Reino celestial ya ha sido establecido por una soberanía elevada y es accesible a todo el que realmente desea conocerlo y trabaja para transformar su propia naturaleza inferior:

El Reino de Dios está ya al alcance; transforma tu mente (metanoeite) y ten fe en la buena nueva (Marcos 1:15)

Lo que tiene que entrar dentro de cada uno es la soberanía divina de la Luz, armonizando así el lado animal, ayudando a expandir el Reino, dentro y fuera:

Habiéndole preguntado los fariseos cuándo vendría el reino de Dios, Yshu les respondió y dijo: El reino de Dios no viene con señales visibles, ni dirán: ``¡Mirad, helo aquí o helo allí! Porque he aquí, el reino de Dios está dentro (entos) de vosotros…–Lucas 17: 20-21

En el logion 3 del Evangelio de Tomás se dice incluso: ...el reino está dentro y está fuera de vosotros.

Y en el logion 113:

Sus discípulos le dijeron: "¿Qué día vendrá el reino?"
"No vendrá con una espera. No se dirá: helo aquí o helo allí, sino que el reino del Padre está extendido sobre la tierra y los hombres no lo ven.


El Reino se intuye sólo cuando el corazón se somete la soberanía divina por influencia de la pura Conciencia y Amor, que es el Espíritu Santo.

El trabajo interior incrementa la sensibilidad y lleva a sentir dicho Reino en los lugares más insospechados, aunque aún no se perciba plenamente.

Entonces no hay razón para preocupaciones, miedos y odios. Todo se halla bajo la soberanía, a pesar de que haya guerras. 

Obviamente, algo tiene que cambiar abajo. Por ello se dice: hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, que es paralela a la fórmula hermética Como arriba así abajo.

De acuerdo con estas tradiciones, todo lo que sucede en la Tierra, es un reflejo-respuesta de lo que sucede en los planos invisibles, incluido el inconsciente humano.

 De modo que para poder cambiar algo abajo, es necesario actuar desde lo profundo y afectar algo arriba. Nada en nuestras vidas puede cambiar si no entramos en contacto con nuestra dimensión superior. 


Por otro lado, como se dice en el Zohar:

Los seres que viven aquí dicen que Dios está allá arriba, mientras que los ángeles del cielo dicen que Dios está en la Tierra. [3]




La idea central es que la Tierra se convierta en un reflejo del reino superior del Padre, la esfera trina de emanación. 

De hecho, el Reino es la verdadera Tierra Celestial que ya existe como destino de quellos que alcancen ese nivel de desarrollo.

Vivir en la tierra es la única oportunidad de realizar los dones celestes. Hay muchos aspectos que no se pueden entender desde los reinos de la luz; los seres de luz pura saben muy poco sobre el sufrimiento, la compasión y el amor verdadero. Por eso vienen a aprender a esta universidad cósmica llamada Tierra, como el alma humana. 

Así, con estas dos frases de la oración se desea que el universo físico refleje el orden de los Cielos, gobernado con la ayuda de las autoridades divinas que obedecen a la voluntad de la Fuente, incluso en los procesos de Severidad (Geburah), necesarios para establecer el equilibrio.

Alcanzar el grado de "aspirantes" al Reino implica llegar a ser al menos un Buda o Despierto que se conoce a sí mismo, y de ahí se llega a ser Mesías, Hijo maduro del Eterno. 

Una dura tarea, por lo cual se pide un pan súper-sustancial de Sabiduría. 

La expresión griega es ton árton epiousíon, que significa literalmente, pan (árton) de superior (epi) esencia (ousía).

Esto fue antiguamente entendido por quienes rezaban diciendo panis supersubstantialis.

Algunos Doctores de la Iglesia conocían incluso fragmentos del auténtico evangelio Nazareno. Y en relación a este tema en concreto, San Jerónimo escribió en su Comentario sobre Mateo: 

En el evangelio llamado Según los Hebreos, en vez de pan sobrenatural encontré moar, que significa `del mañana´...[4]

En otras palabras, pedir el pan del mañana es pedir un anticipo del alimento energético del que la verdadera humanidad goza en el Olam Ha Ba o Mundo Venidero del Reino, el cual ya es accesible desde el cuerpo físico, hasta cierto punto, por medio de los dones recibidos. 

Sin esta conexión superior, nada se puede hacer en este mundo de locos y todo permanecería seco.

Lo que queda ahora es la eliminación de las barreras internas que impiden bajar los dones para actualizar el máximo potencial humano.


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[1] En el evangelio empleado por los Nazarenos y los Ebionitas, que recientemente tradujimos al griego desde la lengua hebrea –y que muchos denominan el Mateo auténtico–... The Hebrew Gospel and the Development of the Synoptic Tradition. James R.Edwards. p.84

Se ha afirmado que la versión siríaca de la oración del Padre Nuestro, que figura en la Biblia Peshitta (siglo VI d.C), es la original; pero eso no es necesariamente cierto. De hecho tal versión es una copia de la griega, aunque escrita en arameo. 

Sin embargo, no necesitamos ir muy lejos para saber cuál era el significado original de la oración. La versión griega es suficiente, con la ayuda de conversiones al hebreo y arameo y otros textos explicativos de la tradición.

[2] "La palabra hebrea malkuth [...] se refiere primero a un reinado, dominio, o regla y sólo secundariamente a la esfera sobre la cual se ejerce un reinado. [...] Cuando se utiliza malkuth de Dios, casi siempre se refiere a su autoridad o su gobierno como el Rey celestial. " Los" salmos de entronización "(Salmos 45, 93, 96, 97-99) proporcionan un fondo para esta vista con la exclamación "El Señor es rey" . 

[3] El Zohar en la España Musulmana y Cristiana. Dr.Bension

[4] The Hebrew Gospel and the Development of the Synoptic Tradition. James R.Edwards. p.84

viernes, 3 de julio de 2015

Meditando el Padre Nuestro– Parte II



Tetragrammaton en escritura Paleo-Hebrea



con alfabeto Arameo


Santificado/Recordado
 sea Tu Nombre

3 de Julio del 2015
 
En primer lugar, el Supremo no tiene nombre en el sentido habitual de la expresión. Esto no es como decir Juan o Mateo. Nombrar algo así es limitarlo, y el Supremo es Absoluto ilimitado (Ayn Sof), como ya vimos:
 
Pero en verdad, ¿morará Elohim sobre la tierra? Los cielos y el cielo (Shemy) de los cielos (Shemayim) no son capaces de contenerte. ¡Cuánto menos esta casa que yo he edificado! (1 Reyes 8:27)
 
Y tal como comprendimos, Y´shu habló del Padre Nuestro cuyo Reino o Cielo Absoluto se ha acercado a morar en todos los cielos, incluido el Corazón del Humano humilde. 
 
Ahora se entiende por qué existen varios nombres divinos asociados a Dios.

El primero y más importante es YHVH, que se refiere a la Forma de la Divinidad, no al Todo Ser Ilimitado en sí:
 
tened la Mente que tuvo el Mesías, quien viniendo en la Forma de Dios, no estimó ser igual a Dios (el Todo Ser Ilimitado) sino que se hizo siervo... (Filipenses 2:5)
 
El Todo Ilimitado es de donde procede toda la Manifestación de Luz Cósmica, el Universo o Adam Kadmon, el Anciano de Días, conocido como Tetragrammaton Grande (YHVH), cuyas fuerzas fueron consideradas como emisoras del mensaje divino, y por tanto otras expresiones de Yhvh. Y vienen en forma de Emanación Madre y Palabra Hijo, Logos, lo cual ya aparece aludido en el Antiguo Testamento:
 
YHVH, el Elohim de vuestros padres, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, me manda a vosotros. Éste es para siempre mi Nombre (Éxodo 3:15)  
 
Durante miles de años esto ha constituido uno de los mayores enigmas, pues parece que alude a dos Dioses, pero son uno con sus diferentes emanaciones de Luz.
 
Tan importante era el YHVH que en los Rollos del Mar Muerto aparece en su forma paleo-hebrea, no con letras arameas [1].
 
El Zohar se acerca mucho a su significado original:
 
Antes que Él (Sin Límites, Ayn Sof)) diese forma al mundo, antes que produjera forma alguna, Él estaba solo, sin forma ni parecido con cosa alguna. ¿Quién puede entonces comprender lo que era antes de la Creación? De ahí que esté prohibido atribuirle cualquier forma o similitud, o incluso llamarle por su Nombre Sagrado, o señalarlo con una sola letra o punto...Pero después de que Él hiciera la forma del Hombre Celestial, le usó como vehículo por el que descender, y desea ser llamado por su Forma, que es el Nombre Sagrado YHVH (Zohar, Parte II, Sección Bo, 42b) [2]
 
En tiempos antiguos probablemente se cantaba o pronunciaba en encuentros especiales.
 
Pero muchos creyeron necesario creer en una entidad llamada Yahawah, Yaweh, Yahvé o Jehova, y esto ha creado muchos malentendidos, ya que la Escritura no se refiere al Ser Absoluto en sí, sino a su Palabra de Manifestación o Memra, como explican los Targums o parafraseados arameos de la Escritura. 
 
Por tanto, siempre que en la Escritura se menciona al YHVH se alude a sus Fuerzas de Comunicación, que piden no corromper la esencia del Nombre con religión, ya que el Nombre se recuerda y santifica (se aparta) dentro de cada uno de nosotros, que lo lleva como miembro de la Manifestación Divina:
 
Di pues a la casa de Israel: Así habla [la Palabra/Memra de] YHVH: No lo hago por vosotros, casa de Israel, sino más bien por el honor de mi Nombre, profanado por causa vuestra entre las gentes que habéis ido. Yo santificaré mi nombre grande, profanado entre las gentes a causa de vosotros en medio de ellas, y sabrán las gentes que yo soy YHWH, dice [la Palabra] de YHVH, cuando yo me santificaré en vosotros a sus ojos–Ezekiel 36:22

En el Judaísmo no se pronuncia y lo llaman Ha Shem (El Nombre), aunque muchos siguen sin entender qué significa y acaban poniéndole el título de Señor, que es una alusión del Viejo Dios del Tiempo, Zurvan, Kronos, el Demirugo. 
 
Esta suplantación tuvo lugar desde que en la Septuginta o Biblia de los 70, se tradujo YHVH como Kyrios, Señor, que va dirigido a esclavos, humanos animales. Un desafortunado malentendido que el Maestro Yshu corrigió en su Enseñanza:

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor (Kyrios); pero os he llamado amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre (Juan 15:15).

De modo que el Nombre bien comprendido esconde un secreto profundo.  Por una parte se asemeja al AHABA (Amor en hebreo), pues es casí idéntico: YHVH / AHBH.
 
La primera letra, la Yod, hace referencia a la Esencia Divina, mientras que Alef de Ahaba sería la Conciencia que la recibe.
 
Luego HVH puede hacer alusión tanto a HAVA, la Pura existencia, pero también a HOVEH, que es Destrucción, la Existencia temporal desconectada del Origen y regida por Gobernantes (Archontoi) del Espacio-Tiempo, que no tienen Misericordia, sino un exceso de Rigor. Por eso sólo el YHVH que es AHABA puede ser el Verdadero YHVH y no su reflejo. Lo mismo ocurre con el Amor, a menudo es Roma, destrucción, mentira, violación...
 
El Verdadero Nombre es pues la Esencia divina originando la Existencia Purificada y liberada de lo Temporal, igual que la semilla da un árbol, con su luz y esplendor. 
 
En otras palabras YHVH es el Amor Inteligente que hace surgir todas las cosas con Vida de Luz. Eso no impide que haya posibilidad de corrupción y falsificación de la Existencia, un Falso Yhvh, que es el que adora la Religión con sus ideas sobre un Dios Señor creador.
 
Ahora, al comprender las cuatro letras en la mente, su sentido profundo puede generar una gran serenidad y fuerza. No nos dirigimos a una entidad, sino al sentido de Existencia Inmortal.
 
La enseñanza hebrea señala que al contraerse para darlo Todo, el Supremo abre un espacio Madre que es llenado con una Luz Primordial que tiene tres aspectos: Padre, Hijo y Espíritu del Santo (Ruach ha Kodesh), que los une a ambos, siendo Sabiduría y Amor.
 
A su vez, esa Luz Primordial, contiene en potencia cuatro mundos, representados también por YHVH y mencionados en este sorprendente pasaje:
 
Trae a mis hijos desde lejos, y a mis hijas desde los confines de la tierra, a todos cuantos llevan mi Nombre, que yo los engendré, formé e hice para mi gloria (Isaías 43:6)
 
El Mundo de Emanación es Atzilut, el Mundo de Gestacióin (no creación) es Beriah, el Mundo de Formación es Yetzirah y el Mundo físico de Acción es Assyah.
 
Estos mundos son desplegados por la Palabra o Vibración inteligente, manifiestando la Luz dentro de la Manifestación: Hágase la Luz...
 
Así se hizo posible la oscuridad, que es ignorancia, ausencia del Luz, y con ello la posibilidad de libre elección entre la Luz o Oscuridad.

Se entiende así por qué los profetas existencialistas como Isaiyah, Eliyah y Zacariyah tenían una visión No Dualista de la Realidad:

 
Yo soy YHVH, y no hay ningún otro; fuera de mí no hay Dios (Elohim). Yo te ceñiré, aunque no me has conocido, para que se sepa que desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, no hay ninguno fuera de mí. Yo soy la Existencia (YHVH), y no hay otro; el que forma la luz y crea las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy YHVH, el que hace todo esto–Isaías 45:6-7 
 
Es también obvio que adorar al Ser que lo es Todo y hace posibles todas las cosas, es imposible si no es a través de las energías de su Luz, como la Palabra que forma la Vida:
 
Al principio era el Verbo –Juan 1:1
 
Muchas veces y en muchas maneras habló Dios en otro tiempo a nuestros padres por ministerio de los profetas...en estos días nos habló por su Hijo...que siendo irradiación de su Esplendor y la impronta de su substancia y el que con su poderosa palabra sustenta todas las cosas (Hebreos 1:1)
 
Palabra de YHVH, que extiende los cielos, fundamenta la tierra y forma el aliento [ruaj, viento emocional] dentro del hombre (Zacarías 12:1)
 
De los manuscritos del Mar Muerto conocidos como Targums se deduce que la Enseñanza de los profetas distingue entre el Nombre referido al Todo y el Nombre referido su Verbo-Palabra, a sus poderes creadores:

Y Elohym dijo a Moisés: Yo soy el que Soy–Éxodo 3:14
 
Targum de Yonatan: Y la Palabra de Elohim dijo a Moisés: Yo soy el que Soy.

Esto no debiera ser motivo de confusión, pues sólo hay Un Solo Amado. Pero en el hombre se manifiesta a través de la consciencia y amor llamado Espíritu Santo, el cual nos conecta con la Luz o Palabra del Hijo, y así con el Padre origen, disolviendo todos los engaños egoístas de la oscuridad interior.

Sólo el Amado puede realmente decir y sentir “Yo Soy” en el interior de cada Hijo de Luz. De hecho, la Palabra dijo a Moisés: Yo seré el que seré (Ehye asher Ehye), refiriéndose a un punto futuro en que la humanidad evolucionaría hasta el punto de poder reflejar el Nombre y ser vehículo divino.
Razón por la cual existe el segundo llamamiento: 
 
no tomarás el Nombre de Yhvh Elohim en vano (Éxodo 20:7). 

Cuando encarnamos el Nombre en pensamiento, obra, y acción, dejamos de ser meras criaturas bípedas semi-animales. Nuestra mente y corazón son tan poderosos que hacen real todo lo que piensan y sienten. Si piensas que eres un pecador y criatura mortal imperfecta, eso manifiestas, negando la Palabra Divina.

Santificar el Nombre es dejar que la Voluntad del Padre se exprese a través nuestro, formando los cuatro niveles de nuestro ser: cuerpo de luz pura, emociones puras, mente pura y voluntad pura.

Así uno se convierte en los sentidos del Eterno, permitiéndole conocer su resplandor. El humano está destinado a ser expresión y ventana del Amante Inmanifestado.

Esto nos permitirá comprender las siguientes partes del Padre Nuestro.

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[1] Originariamente la lengua oral hebrea se solía escribir en escritura Paleo-Hebrea, que derivaba de la Fenicia, y fue empleada por los profetas, al menos a partir del siglo X a.C, hasta el siglo VI a.C, que es cuando se comenzó a adoptarse la escritura Aramea.

Sin embargo, ciertos documentos del Mar Muerto revelan que los Esenios preservaron la forma Paleo-Hebrea del Nombre en documentos con escritura Aramea: